La lactancia materna es fundamental para el desarrollo saludable de los bebés, pero ¿sabías que también juega un papel crucial en la salud auditiva? Diversos estudios han demostrado que la leche materna proporciona nutrientes esenciales y fortalece el sistema inmunológico, reduciendo el riesgo de infecciones que pueden afectar el oído.
Desarrollo Auditivo Infantil y la Importancia de la Lactancia Materna
El oído de un bebé comienza a desarrollarse en el útero, pero es después del nacimiento cuando la audición juega un papel clave en el aprendizaje del lenguaje y la comunicación. Si hay alguna alteración en este proceso, como infecciones de oído recurrentes o problemas en el desarrollo del sistema auditivo, el bebé puede experimentar dificultades en el aprendizaje del habla y el lenguaje.
La leche materna está llena de inmunoglobulinas que protegen a los bebés contra la neumonía, la diarrea, las infecciones del oído y el asma. Además de ello, contiene muchas sustancias que benefician su sistema inmunitario, incluyendo anticuerpos, factores inmunológicos, enzimas y glóbulos blancos.
Estas sustancias protegen al bebé contra una amplia gama de enfermedades e infecciones, como las infecciones de oído, y no sólo en el período de lactancia materna sino en muchos casos mucho tiempo después de haber dejado de lactar. Si la madre sufre de algún resfriado mientras está lactando, por ejemplo, es muy probable que transmita los gérmenes del resfriado al bebé, pero los anticuerpos que produce su cuerpo para combatir el resfriado también se transmitirán a través de la leche.
Esta defensa contra enfermedades disminuye considerablemente la posibilidad de que el bebé padezca de infecciones del oído, otitis, vómitos, diarrea, neumonía, infección de las vías urinarias o determinados tipos de meningitis espinal.
Beneficios Clave de la Lactancia Materna para la Salud Auditiva
- Uno de los principales beneficios de la lactancia materna es que reduce el riesgo de otitis media, una infección del oído medio muy común en los bebés.
- Los bebés alimentados con fórmula pueden desarrollar más alergias y acumulación de mucosidad en las trompas de Eustaquio, lo que favorece la aparición de infecciones auditivas.
- El movimiento de succión durante la lactancia materna favorece el desarrollo adecuado de la mandíbula, el paladar y la trompa de Eustaquio, contribuyendo a un mejor drenaje de los líquidos en el oído medio.
- Distintas investigaciones han señalado que los bebés alimentados con leche materna presentan menor incidencia de pérdida auditiva relacionada con infecciones del oído.
Los bebés menores de un año de edad que habían sido exclusivamente amamantados al menos cuatro meses, tenían menos probabilidades de ser hospitalizados por una infección del tracto respiratorio inferior, tal como crup, bronquiolitis o neumonía, que los bebés alimentados con leche de fórmula.
Todos los humanos tenemos una gran cantidad de bacterias que viven en nuestros intestinos. Algunas bacterias tienen funciones normales y saludables y algunas pueden ocasionar síntomas tales como diarrea. La leche materna estimula el crecimiento de bacterias saludables en el tracto intestinal del bebé.
Dado que la leche materna estimula el crecimiento de estas cepas de bacterias «amigables», otras bacterias como el E. Coli, que con más frecuencia ocasionan enfermedades, son inhibidas del crecimiento, multiplicación y adherencia al recubrimiento del intestino, donde pueden provocar una infección.
En relación a la prevención de alergias, existe evidencia de que la lactancia materna protege a los bebés que nacen en familias con un historial de alergias, en comparación de los bebés que son alimentados con leche de fórmula estándar a base de leche de vaca o leche de fórmula de soja.
Los componentes inmunes en la leche materna proporcionan protección contra estas enfermedades alérgicas. Además, los estudios han demostrado una disminución del 36% (algunos estudios muestran una disminución del 50%) del riesgo del síndrome de la muerte súbita del lactante (SMSL) entre los bebés que han sido alimentados con leche materna en comparación con aquellos que no lactaron.
Investigaciones recientes incluso aportan datos que indican que los bebés que lactaron en los primeros meses de vida, son menos propensos a ser obesos en la adolescencia y adultez.
Es fundamental prestar atención a los síntomas de la otitis en bebés y niños y buscar atención médica si se sospecha que hay una infección. Para diagnosticar la otitis en bebés, el procedimiento es muy sencillo. El pediatra intentará visualizar el tímpano con un otoscopio para poder comprobar si el tímpano está inflamado, si ve alguna perforación y si hay acumulación de moco.
¿Qué es la Otitis?
Se denomina otitis a la inflamación del oído. Existe diferentes tipos, pero la más común se denomina otitis media. La otitis media es la presencia de líquido (con o sin pus), llamado exudado y que es producto de una inflamación, en la cavidad del oído medio, que se localiza justo detrás del tímpano.
Se produce cuando la trompa de Eustaquio -el canal que conecta la parte media del oído con la garganta- se obstruye por diferentes motivos. La función de esta trompa es drenar el líquido que se produce en el oído medio, por lo que, si se obstruye, se puede acumular este líquido y producirse una infección.
Se trata de una de las enfermedades más frecuentes en la infancia y uno de los principales motivos de consulta al pediatra. De origen viral o bacteriano, la persistencia de este proceso durante varios meses puede dar lugar a la pérdida de audición en los niños.
Tipos de Otitis Media
De acuerdo al tiempo de evolución, la otitis media puede ser:
- Aguda: El proceso dura menos de tres semanas. Es decir, es de corta duración y normalmente de súbita aparición. Es la más frecuente y se conoce con las siglas OMA (otitis media aguda).
- Subaguda: La infección perdura de tres semanas a tres meses.
- Crónica: La enfermedad se prolonga más de tres meses.
Además, según el tipo de afección, podemos subdividir la otitis media en cuatro clases:
- Miringitis: Se inflama la capa externa de la membrana del tímpano.
- Otitis media aguda supurada: Se trata de una infección aguda del oído con pus y de corta duración.
- Otitis media secretoria: Hay presencia de líquido en el oído medio, la membrana del tímpano permanece íntegra y no hay daños agudos evidentes.
- Otitis media crónica supurada: Existe otorrea crónica -supuración de líquido por el conducto auditivo externo- o la membrana del tímpano está perforada.
¿A quién afecta la otitis media?
Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), se calcula que a la edad de cinco años, más del 90% de los niños habrá sufrido un episodio de otitis media aguda y el 30% desarrollará seis o más recurrencias hasta los 7 años. A partir de esa edad, la incidencia disminuye de manera significativa. Por otra parte, esta infección es más frecuente en los niños que en las niñas.
La otitis media puede darse también en adultos, pero es más frecuente en bebés y niños, porque sus trompas de Eustaquio se obstruyen con mayor facilidad, al ser más cortas, estrechas y horizontales que las de los adultos.
Causas de la Otitis Media
La causa más importante de la otitis media es la disfunción tubárica o el mal funcionamiento de la trompa de Eustaquio, que es el conducto que comunica el oído medio con la rinofaringe. Este se puede obstruir por motivos intrínsecos (la mucosa de la trompa se inflama cuando ocurren procesos infecciosos o alérgicos en faringe o garganta) o extrínsecos, como la inflamación e infección o de las adenoides, también conocidas como vegetaciones.
Además, tanto las bacterias como los virus pueden ser los microorganismos causantes de una infección de oído. Y, aunque no es posible contraer una infección del oído de otra persona, un resfriado puede propagarse entre los niños y provocar que algunos de ellos contraigan otitis media. Otras posibles causas son:
- Alergias.
- Infecciones de la vía respiratoria alta (resfriados).
- El humo del tabaco y otros irritantes.
- En el caso de los bebés, el exceso de moco y de saliva que se produce durante la dentición.
- Trastorno de la función ciliar del epitelio respiratorio.
Factores de Riesgo
Las infecciones agudas del oído se presentan con más frecuencia en otoño e invierno, ya que el clima frío puede favorecer su aparición: Pero también existen otros factores de riesgo, como describe la Asociación Española de Pediatría (AEPED):
Factores de riesgo dependientes del niño:
- Antecedentes familiares: el antecedente de tener un hermano con historia de OMA recurrente aumenta el riesgo de padecer la enfermedad.
- Sexo: la OMA es más frecuente en niños que en niñas.
- Comienzo del primer episodio: si el niño padece el primer episodio de otitis media aguda antes de su sexto mes de vida estará predispuesto a padecerla más veces posteriormente.
- Alimentación con lactancia artificial en los primeros meses de vida: la presencia en la leche materna de agentes antiinfecciosos y, posiblemente, la menor asistencia a guarderías o escuelas infantiles de niños amamantados naturalmente por su madre son factores protectores de la lactancia natural.
Factores de riesgo dependientes del entorno del niño:
- Asistencia a guardería o escuela infantil: es un factor de riesgo para contraer otitis media aguda y para contraer patógenos resistentes.
- Presencia de fumadores en el medio familiar: el humo del tabaco ambiental es factor predisponente para padecer todo tipo de infecciones respiratorias en la infancia.
- Clima: como ya se ha señalado, en los meses fríos es más fácil contraer otitis media aguda.
Síntomas de la Otitis Media
El síntoma principal de la otitis media aguda es la presencia de dolor de oído (otalgia) acompañado o no de supuración (otorrea). Estos pueden ir acompañados de otros síntomas asociados como fiebre, malestar general, irritabilidad…
En el caso de los bebés y los niños muy pequeños, el signo más claro es la irritabilidad y el llanto constante. En ocasiones, también se presentan fiebre, problemas para dormir y rechazo al alimento.
En el caso de la otitis media crónica, estos síntomas pueden ser constantes o intermitentes. Se añade, además, fiebre generalmente baja y molestia en el oído que se siente como una presión. Además, la pérdida de audición puede ser a veces el único síntoma de la otitis media crónica con efusión de líquido.
Complicaciones de la Otitis Media
Las complicaciones no graves son las más frecuentes. Aunque la infección de oído es un problema médico menor que en el 90% de los casos mejora sin complicaciones, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que la otitis media puede llegar a provocar daños permanentes e incluso pérdida de audición.
Por su parte, una infección crónica del oído puede llegar a causar además:
- Secreciones continuas desde un agujero en el tímpano que no sana o después de la inserción de tubos para el oído.
- Quistes en el oído medio (colesteatoma).
- Endurecimiento del tejido en el oído medio (timpanoesclerosis).
- Daño o desgaste de los huesos del oído medio que ayudan con la audición.
La complicaciones más graves, pero menos frecuentes son:
- Parálisis facial.
- Mastoiditis aguda.
- Laberintitis.
- Meningitis.
- Absceso cerebral.
Diagnóstico de la Otitis Media
La otitis media se diagnostica mediante una exploración del oído con un instrumento llamado otoscopio, lo que puede mostrar la presencia de, por ejemplo, burbujas de aire o líquido detrás del tímpano o la perforación del mismo.
En caso de que la persona haya sufrido anteriormente infecciones de oído, puede realizarse también una audiometría (examen de la audición).
En ocasiones, se propone también la realización de una timpanometría para valorar el estado de la membrana del tímpano y la movilidad de la cadena de huesecitos del oído medio (martillo, yunque y estribo).
En el caso de la otitis media crónica, se pueden realizar también cultivos de las secreciones para comprobar la presencia de bacterias o una tomografía computarizada de la cabeza, que mostraría una posible propagación de la infección más allá del oído medio.
Tratamiento de la Otitis Media
Las entidades e instituciones pediátricas más representativas de nuestro país proponen, una vez confirmado el diagnóstico de otitis media aguda, tratar el dolor con paracetamol o ibuprofeno. Si no se produce respuesta y, ante un dolor muy intenso, puede procederse a una timpanocentesis (extracción de líquido acumulado detrás del tímpano).
Si la infección está provocada por bacterias, el médico puede recetar antibióticos. Sin embargo, dado que alrededor del 80% o el 90% de los casos de otitis media aguda se cura de forma espontánea y que la prescripción de antibióticos en la infancia por esta causa está provocando el aumento de la resistencia de las bacterias, los expertos españoles proponen tratar precozmente con antibióticos solamente a los niños con mala evolución o factores de riesgo. Para estos casos, se recomienda amoxicilina o amoxicilina-ácido clavulánico.
En el caso de los niños menores de dos años, se recomienda el ingreso hospitalario y, si es posible, la timpanocentesis.
Si la infección no desaparece con tratamiento médico normal o se desarrolla una otitis media crónica y un niño tiene muchas infecciones durante un corto período de tiempo, el médico puede recomendar la colocación de tubos de timpanostomía en el tímpano. Se trata de un procedimiento quirúrgico que permite la entrada del aire para que la trompa de Eustaquio pueda drenar los líquidos con más facilidad, y que también facilita la audición.
Además, si las vegetaciones están agrandadas, se puede considerar su extirpación quirúrgica. En el caso de complicaciones, sobre todo ante la presencia de otitis media crónica, puede también realizarse una cirugía para limpiar la infección del hueso mastoideo, reparar o reemplazar los pequeños huesos en el oído medio o reparar el tímpano.
10 Consejos para la Prevención de la Otitis
- Lleva al día su calendario de vacunaciones.
- Infecciones controladas.
- Fomenta la lactancia materna.
- Manos y juguetes limpios.
- Evita que se introduzca objetos en el oído.
- No expongas al niño al humo del tabaco.
- Usa tapones.
- El calor local alivia el dolor.
- Acude inmediatamente al médico ante los primeros síntomas.
- Sigue el tratamiento prescrito por el especialista.
No hay duda de que la lactancia materna y salud auditiva están estrechamente relacionadas. Si tienes dudas sobre la audición de tu bebé o quieres asegurarte de que su desarrollo auditivo es óptimo, consulta con un especialista.
