La frase "La grandeza nace de pequeños comienzos" resuena profundamente en la saga Uncharted y en la vida misma. Este lema, conocido en latín como "Sic Parvis Magna", adorna el anillo que Nathan Drake lleva al cuello, tanto en la película como en los videojuegos, convirtiéndose en un símbolo de esperanza y potencial.
El origen histórico: Sir Francis Drake
De acuerdo con Nathan Drake, este era el lema de Francis Drake. Sir Francis Drake fue un pirata británico que comandó a la marina de las islas inglesas contra los españoles en su batalla por las costas del continente Americano. Era, depende del bando en que estuvieses, un héroe o un villano. Más allá de eso, es el lema de uno de los piratas más grandes de la historia, por mucho que tuviese también el título de caballero.
Durante la era victoriana, imbuida del nacionalismo de la época, se afirmaría que Isabel había dado el espaldarazo a Drake.
Sir Fracis Drake tuvo un anillo que se le fue otorgado por la reina Isabel 1 de Inglaterra cuando lo convirtio en caballero.
El significado profundo en Uncharted
En Uncharted, "Sic Parvis Magna" se transforma en un arma de doble filo para Drake, un lema para brindar antes del peligro del que en realidad debería aprender a huir. Nate, al menos en los videojuegos, debe dejar de ser ese soñador huérfano con ansias de grandeza para empezar a valorar otras cosas. De eso tratan especialmente los videojuegos 'Uncharted 3' y 'Uncharted 4', de una grandeza que puede acabar contigo, tal y como hizo con los piratas enterrados entre su oro y sus trampas.
Al contrario que el académico Doctor Jones o la millonaria Lara Croft, Nathan Drake es un pobre huérfano inspirado para la grandeza de la leyenda de Drake, de quien coge el apellido, pero también el lema. Ese "la grandeza proviene de lugares pequeños" es el leitmotiv que lo empuja a seguir adelante contra los mayores retos, creyendo en sus posibilidades de triunfar. El lema explica la leyenda que en los videojuegos hemos visto tomar forma, pero también su final.
Conforme pasan los anillos y las muescas en su revolver, Nate empieza a ser perseguido por su pasado, por su condición de buscavidas, por su lema de grandeza.
Pero lo cierto es que la clave de Siv Parvis Magna no está tanto en que fuese un lema utilizado (que no inventado) por el célebre pirata, si no a lo que ha acabado significando para la saga 'Uncharted'.
Así, nacen los hermanos Drake como una especie de legado adquirido, también a partir de su primera gran reliquia encontrada, el anillo de Drake con este lema.
Y es que, al menos en los videojuegos, el anillo de Sir Francis Drake contiene unas importantes coordenadas hacia su diario. En la secuela también será origen con toda seguridad de alguna pista importante.
En definitiva, tanto en los videojuegos como en las películas, podemos decir que el anillo y su 'Sic Parvis Magna' son un instrumento valioso en la búsqueda de tesoros de Drake, un legado de su soñada familia como huérfano y también el lema que mueve su destino, para mal y para bien.
La historia de NATHAN DRAKE (UNCHARTED) - Draw My Life
Más allá de Uncharted: Aplicaciones en la vida real
Significa que vamos creciendo, empezamos de poco a mucho, es decir, por ejemplo estudias unos fps, luego llegas a la universidad, ya eres grande; eso significa. También está el ejemplo de que escribes mirando el teclado y luego escribes sin mirar, eso es.
El día comienza en el dormitorio, y un nuevo amanecer brinda la oportunidad de crear «grandezas».
Es un proceso natural que se rige principalmente por la luz (y, a su vez, por la oscuridad), y depende del reloj interno.
Creo que todos podemos estar de acuerdo en una cosa, crecer da asco. Suena a adulto que no ha sabido despegarse de su infancia, y aunque es una frase muy absoluta, tiene algo de verdad. Crecemos y perdemos cosas. Cosas como la inocencia o la capacidad para maravillarnos se diluyen. La alegría empieza a escasear, las responsabilidades aumentan y comienzan las preocupaciones sobre nuestra vida y como llevarla adelante. Nuestros ojos de adulto nublan lo que vemos.
Por suerte tenemos métodos de escape, formas de regresar momentáneamente a ese estado despreocupado y feliz. Para algunos es el cine, para otros la literatura, puede ser la música o, como nos atañe aquí, los videojuegos. Por desgracia incluso estas cosas se ven dañadas, manchadas por nuestros ojos de adulto, y más de una vez no logramos disfrutar de ciertas cosas por nuestra forma viciada de consumir productos. Nos falta el tiempo y devoramos títulos a ritmos obscenos, sin pararnos a disfrutar del viaje, dejando atrás mucho de lo que nos podría transmitir.
