La tortícolis congénita es una afectación del cuello, de las más frecuentes que sufre el recién nacido. Hoy queremos hablar de la tortícolis congénita, que tiene una incidencia de hasta el 2% en bebés recién nacidos, y de la importancia de su diagnóstico y tratamiento precoz. Se caracteriza porque el bebé adopta una posición alterada de la cabeza, quedando rotada hacia el lado contrario del músculo afectado e inclinada hacia el mismo lado.
Hablamos de tortícolis muscular congénita cuando se presenta en recién nacidos o aparece en los dos primeros meses de vida. Esta posición está provocada por una contracción muscular mantenida. Se suele producir por un acortamiento del músculo esternocleidomastoideo y se suele caracterizar por la inclinación de la cabeza hacia un lado, o flexión y rotación hacia el lado contrario.
Tratamiento y EJERCICIOS para la TORTICOLIS INFANTIL | Fisiolution
¿Qué es la Tortícolis Congénita?
La tortícolis congénita es una condición que afecta a muchos recién nacidos y puede causar mucha preocupación en los padres. La tortícolis congénita es una afección que se caracteriza por la inclinación de la cabeza hacia un lado debido a una contractura o acortamiento del músculo esternocleidomastoideo (que se encuentra en el cuello) o puede deberse a compensaciones por las tensiones que el bebé sufre por posiciones mantenidas dentro de vientre de la madre.
El músculo causante de esta afectación es el ESTERNOCLEIDOMASTOIDEO (ECOM). La función del ECOM es la inclinación del cuello hacia el mismo lado de la contracción muscular y la rotación hacia el lado contrario. Éste puede o no presentar un nódulo en su vientre muscular, lo que provoca el acortamiento y el mal funcionamiento del mismo. Como consecuencia de la posición mantenida, pueden estar otros músculos también acortados y tensos como son el angular de la escápula, los escalenos y el trapecio.
Músculo esternocleidomastoideo (ECOM)
Causas de la Tortícolis Congénita
No se sabe cuál es la causa exacta de la patología. El origen exacto de la tortícolis congénita aún se desconoce, pero se han propuesto varias teorías. Las posibles causas son:
- La postura del feto dentro del vientre materno.
- Un parto complicado.
- En el que el músculo sufra un desgarro, con un posible hematoma que luego provoque un endurecimiento del tejido.
Existen algunas causas que pueden asociarse con su aparición, en concreto suele darse en:
- Bebés grandes.
- También en los primogénitos.
Existen diferentes teorías para explicar la causa de la tortícolis muscular congénita. La primera de ellas relaciona la deformidad con la posición intrauterina de la cabeza, lo que provocaría una contractura, una fibrosis y un acortamiento del músculo esternocleidomastoideo. La fibrosis y el acortamiento del músculo podrían deberse también a una alteración vascular intrauterina del propio músculo. Finalmente, la causa podría ser un traumatismo obstétrico que provocaría un sangrado.
Síntomas de la Tortícolis Congénita
Los padres y pediatras son los primeros en notar esta asimetría. Los síntomas de la tortícolis congénita pueden ser sutiles al principio, pero se vuelven más evidentes en las primeras semanas de vida. En todos los casos produce una inclinación del cuello hacia el lado lesionado y la cabeza gira en sentido contrario.
Entre los signos más visibles podemos destacar: inclinación de la cabeza hacia un lado y rotación de la barbilla hacia el lado opuesto.
Posibles síntomas que el bebé puede presentar:
- Posición de la cabeza mantenida (oreja del lado afectado hacia el hombro del mismo lado y la barbilla hacia el hombro contrario).
- Tensión en el músculo y posible nódulo (bulto) en el vientre muscular.
- Limitación de la movilidad, dificultad para girarle la cabeza hacia el lado contrario de la postura que presenta el bebé.
- Cara o cabeza aplanada por la posición mantenida (del lado del músculo afectado).
Habitualmente aparece un pequeño bultito en el interior del músculo que es palpable y en ocasiones visible. La madre o el padre pueden notar que el niño siempre tiene la cabeza inclinada hacia el mismo lado y que tiene dificultades para girar hacia el otro lado. Además en ocasiones, podemos notar un abultamiento ( tumor ovoide acuoso) como una oliva en el esternocleidomastoideo que se suele reabsorber en los primeros 2-3 meses de vida. Otro signo, será presentar una asimetría facial.
La tortícolis congénita es una afección pediátrica que se presenta en el nacimiento o poco después, donde hay una inclinación notable de la cabeza del niño hacia un lado debido a la contracción unilateral del músculo esternocleidomastoideo, uno de los músculos principales del cuello. Los bebés con tortícolis congénita a menudo presentan una masa o tumor en el cuello, conocido como tumor del nacimiento, que es una inflamación del músculo esternocleidomastoideo. Este tumor generalmente desaparece por sí solo en los primeros meses de vida.
Como decíamos anteriormente, un porcentaje elevado (en torno al 20% de los niños con tortícolis muscular congénita) va asociada a algún grado de luxación congénita de cadera.
Diagnóstico de la Tortícolis Congénita
Suele diagnosticarse tras el nacimiento. Es muy importante su diagnóstico precoz, tanto para comenzar cuanto antes el tratamiento en consulta y la higiene postural, como para descartar otras posibles patologías (plagiocefalia, alteración neurológica, tumores) y evitar futuras alteraciones faciales y craneales.
El diagnóstico de la tortícolis congénita se basa en la historia clínica y en el examen físico del recién nacido. El diagnóstico de la tortícolis congénita se hace a través de la exploración física y la palpación del vientre muscular. Durante el examen, el médico puede observar una masa o tumoración en el músculo esternocleidomastoideo, conocida como tumoración del nacimiento.
Cuando existe masa (nódulo) en el vientre muscular puede apreciarse desde el nacimiento y se puede localizar manual y/o ecográficamente. Éste nódulo suele ubicarse en el tercio inferior del músculo y puede medir 1 o 2 cm de diámetro, aunque en algunas ocasiones puede ir crecer durante el primer mes de vida.
El mal posicionamiento de la cabeza del recién nacido, suele ser evidente entre la 2º y la 4º semana de vida. Este síntoma es el que suele ser el desencadenante para que los padres del recién nacido acudan a nosotros o al pediatra, si no ha sido diagnosticado antes.
Aún así, si existen dudas el médico podrá solicitar varias pruebas diagnósticas tales como radiografías para determinar si hay anomalías en los huesos del cuello y los hombros o fracturas de clavícula asociadas, ecografías, resonancias magnéticas o estudios de las células musculares en el laboratorio.
En consulta de fisioterapia valoramos:
- La tensión que presenta el músculo.
- La presencia o no de nódulo.
- El grado de movilidad cervical que tiene el bebé, tanto pasivo como activo.
- La presencia o no de asimetría facial y del cráneo.
- El aspecto general del niño, por si observamos cualquier anomalía.
- El grado de movilidad, de desarrollo motor acorde a su edad.
Tratamientos para la Tortícolis Congénita
Una vez debidamente diagnosticada, es prioritario iniciar el tratamiento de manera temprana por un fisioterapeuta especializado. En cualquier caso, es importante la detección rápida de la lesión para evitar problemas irreversibles o lesiones asociadas como escoliosis, limitaciones visuales, evolución psicomotora lenta o falta de desarrollo en los huesos de la cara.
Fisioterapeuta tratando a un bebé con tortícolis congénita
Tratamiento Fisioterápico
El tratamiento temprano de la tortícolis congénita es fundamental para garantizar que la recuperación sea completa. El tratamiento de la tortícolis congénita generalmente implica una combinación de fisioterapia y, en casos más severos, cirugía. La fisioterapia es el principal tratamiento para la tortícolis congénita. El fisioterapeuta realizará ejercicios específicos en consulta y pautará ejercicios para que los padres los realicen en casa, pues suele ser necesario realizarlos unas 4 veces al día.
El tratamiento fisioterápico debe comenzarse lo antes posible, para evitar que la tortícolis congénita cause posibles afectaciones futuras. Los objetivos del tratamiento son relajar la musculatura afectada, realizar estiramientos, ganar movilidad del cuello y reeducar la postura.
En Mediterráneo Fisioterapia contamos con especialistas que llevarán a cabo una evaluación detallada y diseñarán un plan de ejercicios personalizado para cada caso concreto. Los padres podrán completar la fisioterapia con ejercicios en casa, supervisados siempre por un especialista.
Las técnicas empleadas en consulta pueden ser termoterapia superficial, masoterapia y terapia manual sobre la musculatura afecta para conseguir relajarla y estiramiento de la misma, movilizaciones pasivas y activo-asistidas para ganar la movilidad perdida y en algunas ocasiones realizamos vendaje neuromuscular.
La mayor parte de la terapia la hacemos mediante juegos, estímulos (visuales y auditivos), posturas y con la ayuda de los padres. Habrá una parte de la terapia que es pasiva en la que el fisioterapeuta trabaja analíticamente sobre el tejido afecto y otra parte de la terapia más activa por parte del bebé. En ella trabajamos estimulando la realización de volteos, flexión de tronco, reacciones de enderezamiento y correcciones posturales.
Siempre en el tratamiento del bebé uno de los padres entra en consulta con nosotros para ver como realizamos el tratamiento. Además así podrá calmar al bebé si fuese necesario y aprender los ejercicios y pautas domiciliarias que le enseñe el fisioterapeuta.
Es muy importante que los padres tomen conciencia de la necesidad de realizar en casa los ejercicios enseñados y los consejos dados por el profesional.
Dichos ejercicios consisten en manipulaciones y estiramientos de manera suave y con el niño relajado. Cuando el niño tiene una tortícolis derecha, es decir, el cuello se inclina a la derecha y la barbilla señala a la izquierda, los ejercicios consistirán en llevar la oreja izquierda hacia el hombro izquierdo y después la barbilla hacia el hombro derecho. Cuando el niño tiene una tortícolis izquierda, es decir, el cuello se inclina a la izquierda y la barbilla señala a la derecha. Es recomendable que el médico o el fisioterapeuta enseñen los ejercicios y controlen periódicamente su eficacia.
Es importante hacer los ejercicios de manera que la cabeza del niño pueda echarse hacia detrás para así estirar adecuadamente el músculo esternocleidomastoideo. Para ello se coloca en el borde del cambiador o bien se le coloca una toalla bajo los hombros.
El control periódico es también fundamental para verificar su eficacia. Si la evolución es satisfactoria, en pocos meses es posible una corrección completa. El pronóstico de evolución es muy bueno cuando la deformidad se diagnostica en el recién nacido o durante los primeros meses de vida y el tratamiento mediante manipulación y ejercicios de estiramiento se inicia inmediatamente. De hecho el 90% de los bebés consigue la corrección completa sin deformidades residuales.
Tratamiento Postural
Como he comentado anteriormente, el papel de la familia ante esta patología es esencial, son ellos los que tratarán al bebe en el día a día y conseguirán así que el bebé poco a poco gane movilidad en sentido de la corrección de la postura.
Otro paso crucial para tratar esta afección, será cambiar la posición del bebé mientras duerme, juega o come. Los ejercicios enseñados dependerán de la edad del bebé, pero todos tienen el mismo objetivo: estirar, principalmente, el esternocleidomastoideo y que el bebé gire la cabeza hacia el lado del músculo afectado.
Se pueden estimular desde todas las posiciones: tumbado bocarriba, bocabajo, sentado, en brazos y en cualquier acción del día a día: en la bañera, dándole de comer, jugando, dando un paseo en el carrito, puesto en la mochila o pañuelo portabebés, etc. Cualquier momento es bueno para estar “tratando” al bebé.
Tanto durante el tratamiento con el fisioterapeuta como los padres en casa se deberá:
- Dar los estímulos siempre en el sentido de la corrección, ya sean visuales, auditivos, con juguetes.
- Evitar posturas que puedan empeorar su situación, realizando cambios de postura regularmente.
- Darle el pecho o el biberón en el lado de la corrección. Intentar darle el pecho del lado contrario para que la posición sea la correcta.
- Cogerlo en brazos buscando el estiramiento del músculo, girándole la cabeza hacia el lado contrario de la deformidad.
- Colocar una almohada sobre el lado afecto para evitar juntar/pegar la oreja al hombro, si está bocarriba.
- Cuando esté bocabajo colocar la cabeza en posición contraria a su habitual (buscando la corrección y el estiramiento del músculo).
- Colocar la cuna o la cama de manera que la puerta (por donde recibe los sonidos de los padres al entrar a la habitación), el móvil de la cuna, la luz quitamiedos lo tengan en el lado del músculo afectado para que el bebé gire hacia ese lado.
- Ponerlos bocabajo para que el niño realice extensión de cabeza y tronco.
Si el bebé tiene afectado (acortado) el músculo del lado derecho, tendrá la cabeza rotada hacia la izquierda (siempre mirará hacia su izquierda) y tendrá su orejita derecha “pegada” al hombro derecho. Teniendo en cuenta que tenemos que estimular hacia la corrección deberemos jugar, llamarlo, enseñarle el sonajero… por su lado derecho, para conseguir un estiramiento del músculo.
Los ejercicios específicos enseñados por el fisioterapeuta se deberán hacer de 4 a 5 veces al día, durante 10-15 minutillos.
Tratamiento Quirúrgico
Se recurre a este tipo de tratamiento cuando la patología no desaparece con el tratamiento conservador. Los niños que hacia el año de edad no responden de forma adecuada al tratamiento o han sido diagnosticados con retraso, pueden necesitar un tratamiento más invasivo a valorar por el especialista. Son susceptibles de derivación a traumatología los niños que se diagnostican con más de un año de edad o niños de entre 6-12 meses que sigan teniendo limitación en la rotación de la cabeza o plagiocefalia clínicamente significativa y/o asimetría facial.
La cirugía, llamada liberación del músculo esternocleidomastoideo, implica alargar o cortar el músculo afectado para permitir una mayor movilidad y corrección de la postura de la cabeza.
Tradicionalmente el método utilizado en la cirugía de esta patología ha sido la sección del músculo, desinserción de uno de los extremos del músculo o el alargamiento del mismo. En los últimos años, ha tomado relevancia una técnica en la que no se realizan cortes en el músculo, para evitar la cicatrización que puede provocar restricciones de movimiento y el riesgo de padecer la misma patología a consecuencia de la fibrosis post-cicatricial. La técnica consiste en injertar grasa con células regenerativas en las zonas de fibrosis. Al no haber heridas a recuperación es más rápida.
¿Qué pasa si no se trata la Tortícolis congénita?
- Plagiocefalia posicional: la tortícolis no tratada puede provocar una deformidad craneal llamada plagiocefalia, que ocurre cuando la cabeza desarrolla unas zonas planas debido a la presión constante en una misma posición, que además de la alteración estética puede generar predisposición en la edad adulta a migrañas o alteraciones visuales, por ejemplo.
- Problemas de movilidad y posturales: los niños con tortícolis no tratada pueden desarrollar problemas posturales a medida que crecen, como: escoliosis o curvaturas anormales de la columna vertebral y dificultades para girar la cabeza o mantener una postura correcta.
- Impacto en el desarrollo: la movilidad limitada del cuello puede afectar también al desarrollo motor del bebé, dificultando actividades como rodar, gatear o mantener el equilibrio.
- Afectaciones psicológicas: la tortícolis puede generar también un impacto emocional y psicológico especialmente si afecta a la autoestima del niño debido a los problemas posturales.
Detectar y tratar la tortícolis congénita durante los primeros meses de vida será crucial para garantizar el correcto desarrollo del bebé. Si sospechas que tu bebé puede padecer de tortícolis congénita, es fundamental que consultes con un fisioterapeuta especializado.
Si notas que tú bebé siempre mira para el mismo lado, siempre tiene la misma postura en la cuna o el carrito, le cuesta girar hacia un lado o le notáis un lado de la cara más aplanado, no dudes en acudir a un especialista.
¿La enfermedad es grave?
Cuando la deformidad se descubre en el recién nacido o durante los primeros meses de vida y el tratamiento mediante manipulación y ejercicios de estiramiento se inicia inmediatamente, la evolución suele ser muy buena.
