La Cuna del Hombre: Historia y Significado

África, a menudo denominada la "cuna de la humanidad", ha sido el escenario principal para el desarrollo de nuestra especie, el Homo sapiens. Sin embargo, la búsqueda de nuestros orígenes exactos y la comprensión de los procesos evolutivos que nos llevaron a ser lo que somos hoy en día es un viaje continuo, lleno de descubrimientos y debates científicos.

Este artículo explora la historia y el significado de la búsqueda de la cuna del hombre, desde los hallazgos arqueológicos más recientes hasta las teorías evolutivas que intentan explicar nuestros orígenes.

Dispersión del Homo sapiens por el mundo.

África: Un Continente Clave en la Evolución Humana

De acuerdo con la teoría más aceptada, nuestra especie habría evolucionado hasta su forma actual partiendo de una única población en África. Por ello se le llama la “cuna de la humanidad”.

En el norte del país africano llamado Tanzania se encuentra una garganta única de 48 km (30 mi) de longitud. Los restos de los primeros humanos y las herramientas de piedra más antiguas encontradas aquí han respondido muchas preguntas que nos hicimos sobre nosotros mismos.

La Garganta de Olduvai: Un Tesoro Arqueológico

En Tanzania, África, un poco al sur del ecuador, hay un lugar especial que ha captado la atención de los científicos durante más de medio siglo. Aquí, en las llanuras orientales del Serengeti, dentro del Área de Conservación de Ngorongoro, los humanos comprendimos que nuestra historia había comenzado en este mismo lugar.

En 1960, los esposos Leakey encontraron los restos de un hasta entonces desconocido *Homo habilis*, el "hombre hábil", el primer representante del género *Homo* y el ancestro directo del ser humano moderno.

Después del descubrimiento en la Garganta de Olduvai, siguieron muchos más, incluidos aquellos realizados en diferentes partes y regiones de Tanzania y otros países. Estos hallazgos proporcionaron una pista tras otra hasta que se desarrolló una teoría unificada sobre el origen africano del hombre.

La Garganta de Olduvai, Tanzania.

Sin embargo, la historia del descubrimiento de Olduvai tiene un toque cinematográfico. En 1910, un científico alemán aficionado a las mariposas se aventuró a explorar el cráter volcánico de Ngorongoro y, al ver una mariposa hermosa, comenzó a perseguirla. En un golpe de mala suerte, el científico tropezó, cayó por un precipicio y perdió el conocimiento. Cuando recuperó la conciencia, se encontró acostado en una garganta llena de huesos y herramientas de los antiguos humanos.

Ese científico alemán era Wilhelm Kattwinkel, un médico y antropólogo. Es un hecho que en 1910 y 1911 viajó en una expedición. Su objetivo era estudiar la tripanosomiasis africana (enfermedad del sueño africana). Así fue como Kattwinkel, desde Alemania, se dio cuenta de que había encontrado un sitio arqueológico potencialmente fascinante y lo llamó Oldway.

En julio de 1959, se llevó a cabo otra expedición a Olduvai. Louis Leakey estuvo presente en las excavaciones, pero su salud ya no le permitía involucrarse plenamente en la investigación de campo. En la mañana del 17 de julio, el científico no se sintió bien y se quedó en el campamento, mientras que su esposa, la arqueóloga Mary Leakey, se dirigió al sitio de excavación. Ese día, encontró un fragmento de un hueso inusual: parte de una mandíbula con dos dientes.

"¡Lo tengo!" exclamó Mary con alegría mientras regresaba al campamento. En los días siguientes, el cráneo, apodado el Cascanueces, fue reconstruido a partir de los fragmentos restantes encontrados en las cercanías. Se sugirió que pertenecía a una nueva especie de Australopithecus, la cual fue nombrada *Zinjanthropus boisei*. Tras más descubrimientos y un estudio detallado de los restos, esta especie de homínido fue identificada con mayor precisión como *Paranthropus boisei*, y se determinó que vivió hace aproximadamente 1.75 millones de años.

Junto al Cascanueces se encontró un guijarro lasqueado que claramente servía como una herramienta de piedra primitiva. Louis Leakey sugirió que la especie de hallada fue el primer animal en la historia en utilizar herramientas.

En 1960, se encontraron en la Garganta de Olduvai partes de un esqueleto de *Homo erectus*, considerado el ancestro directo de los humanos modernos (*Homo sapiens*), así como fragmentos del esqueleto de *Homo habilis*.

La cultura olduvayense incluye no solo las herramientas encontradas en Olduvai, sino también hallazgos similares en otros países africanos (Kenia, Etiopía) e incluso en otras partes del mundo (el Cáucaso, Crimea, Europa del Este).

Esencialmente, las primeras herramientas de piedra eran guijarros rotos en piezas más pequeñas. La variante más simple de una herramienta es una piedra partida por la mitad. Tiene un borde afilado, lo que significa que puede usarse para cortar carne. Fue el Homo habilis, es decir, la especie del "hombre hábil" que se separó de los australopitecos y otros primates, el primero en aprender a fabricar herramientas tan simples.

El Descubrimiento en Panga ya Saidi, Kenia

El CENIEH lidera un estudio que es portada de Nature sobre el enterramiento de un niño de corta edad hallado en el yacimiento de Panga ya Saidi, en Kenia. Este hallazgo, datado en 78.000 años, se suma a la evidencia creciente sobre los primeros comportamientos sociales complejos de 'Homo sapiens'.

La revista Nature publica hoy en portada un estudio coliderado por el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), el Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (MPI-SHH, Jena) y los Museos Nacionales de Kenia (MNK, Nairobi), en el que se detalla el enterramiento humano más antiguo de África.

Desde que comenzaron las excavaciones en 2010, Panga ya Saidi ha sido un enclave fundamental para investigar el origen de nuestra especie. “En cuanto visitamos Panga ya Saidi por primera vez, supimos que era especial”, afirma Nicole Boivin, investigadora principal del proyecto de investigación original y directora del Departamento de Arqueología del MPI-SHH.

En 2013 se encontraron los primeros fragmentos de hueso, pero no sería hasta la excavación de 2017 cuando la cavidad en la que se hallaba el cuerpo quedó completamente expuesta. Se trataba de una cavidad circular situada a unos tres metros por debajo del suelo actual de la cueva, rellena de sedimento y una acumulación de huesos frágiles y muy degradados.

Durante más de un año, la responsable del Laboratorio de Conservación y Restauración del CENIEH, Pilar Fernández-Colón, trabajó en la minuciosa excavación del bloque de sedimento, con la dificultad añadida de la extrema fragilidad y consistencia pulverulenta de los huesos. “Comenzaron a perfilarse partes del cráneo y la cara, con la articulación intacta de la mandíbula y algunos dientes cuya raíz aún no se había formado”, explica la paleoantropóloga María Martinón-Torres, directora del CENIEH.

El análisis microscópico de los huesos y del suelo circundante confirmó que, tras ser depositado en la cavidad, el cuerpo había sido cubierto con tierra rápidamente, protegiéndolo así del deterioro y la desarticulación. Mtoto se hallaba en posición flexionada, con las rodillas hacia el pecho, recostado sobre su lado derecho.

La datación por luminiscencia sitúa a Mtoto hace 78.000 años de antigüedad, por lo que representa el enterramiento humano más antiguo conocido en África hasta la fecha. Los restos humanos fueron encontrados en niveles arqueológicos con herramientas líticas pertenecientes a la Edad de Piedra Media africana, un tipo de tecnología conocida como MSA y que se había potencialmente relacionado con varias especies de homininos.

“El enterramiento de Panga ya Saidi muestra que la inhumación de los muertos es una práctica cultural compartida por Homo sapiens y neandertales”, señala Michael Petraglia, del MPI-SHH.

78,000 años enterrado: descubren la tumba humana más antigua de África

La Teoría del Origen Único vs. el Multirregionalismo Africano

De acuerdo con la teoría más aceptada, nuestra especie habría evolucionado hasta su forma actual partiendo de una única población en África. Así, diferentes regiones en Etiopía y Sudáfrica se han venido disputando el título de cuna de la humanidad. De acuerdo con esta versión -a la que se suele llamar Out of Africa- hace al menos 500.000 años un grupo de homínidos sufrió una serie de cambios genéticos y culturales que les lanzaron a una carrera evolutiva que culminó en el ser humano moderno.

Sin embargo, algunos investigadores están reescribiendo esa narrativa tradicional, apoyados en nuevas pruebas materiales y genéticas. Son partidarios de una hipótesis alternativa: el multirregionalismo africano.

La cuna de la humanidad, según ellos, no estuvo en África sino que fue África. Las características distintivas que presentan hoy los sapiens emergieron como un mosaico en diferentes poblaciones diseminadas por todo el continente.

Y cada vez que los caminos se abrían para esos grupos se producía el mestizaje, intercambiando material genético y conocimiento tecnológicos en un crisol continental que culminó en lo que hoy es el Homo sapiens.

Esta última década dos teorías que estaban en polos opuestos están acercando posiciones. «Sigue preponderando la idea del origen africano de nuestra especie, pero se comienza a aceptar un patrón más reticulado y menos lineal, más parecido al que proponía el multirregionalismo.

Árbol genealógico de los homínidos.

El Hallazgo en Jebel Irhoud, Marruecos

A unos 100 km. al oeste de lo que hoy es Marrakech, un grupo de personas utilizó como refugio una cueva al pie del macizo del Atlas, en un lugar llamado Jebel Irhoud. Allí descansaron, encendieron Fuegos, afilaron sus armas de caza y llevaron sus presas. Y allí murieron algunos de ellos, dejando sus huesos en la tierra, hace aproximadamente 300.000 años. Una fecha que para algunos investigadores -no todos- supone retrasar el punto de partida evolutivo de la especie al menos 100.000 años.

El de Jebel Irhoud es uno de los hallazgos que los partidarios del multirregionalismo señalan para defender su hipótesis. «Mucho antes de la dispersión del Homo sapiens fuera de África, hubo dispersión dentro de África», dice Jean-Jacques Hublin, director del Departamento de Evolución Humana del Instituto Max Planck de Leipzig.

Los misteriosos antepasados hallados en la gruta marroquí tenían una extraña combinación de características, en los que se mezclaban las caras planas de los humanos modernos con los cráneos alargados de especies antiguas como el Homo erectus.

«La cara del espécimen que encontramos es la de alguien que se podría encontrar en el metro», asegura Hublin. Pero de perfil, no tanto; aunque sus cerebros ya eran tan grandes como los nuestros, debían tener una forma diferente. Eso implica que su estructura cerebral -y tal vez sus capacidades- estarían en proceso de desarrollarse durante los siguientes milenios de evolución.

La combinación de rasgos modernos y vasos cerebrales primitivos hallados en Marruecos son uno de los elementos que han llevado a algunos autores a sugerir que el físico y el comportamiento asociados con los humanos modernos no evolucionaron en un único árbol genealógico. En cambio, las características que asociamos con el ser humano probablemente aparecieron más bien como como un mosaico.

En los últimos años esas características -la forma del cráneo, el mentón, la frente más delicada y la cara pequeña- han ido apareciendo en diferentes lugares, en periodos distintos. Los partidarios de la idea de un sólo linaje sapiens tienden a desechar esos fósiles como ramas laterales en el árbol de los homínidos.

«A día de hoy no podemos afirmar si algunos de ellos se mezclaron con otros homínidos de gran cerebro que pueden haber vivido en África al mismo tiempo que el Homo sapiens, pero sigue siendo una posibilidad», declara Eleanor Scerri, investigadora del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana y de la Universidad de Oxford, y autora principal del artículo. «Es posible que en aquel momento compartiéramos África con al menos otras dos especies: el Homo naledi y Homo heidelbergensis».

Los arqueólogos recuperaron en Marruecos herramientas de piedra especializadas y sofisticadas, como punzones y puntas de lanza. La existencia de estos objetos en la llamada Edad Media de Piedra reflejaría una evolución paralela -y más temprana de lo que se creía- del cuerpo y la mente humanos. Y sugerirían que esta transición ocurrió a escala continental, ya que tales herramientas se han encontrado además de en Marruecos, en la citada Florisbad y Olorgesaillie (Kenia), si bien con algunas diferencias regionales.

«La evolución de la forma del cerebro humano moderno parece ser paralela a la aparición gradual de la modernidad conductual vista desde el registro arqueológico», asegura Hublin.

El Sur de África: Un Nuevo Candidato para la Cuna de la Humanidad

Según un equipo internacional de investigadores liderado por la genetista del Instituto Garvan de Investigaciones Médicas de Sídney, Vanessa Hayes, los humanos modernos proceden de una sola población que vivió en el sur de África hace unos 200.000 años.

La versión contradice de lleno la versión ampliamente consensuada hasta hace pocos años por la comunidad científica, según la cual el Homo sapiens procede de África oriental, concretamente en Etiopía, desde donde se creía migraron hace aproximadamente 195.000 años.

El estudio -un compendio de investigaciones de distintas disciplinas: genética, geología y análisis climático publicado en la revista Nature-, afirma que, "aunque algunos restos fósiles sugieren que el origen del género humano se encuentra en el este de África, el sur del continente alberga poblaciones contemporáneas que representan la primera rama del árbol filogenético humano".

Para despejar la incógnita, los científicos analizaron el ADN mitocondrial de las poblaciones nómadas de cazadores-recolectores que actualmente habitan en el sur de África. Esta cadena genética, contenido en las mitocondrias, es más corta que la hallada en el núcleo de las células, y se hereda únicamente de madres a hijos.

"El ADN mitocondrial actúa como una cápsula del tiempo de nuestras madres ancestrales, acumulando cambios lentamente durante generaciones. La comparación del código de ADN completo, o mitogenoma, de diferentes individuos proporciona información sobre hasta qué punto están estrechamente emparentados ", sostiene Hayes.

Tras combinar todos esos datos con las distribuciones lingüísticas, culturales y geográficas de diferentes sublinajes, los autores del estudio revelaron que el primer linaje materno del humano actual surgió de una región de lo que hoy corresponde con parte de la cuenca central del río Zambeze, que incluye toda la extensión del norte de Botswana, Namibia al oeste y Zimbabue al este.

El geólogo Dr. Andy Moore, de la Universidad de Rhodes, quien participó en el estudio, desveló que aquella zona albergó en su día uno de los lagos más grande de África, el Makgadikgadi. Según el experto, antes de que emergiesen los humanos modernos, el lago había empezado a drenarse debido a la acción de las placas litosféricas, lo cual habría provocado la creación de un vasto humedal, que a su vez habría dado lugar a uno de los ecosistemas más productivos para garantizar la prosperidad de la especie.

Según afirma Hayes, el análisis de las diferencias genéticas de los linajes maternos indica que nuestros antepasados partieron su tierra natal hace entre 130.000 y 110.000 años. "Los primeros se aventuraron hacia el nordeste, seguidos por una segunda ola migratoria que viajaron hacia el sudoeste. Después, una tercera población permaneció en el lugar de origen... hasta hoy ".

Para investigar qué pudo haber impulsado estas primeras migraciones humanas, el profesor Axel Timmermann analizó simulaciones de modelos climáticos generadas por ordenador y los comparó con datos geológicos que habían capturado distintos episodios dela historia climática de Africa durante los últimos 250.000 años.

"Nuestras simulaciones -sostiene - sugieren que la lenta oscilación del eje de la Tierra cambia la radiación solar de verano en el hemisferio sur, lo que provoca cambios periódicos en las precipitaciones en el sur de África".

Estos cambios en el clima, aclara, habrían abierto corredores verdes con abundante vegetación, el primero de ellos hace 130.000 años, al noreste, y después hace unos 110 mil años al suroeste, permitiendo a nuestros primeros antepasados emigrar de su lugar de origen por primera vez".

¿Significa esto que todos los humanos modernos descendemos de aquél 'Edén original' situado en el sur de África? "Los análisis genómicos determinan un origen policéntrico para la diversidad humana actual en África; por ejemplo, el linaje de cromosoma Y más basal de la humanidad, el A00, se encuentra solo en África central y del oeste (básicamente en algunas poblaciones de Nigeria y Camerún) y tiene una antigüedad estimada de unos 300.000 años, pero a nadie se le ha ocurrido preconizar un origen de nuestra especie allí", explica Carles Lalueza-Fox, paleogenetista del Institut de Biologia Evolutiva (IBE, UPF-CSIC) a National Geographic España.

El Proceso de Hominización

El ser humano actual es el resultado de un largo proceso evolutivo que se conoce con el nombre de proceso de hominización. Dicho proceso es la progresiva adquisición de las características que acabaron diferenciando a los homínidos del resto de primates (monos).

Las características propiamente humanas son:

  • La posición erguida.
  • El bipedismo (caminar sobre dos piernas y no a 4 patas), lo que permitió la liberación de las manos y la ampliación del campo de visión.
  • Manos y pies con 5 dedos y con pulgar oponible (el ser humano solo conserva esta característica en las manos).
  • El aumento del tamaño del cerebro y la disminución del tamaño de las mandíbulas y los dientes.
  • El lenguaje simbólico, es decir, la capacidad de expresar ideas por medio de sonidos y expresiones faciales.

Todas estas características se fueron adquiriendo poco a poco, como consecuencia de la evolución y la selección natural (supervivencia de los que mejor se adaptaron al medio natural).

Árbol de la evolución humana.

De todo el reino animal, los animales a los que más nos parecemos los seres humanos son los chimpancés. Los científicos han demostrado que el ADN de chimpancés y humanos sólo se diferencia en un 1%, lo que indica que procedemos de un tronco común.

Se cree que hace entre 7 y 5 millones de años se produjo la separación entre chimpancés y los antepasados más antiguos del ser humano actual y aparecieron las primeras características que nos definen como humanos: la postura erguida y el bipedismo (caminar sobre 2 piernas).

Los primeros seres que empezaron a caminar erguidos sobre dos piernas han sido clasificados como homininos. Se les considera parte de nuestros antepasados, pero no homínidos, es decir, pertenecientes al género Homo, porque los homininos aún pasaban parte de su tiempo en los árboles y su forma de vida era más parecida a la de otros primates.

Los principales homininos son:

  • ARDIPITHECUS RAMIDUS
  • AUSTRALOPITHECUS

Tabla comparativa de los homínidos

A continuación, se presenta una tabla comparativa de las diferentes especies de homínidos mencionados en el artículo, destacando sus características principales:

Especie Antigüedad (años) Ubicación Capacidad Craneal (cc3) Características
Homo habilis 2.5 millones Este y Sur de África 650 Primer fabricante de herramientas, dieta omnívora.
Homo erectus 1.8 millones Asia Oriental e Indonesia 900-1200 Mayor tamaño cerebral, conservaba el fuego.
Homo ergaster 1.8 millones Este de África - Cazador especializado, herramientas especializadas.
Homo antecessor 900.000 Europa (Atapuerca) 1000-1200 Posible canibalismo, cara similar al humano actual.
Homo heidelbergensis 600.000 Europa 1200 Herramientas especializadas, enterraba a sus muertos.
Homo sapiens neanderthalensis 200.000 Europa y Asia Occidental 1600 Robusto, adaptado al frío, rituales funerarios.
Homo sapiens sapiens 160.000 África (Etiopía) - Capacidad comunicativa, colonización global.

Publicaciones populares: