Alimentos Flatulentos y Lactancia: Guía Completa para Aliviar los Gases en tu Bebé

La gran mayoría de los bebés sufren de gases durante los tres primeros meses de vida, así como de otro tipo de alteraciones gastrointestinales. En el caso de los gases, se trata de una dolencia normal, pero molesta para el lactante. Sin embargo, los gases no revisten ninguna gravedad y con el tiempo desaparecen. Por tanto, los gases no tienen ningún tipo de consecuencia negativa para el futuro del niño.

Es importante entender los factores que contribuyen a la acumulación de gases en los bebés para poder prevenirlos y aliviarlos. Los gases son una parte normal del sistema digestivo de los bebés y ocurren cuando el aire se acumula en el estómago o los intestinos.

Sin embargo, los gases no deben confundirse con el síndrome del cólico del lactante.

Masaje para el cólico del lactante

¿Qué Causa los Gases del Bebé?

La causa más frecuente de los gases en el bebé es tragar aire durante la alimentación. Los bebés pueden tragar aire mientras comen o lloran, lo que puede causar una acumulación de gases en su sistema digestivo. A diferencia de lo que sucede en los adultos, la acumulación de gases en el bebé suele deberse a la ingesta de aire. Esto es lo que se denomina como aerofagia.

Por ello, uno de los principales causantes de los gases en el pequeño es él mismo, ya que desconoce la técnica de succión necesaria para su alimentación. Por tanto, el bebé toma mucho aire durante la lactancia, independientemente de que sea lactancia artificial o materna. En cada una de las tomas, el lactante traga una cantidad de aire con la leche que es la que le produce los molestos gases.

Otra de las causas para los gases en el bebé puede ser que el orificio del biberón (por donde pasa la leche) no tenga el tamaño correcto. Esto provoca que se deje pasar una cantidad de aire superior. En ocasiones, la rapidez con la que coma el bebé puede ser un factor determinante para los gases, que aumentan si el pequeño come demasiado deprisa.

No obstante, el origen de los gases en el bebé no siempre está relacionado directamente con la alimentación del recién nacido. Hay veces que el llanto hace que el pequeño trague más aire de lo normal e incluso los gases pueden surgir cuando el bebé padece algún tipo de estrés. Además, hay bebés que sufren gases si son alérgicos a ciertos alimentos o intolerantes a la lactosa, por ejemplo.

Además de tragar aire durante la alimentación, otras causas incluyen:

  • Intolerancia a la lactosa: Algunos bebés pueden tener dificultades para digerir la lactosa, el azúcar presente en la leche materna o en la fórmula.
  • Alimentación inadecuada: Si estás amamantando, los alimentos que consumes pueden afectar a tu bebé a través de la leche materna.
  • Movimiento insuficiente: La falta de movimiento puede contribuir a la acumulación de gases en los bebés.

Síntomas en los Bebés con Gases

Reconocer los gases en el recién nacido no siempre es sencillo, ya que la sintomatología puede significar muchas otras cosas y puede incluso darse también en bebés sanos. Sin embargo, entre los indicadores más frecuentes de la presencia de gases en el recién nacido podemos encontrar:

  • Irritabilidad: el bebé llora constantemente con rabia y sin motivo aparente y muestra, además, una expresión de dolor en su rostro.
  • Tripa hinchada: los gases producen cierta hinchazón en el vientre del bebé.
  • Abdomen distendido.
  • Flexión de las piernas hacia el pecho. Esto es una señal de que el bebé, por sí mismo, está intentando expulsar los gases.

Todos estos síntomas muestran el malestar que los gases provocan en el bebé, pero también podrían ser indicativo de hambre, sueño, cambio de pañal, etc.

Otras manifestaciones de que el bebé puede tener gases es la expulsión de eructos y ventosidades, así como regurgitación o dificultad para tragar.

Recomendaciones para Aliviar los Gases

Algunas de las recomendaciones para expulsar los gases del pequeño pasan por utilizar distintas posturas tras la toma o incluso, si el bebé es propenso a tener gases, es recomendable proceder a la expulsión de los mismos en la mitad de la misma.

Algunas de las posturas que pueden ayudar a que el bebé expulse los gases son las siguientes:

  • Tumbar al bebé boca abajo y darle suaves golpecitos en la espalda.
  • Sentar al bebé sobre las piernas, inclinado un poco hacia adelante, y frotarle la espalda con cuidado.
  • Colocar al bebé sobre el pecho y darle palmaditas en la espalda. Además, la cabeza del bebé debe estar apoyada sobre el hombro.
  • Dar un suave masaje en la tripita del bebé y, si es posible, sin pañal.
  • Tumbar al bebé boca arriba y mover sus piernas haciendo la bicicleta o ejerciendo una ligera presión hacia el vientre. Esto ayudará a que la expulsión de los gases se produzca por el recto.

Aunque los eructos en los bebés son bastante habituales, no todos ellos lo hacen igual. Si el bebé no ha tragado aire mientras comía, no eructará. El eructo se produce cuando la leche llega al estómago del bebé y el aire se queda arriba. Con la lactancia materna suelen tragar menos aire que con la artificial, ya que el biberón contiene, además de la leche que le alimenta, aire. En el caso de la lactancia artificial la inclinación del biberón es muy importante para evitar que el bebé no trague demasiado aire.

La tranquilidad de los padres ante el llanto desesperado del bebé es fundamental para ayudarle a expulsar los molestos aires. Normalmente, los padres entran en cierto estado de nerviosismo ante el llanto desesperado del bebé y este nerviosismo provoca a su vez estrés en el pequeño.

Trucos Adicionales para Aliviar los Gases

Además de las recomendaciones en relación a la postura, existen otras técnicas que pueden servir para ayudar a que el bebé expulse los gases. A continuación, se enumeran algunas de ellas:

  • Realizar masajes suaves con movimientos circulares sobre su tripa.
  • Aplicar calor local para reducir el dolor causado por los gases y facilitar su expulsión.
  • Bañar al bebé con agua tibia.
  • Porteo.

Existen también remedios caseros para aliviar los gases del bebé. El más conocido es el uso de infusiones de anís estrellado. Sin embargo, este remedio popular contra los gases no se aconseja en los bebés puesto que podría tener efectos negativos sobre el mismo y provocarle daños neurológicos.

Otra opción como posible solución para los gases en el bebé es recurrir a fármacos específicos. Sin embargo, nunca se debe automedicar al bebé sin consultar previamente con un especialista.

Consejos Adicionales

Además de tomar medidas preventivas, existen algunos remedios naturales que pueden ayudar a aliviar los gases en los bebés:

  • Masaje en el abdomen: Realiza suaves masajes en el abdomen de tu bebé para estimular el movimiento intestinal y aliviar los gases.
  • Movimientos de piernas: Realiza suaves movimientos de las piernas de tu bebé.
  • Baño tibio: Darle un baño tibio a tu bebé puede ayudar a relajar los músculos y aliviar el malestar causado por los gases.
  • Infusiones de hierbas: Algunas infusiones de hierbas suaves, como la manzanilla o el hinojo, pueden ayudar a aliviar los gases en los bebés.

Dieta de la Madre Durante la Lactancia

La doctora Rosa Merlos, comenta que la composición, el sabor e incluso el olor de la leche materna cambian en función de lo que coma la madre. Sin embargo, esto no tiene por qué suponer ningún problema para el bebé y, de hecho, puede ayudarle a conocer nuevos sabores, lo que irá bien para el inicio de la alimentación complementaria, sobre los seis meses.

Sin embargo, no hay ningún estudio que relacione la alimentación de la madre y la ingesta de determinados alimentos con la aparición de gases en el bebé. Los gases pueden estar provocados por la forma de comer y por el propio proceso de digestión. En el caso de la lactancia materna si el agarre del bebé es adecuado, no tiene por qué tragar aire, por lo que se descartaría que tuviera gases por ese motivo.

Existen alimentos considerados flatulentos como las coles, las legumbres o las bebidas con gas. Estos alimentos provocan gases en la persona que los consume, pero no llegan a la leche materna y, por lo tanto, no habría por qué eliminarlos en la dieta de la madre. El único caso en el que sí se restringe la alimentación de la mujer durante la lactancia es cuando el bebé sufre alergia a las proteínas de la leche de vaca. Cuando esto ocurre, la madre podría tener que eliminar de su dieta todos los productos con proteínas de leche de vaca para evitar que lleguen al bebé a través de la leche.

Sana y equilibrada. Así debe ser la dieta de cualquier madre que alimenta a su hijo solo con leche materna. Los especialistas insisten en que la mujer que lacta puede comer “lo que quiera y cuando quiera”, aunque debe atender a algunas recomendaciones, como se recuerda en este artículo: evitar los pescados con alto nivel de mercurio, limitar la ingesta de bebidas con cafeína y alcohólicas y observar la reacción del bebé ante determinados alimentos que alteran el sabor de la leche.

Alimentos a Considerar en la Dieta Materna

  • Evitar pescados ricos en mercurio: Pez espada, atún rojo y lucio.
  • Limitar las bebidas con cafeína: Café y refrescos de cola.
  • Consumo de bebidas alcohólicas: Limitar su consumo durante la lactancia a cantidades «moderadas y de forma esporádica».
  • Alimentos que alteran el sabor de la leche: Ajo, espárragos, cítricos, picantes o cebolla.

Uno de los mitos más extendidos respecto a la alimentación materna durante el periodo de lactancia es que se deben evitar ciertas verduras y legumbres flatulentas, como garbanzos, brócoli, coles de Bruselas o alubias, y las bebidas gaseosas. El motivo argumentado es que pueden producir gases al bebé y en consecuencia cólicos. El pediatra Jesús Martín-Calama, autor de ‘Manual de lactancia materna’ (Editorial Médica Panamericana, 2008), aclara que «ningún alimento consumido por la madre provoca gas en la leche o en el niño». La explicación es sencilla: los gases que pueden producir estos alimentos se originan a partir de la digestión en el intestino materno, por tanto, no es posible que se transmitan a la leche que beberá el bebé.

Es importante que tu dieta sea variada durante la lactancia materna ya que sí se ha demostrado que los alimentos que la madre consume afectan al sabor de la leche materna, lo que permite que el bebé se acostumbre a diferentes sabores y, así, será más fácil introducir alimentos en su dieta cuando comience la alimentación complementaria, consiguiendo que acepte más sabores y que su dieta sea más variada.

Cuando tomes este tipo de alimentos o alguno diferente de tu dieta habitual, observa la aceptación de tu bebé en la toma siguiente. Si rechaza el pecho por el sabor o está alterado, deja de tomarlo unos días y prueba más adelante.

Los únicos alimentos que se deben evitar si tu hijo tiene gases son los estimulantes y la leche de vaca. Entre los primeros encontramos la cafeína, la teína o el cacao que, al ser excitantes, pueden poner nervioso al bebé, lo cual puede aumentar los cólicos ya que el factor emocional es fundamental en su aparición. En cuanto a la leche de vaca, contiene una serie de proteínas que son muy alergénicas y, si tu bebé tiene alergia a las proteínas de la leche de vaca (PLV), puede causarle problemas de digestión y llantos como los cólicos.

Tampoco debes consumir alcohol durante la lactancia, ya que pasa a la leche materna y puede causar problemas al bebé.

Tabla Resumen de Alimentos y Lactancia:

Alimento Efecto en el Bebé Recomendación
Pescados ricos en mercurio (pez espada, atún rojo, lucio) Potencialmente tóxico Evitar
Bebidas con cafeína (café, refrescos de cola) Irritabilidad, insomnio Limitar a menos de tres tazas diarias
Bebidas alcohólicas Problemas de desarrollo Evitar o consumir de forma esporádica y moderada
Alimentos flatulentos (legumbres, coles) No causan gases directamente en el bebé Consumir con normalidad, observar reacción del bebé
Alimentos que alteran el sabor (ajo, cebolla, espárragos) Posible rechazo del pecho Consumir con moderación, observar reacción del bebé
Estimulantes (cafeína, teína, cacao) Nerviosismo, cólicos Evitar
Leche de vaca y derivados Problemas digestivos si hay alergia a PLV Evitar si hay sospecha de alergia

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