Judy Holliday: Una Estrella Brillante de Broadway a Hollywood

Judy Holliday, una figura destacada tanto en Broadway como en Hollywood, dejó una marca imborrable en la historia del entretenimiento. Desde sus inicios en el mundo del cabaret hasta su consagración como actriz de cine, su vida y carrera están llenas de momentos fascinantes.

Inicios en el Cabaret y Greenwich Village

Inmersa en los montajes del Greenwich neoyorquino, Judy Holliday trabó amistad con Betty Comden. Juntas hicieron mucho cabaret, llegando a ser dos de las actrices más preciadas de la vanguardia de aquellos días. Entre sus admiradores se encontraba un joven profesor de música llamado Leonard Bernstein.

El primer atisbo de la fama llega con una aparición episódica en una película: 'Greenwich Village', un musical protagonizado por Carmen Miranda y Don Ameche, dirigido por Walter Lang en 1944.

Colaboraciones con Leonard Bernstein y Betty Comden

La carrera artística de Betty Comden arranca a partir de sus colaboraciones con Leonard Bernstein. Fue también la guionista de Vicente Minnelli en 'Suena el teléfono' (1960). Sin embargo, lo más probable es que a Betty Comden le hubiera gustado ser recordada por esos alegres e impagables trabajos llevados a cabo para Stanley Donen.

Comden fue una de las mejores guionistas de Stanley Donen y Betty Comden sería una mujer tan alejada de nuestra mitología como cualquier otra de las libretistas habituales de ese Broadway ya pretérito y despreciado de la edad de oro del musical estadounidense.

Consagración en Hollywood

En 1950, Judy Holliday protagonizó "Nacida ayer" a las órdenes de George Cukor, donde encarnaba a la novia de un millonario a la que un profesor debía enseñar cuatro cosas elementales. Y con los buenos papeles llegó también el Oscar.

Dean Martin, Frank Sinatra, Gene Kelly sólo fueron algunos de los artistas que interpretaron las letras de Betty Comden, quien en Estados Unidos tuvo uno dimensión muy diferente a la española.

Mejor Actriz 1950: Judy Holliday y "Nacida ayer"

El Legado de Judy Holliday

Se fue de Broadway a Hollywood entre aplausos. A diferencia de la perversa Anita Loos y otras renombradas libretistas del Hollywood clásico, la gran Betty fue una mujer positiva y alegre. La tristeza no tenía cabida en los versos de Betty.

Por debajo de la envoltura superficial, en sus guiones late ese poso de solemnidad y de reflexión que requiere el buen musical.

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