La placenta es un órgano fundamental en el embarazo, ya que constituye la conexión vital del bebé con la madre. La formación de la placenta comienza en el mismo momento en el que se produce la implantación del embrión en la pared uterina.
El cordón umbilical no debería ser pinzado antes de que deje de latir porque mientras el cordón lata, la placenta seguirá insuflando sangre en el cuerpo del bebé. Esta sangre es rica en nutrientes y proporciona una reserva de hierro al niño. Si no la recibiese el niño tendrá un déficit de reservas de hierro y puede padecer anemia, motivo por el cual se insta a las madres a comenzar con la alimentación complementaria muy pronto.
Desarrollo del embrión en la semana 6 de embarazo.
El Cordón Umbilical y su Función Vital
El cordón umbilical o folículo se extiende desde el ombligo hasta la cara fetal de la placenta. El exterior es blanco mate y está cubierto por el amnios, mediante el cual pueden verse los 3 vasos umbilicales. Tiene un diámetro de 1 a 2,5cm y una longitud promedio de 55cm, con límites de 30 a 100cm. Los pliegues y la tortuosidad de los vasos, que son más largos que el cordón, crean con frecuencia nódulos en la superficie o falsos nudos. La matriz del cordón es la gelatina de Wharton.
Estas estructuras permiten el paso de nutrientes y oxígeno de la placenta rudimentaria al embrión. A partir del vigesimoprimer día de la gestación en la alantoides se forman 2 arterias y una vena que se unen con los vasos de las vellosidades coriales para establecer la circulación umbilical; la transformación del mesodermo origina la gelatina de Wharton, que rodea los vasos y conforma el cordón umbilical.
Este facilita el intercambio feto-materno. Cualquier obstrucción en la circulación sanguínea en los vasos del cordón repercutirá sobre la oxigenación y originará sufrimiento fetal; no todas las alteraciones del cordón umbilical lo originan.
Beneficios del Pinzamiento Tardío del Cordón Umbilical
Además retrasando el corte, la placenta sigue con su función oxigenadora del cuerpo del bebé mientras continúe transmitiendo sangre. Y esto, en el momento inmediatamente posterior al nacimiento, es un seguro de vida contra la anoxia (falta de oxígeno) postnatal. Sus pulmones pueden tomarse su tiempo para comenzar a funcionar perfectamente.
No será necesario forzarlos, ni hacer llorar al bebé, ni darle un golpe en la espalda para que respire. Lo hará poco a poco, estando durante esos minutos protegido por el oxígeno que le sigue llegando. La Naturaleza ha previsto que el nacimiento no suponga una carrera contra la muerte.
La madre, la pareja, debe saber que el pinzamiento fisiológico es beneficioso para su bebé. Nunca se debe pinzar antes de los primeros 60 segundos (cronómetro en mano). La guía se ve obligada a incluir este apartado en el plan 2020-2025, que antes no tenía en cuenta: “Debe cumplirse con las recomendaciones y criterios definidos por la OMS, es decir, se deben respetar las condiciones de pinzamiento tardío. Siempre que la madre ha expresado la intención de donar o conservar la SCU (donar, banco público y conservar banco privado), el tiempo de pinzamiento de cordón no debe ser en general inferior a los 60 segundos tras el nacimiento”.
Si se tiene paciencia el cordón umbilical se colapsará por si solo (dejará de latir) y una vez suceda eso si puede pinzarse y cortarse. Si se hace antes puede provocar anoxia y hasta daños irreversibles por falta de oxígeno cerebral en algunos bebés, sobre todo los que nacen con sufrimiento fetal agudo y necesitan más que ninguno que la placenta le siga pasando durante unos minutos sangre con oxígeno.
Diagrama de la placenta.
Donación de Sangre del Cordón Umbilical
Los profesionales de salud que ofrecen la donación de sangre del bebé tienen la obligación de dar información completa, no sesgada, que queda reflejada en la Guía ONT 2020-2025, (Organización nacional de trasplantes).
Se debe explicar que la donación de médula, de los adultos, es una buena alternativa si quieres hacer un acto altruista. ¡DONEMOS MÉDULA! En la donación de médula ósea hay una MAYOR disponibilidad de células madre.
Debes saber que hay una tendencia a la baja en el uso de la sangre de bebé que se extrae de su cordón, gracias al desarrollo de nuevas terapias.
Es cierto que en la placenta, siempre queda algo de sangre residual. Y en la propia placenta, hay mayor cantidad de células madre que en la sangre que quitamos a los bebés. De manera que, para ayudar a los demás, SIN perjudicar al recién nacido, se debe proteger el pinzamiento fisiológico y procesar las placentas que la mayoría de veces, sí van a la basura.
En cualquier caso, cuando se ofrece a los padres la recogida de “sangre de cordón” se les dice que esa sangre se va a ir a la basura y eso no es verdad. Esa sangre es del bebé y la opción fisiológica es que le vuelva íntegramente.
Consideraciones Éticas y Fisiológicas
Al nacer, no respetamos el ciclo normal de esa sangre: volver al cuerpo del bebé. Nos hemos creído de verdad que no pasa nada por quitársela. Le privamos de una sangre suya, que de estar en su cuerpo no donaría nadie: extracción de 100-140 ml de sangre de su cuerpo. Hablamos de aproximadamente 1/3 del total de su sangre. Al darse la circunstancia de que esa sangre necesita circular por el cordón, aprovechamos para extraerla. ¿Quién extraería sangre del brazo de un bebé nada más nacer? Nadie. Porque toda la sangre que circula por su cuerpo es rica en células madre.
Esto en el bebé, equivale a perder sangre, producimos una hipovolemia mayor o menor. Como en una hemorragia, consentida y promovida.
Uno de los principios universales de la Bioética es: primero no hacer daño.
¿Cuándo Deja de Latir el Cordón Umbilical?
Sabremos que el cordón ha dejado de latir porque se queda blanco. Es posible que lo haga a los tres minutos, a los 7, 11, 15. Y es posible que si no la cortamos, después de minutos o incluso una hora vuelva a latir. El mecanismo que hace que esto sea posible no se conoce debido a la tendencia a cortar el cordón que hace que no sea posible estudiar dicho fenómeno.
Normalmente hasta que no deja de latir no se desprende la placenta, aunque hay veces que tarda un poco más.
Esperar sólo dos minutos como dicen algunos profesionales no es adecuado porque quizás no haya dejado de latir. No sólo hay que esperar a que deje de latir, sino que también es conveniente que se haya alumbrado ya la placenta. Y una vez que la placenta está fuera tampoco hay prisa por cortar. Realmente NADA, no hay problema en pinzar el cordón cuando ya ha salido la placenta.
Cordón umbilical después del parto.
Policitemia y Pinzamiento Tardío
La asociación entre pinzamiento tardío del cordón y la policitemia se originó en un estudio descriptivo realizado en 1977 por Saigal y Usher, quienes describieron un subgrupo de recién nacidos que desarrollaron “plétora neonatal sintomática” con varios tiempos de pinzamiento del cordón umbilical.
En 1992 se realizó un estudio clínico aleatorizado y no se encontraron diferencias en los resultados neurológicos a los 30 meses de seguimiento entre los niños con antecedente de policitemia neonatal comparados con aquellos sin policitemia.
Sólo se ha descrito un caso en el que podría haber riesgo de que el bebé reciba más sangre de la que debiera: en los partos en el agua, si el agua está a más de 37´5 grados y el trinomio placenta-cordón-bebé están bajo el agua se puede dar lugar a vasodilatación. Sólo hay un artículo pero no hay investigación al respecto. Se recomienda pinzar a los 5 minutos o vaciar la piscina por si acaso.
Limitaciones del Uso Autólogo de la Sangre del Cordón
• Muchas enfermedades tienen un componente genético y por tanto no valdrían para uso propio.
• La mayoría de supuestos beneficios, están en desarrollo y no han demostrado lo que prometían. “La conservación de la unidad se realiza para el uso autólogo eventual del propio niño o para un uso potencial para algún miembro de la familia con compatibilidad suficiente (hermano/a del niño).
En el ámbito del trasplante de adultos, existe un hándicap en relación con el volumen de sangre que habitualmente se recolecta del cordón (100-120mL), y las células madre obtenidas puede no ser suficientes para un receptor adulto con un volumen corporal elevado.
La información que los bancos privados proporcionan a los padres sobre las ventajas o inconvenientes que pueda conllevar este tipo de donación, así como de los servicios que ofrecen, ha de ser veraz, clara y basada en la evidencia científica. Los padres deben ser informados sobre la baja probabilidad de usar la propia SCU para trasplante autólogo y que el hecho de guardar la SCU en bancos autólogos no es ningún “seguro de salud” para el niño o la familia, ni garantiza una terapia efectiva ante determinadas enfermedades. Así mismo deben tener presente que el uso de la SCU en terapias alternativas se encuentra en desarrollo y es preciso la continuidad de los ensayos clínicos para obtener resultados con evidencia científica.
Desprendimiento de Placenta
Cuando ocurre una separación, total o parcial, de la placenta antes del parto es lo que se conoce como desprendimiento prematuro de la placenta. Esta complicación gestacional suele tener lugar al final del tercer trimestre de gestación.
La incidencia del desprendimiento de placenta es de 1 de cada 100 embarazos y lo habitual es que ocurra en el tercer trimestre de gestación, aunque puede darse en cualquier momento después de la semana número 20 de embarazo aproximadamente. Se trata, por tanto, de una complicación gestacional poco frecuente.
Puesto que la placenta es la responsable de conducir al feto el alimento que le proporciona la madre, si ésta empieza a desprenderse puede suponer un cuadro grave tanto para la vida de la madre como la del feto. El bebé puede dejar de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios; mientras que la madre puede sufrir una hemorragia que puede poner en peligro su vida.
Síntomas del Abruptio Placentae
Las principales señales del desprendimiento de placenta son la hemorragia vaginal y contracciones uterinas de gran intensidad. La cantidad de sangrado variará según la magnitud de placenta desprendida. Por ejemplo, si se produce un desprendimiento de placenta leve, el sangrado será ligero. En cambio, si se produce un desprendimiento de placenta elevado, el sangrado será abundante.
A continuación, se enumeran otros síntomas que se asocian al desprendimiento de la placenta en el embarazo:
- Dolor abdominal.
- Caída de la presión arterial.
- Sensibilidad uterina.
- Dolor de espalda.
- Sentir menos los movimientos del bebé.
En ocasiones, las embarazadas no sienten molestias pese a estar sufriendo un desprendimiento de la placenta. En estos casos, la separación placentaria se detecta casualmente cuando se realiza una ecografía.
Causas del Desprendimiento de Placenta
Las causas por las que se puede producir el desprendimiento de placenta no son bien conocidas, pero se suele asociar a varios factores tales como: la hipertensión materna gravídica o previa al embarazo, rotura prematura de ciertas membranas de sujeción, traumatismos externos, consumo de cocaína o la presencia de miomas uterinos.
Otros factores de riesgo para esta complicación gestacional son los siguientes:
- Desprendimiento de placenta previo.
- Infección dentro del útero.
- Edad de la mujer superior a los 40 años.
- Tabaquismo.
- Falta de oxígeno a la placenta.
Clasificación del Desprendimiento de Placenta
El desprendimiento de la placenta puede ser total o parcial, en función de si la placenta se separa de la pared uterina en toda su base de implantación o sólo por una parte. Ante este hecho, el espacio que queda hueco es ocupado por un hematoma o acúmulo de sangre que puede quedar retenido sin generar hemorragia o salir a través del cuello uterino y dando lugar a un sangrado vaginal. Generalmente, el sangrado vaginal que se produce por el desprendimiento de la placenta suele ser de color muy oscuro.
Por el contrario, el mayor riesgo para la madre es que se produzca una gran hemorragia intrauterina que tarde en ser diagnosticada y tratada y si, además, se alteran los mecanismos de coagulación sanguínea el riego es grave.
En cuando a los tipos de desprendimientos de placenta según la severidad de los síntomas se encuentran:
- Desprendimiento de placenta de grado 0: embarazadas asintomáticas cuyo diagnóstico se produce tras el parto.
- Desprendimiento de placenta de grado 1: caracterizado por un leve sangrado, pero sin suponer peligro ni para la vida de la madre ni del bebé.
- Desprendimiento de placenta de grado 2: se produce sangrado, pero no hay choque de presión arterial. Además, la frecuencia cardíaca del feto aumenta.
- Desprendimiento de placenta de grado 3: ocurre una hemorragia de gran intensidad, además de una caída de la presión arterial intensa y termina con la muerte fetal.
Diagnóstico y Tratamiento
El desprendimiento prematuro de la placenta se diagnostica mediante diferentes pruebas de imagen y análisis de sangre, aunque el principal signo de esta condición es sufrir una hemorragia.
Una vez que se ha producido y diagnosticado la separación de la placenta, no se puede volver a adherir a la pared uterina. Sin embargo, existen algunas formas de tratamiento para esta complicación gestacional dependiendo de las circunstancias de cada embarazo.
Cuando el desprendimiento de la placenta ocurre hacia el final del embarazo y la fecha probable de parto está cerca, se inducirá el parto. En el caso de que sea un desprendimiento de placenta leve, se podrá llevar a cabo un parto natural. De lo contrario, el especialista realizará una cesárea.
En cambio, si el desprendimiento de la placenta no sucede hacia el final de la gestación, será necesario valorar su severidad. Si la separación placentaria es leve, la frecuencia cardíaca fetal no aumenta y el sangrado se detiene, la embarazada deberá hacer reposo. Sin embargo, si fuera necesario el nacimiento del bebé de manera prematuro, la mujer deberá tomar ciertos medicamentos para ayudar a la maduración del bebé.
Por último, cuando el sangrado es de gran intensidad y no cesa, la mujer será hospitalizada y probablemente requiera una transfusión sanguínea. No obstante, cada embarazo y cada situación es diferente, por lo que se deben seguir las recomendaciones médicas en todo momento.
Desarrollo Fetal y Latidos del Corazón
Durante la semana seis de embarazo, el embrión implantado en el útero empieza a crecer de manera muy rápida. Todos sus órganos empiezan a desarrollarse a partir de estructuras primitivas. El evento del desarrollo embrionario más importante durante esta sexta semana es la formación del corazón primitivo, el cual empieza a latir y bombear la sangre por todo el cuerpo del feto.
El corazón del feto late muy rápido, mucho más que en un adulto. En la primera ecografía, es posible escuchar el latido cardíaco a unas 150 pulsaciones, lo cual es totalmente normal.
NO SE ESCUCHO EL CORAZON DE MI BEBÉ, por GINECOLOGA DIANA ALVAREZ
Monitorizar el latido fetal y la frecuencia cardiaca es uno de los indicadores de que el embarazo se desarrolla de forma correcta y según lo previsto. Más adelante, durante el trabajo de parto, controlar el latido fetal es crucial para conocer el estado del bebé y si existe o no, sufrimiento fetal.
Si te encuentras entre las semanas 10 y 12 de tu gestación y aún no se puede escuchar el latido fetal, no debes preocuparte aún. Si la ecografía registra un latido normal, aunque no puedas oírlo, todo va bien. Otra posibilidad es que el cálculo del momento de concepción no sea correcto y que en realidad te encuentres en una etapa previa en la que aún no se puede escuchar el corazón.
Otra forma de escuchar el latido fetal en casa es, a partir de la semana 18 aproximadamente cuando el corazón del bebé ya late con fuerza, utilizar un estetoscopio sobre la tripa de la persona embarazada.
