Lactancia Materna, Alimentación Complementaria y su Impacto en la Obesidad Infantil: Un Análisis Detallado

Existe una tendencia mundial de incremento en los índices de sobrepeso y obesidad en niños menores de 5 años. Este artículo explora la relación entre la lactancia materna, el inicio de la alimentación complementaria y el riesgo de obesidad infantil, basándose en diversos estudios y datos, principalmente de México.

Introducción

El patrón de alimentación del menor de un año comprende 2 etapas: la primera corresponde al periodo en que se le alimenta con leche materna exclusivamente y la segunda inicia con la introducción de alimentos diferentes de la leche materna1. Es común denominador la tendencia a que los patrones adoptados propicien la obesidad al hacer uso de alimentos y bebidas adipogénicas, tal como se expuso en la Conferencia sobre la Prevención de la Obesidad Infantil en 2003 de la Academia Americana de Pediatría, en donde se reportó que este tipo de prácticas, con exposición del menor a alimentos ricos en contenido energético pero pobres en valor nutritivo, fueron empleadas muy frecuentemente y en edades tempranas (7 meses de edad).

Se menciona además que este tipo de patrones no solo expone al niño a muy temprana edad a alimentos adipogénicos, sino que también modifica su gusto y/o preferencia por ciertos sabores de comidas y bebidas3.

Lactancia Materna y Obesidad Infantil

Ante esta situación, se ha demostrado que una mayor duración de lactancia materna se asocia a una disminución del riesgo de obesidad, con una reducción de un 4% por cada mes de lactancia materna4. De acuerdo con este estudio, los niños que recibieron lactancia materna exclusiva por 3 a 5 meses se mostraron un 35% menos propensos a ser obesos5.

Por el contrario, otro estudio evaluó la composición corporal en niños de 5 años de edad que recibieron lactancia materna y se comparó con niños que nunca recibieron lactancia materna, no observándose diferencia en su adiposidad. Este mismo resultado se presentó cuando se comparó este mismo grupo con niños que tuvieron lactancia prolongada con leche de fórmula y niños con inicio de alimentación complementaria antes y después de los 4 meses, es decir, el otorgar lactancia materna no modifica la composición corporal a los 5 años de edad en relación con la lactancia con leche de fórmula e inicio de alimentación complementaria6.

En una cohorte estadounidense procedente del estudio prospectivo “Project Viva”, de los 1013 niños incluidos, 69% recibían lactancia materna a los 4 meses y 31% nunca recibieron lactancia materna o ya recibían fórmula artificial. El inicio de la alimentación complementaria fue antes de los 4 meses en un 19% de los niños, entre los 4 y los 6 meses en el 68% y a los 6 meses o después en un 14%. El inicio temprano de la alimentación complementaria (< 4 meses) en niños con lactancia materna, se asoció con una mayor obesidad en la infancia y persistió en la adolescencia en cuanto a perímetro abdominal, grasa troncular y pliegues tricipital y subescapular.

Al evaluar a niños de entre 9 y 14 años, se observó una menor prevalencia de sobrepeso entre los que fueron amamantados y al controlar por edad y sexo la probabilidad fue menor en los que tenían una duración mayor de la lactancia total y exclusiva (razón de momios=0,55 [intervalo de confianza del 95%, 0,41-0,74])9 De igual manera, Baker et al. evaluaron periodos cortos de lactancia materna (< 20 semanas), alimentación complementaria temprana (< 16 semanas) e índice de masa corporal (IMC) materno (> 30kg/m2), los cuales se asociaron a una ganancia de peso durante la infancia10.

En una cohorte de niños asiáticos, se evaluó la lactancia materna y la relación con el sobrepeso, no observando asociación significativa entre estas 2 variables. Al analizar las variables de lactancia y la edad de introducción de alimentos sólidos, se observó que las frecuencias presentadas son iguales en los grupos de bajo peso, normal y sobrepeso u obesidad, considerando que la única variable con diferencia para sobrepeso fue el peso al nacer. Sin embargo, en el modelo de regresión lineal se encontró que la introducción de alimentos sólidos fue significativa e inversamente proporcional al IMC y no para la lactancia materna exclusiva12.

En línea con WHO, se concluye que la lactancia materna debe promoverse como el alimento exclusivo durante los primeros 6 meses de vida, especialmente en áreas de bajos recursos. La introducción de CF debería tener lugar alrededor de los 180 días de vida a través de una dieta diversificada y adecuada. CF implica la adquisición de un comportamiento alimentario saludable.

Beneficios de la leche materna

Alimentación Complementaria y Riesgos

Por otro lado, se han reconocido varias desventajas inmediatas o riesgos en el inicio temprano de la alimentación complementaria y se sospecha de la posibilidad de efectos indeseables a largo plazo incluyendo una contribución a la patogénesis de afecciones como la obesidad7, tal y como lo reportan Gillman et al. al observar que una lactancia materna exclusiva o lactancia prolongada tienen menor riesgo de presentar obesidad en su infancia y adolescencia, pero no para el tiempo de introducción de alimentos sólidos, el cual no se relaciona con riesgo de obesidad8.

Es primordial un buen inicio en su alimentación y disminución de probables consecuencias como la obesidad, la cual representa el 9,7% en niños mexicanos de edad preescolar (5 a 11 años)2.

El momento en el que se inicia la alimentación complementaria puede contribuir a la obesidad infantil aunque la evidencia científica hasta el momento resulta inconsistente.

Estudio en México

Se realizó un estudio observacional, de corte transversal, en 126 niños comprendidos entre 6 meses a 2 años de edad, atendidos en el Hospital General Docente Ambato en el año 2019. Las variables estudiadas fueron edad, sexo, estado nutricional, el tiempo de lactancia exclusiva, el inicio de alimentación complementaria y el tiempo de consumo de la leche de fórmula.

Metodología

Se excluyó a quienes asistieron a guardería en su primer año de vida, a los que no se encontraba presente la persona encargada de su alimentación y quienes en la semana previa habían presentado episodio de diarrea con más de un día de duración y que pudiera verse reflejado de manera errónea en su peso. A cada responsable de la alimentación del menor se le invitó a participar mediante consentimiento informado y en un área específica se realizaron la entrevista y la obtención de datos.

Se elaboró una encuesta con datos sobre su alimentación en el primer año y fue aplicada mediante entrevista a la madre o persona encargada de la alimentación del niño. La información que se proporcionó fue el tiempo en meses de lactancia materna, la edad en que introdujo leche de fórmula (inicio o continuación), la edad y el alimento utilizado para inicio de la alimentación complementaria (papillas), y los alimentos subsecuentes por mes de introducción que se dieron al niño para la continuidad de la alimentación complementaria.

El tamaño de muestra se obtuvo para contrastar hipótesis entre 2 proporciones con un test unilateral, una confianza del 95%, poder estadístico del 90%, una proporción para el grupo de referencia del 60% y para el grupo con el evento esperado del 30%. Se obtuvo un total de 44 participantes por grupo, los cuales se obtuvieron aleatoriamente de los 13 consultorios que conforman en centro de atención primaria.

Para la evaluación del estado de nutrición, se obtuvo el peso en kilogramos y talla en centímetros en una báscula con estadímetro específica para el estudio y con calibración cada 3 mediciones, una persona calificada realizó estas determinaciones, se calculó el IMC y se asignó a cada valor su correspondiente percentil de acuerdo con los valores referidos por la OMS para niños y niñas mayores de 2 años de edad13.

La variable de lactancia materna exclusiva se conformó de acuerdo con el tiempo transcurrido en que esta se administró y el mes en que se inició la lactancia con leche de fórmula o el momento de inicio de alimentación complementaria, lo que haya ocurrido primero. Para el tiempo de consumo de leche de fórmula (inicio o continuación) se obtuvo mediante el número de meses que se administró, independientemente si se combinaba con leche materna. Estas variables se estratificaron de acuerdo con los patrones recomendados por la OMS para lactancia materna con una duración mínima de 3 meses y alimentación complementaria con un inicio posterior a los 6 meses de edad.

En las variables cuantitativas, se estimaron las medidas de tendencia central, de dispersión y pruebas de normalidad para determinar su manejo estadístico con la prueba de Shapiro Wilk. Se utilizó el estadístico de U de Mann-Whitney para estimar la diferencia entre ellas y posteriormente se categorizaron estas variables para calcular la razón de prevalencias de acuerdo con el estado nutricional del niño. Para efectuar el modelo de regresión se contemplaron estas mismas variables.

El estudio fue aceptado por el comité local de investigación y ética en investigación en salud y a cada niño con obesidad se le dio seguimiento por su médico familiar.

Resultados

De los 126 niños estudiados se observó que el 62,1 % estaban dentro del perfil de obesos, el 70,6 % recibió lactancia exclusiva en los primeros 6 meses de vida, siendo 2 meses menor por los clasificados en el perfil de obesos.

De los 116 niños incluidos, se conformaron 2 grupos, el primero con el 62,1% de ellos y con diagnóstico de obesidad según su IMC. El 55,2% fueron mujeres, la alimentación complementaria se inició en el 50% antes de los 6 meses y las frutas y las verduras fueron los alimentos más utilizados para iniciarla, con el 73,3%. Referente a la lactancia materna exclusiva, esta se proporcionó al 72,4% de los niños tabla 1 y la duración en promedio fue de 2,39 meses, con un máximo de 7 meses. Respecto a la lactancia con leche de fórmula o maternizada exclusiva, o en combinación con la materna, se proporcionó en promedio 8,53 meses. Por otro lado, la alimentación complementaria se inició en promedio al 5.° mes con una edad mínima de un mes y una máxima de 8 meses. La edad de la población fue en promedio de 3,2 años (tabla 2).

Debido a la no normalidad en la distribución de los datos de las variables (p<0,05), se estimó el estadístico de U de Mann-Whitney para comparar el estado de nutrición según el IMC con el tiempo de lactancia materna exclusiva, y se observó que el consumo fue 2 meses menor en quienes presentaron obesidad y este tiempo fue mayor en los niños donde la diferencia fue de 3,5 meses. De igual manera, para la edad de inicio de alimentación complementaria para hombres y mujeres fue 2 meses menor en aquellos con obesidad. Respecto a la de leche de fórmula o maternizada, se observó que los hombres con obesidad tienen un consumo de 2,5 meses más que aquellos con normopeso. Para las mujeres no se presentaron diferencias entre el tiempo de consumo y su estado nutricional (tabla 3).

Al analizar las asociaciones entre el estado nutricional y las variables que conforman la alimentación infantil, observamos que la obesidad está presente 3 veces más en los niños que inician la alimentación complementaria antes de los 6 meses de edad y en quienes les proporcionan más de 6 meses leche de fórmula. De igual manera, el tener una lactancia materna exclusiva menor o igual a 3 meses está presente 9 veces más en los niños con obesidad (tabla 4). Estas variables de edad de inicio de alimentación complementaria, lactancia materna exclusiva y consumo de leche de fórmula se insertaron en un modelo de regresión para reafirmar o rechazar la asociación observada con la razón de productos cruzados; sin embargo, se observó que ninguna de ellas presenta un valor que confirme la asociación con el riesgo de obesidad en los niños (tabla 5).

Al evaluar la diferencia entre quienes recibieron lactancia materna exclusiva durante un periodo mayor a 3 meses y aquellos con un lapso menor o igual a 3 meses, se observa que la mayor proporción se ubica en aquellos sin lactancia y obesidad infantil, tal como lo reportaron Chivers et al., donde los valores de corte utilizados fueron los 4 meses de edad14. Se observó también que entre mayor tiempo se prolongara esta, menor el riesgo de presentar dicha patología, es decir, se considera un factor protector para obesidad4,8,15, o interpretado de otra forma, el no dar o proporcionar o poco tiempo lactancia materna aumenta el riesgo16, tal y como sucedió en el presente estudio, donde este valor fue de 4 veces más en quienes dan lactancia materna durante 3 meses o menos y quienes la proporcionan por más tiempo.

Tablas de Resultados

Tabla 1: Distribución de la lactancia materna exclusiva en los niños del estudio.

VariablePorcentaje
Lactancia Materna Exclusiva72.4%

Tabla 2: Promedio de edad de los niños participantes.

VariablePromedio (años)
Edad de la población3.2

Conclusiones

La mayoría de los niños en el estudio estaban clasificados como obesos. La lactancia materna exclusiva menor a 3 meses de duración se presenta casi 4 veces más en los niños con obesidad, existiendo una diferencia para edad de inicio de alimentación complementaria, tiempo de lactancia materna y tiempo de consumo de leche de fórmula entre los niños con y sin obesidad.

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