La leche materna es el mejor alimento para tu bebé. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna como dieta exclusiva hasta los 6 meses del bebé. Teniendo en cuenta esto, muchas mamás se preguntan cómo podemos almacenar o conservar la leche materna y cuánto dura la leche materna a temperatura ambiente.
Aunque la mejor forma de dar la leche materna es por el amamantamiento, para fomentar el vínculo afectivo, en muchas ocasiones, no podemos dar el pecho al bebé de forma inmediata, por lo que la mejor opción siempre será la de extraer la leche para darla en otro momento. Si das el pecho, hay muchos motivos para conservar la leche materna. Por ejemplo, puedes bombearla o extraerla mientras estás en el trabajo y almacenarla para dársela al bebé más tarde.
Las madres de gemelos o más múltiples necesitan muchas veces recurrir a sacarse leche. Tu leche es un tejido vivo, tiene células y factores de crecimiento, los nutrientes mejores seleccionados, propiedades inmunológicos, humorales, y hormonas.
Conservar la leche materna de forma segura es crucial para mantener sus propiedades nutricionales y evitar que se estropee. En este artículo, resolveremos una de las dudas más comunes de las mamás: ¿cuánto dura la leche materna en la nevera? Además, te daremos consejos prácticos para que puedas almacenar la leche materna con tranquilidad. Esta es la pregunta del millón. ¿Qué mamá no se lo ha preguntado alguna vez?
Y la respuesta no es concreta, ya que la leche materna tiene un periodo de conservación que varía según la temperatura y el lugar donde se almacene. En general se recomienda que los lactantes que reciben alimentación complementaria tomen alrededor de medio litro de leche al día, pero es sólo eso, una norma general y por supuesto nada estricta.
Marca los recipientes con la fecha de extracción y el nombre de tu bebé en caso de que tome la leche en la guardería. Usa primero la leche más antigua, siempre que esté dentro del límite de caducidad. Si metes el recipiente en el congelador, deja un espacio de 2,5 cm en la parte de arriba, ya que el líquido se expandirá cuando se congele.
Formas de conservación de la leche materna
Existen diferentes formas de conservar la leche materna, cada una con sus propias características y tiempos de duración:
- A temperatura ambiente
- En la nevera
- En el congelador
¿Cuánto tiempo dura la leche materna fuera de la nevera?
Muchas mamás nos hacemos esta pregunta cuándo tenemos que salir de casa y, por el motivo que sea, no podemos amamantar a nuestro bebé. Al conservar la leche materna a temperatura ambiente, tendremos menos tiempo para usarla sin que pierda sus propiedades.
Es posible conservar la leche materna recién extraída en un recipiente cerrado a temperatura ambiente como máximo 6-8 horas para que siga en buen estado, aunque lo más recomendable son 3-4 horas. Tras este tiempo, aconsejamos no usar esa leche y tirarla, ya que no aportará todos los nutrientes necesarios al bebé. Eso sí, la temperatura ambiental nunca deberá superar los 25 ºC. Si crees que tu bebé no tomará esa leche durante ese espacio de tiempo, es decir, en un máximo de 8 horas, lo mejor será guardarla en la nevera o en el congelador.
Si tienes que salir y necesitas extraer la leche, es útil saber que ésta puede permanecer a temperatura ambiente durante aproximadamente 4 horas (una temperatura no superior a 25º). Sin embargo, si el lugar es muy caluroso o si la temperatura ambiente supera los 25 °C, es preferible no dejarla más de 2 horas. La leche recién extraída es segura a temperatura ambiente durante 4 - 6 horas.
Si has sacado la leche del frigorífico después de un tiempo, cuando alcance la temperatura ambiente puede conservarse a 25 °C hasta cuatro horas.
Extracción y Conservación de Leche Materna - Chile Crece Contigo
¿Cuánto dura la leche materna en la nevera?
Puedes conservar la leche materna recién extraída en el frigorífico durante un periodo máximo de tres días, siempre que se encuentre a una temperatura de 4 ºC o menos. Al momento de guardarla en la nevera, es fundamental tener presente que se debe evitar colocarla en la puerta, siendo lo ideal buscar las zonas del frigorífico más frías. De esta forma, te asegurarás de garantizar una óptima conservación.
En el caso específico de la nevera, los expertos recomiendan conservar la leche entre 3 y 5 días a una temperatura de 4 °C o menos. Así puedes mantener tu leche de 3 a 5 días, incluso 8 días (HMBANA) a unos 4ºC. Así puedes mantener tu leche de 3 a 5 días1, incluso 8 días (HMBANA) a unos 4ºC.
En la nevera podrás mantenerla a 4ºC sin congelar y fresca menos de 7 horas. La leche puede refrigerarse (≤4 ° C) durante un máximo de 8 días.
Si la leche está a menos de 24ºC será mejor que no esté más de 4 horas sin refrigerar. A mayor temperatura, menos tiempo se va a poder conservar con seguridad. Así que siempre que puedas, refrigera la leche para asegurar su conservación.
Si es recién extraída, unos 3 días (72 horas). La LM recién extraída que se ha refrigerado previamente se puede añadir a la ya congelada; si el bebé está enfermo u hospitalizado, usar un contenedor diferente cada vez que es extraída.
Existen algunos factores que pueden influir en este tiempo:
- Temperatura estable: Si la nevera mantiene una temperatura constante de 4 °C o menos, es más seguro mantener la leche (hasta 5 días).
- Limpieza de la nevera: Si tu nevera está limpia y bien organizada, se reduce la posibilidad de que bacterias u otros contaminantes afecten a la leche.
Nota importante: Asegúrate siempre de que la leche no haya cambiado de color o de olor (más adelante te lo explicamos). Si notas algo inusual, es mejor descartar la leche.
¿Cuánto dura la leche materna en el congelador?
Si deseas conservar la leche materna durante más tiempo, el congelador es una excelente opción. En cuanto a cómo guardar la leche del pecho en el congelador, en función del tipo que tengas, podrás reservarla en él durante más o menos tiempo.
La leche puede durar:
- Entre 3 y 6 meses en un congelador que forme parte de un refrigerador de -17º o menos.
- Hasta 12 meses en un congelador de alta potencia (como los que alcanzan temperaturas de -18 °C o inferiores).
En los congeladores pequeños o que vienen integrados en la nevera, es posible conservar la leche materna durante dos semanas. Si la congelas en un congelador dentro de la nevera, no se recomienda. En un congelador con puerta separada dura menos de 3 meses. En un arcón te puede durar menos de 6 meses.
En una nevera con compartimientos separados, uno refrigerador y otro congelador, se guarda a unos -18ºC y puede estar entre 3 y 6 meses. En un congelador de tipo arcón donde se abre muy poco la puerta, se congela a unos -20ºC y puede estar entre 6 y 12 meses.
Puede congelarse durante un máximo de 12 meses para los recién nacidos a término (a -20 ° ± 2 ° C).
Nota importante: Aunque la leche materna puede durar hasta 12 meses en el congelador, lo ideal es que sea consumida dentro de los 6 meses para preservar al máximo sus nutrientes.
Tipos de recipientes para usar
Puede parecer una tontería, pero es importante elegir recipientes seguros y adecuados para conservar la leche materna. Existen unas bolsas especiales que están diseñadas para el almacenamiento de leche materna, aunque se recomienda guardar estas bolsas en recipientes para evitar que sufran pérdidas y contaminaciones. Asimismo, es necesario utilizar recipientes aptos a la hora de refrigerar o congelar la leche materna.
Aquí algunas opciones recomendadas:
- Bolsas de almacenamiento de leche materna: Son fáciles de almacenar y están diseñadas específicamente para este fin. Asegúrate de utilizar aquellas libres de BPA. No guardes la leche en bolsas desechables para biberones ni en bolsas de plástico comunes que no se hayan diseñado para almacenar leche materna.
- Botellas o frascos de vidrio o plástico duro: los frascos de vidrio son la mejor opción. Si te decantas por plástico, que sea de plástico duro, pero asegúrate de que tengan tapas herméticas y estén debidamente esterilizados. Y, sobre todo, evita los recipientes de plástico donde aparezcan los números 3, 7 y 10, ya que esto implica que se han fabricado con plástico que contiene BPA.
Los que lo son, además pueden ofrecerte envases de un sólo uso, o reutilizables. Quizás has escuchado que también se pueden usar los recipientes destinados a pruebas como la orina. ¡Pues no! Recipientes de 250 ml, para mayores cantidades de leche. Además de recipientes sólidos encuentras Bolsas de Conservación de leche. Porque es más frecuente que la leche cuando se descongele tenga el olor rancio y amargo que puede rechazar el bebé.
Independientemente del recipiente que se use. Si puedes usar de vidrio estupendo. Si puedes usar de vidrio estupendo.Deben tener el símbolo de tenedor y una cuchara y estar libres de BPA o Bisfenol A.
Recomendaciones adicionales
- Etiqueta cada envase con fecha y hora: Cuando almacenes leche materna, es fundamental etiquetar cada envase con la fecha y la hora de la extracción. Esto te permitirá usar la leche más antigua primero (siempre que esté dentro del límite de caducidad) y no correr el riesgo de que alguna porción se eche a perder.
- No llenes los envases al máximo: La leche materna se expande cuando se congela, por lo que debes dejar un pequeño espacio en los recipientes para evitar derrames o que el envase se rompa en el congelador.
- Enfría la leche antes de mezclarla: Si estás extrayendo leche varias veces al día y deseas combinarla en un mismo recipiente, asegúrate de que ambas porciones estén a la misma temperatura. No combines leche recién extraída y caliente con leche que ya esté refrigerada; enfría primero la leche extraída antes de añadirla a la otra porción.
- Raciona la leche materna para su conversación: Guarda la leche materna en raciones de 60 a 120 ml, que es la cantidad adecuada para una toma, para evitar desperdiciarla.
- Los recipientes sólidos guárdalos en posición vertical. Las bolsas puedes apilarlas una sobre otra, pero ten cuidado que se pueden pinchar. Se pueden juntar leche del mismo día. Cuando saques leche, hay que enfriarla rápidamente para poder mezclarla con la anterior toma. No hacerlo con esa temperatura. Sólo cuando tengan la misma.
¿Cómo descongelar la leche materna?
La manera en que descongelas y calientas la leche materna es crucial para conservar sus nutrientes y asegurar que sea segura para tu bebé.
Para descongelar la leche materna de forma segura, colócala en la nevera entre 12 y 24 horas antes de su uso. Este método es el más seguro y permite mantener la leche en buenas condiciones. Una vez descongelada, la leche debe ser consumida dentro de las 24 horas.
Si has sacado leche de tu Banco de leche congelado y la has descongelado en la nevera, puedes mantenerla así por 24 horas.
Si necesitas la leche de inmediato, puedes colocar el envase en un recipiente con agua tibia. Evita el agua caliente, ya que el calor excesivo puede destruir algunos de los nutrientes y anticuerpos presentes en la leche.
La leche congelada puede estar 24h en la nevera descongelándose. Aun así, lo idóneo sería descongelarla justo cuando se la vamos a ofrecer al bebé y no dejarla descongelando en la nevera.
Sigue estos consejos para descongelar la leche materna:
- Descongela la leche dejando el recipiente bajo un chorro de agua fría. Cuando empiece a descongelarse, cambia a agua tibia.
- También puedes dejar que se descongele en el frigorífico, lo que suele tardar unas 24 horas.
- Una vez que la leche se haya descongelado, dásela a tu bebé durante las 24 horas posteriores.
- No descongeles la leche materna congelada a temperatura ambiente.
- No vuelvas a congelarla en ningún caso.
Importante: nunca vuelvas a congelar esa lecha.
¿Se puede calentar la leche materna congelada?
La leche materna que se ha guardado en el frigorífico, independientemente de que se haya congelado antes o no, puede calentarse. No obstante, no hay necesidad de que los bebés tomen leche materna tibia. Está bien dársela fría o a temperatura ambiente.
Para calentar la leche puedes hacerlo en un calienta biberones o en un recipiente con agua caliente, para que quede tibia. Para calentar la leche puedes hacerlo en un calienta biberones o en un recipiente con agua caliente, para que quede tibia.
Si deseas calentar la leche materna después de guardarla en el frigorífico, sigue estos pasos:
- Sumerge el biberón en agua tibia. Usa una cacerola o un recipiente con agua tibia para calentar el biberón. También puedes emplear un calentador de biberones.
- No calientes los biberones en los fogones ni en el microondas. Las altas temperaturas pueden matar los anticuerpos de la leche que combaten las enfermedades, así como crear puntos calientes que pueden quemar la boca de tu hijo.
- Comprueba que la leche no esté demasiado caliente. Antes de alimentar a tu bebé, comprueba la temperatura de la leche. Para ello, rocíala en el interior de la muñeca. Debe estar caliente, pero no en exceso.
- No esperes demasiado para dar la leche. Una vez que hayas calentado la leche, debes usarla durante las dos horas posteriores.
Si necesitas calentarla, usa una cacerola o un recipiente con agua tibia y sumerge el biberón para calentarlo al baño María. También puedes emplear un calentador de biberones. Y, sobre todo, antes de alimentar a tu bebé, comprueba la temperatura de la leche poniendo unas gotitas en la parte interior de tu muñeca. Debe estar caliente, pero no en exceso.
Para calentar la leche puedes hacerlo en un calienta biberones o en un recipiente con agua caliente, para que quede tibia.
Consejo: No uses el microondas para calentar la leche materna. El microondas no solo calienta de forma desigual, lo que puede generar “puntos calientes” que podrían quemar a tu bebé, sino que también puede reducir el contenido nutricional de la leche.
Nunca mezcles leche materna con leche de fórmula en el mismo biberón. Primero acaba con la leche materna, y luego si no te queda más leche, le das de la fórmula.
¿Puede sufrir cambios importantes la leche materna en la conservación de la leche materna?
Sí, la leche materna que ha estado guardada, ya sea en el frigorífico o en el congelador, puede tener un aspecto diferente al de la leche materna extraída. Incluso puede separarse en una capa cremosa y otra lechosa. Esto es completamente normal; agítala suavemente para volver a mezclarla.
- Nutrientes: Aunque la leche materna conservada (ya sea refrigerada o congelada) sigue siendo muy nutritiva, algunos nutrientes y enzimas pueden disminuir ligeramente. Las vitaminas, especialmente la vitamina C, tienden a degradarse con el tiempo, y algunas enzimas que ayudan a la digestión pueden perder su efectividad, especialmente después de la congelación.
- Textura y separación: Al guardarla, la leche materna suele separarse en capas con la grasa flotando en la parte superior. Esto es normal; simplemente se debe mezclar suavemente la leche sin agitarla demasiado para reintegrarla.
- Sabor y olor: como hemos dicho anteriormente, la leche materna conservada puede tener un sabor y olor diferente, especialmente si ha sido congelada. Esto se debe a la acción de una enzima llamada lipasa, que descompone las grasas. Aunque esto es normal y seguro para el bebé, algunos bebés pueden notar la diferencia y mostrar preferencia por la leche fresca.
- Propiedades inmunológicas: La leche materna fresca tiene una mayor cantidad de células vivas y anticuerpos que ayudan a proteger al bebé contra infecciones. Aunque la leche conservada sigue siendo beneficiosa, algunas de estas propiedades inmunológicas pueden reducirse al ser refrigerada o congelada.
La leche descongelada también puede oler o tener un sabor diferente debido a la descomposición de las grasas de la leche. A pesar de ello, sigue siendo segura para tu bebé, y lo más seguro es que no note la diferencia.
Pero te cuento, ¡No es necesario tirarla! Si ya ha pasado, por mucho que le hagamos la leche olerá así. O donarla al Banco de leche, ya que dedican una cantidad de leche para investigación. Antes de congelar nada, testea tu leche con una prueba. Congela la leche y descongela una cantidad, y huélela. Sino te puedes gastar mucho dinero, hazlo con uno de plástico.
¿Qué pasa si mi leche materna huele raro después de estar almacenada?
Es normal que la leche materna adquiera un olor ligeramente “jabonoso” después de un tiempo en el refrigerador o congelador. Esto se debe a la lipasa, una enzima natural que ayuda a descomponer las grasas de la leche y facilita su digestión para el bebé. Aunque el olor puede parecer extraño, la leche sigue siendo segura para su consumo.
En raras ocasiones, la LM almacenada puede tener un olor y sabor alterado debido a que la leche de algunas mujeres tienen un alto contenido en lipasa, enzima que descompone las grasas en ácidos grasos. Esta descomposición de la grasa ayuda a digerir al bebé la LM, en particular a los recién nacidos prematuros, y no es perjudicial, aunque algunos bebés pueden rechazarla. Para evitar este rechazo, una de las GPC(1)recomienda no calentarla por encima de 40 ° C porque producirá la pérdida de la actividad enzimática.
La leche cuando se pone mala huele muy mal. Hay otro factor que cambia el olor de la leche, que es la degradación de la grasa que produce la lipasa, pero este olor es agrio, no se parecen en nada los dos olores. Un poco más abajo tienes información de cómo evitar la degradación de la grasa.
¿Y cómo puedo saber si la leche materna está en mal estado?
Aquí algunos signos que pueden indicar que la leche materna ha pasado su tiempo de almacenamiento y ya no es segura para el bebé:
- Mal olor: Si la leche huele rancia o tiene un olor ácido.
- Cambio en la textura o color: Es normal que la leche materna se separe en una capa de grasa y otra de líquido; sin embargo, si el color es inusual o no se mezcla de nuevo al agitarla suavemente, puede estar en mal estado.
- Rechazo del bebé: Aunque no es un indicador infalible, si tu bebé rechaza la leche, es recomendable revisar su olor y textura antes de intentar nuevamente.
Instrucciones de higiene para extraer leche materna
Puedes hacer varias cosas para evitar la transmisión de bacterias a la leche materna y a tu bebé.
Antes de usar el extractor de leche por primera vez, esteriliza todas las piezas, incluidas las tetinas, los biberones y cualquier parte que entre en contacto con tus pechos o la leche. Para ello, hierve las piezas de 5 a 10 minutos. Consulta las instrucciones del fabricante y respeta el tiempo de ebullición recomendado en caso de que difiera.
Cada vez que utilices el extractor, lávate bien las manos. Cuando termines con él, lava las piezas con agua caliente y jabón o mételas en el lavavajillas si son aptas para ello.
Mejores prácticas para el almacenamiento de la leche materna
Aquí te compartimos algunas mejores prácticas para el almacenamiento de la leche materna que te ayudarán a mantener su calidad y reducir el riesgo de contaminación:
- Lávate bien las manos antes de extraer o manipular la leche: Es fundamental mantener una buena higiene para evitar que bacterias u otros gérmenes entren en contacto con la leche.
- Esteriliza los envases de almacenamiento y extracción: Lava y esteriliza los recipientes de almacenamiento, así como los de extracción antes de cada uso. Un lavado adecuado con agua caliente y jabón es suficiente, aunque puedes optar por la esterilización si prefieres una mayor seguridad.
- Evita los cambios bruscos de temperatura: Cuando transfieras la leche del congelador a la nevera o del refrigerador a temperatura ambiente, hazlo de forma gradual. Los cambios bruscos de temperatura pueden afectar la calidad de la leche.
- No vuelvas a congelar la leche descongelada: Una vez que hayas descongelado la leche materna, esta no debe volver a congelarse. Si tu bebé no ha terminado la porción de leche descongelada, es mejor descartarla para evitar riesgos.
Tabla resumen: Tiempo de conservación de la leche materna
| Lugar de almacenamiento | Tiempo de almacenamiento |
|---|---|
| A temperatura ambiente (aproximadamente 25 °C) | Hasta 4 horas |
| Nevera portátil | Hasta 24 horas |
| Frigorífico a menos de 4 °C | Hasta 3 días |
| Congelador a -17 °C o menos | Hasta 6 meses |
| Congelador a -20 °C | Hasta 12 meses |
