Johann Strauss II: El Rey del Vals que Revolucionó la Música Vienesa

Johann Strauss II fue el principal exponente de la música de entretenimiento de la Viena del siglo XIX. Bajo su batuta, el vals se despojó de toda vulgaridad y adquirió distinción aristocrática, señalando el último período de esplendor de Viena y estableciendo puentes entre dos mundos aparentemente irreconciliables: la música folclórica y la música clásica.

En 1825 nacía en Viena Johann Strauss II, conocido como el “rey del vals” por obras como el Danubio azul. El compositor austríaco revolucionó el vals, elevándolo de danza campesina a la Corte Imperial de los Habsburgo, superando así la fama de su padre. Su camino al éxito, sin embargo, no fue tan fácil como cabría esperar.

La historia de los Strauss empieza con Johann Baptist Strauss, el primero de la línea de músicos de la familia. Con el paso del tiempo Strauss se labra una importante carrera como músico y compositor, ganándose un público amplio y variado. Se casó con Ana Maria Streim, con la que tuvo 6 hijos, entre ellos Johan Strauss II.

Johann Strauss II en un retrato de August Eisenmenger (c. 1887)

Una Vida Marcada por el Danubio

La relación turbulenta con su padre dificultó enormemente el ascenso a la fama de Strauss II, el considerado el más brillante compositor de su familia. Además de tenerlo como un fuerte competidor, a Strauss II le costó conseguir ganarse un hueco en los establecimientos de entretenimiento en los que tenía influencia su progenitor.

Johann II demostró un talento precoz para la música, pero su padre se opuso en todo momento a sus aspiraciones.El pequeño Johann Strauss desde muy temprano se interesó por la música y mostró unas dotes excepcionales. Su madre lo apoyó siempre en su vocación y su padre, entre que casi nunca estaba en casa y que se acabó yendo a vivir con su amante, acabó despejando el camino.

Gracias al apoyo de su madre estudió música, y en 1844 consumó el desafío a su padre: tramitó la licencia para actuar en locales públicos, fundó su propia orquesta -sin apenas fondos y contratando a 24 músicos en paro- y presentó sus propias creaciones en un abarrotado Casino Dommayer, cuyo dueño era el único que no temía al carácter iracundo de Strauss padre.

Fue un acontecimiento sensacional que tenía que ver con la música principalmente, pero no solo, ya que toda la ciudad estaba al tanto de las circunstancias personales de los Strauss y había mucha curiosidad -y un poquito de morbo- por ver actuar al joven Strauss.

El éxito fue completo: «Strauss padre llora lágrimas de vals», escribía un humorista. Acababa de nacer una insólita rivalidad entre padre e hijo que sería ampliamente reproducida por la prensa, haciendo las delicias del morboso público vienés. Strauss hijo lleva una actividad frenética, componiendo multitud de polcas, valses o galops y dirigiendo una orquesta con varias sucursales para afrontar los cada vez más numerosos encargos.

A Strauss hijo se le conoce por haber sido una persona de fuertes convicciones. Después de conseguir ascender en el mundo de la música, el vienés apoyó abiertamente la revolución burguesa del 24 de febrero de 1848, dedicándole piezas como los valses Freiheitslieder (Canciones de Libertad) op. 52 y Burschenlieder (Canciones de los Jóvenes) op. 55, así como las marchas Revoluciones de Marzo op. 54 y la agitada Marcha de los Estudiantes op. 56.

Las diferencias entre padre e hijo se acentuaron durante la revolución democrática de 1848: mientras que el primero, reaccionario, escribía la famosa Marcha Radetzky para celebrar la victoria del ejército imperial sobre los rebeldes italianos, el segundo se decantaba por los insurrectos y componía una Marcha de la Revolución, los Lieder de las barricadas o los Cantos de Libertad. La pugna terminó de forma abrupta en 1849, cuando Strauss padre murió a causa de la escarlatina.

Su irreverencia le impidió en numerosas ocasiones a conseguir el codiciado puesto de Director Musical del Baile de la Corte, una posición ocupada por Strauss I, quien se mantuvo fiel a la monarquía hasta su muerte.

Una vez aplastada la revolución, el joven Strauss trató de congraciarse con la corte imperial vienesa. Desde 1851, el músico actuó en el palacio imperial de Hoffburg, y en 1854 el emperador Francisco José lo contrató para poner música a su enlace matrimonial con la futura emperatriz Isabel de Baviera, la famosa Sissi. Asimismo, Strauss había escrito varias obras en honor al monarca, como la Marcha de júbilo por la salvación del emperador (1853), para celebrar que Francisco José I había sobrevivido a un atentado.

Si por algo es conocido Johan Strauss II es por ser el “rey del vals”. Tras la muerte de su padre, el músico une su orquesta con la de su progenitor, y tras algunos ajustes consiguió formar un cuerpo orquestal de 300 instrumentalistas a los 28 años de edad.

En 1863 Johann fue nombrado director de la música de baile de la corte de Viena. En 1868 el Príncipe de Gales, que luego sería el rey Eduardo VII de Inglaterra, le invitó a Londres donde ofreció seis conciertos. En Viena incluso lograría la admiración del muy crítico Brahms.

El Encumbramiento Mundial y el Negocio del Vals

Por aquél entonces el vals vienés era considerado una danza folclórica propia de las clases más bajas. Los valses “El Danubio azul” y “El murciélago” fueron dos piezas claves para el ascenso de Strauss a la categoría de auténtica celebridad. El éxito de sus nuevas composiciones fue tal que realizó giras por Polonia, Alemania, Rusia y Gran Bretaña.

En 1867 Johann se casó con la cantante Henriette Treffz; fue una unión muy positiva para Johann, algo que no se repitió en sus siguientes dos matrimonios. El apoyo incondicional de Jetty, como se la conocía cariñosamente, y su excelente olfato para los negocios abrieron numerosas oportunidades a su marido, convirtiéndose en una especie de mánager del autor que llevaba sus asuntos administrativos a la vez que revisaba sus partituras.

El encumbramiento mundial de Strauss hijo llegó en 1867 con el estreno de En el bello Danubio azul. Con el tiempo, los valses de los Strauss habían aumentado su complejidad, pasando de ser una danza simple, alegre y ligera a estructuras sinfónicas clásicas. Pero el Danubio azul tenía algo diferente. La versión original respondió al encargo de un coro masculino, para interpretarlo en el entreacto de un concierto de parodias destinado a recaudar fondos para erigir un monumento al compositor Schubert.

Tras el debut vienés, Strauss dirigió el Danubio azul en París con motivo de la Exposición Universal, en una versión instrumental que se ganó el favor del público y obtuvo enseguida fama internacional. En poco tiempo se vendió un millón de copias de la partitura.

En 1872, Strauss interpretó la pieza en una veintena de conciertos multitudinarios en Nueva York y Boston. En el World’s Peace Jubilee, un festival celebrado en Boston para conmemorar el fin de la guerra franco-prusiana, dirigió el Danubio azul ante cien mil personas. Provisto de una batuta luminosa, coordinaba a decenas de directores auxiliares que dirigían una descomunal orquesta formada por miles de cantantes y músicos. Un cañonazo anunció el comienzo de la obra.

Baile en el Palacio Imperial de Viena hacia 1900.

En el libro, de la editorial Ma non troppo, que Harold C. Schonberg dedica a los grandes compositores - ese es su título- recoge las palabras del tenor irlandés Michael Kelly, al que le sorprendió cómo ya a finales del siglo XVIII los vieneses bailaban enloquecidos durante toda la noche: "La propensión de las damas vienesas a la danza y la asistencia a los bailes de disfraces era tan firme, que no se permitía que nada interfiriese en el goce de su diversión favorita".

Y da como ejemplo el hecho de que para las embarazadas, "a quienes no podía persuadirse de que permanecieran en el hogar, se preparaban apartamentos con todas las comodidades necesarias para el parto, ante la posibilidad de que lamentablemente fuesen necesarias".

El vals era música de baile, el techno de la época, y los compositores no tuvieron reparos, sobre todo en el siglo XIX, en cultivarlo con fruición. Entre todos ellos destacaron dos que se apellidaban igual, los Strauss padre e hijo, que firmaron composiciones conocidísimas e inmortales como el Vals de las palomitas, Sangre vienesa, El Danubio azul o el Vals del emperador. La historia de esa música también es la historia de su rivalidad.

Entre sus valses más famosos se encuentran "El Danubio azul" (1867), "Cuentos de los bosques de Viena" (1868), "Voces de primavera" (1881) y “Sangre Vienesa" (1899).

Asimismo, Strauss había escrito varias obras en honor al monarca, como la Marcha de júbilo por la salvación del emperador (1853), para celebrar que Francisco José I había sobrevivido a un atentado.

El año 1888 Strauss compuso el famoso "Vals del emperador " para celebrar el 40 aniversario en el trono del emperador Francisco José I , quién en ese tiempo era Emperador de Austria y Rey de Hungría. Su esposa Elisabetta von Wittelsbach, Duquesa de Baviera (1837-1898) fue conocida por el diminutivo “Sissi”, Emperatriz de Austria y Reina de Hungría.

Operetas y Legado

Animado por su esposa, Johann se decidió a componer varias operetas, piezas cómicas de argumento inverosímil semejantes a la ópera. Así, en 1874 nació El murciélago, en cuya obertura aparece uno de los valses más logrados del maestro. La opereta (que sufrió la censura) es una sarcástica crítica de la superficialidad vienesa, de los vicios de una época cuyo esplendor se evoca con tierna nostalgia en el lirismo de algunas de sus melodías, en contraste con la alegría y jocosidad de otras.

Offenbach le animó a dedicarse más a la opereta y Johann Strauss hijo siguió su consejo, entre 1871 y 1897 compuso 16 operetas para los teatros de Viena, entre las que destacan : “ Die Fledermaus ” (El murciélago) en 1874 y “ Der Zigeunerbaron” (El barón gitano) en 1885.

En 1878 moriría su querida mujer Jetty. Tras un breve matrimonio con una mujer 25 años menor que el, se casaría con Adele, un personaje noble, que le sobreviviría muchos años, quién le animó a dedicarse de nuevo a la opereta. Los resultados fueron "Una noche en Venecia" (1883) y "El barón gitano" (1885).

El éxito de Strauss fue imparable. Incluso un año antes de su muerte el compositor nos regaló joyas increíbles, como el «Vals del emperador» en 1898.

Representación de "Die Fledermaus" en el Theater an der Wien en 1874

Entre todos se contaba Johannes Brahms, cuya música contrastaba con la de Strauss. Mientras Brahms abordaba cuestiones filosóficas profundas, Strauss era un maestro del entretenimiento, buscando principalmente arrancar sonrisas a su audiencia.

Johann Strauss II no paró de componer y dirigir sus propias obras, dando muestras de una prolífica creatividad hasta su muerte por neumonía, en 1899. Miles de vieneses asistieron a su funeral, llevando su ataúd en un recorrido que incluyó la Ópera de la Corte de Viena y las salas que daban testimonio de su exitosa trayectoria profesional y su inmensa popularidad.

El compositor internacionalmente famoso no llegaría a ver el siglo XX, murió en Viena el 2 de junio de 1899.

Durante los últimos 32 años de su vida Johann Strauss vivió el esplendor del Imperio Austro-Húngaro en donde Viena se convirtió además de la capital musical en una de las capitales políticas más importantes de Europa.

Una ópera, quince operetas, un ballet y unos quinientos valses, polcas y marchas hablan de la una trayectoria extraordinaria. No solo por la ingente calidad, sino -y sobre todo- por la calidad.

Así escribía Richard Strauss (no estaba emparentado con la familia) sobre su figura: "Entre todos los individuos a los que Dios concedió el don de dispensadores de alegría, a mi juicio, Johann Strauss es el más meritorio".

Sus obras, y él mismo, desempeñaron un papel central en la vida social de su época. Sus conciertos y bailes se convirtieron en eventos muy concurridos que marcaron tendencia, y sus composiciones, tan perfectas como atemporales, llegaron directamente al corazón del público: aquella danza escandalosa que solo se permitió en las altas esferas tras el Congreso de Viena (1815) por considerarse impropio acabó siendo declarada en este siglo, en 2017, Patrimonio mundial inmaterial de la UNESCO.

Y su influencia no acaba en la tierra. En 1968 el famoso Danubio azul, auténtico himno oficioso de Austria, llegó al espacio de la mano de Stanley Kubrick que, en 2001: Una odisea del espacio, hizo aterrizar una nave espacial de varias toneladas en una estación espacial giratoria al gracioso compás de tres por cuatro.

Doscientos años después de su nacimiento, el dispensador de alegría de Johann Strauss continúa funcionando a pleno rendimiento y todas las celebraciones organizadas alrededor de la efeméride son una ocasión inmejorable de conocerlo mejor y seguir disfrutando de su música.

Cronología

  • 1825: Johann Strauss II nace en Viena. Su padre, Johann Strauss I, trata de impedir que siga la carrera de músico.
  • 1844: Su debut como compositor y director de orquesta en un local de Viena se salda con un rotundo éxito.
  • 1848: Al estallar la revolución en Viena, Strauss hijo apoya a los insurrectos mientras que su padre se alinea con el emperador.
  • 1867: Compone En el bello Danubio azul, el vals más conocido de la historia, que lo catapulta a la fama internacional.
  • 1899: Fallece de neumonía en Viena, donde se celebra un funeral multitudinario.

Principales Obras de Johann Strauss II

  • El Danubio Azul (1867)
  • Cuentos de los Bosques de Viena (1868)
  • Voces de Primavera (1881)
  • Sangre Vienesa (1899)
  • El Murciélago (Die Fledermaus) (1874)
  • El Barón Gitano (Der Zigeunerbaron) (1885)
  • Vals del Emperador (Kaiserwalzer) (1888)

JOHANN STRAUSS II (Jr.) EL REY DEL VALS - Acercamiento a su vida y a las características de su obra.

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