Juan Antonio Corbalán: Leyenda del Baloncesto Español y su Legado

Juan Antonio Corbalán (Madrid, 1954) es uno de los grandes protagonistas de la historia del deporte español. Su nombre resuena con fuerza en el mundo del baloncesto, pero su historia va más allá de las canchas, adentrándose en la medicina y dejando una huella imborrable en la sociedad.

Inicios en el Baloncesto: Del Colegio San Viator al Real Madrid

Todo el mundo dice que con mucho trabajo y tal, pues no, mucho trabajo no, se consigue como lo hacen todos los niños, disfrutando y jugando en un colegio. Dos nombres legendarios del baloncesto español con algo en común además de la plata olímpica: ambos comenzaron a jugar al baloncesto en el patio del mismo colegio: el San Viator.

Esta fábrica de campeones está en un gran edificio inaugurado en 1962 en una zona estratégica de Madrid, la plaza Fernández Ladreda, también conocida como plaza Elíptica, justo en la salida hacia la carretera de Toledo. Un centro educativo que, desde sus orígenes, en 1962, apostó por el deporte. Aunque el baloncesto ya se practicaba, incluso con grandes éxitos como un Campeonato de España Infantil en 1968, dos Campeonatos de Madrid de la misma categoría y uno de Mini, el Club Deportivo nació oficialmente en 1970.

Juan Antonio Corbalán Alfocea ha sido uno de mis maestros en el baloncesto y en la vida. Aprendí a jugar viéndole cuando era un júnior y, más tarde, cuando se convirtió en el base titular del Real Madrid y del equipo nacional, como le gusta decir.

Comenzó su carrera profesional en el Real Madrid de Baloncesto en el año 1971 (club en el que jugó hasta 1988) y tres décadas después la cerró en el Fórum Filatélico de Valladolid. Llegas al Real Madrid con tan solo 16 años.

Me acogieron muy bien y me acoplé con reserva. Yo sabía que tenía delante a Vicente Ramos y Carmelo Cabrera, que eran los dos bases titulares de la selección nacional. Tenía 16 años cuando empecé a entrenar con ellos y jugar de forma aislada. Entrenaba prácticamente todos los días. A mí eso me supuso un reto, un aprendizaje enorme.

Yo era un crío que en menos de un año había salido del colegio y de repente me encontraba entrenando con los grandes ídolos del baloncesto nacional. Eso es un privilegio, es como si a un estudiante de Bioquímica le pusieran en la misma clase con Ramón y Cajal.

En mi caso tuve la fortuna de caer en manos de Lolo Sainz, que me enseñó muchísimo y me reubicó del puesto de alero o de 2 en el que jugaba, al puesto específicamente de base. Me dijo: “Aleros como tú habrá muchos y más altos, sin embargo bases como tú habrá muy pocos”. Y por eso es por lo que tengo que estarle muy agradecido.

Y luego, aquel año hubo una especie de pequeña debacle en el equipo nacional, que se quedó muy mal en el Europeo del 71, y eso me abrió las puertas ya que había destacado muchísimo en la selección juvenil y en la selección júnior.

Mientras que en los setenta solo perdéis en España la liga 77/78 contra el Joventut, en Europa mantenéis una gran rivalidad con el Pallacanestro Varese, que curiosamente juega todas las finales de la Copa de Europa de esa década.

Eran durísimos para nosotros. Es verdad que teníamos una liga relativamente cómoda, nosotros sabíamos que si no nos equivocábamos íbamos a ganar en España, pero a veces había cosas, como la liga aquella famosa donde se destapó que el árbitro, un tal Vidal, había sido sobornado por dos personas que le pagaron un dinero para que nos hiciera perder el partido contra el Cotonificio, pero vamos a olvidar esa historia.

El Madrid sabía que si hacía bien las cosas iba a ganar la liga. Sin embargo en Europa, no solamente Varese, aunque en esa década fue Varese, también el TSKA de Moscú era un grandísimo equipo y todavía siempre había algún equipo yugoslavo que quería asomar la cabeza un poquito, aunque todavía no había grandes clubes que estuvieran siempre hasta que aparecieron el Bosna, Partizán y la Jugoplastika, ni había griegos.

Italia estaba casi 40 años por delante de nosotros en todo, socialmente, deportivamente, culturalmente, políticamente, era otro país, un país europeo y nosotros no lo éramos todavía.

Éxitos Deportivos: Más Allá de las Medallas

En esos años disputó 177 partidos con la selección española y conquistó algunos de los mayores títulos nacionales e internacionales, aunque el más emblemático es la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de los Ángeles en 1984, un logro que marcó el inicio del básquet español como potencia mundial.

La selección absoluta masculina de baloncesto ha conseguido dos medallas olímpicas en toda su historia. Los capitanes de aquellos equipos eran Juan Antonio Corbalán, en 1984, y Carlos Jiménez, en 2008.

Está reconocido como uno de los 50 mejores jugadores de la historia de la FIBA (y el mejor base del baloncesto español), ha recibido la medalla de oro al mérito deportivo, es miembro del Salón de la Fama del Baloncesto español y diferentes centros deportivos del país llevan su nombre.

En la década de los ochenta os topáis con vuestra bestia negra en Europa, la Cibona Zagreb de Petrovic. No, yo creo que ha sido el jugador más eficaz, el más influyente no. Creo que ha habido jugadores que han marcado la personalidad de un equipo más que Petrovic, como Dino Meneghin, pero sí es verdad que Petrovic era un jugador que, haciendo bien cuatro o cinco cosas, las hacía tan bien y era tan eficaz, que tenía una capacidad increíble para hacer canastas. Era un magnífico jugador.

Sin embargo, yo entre el baloncesto de Petrovic y el baloncesto de Delibasic, era más jugador Delibasic, aunque fuera más eficaz Petrovic. Ya sucedía con un jugador de aquella época que era Kicanovic, que metía las canastas casi sin querer.

Es que eran muy buenos estos chicos, no nos pasó nada. El Madrid tuvo una época donde nos tuvimos que enfrentar al Varese. Hubo otra época donde nos tuvimos que pegar en muchas ocasiones con los rusos, y tuvimos otra época donde apareció la Jugoplastika en alguna ocasión, y ahí se formó un equipo en Zagreb que era muy bueno.

De cualquier manera, trascendieron mucho porque fueron partidos muy señalados en la Copa de Europa los dos años que perdimos con ellos. Sin embargo, nosotros les ganamos una Copa Korac y una semifinal de uno de los torneos europeos que jugábamos, aunque también perdimos con ellos una Recopa en Bruselas.

Ellos ganaron tres, nosotros dos, pero claro, un equipo que estaba desde el año 72 hasta el año 88 que yo me retiré, 16 años permanentemente en finales contra equipos distintos, teníamos que estar reconformándonos y adaptándonos para competir contra muchos adversarios.

El Líderazgo de Corbalán en el Real Madrid

Fuiste el líder del Real Madrid. Nadie nos decía cuál era tu papel. Aquel Madrid era como una especie de escuela filosófica donde tú entrabas y aportabas todo lo que tenías deportivamente, pero a la vez te empapabas de lo que era la filosofía del club y de lo que hacía cada uno.

Entonces, en función de tus capacidades, tú ibas asumiendo una serie de roles y de tareas porque la gente te daba una capacidad superior en determinadas parcelas. Yo nunca quise ser el líder ni tener una participación especial en algo, lo tenías porque el día a día va marcando a quién le apetece comprometerse y a quién no, quién vale y quién no vale, y a mí me tocó heredar lo que era el espíritu de un equipo donde todo el mundo daba lo mejor que tenía y lo ponía a disposición de todos los demás.

Muchos de los que dicen: “Había gente que mandaba mucho”, bueno, mandaba porque en cualquier grupo humano se jerarquiza de forma natural. Hay gente que manda no porque quiera mandar, sino porque se implica más en las tareas, se compromete, intenta ayudar, intenta tener una visión más corporativa, y hay otros que no, que dicen: “Yo voy a salvar mi parcela”, a esos jugadores no les vas a poner al frente de lo que es el espíritu de un colectivo porque ellos van exclusivamente a salvar lo suyo, aunque luego puedan aportarlo al beneficio de todos.

Por lo tanto, ¿yo he sido líder? Sí, he sido líder en el Madrid, he sido líder en la selección durante muchísimos años. Lo único que hice fue ver lo que hacían aquellos jugadores con los que yo crecí tanto en el Madrid como en la selección, y ponerlo a disposición de mis compañeros en los años en los que lógicamente yo atesoraba una capacidad técnica posiblemente superior a la de muchos de los que venían, y además era más veterano por edad.

En definitiva, era mejor y más experto, pues entonces es que ese es tu papel, esa es tu tarea. No me gustaban los jóvenes que querían ser jóvenes toda la vida, es al revés, el joven tiene que dejar de ser joven lo antes posible porque esa es la manera de que el equipo siga siendo joven, cuando los viejos en realidad son jóvenes.

Deportista y Médico: Una Vocación Dual

Retirarse de la cancha profesional no significó olvidarse del deporte, sino un cambio de terreno de juego. Médico, especialista en Medicina Deportiva y Funcional y Fisiología del Ejercicio, compagina la actividad asistencial en el Hospital Universitario Moncloa y Vithas Internacional con su participación en citas científicas y conferencias.

Quería una actividad científica que tuviera una parte humanística y por eso me decanté por la medicina, para estar en contacto con otras personas Juan Antonio Corbalán Exjugador de baloncesto y médico ¿Qué enseñanzas de su etapa de deportista le han valido para su carrera de médico?

Empecé a estudiar antes de ser deportista profesional. Era un niño activo que jugaba a todo lo que fueran carreras y saltos; luego comencé a estudiar y a sustituir las carreras y saltos infantiles por el baloncesto, y mi vida se fue llenando de determinadas cosas que me interesaban y, sobre todo, que me hacían disfrutar y compartir mi experiencia y mi vida con mis amigos.

Por lo tanto, tengo la sensación de no haber hecho nada como deportista profesional o como médico que no hubiera hecho de cualquier manera. No percibo que una etapa de mi vida me derivó y me influyó en otra. Soy muy vitalista y cualquier cosa que hubiera hecho me habría gustado, pero quería una actividad científica que tuviera una parte humanística y por eso me decanté por la medicina, para estar en contacto con otras personas.

Uno de los pilares del buen envejecimiento es mantener las relaciones personales, que se dan en los deportes de equipo y en la medicina. ¿Esta es una de las claves de su evolución vital?

Sin ninguna duda eso me ha ayudado. Es evidente que todo lo que forma parte de nuestro entorno tiene una influencia enorme, más todavía aquella parte del entorno que siente, sufre y goza como tú. He tenido la gran suerte de que casi todas mis actividades han sido compartidas; me muevo muy bien en la soledad, pero siempre tiendo a compartir lo que me ocurre. Soy muy sociable.

Las penas compartidas son menos, y las alegrías son más…Si no tuvieras con quien compartir una alegría dejaría de serlo -no así la pena, que la sufres en primera persona- porque la alegría tienes que contarla y disfrutarla con alguien (no puedes celebrar un aniversario solo, por ejemplo).

Creo que es una bendición no caer en el terrible problema de la soledad no deseada, aunque también reconozco que a medida que pasa el tiempo nos hacemos más solitarios, porque parte de la vida te va abandonando poco a poco y te va recluyendo y quitando capacidad de relación.

¿Qué valores cree que guiaban a su generación durante ese proceso de transformación? No me gusta ser abuelo cebolleta en el sentido de que lo nuestro fue mejor, no lo creo así; pero sí es verdad que las cosas son buenas cuando eres capaz de encontrar un equilibrio entre los sueños y los deseos que tienes y lo que obtienes, y nosotros pertenecemos a una generación donde las cosas que íbamos queriendo se iban cumpliendo, porque el país en aquella situación necesitaba todo y a todos, y eso también es un elemento de fortuna. Ahora, los jóvenes parece que tienen de todo, pero cuando todos tienen de todo, es como si no tuvieran nada.

Este es el problema, que hemos colapsado no por defecto sino por exceso. Es un problema del mundo occidental; pensamos que una vez que cayó el muro de Berlín y el comunismo quedaba demostrado que el capitalismo era la solución final, y no lo es, y todos los graves problemas que tiene nuestra sociedad son un reflejo de esa forma tan nefasta de entender la vida.

Sin duda. En los años 80-90 parecía que podías aspirar a los elementos de bienestar más elementales: a estudiar en un colegio público o privado, a hacer una carrera universitaria, a formar una familia…, y nos hemos dado cuenta de que la sociedad que hemos hecho ha negado esas cosas a un porcentaje altísimo de nuestra población.

Naturalmente que tenemos mucha responsabilidad en el mundo que hemos construido, pero va muy ligado a lo que hemos hablado [el capitalismo a ultranza]: pensábamos que por tener la posibilidad de generar riqueza y ser un país tecnológicamente avanzado, teníamos todo hecho. Y no es así, porque si la riqueza existe, pero si no se distribuye correctamente, deja de ser una virtud y acaba siendo un problema.

También tengo que decir que a medida que nos hacemos mayores, perdemos capacidad de aprendizaje y si hasta los 30-40 años parece que podemos educar a nuestros hijos, a partir de una determinada edad son ellos los que nos van enseñando a nosotros. Todas las nuevas tecnologías, todos los nuevos elementos que definen la modernidad, están muy lejos de nuestra capacidad intelectual.

Y ese es el equilibro: ahora son los jóvenes los que educan a los mayores, y yo me siento muy educado no solo por mis hijos, sino también por todos los jóvenes con los que he tenido y tengo la fortuna de trabajar.

No, porque soy autónomo y donde no estoy bien me voy y se acaba el problema. No tengo esa sensación, pero entiendo que sí lo es. Si hay un colectivo joven que aspira a desarrollar un proyecto de vida y necesita un trabajo, pero está copado por personas mayores, lógicamente surge un conflicto (también se da en la naturaleza, cuando un macho joven lucha contra el macho viejo).

La vida está llena de esos ejemplos y debemos ser lo suficientemente inteligentes para entender que este tipo de fenómenos tenemos que intelectualizarlos y hacerlos coherentes con lo que son posturas civilizadas.

Hay cosas en la vida que te llegan y no tienes que estar preocupándote por ello. Hay profesiones en las que, naturalmente, se debe desear jubilarse, como son los trabajos de mayor requerimiento físico; pero no es mi caso. Yo estoy muy a gusto y si no estuviese trabajando, estaría buscando algo que fuera similar en plan aficionado. No espero la jubilación; creo que la jubilación es empezar a morir y no es que tenga unas ganas locas de vivir más de lo que me toque, pero tampoco tengo ninguna gana de morirme antes de que me toque.

No hay que confundir deporte con una vida activa. Sobre el deporte, nos hemos hecho una sociedad tan activa porque nuestra forma de vida ha identificado un nicho de negocio (basta con ver las cifras de los grandes fabricantes de material deportivo). Por otra parte, antes no había grandes comodidades y todo se hacía con desplazamientos que suponían un coste; el deporte era denostado y era lo que hacían las personas que no podían pagarse medios de transporte o la comodidad mediante sirvientes.

Ahora, el deporte ha demostrado su bondad para todos nuestros sistemas corporales, salvo que tengas artrosis, y entonces habrá que moderar la actividad física, que no significa quedarse quieto. La quietud es muerte, el movimiento es vida. Antes éramos muy de antibióticos y nadie pensaba que la mejor forma de combatir una enfermedad es que no ocurra y el fármaco preventivo más eficaz es la actividad física.

Lógicamente, estoy mucho peor que antes, pero en la vida las partidas se juegan cada día y en las de cartas, las partidas se juegan en cada mano. Hay veces que te dan buenas cartas y es muy fácil jugar, y otras, te tocan malas cartas y cuesta más trabajo, pero hay que jugar. Y la vida es jugar.

El que puedo. A los 9 años empecé a dar saltos; cuando era profesional entrenaba 7 u 8 horas diarias; después he hecho etapas de 170 kilómetros en bicicleta; he hecho el Camino de Santiago, he subido los picos de más de 2000 metros que hay alrededor de Madrid… Ahora tengo una prótesis de rodilla y hay días que puedo sacar dos horas y otros nada, me siento a leer, porque no solo de deporte vive el hombre, y no tengo ningún interés en demostrar nada. Juego y hago el deporte que puedo y me produce placer porque, salvo cuando el deporte forma parte de un tratamiento prescrito por un médico, el deporte o es placer o no merece la pena. Camino, aunque la rodilla limita mis paseos a 8 o 10 km como mucho. A medida que pierdes la capacidad de hacer deportes de más calidad, haces otros de menos calidad y caminar es un deporte magnífico de muy baja calidad, pero es el que hago.

Amistad y Legado: Valores que Trascienden el Tiempo

Si, muchos. Con los que estudiaron conmigo en el colegio me veo un par de veces al año y comemos. Nos conocimos con 10 años y ahora tenemos 70. De los posteriores, guardo muchos amigos ¿Eso le ayuda a envejecer mejor?

Si, porque yo reivindico en lo humano el valor de la nostalgia. Yo quiero vidas que eche de menos después, no vidas que desee olvidar. Para mí la nostalgia es un placer sin que me haga caer en la melancolía. En mi nostalgia recuerdo mi etapa del colegio con felicidad, mi etapa de baloncesto, de conocer tantos amigos y situaciones, y por fortuna, y eso también forma parte de haber tenido suerte en la vida, tengo que agradecer a mucha gente que haya contribuido a formar un capital emocional tan grande. Me gusta recordar los muy buenos momentos que tuve. Para mí es una nostalgia positiva, porque la nostalgia se alimenta de memoria y la memoria es lo único que nos ancla en la vida. Gracias a eso vivimos.

De lo que más contento estoy es de haber mantenido mi independencia. Me considero una persona muy dependiente de los demás en el sentido emocional, pero soy independiente. Puedo optar a muchas cosas que puedan mejorar mi vida, tanto en el plano intelectual como en el material.

Mi independencia, tanto ideológica como material y emocional es de lo que más contento puedo estar. Además, he podido transmitir mucho de esa fortuna a mis hijos y hacerles entender que, en la vida, llega un momento en el que las cosas son buenas, no por la cantidad sino por la calidad de lo que tienes y eso me ha hecho sentirme muy a gusto.

Me preocupa en manos de quién estamos. Vivimos en una sociedad en la que los malos se han hecho los protagonistas y parece que van a marcar la pauta en los próximos años. Esto también forma parte de esa vulnerabilidad en la que vivimos y que para nosotros actúa como una auténtica losa social; sin embargo, nuestros hijos, y sobre todo nuestros nietos, se acostumbrarán.

Con todo, confío en que llegará un elemento corrector para entender que incluso el autoritarismo puede estar hecho por gente buena. No me importaría vivir en una dictadura de Vicente Ferrer, pero cuando tus dictadores son los que tenemos por delante en el ámbito internacional, es cuando te das cuenta de que es prioritario la redistribución de riqueza y promover una buena vida para el máximo número de personas.

A los 70 años mantiene la actitud vitalista que siempre le ha acompañado, es perseverante, curioso, muy sociable y con una gran capacidad de adaptación a los cambios. Ahora, con una prótesis de rodilla, hace la actividad que su condición física le permite y que le causa placer, porque “el deporte, o es placer o no merece la pena”. Está a gusto con su vida y especialmente con su “independencia ideológica y material”, pero no oculta su inquietud por el momento sociopolítico actual; “me preocupa en manos de quien estamos”, confiesa, y defiende que “tiene que existir un sentimiento altruista y social, incluso en el capitalismo más feroz”.

En resumen, Juan Antonio Corbalán es mucho más que un deportista de élite. Es un ejemplo de perseverancia, compromiso y humanidad, cuyo legado perdurará en el tiempo.

Entrevista JUAN ANTONIO CORBALAN

Tabla Resumen de la Carrera Deportiva de Juan Antonio Corbalán

Periodo Equipo/Selección Logros Destacados
1971-1988 Real Madrid Múltiples títulos nacionales e internacionales
1974 Real Madrid Copa de Europa
1971-1984 Selección Española 177 partidos disputados
1984 Selección Española Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles
1988-Final de su carrera Fórum Filatélico de Valladolid Cierre de su trayectoria profesional

Publicaciones populares: