La llegada de un hijo es uno de los momentos más significativos en la vida de una pareja. Es un evento que llena de alegría y emoción, pero también puede traer consigo problemas que afectan la relación de pareja. Se dice mucho eso de que tener hijos te cambia la vida, pero nosotros añadiríamos que también te cambia la pareja. La dinámica de la relación cambia, y los roles y responsabilidades se modifican, lo que puede dar lugar a un mayor distanciamiento emocional. Es fundamental comprender estos cambios para poder abordarlos de manera efectiva.
¿Es Frecuente un Mayor Distanciamiento?
Es bastante común que las parejas experimenten un mayor distanciamiento después de tener hijos. La llegada de un bebé suele requerir una redistribución de tiempo y energía, lo que a menudo lleva a una disminución en la atención y el cuidado mutuo. Las noches en vela, las preocupaciones y las nuevas responsabilidades pueden hacer que la relación de pareja quede en un segundo plano. Esto puede dar lugar a tensiones y a una sensación de desconexión.
Este distanciamiento puede ser temporal y es en gran medida una respuesta natural a los cambios significativos en la vida de una pareja. Es importante reconocer que esta es una etapa que la mayoría de las parejas atraviesan, y no es indicativo de un problema subyacente en la relación. Sin embargo, si no se aborda de manera efectiva, el distanciamiento puede llevar a problemas más graves a largo plazo.
¿Se Puede Volver a Conectar?
Aunque es normal experimentar un distanciamiento después de tener hijos, es posible volver a conectar con tu pareja y fortalecer la relación. El papel de los padres cambia drásticamente. Las discusiones sobre los pañales, la alimentación y el sueño del bebé se vuelven prioritarias. A menudo, la pareja se siente abrumada por la cantidad de trabajo que implica criar a un hijo, y el tiempo de calidad juntos se reduce. La falta de sueño y las tensiones adicionales pueden provocar disputas más frecuentes.
No es raro que cuando hablas con personas que acaban de tener un hijo te digan: “casi nos separamos”, “nos hemos peleado como nunca”,etc. La llegada del bebé supone tener que reformular la relación de pareja, ya que nos vemos obligados a re-estructurar el tiempo (individual y de pareja), la sexualidad, la convivencia, las relaciones con amigos, las relaciones con nuestras familias. La nueva mamá experimenta toda una serie de cambios corporales y psicológicos durante el embarazo y después del parto. Su cuerpo se inunda de hormonas que la hacen estar muy emocional y afectan a su estado de ánimo. El papá se puede sentir como un rey destronado, ya que su pareja pasa la mayor parte de su tiempo con el bebé. El bebé tiene la atención constante de la madre y el padre fácilmente puede sentir que su pareja le presta mucha menos atención que antes. La madre, cansada por menos horas de sueño y todas las necesidades que hay que cubrir del bebé, no entiende esta actitud negativa y rencorosa del padre.
Factores de Riesgo para la Buena Convivencia
La falta de descanso, el agotamiento, las nuevas obligaciones, la rutina y los desacuerdos en temas de crianza son algunos de los factores que más tensión generan en las parejas con hijos pequeños. Y es que el cambio es profundo: de centrarnos en nosotros mismos y en la otra persona, pasamos a priorizar casi por completo a los hijos. “Se puede decir que en la mayor parte de los casos, porque un bebé necesita muchas cosas y que todas se las demos nosotros. Esto implica pasar de pensar y dedicar tiempo solo a nosotros mismos y a nuestra pareja a dedicárselo a los hijos. Y ya sabemos que lo que no cuidamos se deteriora”.
5 TIPS para evitar PROBLEMAS DE PAREJA después de tener Hijos
Consejos para Reconstruir la Intimidad y la Complicidad
Estos consejos te ayudarán a reconstruir la intimidad y la complicidad en tu relación de pareja:
- Comunicación Abierta y Honesta: La base de cualquier relación sólida es la comunicación. Después de tener hijos, es fundamental mantener un diálogo abierto y honesto. Hablar sobre tus emociones, preocupaciones y expectativas puede ayudar a evitar malentendidos y resentimientos. Asegúrate de escuchar a tu pareja de manera activa y comprensiva, creando un espacio donde ambos se sientan escuchados y valorados.
- Tiempo de Calidad Juntos: A pesar de las demandas de la crianza de hijos, es esencial encontrar tiempo de calidad para compartir en pareja. Programa citas regulares o momentos especiales para conectarte emocionalmente. Esto puede ser tan simple como una cena tranquila en casa después de que los niños se hayan acostado o un paseo juntos en el parque. Estos momentos refuerzan la conexión y ayudan a mantener viva la chispa de la relación.
- Distribución Equitativa de Responsabilidades: La crianza de hijos implica una gran cantidad de tareas y responsabilidades. Es crucial que ambas partes se sientan involucradas y apoyadas en este proceso. Trabajar juntos para establecer una distribución equitativa de las responsabilidades, desde el cuidado de los niños hasta las tareas domésticas, puede reducir la tensión y permitir que ambos miembros de la pareja se sientan valorados.
- Mantener la Intimidad Física y Emocional: La intimidad es un componente esencial en cualquier relación de pareja. Después de tener hijos, puede ser un reto mantenerla. Sin embargo, es importante encontrar momentos para la intimidad, tanto física como emocional. Mantener el afecto, los abrazos y los besos es fundamental, al igual que hablar sobre tus deseos y necesidades en el ámbito sexual.
- Cuidado Personal: No puedes cuidar de tu pareja si no te cuidas a ti mismo. La autoestima y el bienestar personal son clave para mantener una relación saludable. Encuentra tiempo para actividades que te hagan sentir bien contigo mismo, ya sea haciendo ejercicio, pasando tiempo con amigos o disfrutando de tus pasiones. Un "tú" feliz contribuirá a una relación más feliz.
Pautas para Disfrutar de una Buena Relación de Pareja
Con el objetivo de afrontar esta nueva etapa sin que el vínculo se resienta y llegue a afectar a “la convivencia, a la comunicación, que se hace imposible, y a la disminución, o rebaja en la calidad, de las relaciones sexuales”, la psicóloga Helena Calvo propone las siguientes recomendaciones prácticas:
- Compromiso y buena disposición de ambas partes: Es fundamental “que ambos pongan intención, esfuerzo y disposición de ánimo, ya que sin ellos siempre encontraremos excusas y no motivos“. La clave está en detenerse a reflexionar sobre nuestras costumbres cotidianas y en cómo afectan a nuestro vínculo.
- Identificar las fuentes de conflictos y darles solución: La atención debe ponerse “en la solución del conflicto y no en el conflicto en sí. Con empatía y comprensión, no solo de lo que a mí me ocurre sino de lo que también le ocurre a la otra persona. Salir del ‘yo’ para comprender el ‘tú’.”
- Reparto de responsabilidades equitativo: Responsabilidades familiares como llevar a los niños al colegio, acompañarlos al médico o supervisar sus deberes deben estar distribuidas de forma justa para evitar sobrecargas, porque son quehaceres que ocupan buena parte del día de un padre o una madre y pueden llegar a ser muy estresantes, sobre todo si es solo uno de los dos quien se ocupa de todo o de casi todo.
- No dejes de cuidarte: Otro factor básico es “dejar de ser padres y volverse a dar importancia a uno mismo. ¡No te descuides!” A veces nos olvidamos tanto que nos anulamos. Eres madre o padre, pero también persona. No dejes por el camino tus amistades de toda la vida o tus metas personales o profesionales. Es cierto que ya no dispones de tanto tiempo como antes, pero con esfuerzo y paciencia podrás encontrar momentos para ti.
- Valorar lo positivo y tener pequeños gestos, que siempre cuentan: Un recurso que resulta muy efectivo consiste en realizar el ejercicio en común de “tener tres detalles semanales con la pareja“, lo que, sin duda, cada parte agradecerá. Además, es recomendable revisar nuestras propias actitudes.
- Hablar un mínimo de 20 minutos diarios: “No se trata de dejar de atender a los hijos, sino quizás de cambiar las rutinas y hacer que se vayan a dormir media hora antes para, al menos, disponer de esos 20 minutos para compartir con la otra persona y poder contarle cómo ha ido nuestro día y cómo nos encontramos.” La experta aconseja que estas charlas versen sobre “sobre temas personales o de pareja, no de compromisos o de los niños. Hablar mucho de cómo nos sentimos, de nuestras emociones, facilita la empatía”.
- Establecer rutinas de conexión emocional: Gestos que, a priori, pueden parecer de poca trascendencia, como “no salir de casa sin despedirse con un beso, no llegar sin haber saludado del mismo modo ni irse a dormir sin haber dado un beso de buenas noches”, marcan una gran diferencia en nuestra relación, pues refuerzan el vínculo y aportan estabilidad emocional.
- Buscar mínimo tres horas a la semana de intimidad: “Encontrar al menos tres horas a la semana para disfrutar con nuestra pareja, sin niños, sin compromisos domésticos, en las que solo se hable de aspectos positivos y no de responsabilidades” es esencial para conservar la conexión emocional y sexual. Estos momentos compartidos permiten crear “un espacio libre de obligaciones y que solo haya tiempo para reírse, contar inquietudes, redescubrirse.”
- Reinventarse cada día y seguir construyendo experiencias juntos: Ser padre o madre es un trabajo a tiempo completo que ocupa todas las horas de nuestro día, y el no tener una parcela reservada para los dos puede ser muy perjudicial para la intimidad de ambos. Una buena manera de reforzar lazos y vínculos es hacer viajes o escapadas los dos solos, sin los niños, para desconectar en la medida de lo posible de todos los problemas de casa y revivir vuestros años como pareja sin hijos, compañeros y amantes, en los que aún había espacio para las sorpresas. “Rutina y aventura son difíciles de unir, pero es necesario hacerlo para devolver la pasión.”
- Atender al deseo y reconectar con el erotismo: “Es una cuestión de focalizar la atención en el deseo, con la ayuda de la otra persona. Hacer que nuestra mente no solo esté en las obligaciones.” Este ‘trabajo’ de centrarnos no nos beneficiará únicamente a nosotros mismos, que también, por supuesto, sino que repercutirá en los niños. Como explica Helena Calvo, “debemos tener claro que somos modelos para nuestros hijos y para la forma en la que se relacionarán en el futuro. Por tanto, cuanto mejor sea el vínculo que tengamos con nuestra pareja, mejor serán los que establezcan nuestros hijos y más habilidades adquirirán.”
Señales de Alerta y Cómo Abordarlas
Convertirse en madre o padre no solo añade una nueva responsabilidad: reorganiza toda la estructura emocional y de pareja. ¿Cuáles son los cambios más habituales?
- Nuevos roles y rutinas.
- Cansancio físico y mental.
- Menos espacio para la intimidad.
- Diferencias emocionales.
Estos ajustes son normales, pero cuando la comunicación se corta o el malestar se instala, conviene prestar atención.
Señales de alerta que conviene no pasar por alto:
- Dificultad para comunicarse sin discutir.
- Distancia emocional o sensación de desconexión.
- Reproches o comentarios que duelen.
- Desequilibrio en las responsabilidades.
- Falta de apoyo o comprensión emocional.
- Pérdida de deseo o rechazo al contacto físico.
- Pensamientos de “ya no somos los mismos”.
El primer paso es reconocer el malestar sin culpa. Muchas parejas evitan hablar de lo que sienten por miedo a empeorar las cosas, pero el silencio suele agravar la distancia. Veamos algunos consejos prácticos:
- Habla desde la vulnerabilidad, no desde el reproche.
- Busca momentos para los dos, aunque sean breves.
- Evita competir por quién lo pasa peor.
- Pide ayuda si lo necesitas.
A veces basta con mirarse de nuevo con empatía para empezar a sanar.
Cuándo Acudir a Terapia de Pareja o Terapia Perinatal
No hay que esperar a estar al borde de la ruptura para buscar ayuda. La terapia de pareja en la etapa perinatal ofrece un espacio seguro para hablar de lo que duele sin juicios, aprender nuevas formas de comunicarse y reencontrar el equilibrio. Puede ser el momento de acudir si:
- Las discusiones son frecuentes y no se resuelven.
- Uno de los dos siente que la relación ha dejado de ser un apoyo.
- La carga mental o el cansancio generan resentimiento.
- Sientes que hablas, pero no te sientes escuchada o comprendido.
La intervención temprana evita que el malestar crezca y abre la puerta a una relación más fuerte y sólida.
El Rol del Padre: Más Allá de Ser un Simple Taxista
Cuando una mujer tiene a su bebé experimenta las transformaciones más intensas de su vida. No te limites a llevar a tu compañera a los lugares, acompáñala: A nivel físico los primeros días/semanas es muy común que nuestras parejas nos acompañen al registro, al pediatra, al grupo de lactancia, etc. Pero, ¿qué pasa si además de hacer de taxista nos implicamos en lo emocional en ello? Ayuda a rellenar los papeles, entra en el grupo de lactancia y escucha con atención, pregunta al pediatra tus dudas. La información es poder. Habla de la paternidad con tus amigos o familiares, pero no solo con los hombres. Habla con mujeres que hayan sido madres, pregúntales, averigua qué es lo que sucede.
Apoyo a la Lactancia y Cuidado Personal de la Madre
Apoya la lactancia: establecer la lactancia materna no es tarea fácil. Nada fácil. Una gran mayoría de madres sufre problemas físicos y emocionales durante el inicio de ésta por falta de técnica, recursos o acompañamiento. Hazte con un portabebés: el hábitat natural del recién nacido es el cuerpo de su madre. Todos sabemos que un portabebés es perfecto para esta díada, pero también es un gran recurso para los padres.
Es muy común que las madres en posparto estemos tan pendientes del cuidado de nuestro bebé, que descuidemos nuestras necesidades básicas: comer, dormir, descansar, “movernos” … Sabemos que no es fácil, las bajas paternales son ridículas, pero seguro que puedes encontrar un hueco para darle un masaje descontracturante, prepararle un baño relajante, hacer comida para cuando sales a trabajar o salir a dar un paseo con el bebé para que ella descanse. Hazlo tú también: come bien, descansa mientras tu compañera da el pecho en la noche, relaja tu mente cuando vayas a trabajar.
Conviértete en un Escudo y Limita las Visitas
Conviértete en un escudo. Las personas no tenemos filtro, y durante la maternidad, sobre todo las madres nos convertimos en dianas humanas de los opinólogos del mundo. Para que la madre gane confianza y los comentarios ajenos no influyan negativamente es muy importante tu apoyo. No te cortes y cierra bocas opinólogas ajenas. Apoya siempre a tu compañera si la temática trata de ella o de su bebé (lactancia, crianza, alimentación, parto, sueño, etc).
Limita las visitas. Que venga gente al hospital y a vuestra casa es habitual. Todo el mundo quiere conocer al bebé, pero hay muchísimos días para hacerlo. Hasta que la lactancia no esté establecida y la madre recuperada del parto es MUY importante limitar las visitas, en número y en tiempo.
Piel con Piel y Sexualidad Después del Parto
Piel con piel. No, el piel con piel no es solo para la madre. Los beneficios del piel con piel van mucho más allá. Además del confort, tranquilidad y placer que recibiréis tú y tu bebé, practicar el método canguro, hará que éste regule mejor la temperatura, rebaja la ansiedad paterna y ayuda a establecer el vínculo y la implicación. El bebé te reconocerá, os conoceréis y será maravilloso.
Vuestra vida sexual va a cambiar, sé asertivo. La cuarentena no es el fin del posparto. La cuarentena no es nada más que el tiempo en el que el útero y su cuello vuelven a estar en el lugar “inicial” con el tamaño “inicial” y en la posición “inicial”. El posparto va muchísimo más allá.
Conclusión
Como vemos, la llegada de los hijos puede suponer un reto para la relación de pareja, pero con esfuerzo y compromiso, es posible volver a conectar y fortalecer la conexión emocional. La comunicación, el tiempo de calidad, la distribución equitativa de responsabilidades, la intimidad y el cuidado personal son elementos esenciales en este proceso. Recordemos que una relación de pareja sólida es un cimiento importante para el bienestar de la familia en su conjunto. Que la llegada de un hijo te cambia es algo que todos sabemos, y una afirmación que va más allá de la simple frase hecha. Es una realidad con un significado profundo e íntimo, no solo en el plano personal, sino también en tu parte emocional y afectiva. Por eso, si queremos mantener una buena relación de pareja después de tener hijos, es importante prestar atención a ciertos aspectos clave.
