Practicar deporte de manera regular es beneficioso para todas las edades. Y es que romper con la rutina diaria y liberar energía contribuye a reducir el estrés, algo muy necesario. Además, la constancia en la actividad física ayuda a mantener un buen estado de salud. Entre las múltiples opciones de clases extraescolares deportivas, las artes marciales destacan como una de las más atractivas para los niños. Pero, ¿realmente aportan ventajas a su desarrollo? Vamos a verlo.
Las artes marciales no solo son un excelente ejercicio físico para los niños, sino también una herramienta que ayuda en su desarrollo personal y emocional.
Lejos de la imagen agresiva que a veces se asocia a ellas, las artes marciales ofrecen numerosos beneficios, que están respaldados por expertos y diversos estudios.
A pesar de la creencia de que aprender artes marciales fomenta la agresividad en los menores, la realidad es completamente opuesta. Lo cierto es que promueven el control de los impulsos y la fuerza física, y constituyen un excelente medio para canalizarlos de manera positiva. Además, inculcan valores esenciales como el respeto, la confianza y el autodominio.
Si aún dudas de los beneficios de las artes marciales en los niños, has de saber que son tan completas que ayudarán a tus hijos a desarrollar la psicomotricidad, la concentración (muy interesante en la etapa escolar para asimilar conceptos de otras enseñanzas) y la estrategia.
Las artes marciales no son solo deportes de contacto. Son un camino de desarrollo personal que empieza desde el primer día en que se pisa un tatami.
EP #7 BENEFICIOS DE LAS ARTES MARCIALES EN LA ETAPA INFANTIL
Beneficios de las Artes Marciales para Niños
Las artes marciales, además de divertidas son el «deporte perfecto» para que los niños gocen de una buena salud física y mental. Enseñan a los niños valores como la disciplina, el respeto, el compañerismo, la confianza, la honestidad, el autocontrol o el esfuerzo. Los beneficios para los niños son comunes en todas las artes marciales.
- Salud física: Realizar ejercicio de forma regular es fundamental para mantener un cuerpo saludable. Y si se practica desde la infancia, mucho mejor. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para que los niños se desarrollen de forma óptima, deben realizar al menos 60 minutos de actividad física de moderada a intensa diariamente. En este sentido, las artes marciales son una excelente opción, ya que gran parte del entrenamiento se dirige hacia el acondicionamiento físico. La fuerza y la resistencia constituyen piezas esenciales para dominar las técnicas, por lo que se trabajan día a día. Y esto contribuye a que los niños se mantengan en forma y tengan una estructura corporal saludable.
- Defensa personal: Uno de los pilares fundamentales de las artes marciales es la defensa personal. A menudo, enseñan a aprovechar la fuerza del oponente en favor propio, lo que brinda a los menores una sensación de seguridad frente a personas más fuertes. Las técnicas de defensa están diseñadas para evitar ataques sin causar daño al adversario, una habilidad muy valiosa para el desarrollo de nuestros hijos e hijas. Aunque lo ideal sería que nunca se vieran obligados a enfrentarse a una situación de agresión, estar preparados para protegerse resulta muy conveniente.
- Disciplina: Otro de los aspectos más destacados de estas prácticas es la disciplina que inculcan. Para progresar, los niños tienen que ser constantes y seguir las indicaciones de sus instructores. En las clases aprenderán la importancia de la regularidad en el entrenamiento, el cuidado de su uniforme y el respeto a sus profesores y compañeros. En todas las artes marciales, la jerarquía y la obediencia son esenciales para el aprendizaje y la evolución personal.
- Confianza en uno mismo: En las artes marciales, como en otros deportes, el esfuerzo y la dedicación tienen su recompensa. Al superar los objetivos fijados por su maestro, los asistentes a estas extraescolares obtienen cinturones o títulos que refuerzan su autoestima, les enseñan a valorar el trabajo duro y la perseverancia, y los animan a superarse a sí mismos. Además, la formación en defensa personal aumenta su seguridad ante situaciones desconocidas, lo que reduce el sentimiento de vulnerabilidad y el temor ante entornos nuevos o que supongan algún desafío.
- Respeto: El respeto es una enseñanza central en las artes marciales, que se deriva, principalmente, de la importancia que la disciplina tiene en su práctica. Durante el entrenamiento, los niños aprenderán a tratar a sus compañeros y maestros con consideración, ya que muchas técnicas requieren simular golpes de manera controlada y con protecciones adecuadas. El principio de tratar a los demás como queremos que nos traten se considera ley y se interioriza desde las primeras clases. Un valor fundamental para nuestros hijos e hijas que dejará una huella muy positiva y duradera en su desarrollo personal.
- Desarrollo físico equilibrado: Una de las principales razones para que los niños practiquen artes marciales es el desarrollo físico equilibrado que ofrecen. Disciplinas como el karate, el taekwondo, el judo o el kung-fu ayudan a mejorar la coordinación, el equilibrio y la fuerza. Estas actividades también promueven el crecimiento muscular y la flexibilidad, al mismo tiempo que fortalecen el sistema cardiovascular.
- Aumento de la confianza en sí mismos: Uno de los beneficios más notables de las artes marciales para los niños es el aumento de la confianza en sí mismos. A medida que progresan en su aprendizaje y adquieren nuevas habilidades, su autoestima crece. Cada cinta o grado obtenido en la disciplina elegida refuerza la idea de que con esfuerzo y perseverancia pueden lograr cualquier cosa.
- Mejora de la salud mental: Además de los beneficios físicos, las artes marciales tienen un impacto positivo en la salud mental de los niños. La práctica constante ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, fomentando la calma y la concentración. Técnicas como la respiración y la meditación, que se encuentran en disciplinas como el aikido o el tai chi, proporcionan a los niños un método natural para gestionar sus emociones.
- Fomento de la empatía: En las artes marciales, el respeto hacia los demás es fundamental. Los niños aprenden a respetar a sus maestros, compañeros y a sí mismos. Esta enseñanza se traduce en una mayor empatía y comprensión hacia los demás, habilidades sociales que les ayudarán a tener relaciones interpersonales más saludables.
- Mejora del rendimiento académico: Al fomentar la disciplina, la concentración y el autocontrol, las artes marciales tienen un efecto directo en el rendimiento académico de los niños. Muchos padres y maestros notan mejoras en la capacidad de concentración y en el comportamiento de los estudiantes que practican artes marciales.
- Desarrollo de la resiliencia: El proceso de aprendizaje en las artes marciales está lleno de desafíos. Desde el dominio de nuevas técnicas hasta la superación de combates o pruebas, los niños aprenden a enfrentar y superar dificultades. Este proceso fortalece su capacidad de recuperación y les enseña a no rendirse ante los primeros obstáculos.
Artes Marciales Populares para Niños
Aunque existen muchas disciplinas de este tipo de deporte, las más populares para los niños son las siguientes:
- Judo: Está considerado por la Unesco como el mejor deporte inicial formativo para niños y jóvenes de 4 a 21 años. Se centra en los derribos y las técnicas de agarre para someter al contrincante. Potencia la concentración y el equilibrio, así como la fuerza, la flexibilidad y los reflejos. El judo es una de las disciplinas más recomendadas para los más pequeños, en especial cuando hablamos de niños de entre 4 y 9 años. Es verdad que puede sonar curioso, porque a menudo pensamos en lucha y creemos que puede ser agresivo. Pero el judo es todo lo contrario. En una clase de judo para niños no se enseña a pegar, se enseña a caer, a no hacerse daño y a cuidar del otro mientras se entrena. Cada técnica está pensada para que el niño desarrolle coordinación, reflejos, equilibrio y fuerza sin usar la agresividad. Además, si alguna vez te has preguntado cuál es la mejor arte marcial para defenderse, el judo tiene una respuesta muy sólida. Enseña cómo usar la fuerza del otro para neutralizar una situación, sin necesidad de dar un golpe.
- Taekwondo: Es de origen coreano y destaca por entrenar una gran cantidad de movimientos con las manos y los pies. Se combinan ejercicios cardiovasculares, de fuerza, flexibilidad y coordinación. Es, sin duda, una de las artes marciales más espectaculares y llamativas. El Taekwondo es un arte marcial de origen coreano. Muchos se piensan que al ser un arte marcial de combate, es violento y proporciona agresividad, pero estos términos se alejan mucho de la realidad. El Taekwondo tiene una alta dosis de movimientos, saltos, acrobacias, defensa personal y destaca por su gran variedad de técnicas que se realizan con las manos con los pies. El Taekwondo incide muy positivamente en el desarrollo de la personalidad del niño, les ayuda a ganar disciplina y concentración, creando hábitos que ayudarán al niño en sus estudios y tareas cotidianas. También estimula las relaciones sociales y fomenta el respeto y la educación.
- Aikido: Como el judo, el aikido tiene su origen en Japón. En él se utilizan técnicas de protección e inmovilización para desequilibrar y controlar al oponente. Tiene un carácter eminentemente defensivo, basado en el principio que persigue la protección sin violencia. Los niños trabajan la energía, el equilibrio y los reflejos, al tiempo que mejora su autocontrol y disciplina. La práctica del Aikido infantil contribuye a que los niños se sientan mejor con su cuerpo, dándoles mayor confianza en sí mismos y mejor comunicación con los adultos. Los niños aprenden a no ser agresivos, a no iniciar los conflictos y en el caso de producirse desarrollan habilidades y técnicas para resolverlos con calma. Buscarán neutralizar al agresor sin hacer daño mediante el desequilibrio aprovechando la fuerza del atacante o técnicas de inmovilización para evitar la pelea. La concentración es fundamental en el aikido por lo que los niños aprenden a ser pacientes, a concentrarse y a controlar las situaciones de estrés.
- Karate: El Karate, que significa ‘camino de las manos vacías’, es otra arte marcial japonesa, y en ella se emplean métodos de golpeo con manos, pies, codos y rodillas, así como de bloqueo y agarre. Aunque en las clases para niños principalmente los movimientos se realizan sin golpeo, y ponen a prueba más la fuerza, la coordinación y la flexibilidad, así como el control mental y corporal. Por otro lado, el karate trabaja desde una base más estructurada. Aquí la palabra disciplina cobra una dimensión más profunda. En nuestras clases de karate para niños vemos cómo los más pequeños empiezan tímidos, distraídos, y en pocas semanas se transforman. A través de katas, del trabajo con compañeros y del control corporal, van ganando seguridad en sí mismos. El karate les conecta con una idea muy simple: si se esfuerzan, mejoran. ¿Significa eso que el karate es mejor que el judo? No. Significa que, si tienes un hijo o hija que necesita canalizar su energía, que se distrae con facilidad o que necesita ganar confianza, puede encontrar en el karate un camino muy poderoso. Cada clase es un paso hacia una versión más centrada y firme de sí mismos. También se trabaja el aspecto defensivo. Aunque tiene técnicas más directas que el judo, el karate no se enseña como un método de combate, sino como una forma de conocerse y superarse.
- Kung-fu: Esta disciplina de origen chino busca la autoprotección y el autocontrol con el fin de evitar el conflicto, y aspira a la paz interior y la no violencia. Sus movimientos se inspiran principalmente en cinco animales: el dragón, la grulla, el tigre, la serpiente y el leopardo. Con su práctica, los niños refuerzan su musculatura, mejoran la resistencia física y la flexibilidad, y aumentan el dominio de sí mismos.
Judo vs Karate: ¿Cuál es la mejor opción?
Elegir un deporte para los más pequeños puede ser un desafío. Si estás considerando una disciplina de artes marciales, seguramente te preguntas si el judo o el kárate es la mejor opción para tu hijo. Ambas ofrecen beneficios físicos y mentales, pero tienen diferencias clave que pueden influir en tu decisión.
Tanto el judo como el kárate ayudan a mejorar la coordinación, la disciplina y la confianza en los niños. Además, fomentan valores como el respeto, el autocontrol y la perseverancia.
El judo es una disciplina de combate en la que se enseña a proyectar al oponente utilizando la fuerza y el equilibrio a favor. Uno de los aspectos más valiosos del judo es que los pequeños aprenden a caer correctamente, algo que les servirá tanto dentro como fuera del tatami.
El kárate, a diferencia del judo, se enfoca en golpes, bloqueos y movimientos controlados. En las clases de kárate, los pequeños aprenden a moverse con precisión, combinando velocidad y equilibrio.
A estas alturas ya habrás intuido que no hay una única mejor arte marcial para niños. Todo depende de quién sea ese niño, qué necesita, cómo se relaciona con los demás y qué quiere desarrollar.
