Príamo es uno de los hijos de Laomedonte, el más joven de todos, cuya celebridad se debe principalmente al desarrollo de la Guerra de Troya durante su reinado, cuando ya había alcanzado una edad avanzada. No se conoce con certeza el nombre de su madre; la Ilíada no la menciona, aunque generalmente, la tradición posterior la presenta como una hija del dios-río Escamandro, llamándola Estrimo. Otras versiones la nombran Placia o Leucipe.
La Ilíada ofrece pocos informes sobre la vida de Príamo antes del sitio de Troya, indicando sólo que había luchado antes contra las Amazonas, a orillas del Sangario, como aliado del frigio Otreo.
Los mitógrafos nos han conservado el recuerdo del episodio más destacado de su infancia: la toma de Troya por Heracles. Al ocurrir este suceso, Príamo, que era todavía niño, había sido hecho prisionero por el héroe, así como su hermana Hesíone. Heracles dio a Hesíone en matrimonio a su amigo Telamón y le ofreció el regalo de boda que ella quisiera.
La joven reclamó a su hermano, que llevaba entonces el nombre de Podarces. Heracles consintió en dárselo y se lo vendió de una manéra simbólica. Entonces Podarces adoptó el nombre de Príamo, que significa "el que ha sido vendido". Heracles le confió, en calidad de único superviviente de los hijos de Laomedonte, todo el país troyano.
Poco a poco, Príamo había ido extendiendo su poder por toda la región y por las islas de la costa asiática.
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Los Matrimonios y Descendencia de Príamo
Príamo se casó primero con Arisbe, hija de Mérope, quien le dio un hijo llamado Ésaco. Pero Príamo la abandonó y la confió a Hirteo, para casarse en segundas nupcias con Hécuba. Con ésta tuvo el mayor número de sus hijos y los más famosos. El primogénito fue Héctor. El segundo, Paris. Siguieron luego hijas: Creúsa, Laódice, Políxena y Casandra. Finalmente, nacieron varios varones: Deífobo, Héleno, Pamón, Polites, Ántifo, Hipónoo, Polidoro y Troilo, el cual pasaba también por ser hijo de Apolo.
Con sus concubinas, Príamo tuvo aún otros hijos: Melanipo, Gorgitión, Filemón, Hipótoo, Glauco, Agatón, Quersidamante, Evágoras, Hipodamante, Méstor, Atas, Doriclo, Licaón, Dríope, Biante, Cromio, Astígono, Telestas, Evandro, Cebrión, Milio, Arquémaco, Laódoco, Equefrón, Idomeneo, Hiperión, Ascanio, Democoonte, Áreto, Deyopites, Clonio, Equemón, Hipéroco, Egeoneo, Lisítoo, Polimedonte.
Además de estos hijos tuvo varias hijas: Medusa, Medesicaste, Lisímaca y Aristodeme.
La tradición atribuye a Príamo cincuenta hijos, número que ningún autor da con exactitud. La lista de Apolodoro, que se ha reproducido, es la más completa, pues comprende 47 nombres. Tal vez haya que añadir los de Antifonte y Dío, citados en la Ilíada, y el de Axión, mencionado por Pausanias según la Pequeña Ilíada, lo cual totalizaría cincuenta nombres, de conformidad con la tradición.
Príamo suplicando a Aquiles por el cuerpo de Héctor.
Príamo en la Ilíada
En la Ilíada, el papel de Príamo es muy borroso. Demasiado viejo para tomar parte en los combates, se limita a presidir los consejos, en los cuales no prevalece siempre su opinión. Generalmente se impone la de Héctor. No parece haberse opuesto a los proyectos de Paris ni al rapto de Helena; se muestra benévolo con ésta y acepta el destino. Su característica esencial es la piedad, y ésta atrae el favor de Zeus.
Simple presencia, Príamo domina los acontecimientos y sólo se mezcla en ellos contra su voluntad. Ve morir a sus hijos uno tras otro. Entre los últimos figura Héctor, el más valeroso defensor de su reino. Por eso, cuando Héctor, muerto por Aquiles, es llevado por éste al campamento griego, Príamo se humilla hasta el extremo de ir en busca del vencedor y ofrecerle un enorme rescate por el cadáver de su hijo.
Casandra advirtiendo sobre el caballo de Troya.
La Muerte de Príamo
Las epopeyas posteriores a la Ilíada narraban, con profusión de detalles, la muerte de Príamo. Cuando el anciano rey se da cuenta de que el enemigo entra en su palacio, quiere empuñar las armas y defender a los suyos. Pero Hécuba se lo impide, llevándolo al fondo del palacio, junto a un altar coronado de laurel, para ponerse ambos bajo la protección de los dioses.
Allí Príamo ve a Neoptólemo inmolar ante sus propios ojos al joven Polites, que también trataba de buscar refugio junto al altar. Después Neoptólemo coge al anciano por los cabellos, lo arranca del altar y lo degüella. El cadáver quedó insepulto.
Este acto final marca el trágico destino del rey de Troya, cuyo reinado estuvo marcado por la guerra, la pérdida y, finalmente, la muerte a manos del enemigo.
