Jaume Plensa: Biografía y Legado de un Escultor de Vibraciones

Jaume Plensa, nacido en Barcelona en 1955, es uno de los escultores contemporáneos con mayor relevancia nacional e internacional.

"Looking in My Dreams" de Jaume Plensa.

Se formó en la Escuela de la Llotja y en la Escuela Superior de Bellas Artes de Barcelona. Desde los años ochenta ha vivido y trabajado en diversas ciudades como Berlín, Bruselas, Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Barcelona.

Él se considera, ante todo, escultor, aunque su proceso creativo ha transitado por múltiples disciplinas. Jaume Plensa es un artista de materiales, sensaciones e ideas. Sus referencias abarcan la literatura, la poesía, la música y el pensamiento.

Plensa nace en Barcelona en 1955 y se forma en la Escuela Llotja y en la Escuela Superior de Bellas Artes de Barcelona.

Reside en París, Berlín, Bruselas o Nueva York convirtiéndose en uno de los artistas españoles más internacionales. Sus obras se exponen en museos y ocupan espacios públicos de medio mundo, desde Toronto a Shangai.

Desde 1980, fecha de su primera exposición en Barcelona, Plensa ha vivido y trabado en países como Berlín, Bruselas, Estados Unidos o Francia.

Considerado uno de los escultores más reconocidos del siglo XX y XXI, su obra se centra en la figura humana, donde se unen la materia y la palabra.

Inicios y Evolución Artística

El artista catalán se dio a conocer a principios de los años ochenta con esculturas de hierro de carácter primitivo y zoomórfico, que despertaron rápidamente el interés de la crítica y del público. Tras unos inicios como pintor, a finales de los años setenta centra su actividad en el terreno de la escultura, desarrollando unas primeras obras muy estilizadas, realizadas con textiles y madera.

Las resonancias constructivas de sus primeras tentativas van siendo relegadas por formas más expresivas que potencian el carácter primitivista de las máscaras, figuras totémicas e híbridos antropomorfos que identifican su producción en estos años, en un proceso en el que juega un papel determinante el creciente dominio técnico de la forja y la soldadura.

La sustitución de los iconos primitivos por formas de lectura abierta señala el camino hacia una reflexión en la que la referencia es la propia escultura y sus ámbitos de conexión con el espectador, a través de claves como la escala o la relación espacial entre ambos.

Paralelamente, la adopción de las técnicas de fundición del hierro abre nuevas vías para profundizar en la relación que mantiene con los conceptos de lo ancestral y lo primigenio, que alcanza una sofisticada dimensión alegórica en su alusión a los mecanismos y procesos mentales que prefiguran el imaginario humano. Obras como Rêve, Dèsir o La nèige rouge, realizadas en 1991, sintetizan este desplazamiento conceptual.

Al principio, su escultura era antropomórfica y expresionista, pero con el tiempo se depuró, incorporando geometrías y arquitecturas que acercaron su trabajo a la literatura.

Sus esculturas, a menudo desmaterializadas, exploran la ausencia del cuerpo y la vulnerabilidad humana, utilizando materiales como hierro, aluminio o vidrio, y más tarde, luz, sonido y palabra.

Jaume Plensa trabajando en su taller.

Materiales y Técnicas

Jaume Plensa es un artista de materiales. Utiliza materiales muy diversos: piedra, vidrio, resina, madera y algunos más insólitos como nieve, luz, sonido y agua.

Su obra escultórica ha pasado por varias etapas desarrolladas ampliamente con la recuperación de materiales como el hierro, bronce, cobre, etc. Las primeras obras las realizó en hierro forjado mezclado con poliéster. Además, pudo desarrollar un concepto escultórico de formas zoomórficas (que tiene forma o apariencia de animal).

Con el paso del tiempo, Jaume Plensa ha replanteado una y otra vez el enfoque de su trabajo, experimentando con materiales y elementos tan variados como el bronce, la resina, el cristal, la luz y el sonido.

En la primera mitad de la década de los noventa, sus esculturas hacen referencia a un espacio interior, implícito en unos casos -Wonderland I, 1993-, real en otros -serie Cloudy box, grandes cabinas traslúcidas iniciadas en 1994-, sugerente e inquietante en ambos, pero inaccesible desde el exterior.

Comienza a utilizar la resina de poliéster, de calidades frías, plásticamente cercana al hielo, pero que remite a los mismos procesos de transformación de fluido a sólido del hierro. Esta idea de solidificación se encuentra tras la reproducción en sus obras de fragmentos literarios -Dante, Shakespeare, Baudelaire y, sobre todo, William Blake-.

El uso del texto como material escultórico remite a su consideración como la forma sólida de los pensamientos y deseos del hombre, de la misma manera que el hielo y el hierro constituyen la forma sólida del agua y el fuego.

Esta carga metafórica que concede a sus materiales y una clara intención de disolver los límites físicos de su escultura le llevan a ampliar en la segunda mitad de la década de los noventa el uso de la luz -base para la mayor parte de sus intervenciones en espacios públicos- y, especialmente, el sonido, empleados a pequeña escala desde finales de los ochenta.

A partir de 1995 crea una serie de cloudy box que hace transitables, y en la que la atmósfera que genera la combinación de luz, ritmos y opacidad intensifica la sensación de autonomía del espacio interior generado. Este efecto se amplifica con la reproducción de sonidos grabados de órganos y fluidos corporales en Love Sounds (1998). Ese mismo año inicia dos nuevas series con gongs (Born-Die, Sweat-Sour, Air-Earth) y címbalos (Wispern), cuyos sonidos quedan condicionados al efecto que generan los textos inspirados en los Proverbs of Hell de W. Blake grabados en sus superficies.

En su obra usa distintos materiales -como resina de poliéster, acero, hierro, agua, cristal o nylon-, el espectador debe interactuar con las piezas.

Sus esculturas, a menudo son monumentales esculturas con rotundos volúmenes, como sus gigantescas cabezas, o espacios arquitectónicos, escenografías teatrales para las operas de La Fura dels Baus o series de dibujos.

Toda esta variedad de materiales, técnicas y disciplinas hablan de lo mismo y remiten siempre a la escultura. Comparten la misma alma, la del artista que busca la belleza sin complejos de modernidad.

Exposiciones y Reconocimientos

Jaume Plensa expone regularmente en galerías y museos de Europa, Estados Unidos y Asia, pero una parte muy significativa de su obra es la que desarrolla para espacios públicos.

Sus esculturas han sido expuestas en prestigiosos museos y galerías de Europa, los Estados Unidos y el Japón, como la Fundació Joan Miró de Barcelona, la Galerie Nationale du Jeu de Paume (París), el Malmö Konsthalle, Malmö (Suècia), The Henry Moore Sculpture Trust, Halifax (Gran Bretaña), el Palacio de Velázquez-Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), el Museum Moderner Kunst Stifung Ludwig, Viena y la Kunsthalle, Mannheim (Alemania), entre otros.

Plensa ha expuesto en importantes espacios de arte de todo el mundo, como la Fundación Joan Miró (1996), el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (2000) y la Bienal de Venecia (2015), entre muchos otros, y ha realizado proyectos para teatro y ópera, como los de La Fura dels Baus.

Hoy, el catalán es uno de los creadores españoles más afamados fuera de nuestras fronteras. Su labor ha sido reconocida con galardones como el Premio Nacional de Artes Plásticas o el Premio Velázquez, también con la Medalla al Mérito de las Bellas Artes (2021) o la Medalla de la Orden de las Artes y las Letras de Francia (1993).

Jaume Plensa es quizás el artista plástico español con más proyección en estos momentos. Su obra va desde los dibujos hasta la escenografía teatral y los grabados, pero se le reconoce, fundamentalmente, por sus grandes esculturas ubicadas en espacios abiertos en países de Europa, Asia, África y América.

En estos momentos y hasta julio de 2023, tiene la exposición “Poesía del silencio” en Barcelona, en La Pedrera, que abarca desde el 1988 hasta este mismo año.

Aparte de eso, ahora estamos trabajando una exposición muy grande para la ciudad de Mons, en Bélgica, donde se instalarán obras mías por toda la ciudad, dentro de la catedral, en las capillas, en las plazas, en los parques… Creo que va a ser muy interesante.

También estoy acabando una escultura muy bella para la Universidad de Notre Dame en Indiana, donde inauguran un nuevo museo a finales de año y ponen una escultura mía allí delante.

El Espacio Público y la Interacción con el Espectador

Una faceta importante de su obra se desarrolla en la escultura en espacios públicos.

Una parte muy significativa de su obra es la que desarrolla para espacios públicos. Desde que empecé, siempre me interesó enormemente el espacio público y la relación del arte con la sociedad.

Era la forma más democrática de intercambiar experiencias, mis sueños personales con los de una comunidad, con las ambiciones de un colectivo. Desde el minuto cero ya trabajé en ello. Y es verdad que ha funcionado muy bien. He tenido experiencias en todo el mundo. Sigo teniendo muchos encargos. Me gusta mucho trabajar no solo en galerías y museos, sino en el espacio público.

A pesar de que yo entiendo que un museo también es un espacio público. Pero la forma de encararlo es distinta porque el museo quiere o te pide determinadas obras; en cambio, de pronto, un grupo, una comunidad, se encuentra al día siguiente que han puesto algo en su contexto que no habían pedido.

Es llenar un espacio que crees que no estaba completo. ¿Y para qué? Para que se vea todo lo demás, lo que tiene alrededor, mejor y más bello. Eso es obsesión en mi trabajo. Lo que aporte -volvemos a la vibración- debe equilibrar lo que estaba como un poco descompensado.

Con la obra Jerusalem, Jaume Plensa invita al espectador a participar de su experiencia poética y sensorial, leyendo fragmentos del "Cantar de los Cantares" grabados en el bronce dorado, que incitan a la exaltación de la vida.

Paseando entre las sombras mágicas y los reflejos brillantes de los gongs, el visitante puede hacerlos vibrar, llenando la belleza del espacio de sonidos ancestrales.

En estas instalaciones a veces es complejo controlarlo todo, pero sí que me hizo mucha ilusión, una vez que fui a Zaragoza vi que los taxistas llevaban la imagen de la escultura pegada en las puertas de los coches como una especie de icono que representaba a la ciudad.

En su obra usa distintos materiales -como resina de poliéster, acero, hierro, agua, cristal o nylon-, el espectador debe interactuar con las piezas.

Influencias

De pequeño Jaume Plensa se escondía dentro del piano de pared de su padre mientras tocaba, también le transmitió el amor por los libros, ambas experiencias las convertirá en escultura, como todo lo que hace.

Sí que hay dos influencias clarísimas en su labor. Ha hablado de la música, pero está asimismo la literatura. Eso nos lleva a Blake, a Shakespeare, a Canetti... Pero me gustaría centrarme más en las personas que le han influido.

Creo que siempre que pienso en ello, acabo acordándome de un tío de mi padre, cuya hermano era violinista y que hacía jaulas para pájaros. Era un hombre muy romántico que se llamaba Josep Frank. Era de descendencia judía, del centro de Europa. No sabemos muy bien por qué vino a parar aquí. Se casó con una prima de mi padre. Y este señor, cuando yo era niño, me adoptó un poquito. Me hacía discursos y me dio mucha seguridad. Conservo con gran amor un retrato que le hice a lápiz siendo yo niño.

Creo que lo que me sucedía con esos autores que mencionaste antes, Canetti, Shakespeare, y me sigue sucediendo todavía, es que con ellos confirmo mis intuiciones. Era como si de pronto alguien hubiera dicho muy bien algo que tú tenías ahí pero no te acababa de salir. Aquello que decimos “lo tengo en la punta de la lengua”. Y de pronto Blake decía algo que tú ya percibías.

Encontré en la literatura, o en escritores muy específicos que rozan la poesía permanentemente en cada línea, esta confirmación de mis imágenes, de que tú no eres el dueño de estas imágenes.

Yo los comparo con las patas de mi mesa, donde he ido construyendo toda una especie de estructura personal gracias a estos compañeros de viaje. A veces pienso si habría sido estupendo conocerlos personalmente, pero creo que la maravilla de un artista o de un creador es su obra; su obra, en el fondo, es el documento.

De Macbeth ha dicho en el documental “¿Puedes oírme?”, de Pedro Caballero (2020), que es “escultura en estado puro”. Yo creo que es un destino. Cuando me han preguntado por qué me hice artista, muchas veces respondo que era inevitable. Estoy de acuerdo contigo.

Tabla de Exposiciones Destacadas

Año Exposición Lugar
1996 Exposición Individual Fundació Joan Miró, Barcelona
2000 Exposición Individual Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid
2015 Participación Bienal de Venecia
2023 Poesía del silencio La Pedrera, Barcelona

Jaume Plensa - La matemática del espejo T3 | la2

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