México es uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. Desde el año 2000, 114 informadores han sido asesinados y 20 han desaparecido. Las agresiones y amenazas a reporteros son constantes, y lo más alarmante es la impunidad: solo uno de cada diez casos llegó ante el juez.
Los periodistas que siguen trabajando en las zonas que controla el narco lo hacen en terribles condiciones. En Tamaulipas, un Estado fronterizo que se disputan los Zetas y el cártel del Golfo, los narcos tienen un portavoz a quien los reporteros tienen que consultar antes de escribir una nota.
Mapa del estado de Tamaulipas, México.
Los medios poco a poco han ido sucumbiendo a la presión. En los periodos de mayor violencia, muchos suspendieron las guardias nocturnas y piden a sus reporteros que no asistan a los tiroteos que se producen en sus ciudades. Algunos van en grupos -con colegas de otros medios- a los sucesos.
El Surgimiento de los Periodistas Ciudadanos
El vació que han dejado los medios lo han llenado los ciudadanos e Internet. Valor por Tamaulipas fue una de las primeras cuentas en utilizar el hashtag #SDR (situación de riesgo) para advertir de las zonas que había que evitar. Pronto empezaron a surgir páginas similares en otros estados controlados por el narco.
Los capos hicieron lo posible por silenciar este movimiento. A Valor por Tamaulipas los Zetas le acusaban de difundir la localización de sus casas de seguridad y puntos de venta. Repartieron octavillas por las ciudades en las que ofrecían “600.000 pesos (30.000 euros) para el que aporte datos exactos del dueño de la página Valor por Tamaulipas o en su caso familiares cercanos”.
María Elizabeth Macías Castro: La Nena de Laredo
Marisol Macías era una periodista que tuiteaba sobre el narco en su ciudad con el alias “La Nena de Laredo”. Cuando la mataron, María Elizabeth Macías Castro tenía 39 años y dos hijos.
El sábado 24 de septiembre del 2011, el país se despertó con la noticia de que su cuerpo decapitado fue dejado en el Monumento a Cristóbal Colón, en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, Tamaulipas. En el lugar también encontraron dos teclados de computadora, un reproductor de discos y un mensaje que decía: “Ok Nuevo Laredo en vivo y redes sociales.
Yo soy La Nena de Laredo y aquí estoy por mis reportes y los suyos... para los que no quieren creer, esto me pasó por mis acciones, por confiar en SEDENA y MARINA... Gracias por su atención Atte: La ‘Nena' de Laredo… ZZZZ”.
En Nuevo Laredo son muy pocos los que se atreven a hablar de lo que se vive ahí desde una década: secuestros, amenazas, homicidios, coches bomba... Los que se deciden a contar, ruegan el anonimato.
El asesinato de Elizabeth fue “una clara amenaza a los usuarios de las redes sociales en las regiones de mayor violencia de México”, dijo Amnistía Internacional. No fue la única organización que exigió una investigación. El silencio aún sigue.
Valor por Tamaulipas: Un Refugio en la Red
Aún así, el 1 de enero de 2012, quien sólo puedo suponer es un hombre común creó la fanpage Valor por Tamaulipas. En ese momento aquel hombre pasó a ser el Administrador, un activista más entre los muchos que denunciaban bandas criminales como el Cartel del Golfo o Los Zetas.
En la página, el Administrador registra desde entonces las desapariciones, las SDR que se presentan a diario en la ciudad, los locales que hacen negocios con estas bandas criminales y así. El Administrador no quiere ser un héroe y menos un mártir. Por eso, como todos los otros activistas, ha mantenido su identidad en secreto.
Él sólo quiere hacer algo, dejar a un lado la impotencia, el miedo y el silencio. Quiere ayudar a la gente y siente la necesidad de difundir la palabra de lo que es en realidad Tamaulipas, un estado que da fe de lo lejos que podía llegar la barbarie de los carteles, tanta que era imposible para la gente de otras partes del país que las cosas fueran así.
La página despegó. Contaba con más de 200.000 seguidores después de un año de haber empezado a reportar, escribiendo en el muro cada día quién había sido desaparecido, dónde estaban sucediendo las balaceras o qué lugares se debían evitar por la fuerte influencia de los criminales.
Según algunos activistas con los que hablé, sus reportes se convirtieron para los residentes en noticias más importantes que aquellas que mostraba el televisor. Leer uno de estos reportes antes de salir a la calle podía salvarles la vida. Al principio las amenazas eran suaves, por así decirlo, pero escalaron muy rápidamente.
En poco tiempo ya había cuentas fantasma escribiéndole que querían «sus ojos como llavero». A mediados de 2013 llegó la amenaza más fuerte de todas, en la forma de un volante repartido clandestinamente en Ciudad Victoria en el que se ofrecían 600.000 pesos mexicanos para quien aportara datos exactos sobre la identidad del dueño de Valor por Tamaulipas… o sobre sus padres, hermanos, hijos o esposa.
Según un comunicado que divulgó en aquel entonces, el Administrador mandó a su esposa e hijos a Estados Unidos por su seguridad. Y continuó con las denuncias. Vidas inocentes también terminaron sacrificadas por esta persecución.
En mayo del 2013 una pareja fue secuestrada, pues los criminales -aparentemente Los Zetas- alegaban que eran familiares del Administrador. «No es recomendable ampliar sobre esto», dice cuando se le pregunta por sus gustos, por si ve series de televisión, por sus comidas, por su día a día.
«Sé que es de interés para usted, pero estos datos dan demasiada información sobre mí. Antes veía televisión, antes hacía muchas cosas. Ya no tengo muchas oportunidades. Trabajo mucho, eso sí, y eso me dificulta atender la página como se lo merece».
