El embarazo es una situación especial en la que todos los sistemas orgánicos se alteran para garantizar el desarrollo del feto sin comprometer la salud materna. Algunos cambios son globales y otros más locales, es decir, afectan a unos órganos concretos. Vamos a referirnos a los genitales externos, vagina y cérvix o cuello uterino.
El cuello uterino, también llamado cérvix, es la porción fibromuscular inferior del útero. Durante el ciclo menstrual de la mujer, es posible que el cérvix experimente pequeñas modificaciones como consecuencia de los niveles hormonales. Estos cambios hacen referencia a los siguientes parámetros:
- Medida del orificio: cérvix abierto o cérvix cerrado en función del grado de dilatación.
- Consistencia: cérvix duro o cérvix blando.
- Posición: cérvix alto (posterior o retirado de la vagina) o cérvix bajo (más introducido en la vagina).
Por ejemplo, durante la menstruación y la ovulación, el cuello uterino se encuentra más abierto para permitir la salida de la sangre y la entrada de los espermatozoides, respectivamente. El resto de días del ciclo menstrual, el cuello uterino se encontrará cerrado. Del mismo modo, al inicio de la gestación, el cuello uterino también puede sufrir algunos cambios que variarán de una mujer a otra. Por esta razón, la posición del cuello del útero no es un indicador fiable de embarazo.
Cambios del Cérvix al Inicio del Embarazo
Desde las primeras semanas del embarazo, la zona genital va a sufrir una serie de cambios. Los cambios del cuello uterino durante las primeras semanas de embarazo deben ser evaluados por el ginecólogo en la consulta. La mayoría de estos cambios tienen que ver con la posición y la textura del cuello uterino. Los comentamos a continuación:
- Reblandecimiento del cuello uterino debido al aumento de estrógenos.
- El cuello uterino se vuelve cianótico (azul) y aumenta su volumen debido a la vascularización, hinchazón e hiperplasia de las glándulas cervicales.
- El cérvix sube ligeramente hacia el útero en las primeras semanas de embarazo.
- Los orificios interno y externo del cuello uterino se encuentran cerrados en las mujeres que experimentan su primer embarazo (primigestas) y ligeramente entreabiertos en aquellas que ya han dado a luz (multíparas).
- El canal cervical se vuelve fusiforme y se llena de una secreción espesa proveniente de las glándulas de la mucosa endocervical hipertrofiadas: el tapón mucoso.
Todas estas modificaciones del cuello uterino se van acentuando a medida que avanza la gestación y hasta el tercer trimestre, momento en el cual el cérvix empezará a prepararse para el parto.
El Tapón Mucoso
El tapón mucoso que se forma después de la concepción tiene una función protectora, pues sirve para sellar el conducto cervical y prevenir la entrada de microorganismos y más espermatozoides a la cavidad uterina durante el embarazo.
Desde el principio de la gestación se produce un incremento del volumen plasmático de alrededor de un 30% y, aunque el volumen globular también aumenta, lo hace en menor proporción, con lo que el valor del hematocrito, eritrocitos y hemoglobina disminuye. La concentración de Hb desciende desde 14 hasta 11-12 gr y los hematíes pasan de 4,5 a 3,7 millones por mm3.
Se produce un aumento de la pigmentación, por la elevación de la hormona estimulante de los melanocitos. Es frecuente la aparición de estrías en la piel, por causa mecánica y hormonal. Las articulaciones de la pelvis están más laxas a causa de la relaxina y la progesterona, incrementándose su movilidad para facilitar el paso del feto en el parto.
Cambios en el Flujo Vaginal Durante el Embarazo
El aumento de flujo en el embarazo también puede ser completamente fisiológico debido al incremento de estrógenos y del flujo sanguíneo vaginal. Existen muchas causas del flujo irregular en el embarazo, entre las que destacan las infecciones. Estas suelen producirse a causa de factores que alteran el equilibrio natural de la flora vaginal o pueden ser transmitidas durante las relaciones sexuales. Los cambios en el cérvix durante el embarazo también afectan al flujo. La cabeza de tu bebé también puede presionar el cuello uterino en el tercer trimestre del embarazo, lo cual a menudo resulta en un aumento del flujo.
El flujo normal en el embarazo, llamado leucorrea gestacional, suele ser fino, blanquecino, sin olor fuerte, y no produce picor ni ardor. Saber cómo cambia el flujo en el embarazo permite observar cualquier irregularidad. El aumento en los niveles de Estrógeno y Progesterona durante el embarazo es responsable de un aumento en la producción de flujo, que puede variar desde un color claro a un blanco lechoso. A veces, puede ser bastante espeso y mucoso. Esto es normal. Este aumento del flujo blanco durante el embarazo es la forma que tiene tu cuerpo de protegerse contra infecciones, ya que crea una barrera protectora entre el feto y el mundo exterior.
El flujo en el primer trimestre del embarazo tendrá un color blanco. El flujo rosado durante el embarazo puede significar algunas cosas. De unas pocas semanas a unos pocos días antes del final de tu embarazo, se despojará de su tapón mucoso, una mucosa espesa y gelatinosa que se forma en el primer trimestre para sellar el cuello uterino durante el embarazo. El tapón mucoso a veces se tiñe de rosa con sangre. Esto puede llevar a que se presente secreción rosada en la ropa interior unos pocos días antes de que comience el parto. Esto se conoce como "expulsión del tapón mucoso”.
Pero también El flujo rosado también puede deberse a irritación del cuello uterino tras una relación sexual o un examen ginecológico. La vaginosis bacteriana suele producir flujo grisáceo y olor a pescado; el flujo amarillo espumoso con mal olor sugiere tricomoniasis, que es una ETS. El diagnóstico debe confirmarse con un test específico. Este tipo de flujo hace que algunas mujeres se preocupen pensando que algo va mal con ellas o su bebé.
Durante el embarazo, el cuello uterino es especialmente sensible debido a las fluctuaciones hormonales y al aumento del flujo sanguíneo a la zona. Esto significa que puede sangrar ligeramente durante las relaciones sexuales o durante un examen ginecológico, lo que producirá una secreción marrón en tus braguitas en algunos casos, la secreción marrón durante el embarazo puede ser un signo de aborto espontáneo o embarazo ectópico. En estos casos, la secreción marrón también se asocia con dolor y calambres. Para estar segura, contacta con tu médico lo antes posible para asegurarte de que todo está en orden.
Cualquier sangrado en el embarazo debe valorarse, especialmente en el primer trimestre para descartar embarazo ectópico y en el tercer trimestre para descartar placenta previa o desprendimiento Es posible que tu médico quiera asegurarse de que todo está bien y te sugiera realizar un chequeo. Puede que durante los primeros días hayas notado más flujo. Esto es un signo de cambios hormonales en tu cuerpo, concretamente desde que el óvulo fertilizado se implantó en la pared del útero. El flujo durante el embarazo es la forma que tiene tu cuerpo de crear una barrera protectora para tu bebé, protegiéndolo así de las infecciones. El aumento de los niveles de estrógeno en tu cuerpo produce esta secreción fina, lechosa y de olor suave. Por lo tanto, si te has estado preguntando si el flujo durante el embarazo es normal, la respuesta es sí. Sin embargo, hay que tener cuidado con algunas señales.
El flujo anormal puede tener un color, textura o cantidad diferente. Un aumento brusco de flujo claro y muy líquido podría ser pérdida de líquido amniótico. Si sospechas esto, debes acudir a urgencias. Al notar un cambio preocupante en el color del flujo u otras molestias, debes consultar a un médico. Este podrá tomar una muestra de exudado vaginal para determinar el tipo de infección. Encontrar la causa del flujo irregular en el embarazo permite administrar el tratamiento adecuado. Cuando la infección supone una amenaza para el embarazo, se necesita un tratamiento farmacológico. En el embarazo solo deben usarse medicamentos seguros según trimestre. Elige productos de higiene femenina sin fragancias. No utilices jabones aromatizados. Cuida una dieta adecuada.
Las 3 etapas del trabajo de parto
Posición del Cérvix Durante el Parto
El parto inminente trae consigo una serie de cambios físicos y emocionales. Uno de los principales procesos que indica que el cuerpo está listo para la llegada del bebé es la apertura del cuello uterino. Este mecanismo natural permite al bebé pasar por el canal de parto e iniciar una nueva vida fuera del útero.
La primera fase del parto antes del alumbramiento es lo que se conoce como dilatación del cuello uterino. Esta etapa puede durar varias horas y va desde el inicio de las contracciones hasta la dilatación completa del cérvix, que suele ser de unos 10 cm. A continuación, vamos a comentar las modificaciones del cuello uterino durante el trabajo de parto:
Borramiento del Cuello Uterino
El borrado del cérvix corresponde con la fase de dilatación precoz o latente. Esta etapa significa que el cuello uterino se va acortando de forma progresiva como consecuencia de las contracciones de parto. También es posible referirse al borrado del cérvix con el término maduración.
En general, el borramiento del cuello del útero no se produce hasta el día del parto y tiene una duración muy variable, de 2 a 8 horas. No obstante, este acortamiento puede empezar a producirse días antes debido a contracciones irregulares que son indoloras e imperceptibles por la mujer.
En las madres primerizas, el cuello del útero suele tardar más en borrarse por completo, ya que es la primera vez que el organismo se enfrenta a este proceso. Además de las contracciones, otro síntoma de borrado uterino es la expulsión del tapón mucoso en forma de flujo muy espeso y viscoso.
Dilatación Activa
El cérvix ya se ha borrado por completo, tiene forma de un anillo y ahora empieza a aumentar su diámetro. Las contracciones son cada vez más seguidas y más fuertes, lo cual hace que el cuello uterino se abra. Las fibras colágenas que lo forman se reordenan, de manera que su resistencia disminuye drásticamente y esto facilita la dilatación hasta los 10 cm.
Cabe destacar que, en las mujeres multíparas, el borrado del cérvix y su dilatación tienen lugar de manera simultánea. En cambio, en las embarazadas primerizas son dos fases diferentes: primero tiene lugar el borrado y, a continuación, la dilatación.
En este momento, el cérvix también cambia de posición: pasa de encontrarse en una posición posterior a centrarse, de manera que facilite la salida del bebé. Una vez la dilatación es completa y el cérvix se ha borrado, la vagina y el útero forman un solo conducto y tendrá lugar el alumbramiento.
Etapas de la Dilatación del Cuello Uterino
La dilatación del cuello uterino es un proceso fisiológico que ocurre en las últimas etapas del embarazo, principalmente durante el trabajo de parto. Consiste en la apertura progresiva del cuello del útero para permitir el paso del bebé desde el útero hacia el canal de parto.
- Fase latente: el cuello uterino comienza a dilatarse lentamente, generalmente hasta los 3-4 centímetros.
- Fase activa: la dilatación ocurre más rápidamente, alcanzando entre 4 y 7 centímetros.
El borramiento cervical y la dilatación del cuello uterino son indicadores esenciales del inicio y progreso del trabajo de parto. La evaluación de la dilatación del cuello uterino se realiza a través de un tacto vaginal por un médico o matrona.
Prolongación del Embarazo y Cuello Uterino Corto
Hace 3 años Toni Leal me enseñó un artículo en el que se sugería la utilidad de la progesterona para reducir la incidencia de parto pretérmino en mujeres que presentaban “cuellos cortos”. Aquello nos sorprendió a los dos e intuitivamente nos pareció el camino que había que seguir…: tras revisar extensamente el tema empezamos a medir los cuellos de útero a todas nuestras pacientes embrazadas. Tres años más tarde los datos que aparecen van confirmando lo que nosotros intuimos: la Sociedad de Medicina Materno fetal Americana acaba de establecer unas recomendaciones de seguimiento y tratamiento de las mujeres embarazadas en las que se contempla el estudio ecográfico del cuello uterino. En los embarazos únicos de mujeres sin embarazos pretérmino previos - la mayoría de los embarazos-, el hallazgo de un cuello corto - menos de 25mm- por debajo de la semana 24 de embarazo se relaciona con un riesgo mayor de parto pretérmino. En las pacientes con antecedentes de parto pretérmino la administración de progesterona intramuscular semanal desde la 16-20 semanas hasta las 36 semanas reduce el riesgo de tener otro parto pretérmino. Sabemos que es molesto someterse a una ecografía vaginal a mitad de embarazo y que puede suscitar extrañeza en algunas de nuestras pacientes.
Preguntas Frecuentes
¿El cuello uterino puede cambiar su forma o posición?
Existen diferencias biológicas del cuello uterino entre mujeres, que pueden hacer que el cuello tenga diferente forma o posición. Antes del embarazo el cuello normalmente es rígido y está cerrado. Durante el embarazo se va haciendo más blando y disminuirá su longitud para favorecer la dilatación en el momento del parto. En mujeres que no han parido suele tener un aspecto puntiforme y en mujeres que han parido está más entreabierto. La posición también puede variar según la posición del útero o si éste tiene miomas que puedan desplazarlo.
¿Qué significa tener el cuello uterino corto en el embarazo?
Un acortamiento o dilatación del cuello uterino durante el embarazo conlleva un riesgo de parto prematuro. Este acortamiento se produce por contracciones que pueden ser debidas a varios factores: malformación uterina, infección urinaria, infección en el cuello del útero, etc. Normalmente, el cuello uterino se encuentra largo y cerrado durante el embarazo. Tiene una medida de 3 cm aproximadamente y, en caso de detectarse un acortamiento, la mujer debe guardar reposo absoluto para evitar que éste se abra. También es posible que el médico recete alguna medicación.
¿Qué pasa si se produce la abertura del cuello uterino en el embarazo?
El cérvix solamente debe acortarse y abrirse durante las contracciones del parto. Si se encuentra el cuello uterino abierto durante el embarazo, sin haber experimentado ninguna contracción, es posible que la mujer tenga un cérvix incompetente o insuficiencia cervical. Esto es una alteración cervical que puede dar lugar a abortos de repetición en el segundo trimestre o partos prematuros. Ante un cérvix incompetente, es posible que el médico indique hacer un cerclaje para evitar los riesgos que hemos comentado. Un cerclaje consiste en hacer unos puntos de sutura alrededor del cuello del útero para mantenerlo cerrado.
