En marzo de 2020, cómo afectaría el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 a las embarazadas y sus bebés era solo una incógnita en un mar de dudas. Existían antecedentes: otros coronavirus, como el primer SARS y el MERS, eran muy dañinos para las gestantes. Apenas un año después, ya tenemos evidencias de que las mujeres que se infectan de COVID-19 durante el embarazo transfieren anticuerpos al recién nacido, pero no le transmiten la enfermedad ni en el útero ni en la lactancia. Son las conclusiones de una investigación coordinada por el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, junto a otros hospitales de todo el país, que también nos advierte de la importancia de avanzar en la vacunación de mujeres embarazadas.
Un importante número de mujeres se convertirán próximamente en madres y, por tanto, están afrontando su gestación con las inquietudes que rodea la pandemia de la Covid-19. Después de numerosos estudios, la comunidad científica ha dictaminado que las mujeres gestantes pueden ser especialmente vulnerables a desarrollar casos más graves del nuevo coronavirus tras de la infección por SARS-CoV-2, pero poco se sabe cómo afecta esta infección al sistema inmune de la madre y al del recién nacido.
Veamos qué dicen los estudios más recientes sobre la transmisión del virus y los anticuerpos a través de la placenta.
La Transmisión de Anticuerpos y el Rol de la Placenta
Según Koldo Carbonero, ginecólogo y Director Médico de las Unidades de Reproducción Asistida de Quirónsalud en el País Vasco y Navarra, “las conclusiones de este estudio publicado en una de las revistas médicas internacionales más importantes en ginecología demuestran que el sistema inmunitario de una embarazada funciona igual que si no lo estuviera”. Además, “los anticuerpos de la madre pasan por la placenta y llegan al feto. Pero no el virus.
El estudio, recientemente publicado en la Revista Americana de Obstetricia y Ginecología (American Journal of Obstetrics and Gynegology), y realizado en Nueva York entre marzo y mayo de 2020 en mujeres embarazadas y con covid, ha concluido que la capacidad de crear anticuerpos es igual en la mujer embarazada que en la que no está embarazada, algo que “no se sabía, porque el sistema inmunitario de las embarazadas suele estar algo deprimido”, sostiene Carbonero.
En opinión de Koldo Carbonero, Presidente de la Sección de Esterilidad e Infertilidad de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEISEGO) y vocal de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida: “esta es una gran noticia. Es un gran hallazgo que debe tranquilizar mucho a las mujeres embarazadas”.
La investigación se llevó a cabo en la época más dura de la pandemia en una maternidad de Nueva York, en 88 mujeres embarazadas que habían contraído el coronavirus, siendo algunas asintomáticas, pero otras con sintomatología. Se les monitorizó durante todo el tiempo del estudio y tras el alumbramiento también se estudió a los bebés, llegándose a la conclusión de que la mayoría de los bebés tenían anticuerpos contra la enfermedad, pero ninguno había contraído el covid.
La madre protege al recién nacido. “Existe una transferencia de anticuerpos, como sucede para otras infecciones que también conocemos. Las madres se vacunan de tos ferina, de gripe, precisamente, para proteger a su recién nacido”, explica a RTVE.es la doctora María Luisa Navarro, coordinadora e investigadora principal del proyecto, que se ha presentado en el 2º Congreso Nacional COVID-19 esta semana.
Según cuenta la pediatra, especialista en enfermedades infecciosas en el Hospital Gregorio Marañon, “los anticuerpos duran más en la madre que en el recién nacido”. La infección natural permite que puedan mantener los anticuerpos pasados los seis meses, mientras prácticamente todos los niños que han formado parte de la investigación los perdieron pasado ese tiempo.
Con el seguimiento de 141 mujeres embarazadas y sus bebés, los datos recabados por GESNEO-COVID arrojan que los anticuerpos IgG positivos en las muestras de sangre de cordón umbilical del recién nacido eran más frecuentes cuando la madre había tenido síntomas (75,8% frente al 51,1%) o, incluso, ingresaron por COVID-19 (90% frente al 57,6%).
La transmisión de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 de una madre al bebé es menor de la esperada. Para alcanzar esta conclusión, el estudio incluyó a 127 mujeres embarazadas en su tercer trimestre que recibieron atención en tres hospitales de Boston (Estados Unidos), entre el 2 de abril y el 13 de junio de 2020. Entre las 64 mujeres que dieron positivo al SARS-CoV-2, los investigadores no detectaron virus en la sangre materna o del cordón umbilical, a pesar de hallarlo en el sistema respiratorio de la mujer gestante. Tampoco detectaron signos del virus en las placentas y no encontraron evidencia de transmisión viral a los recién nacidos.
Además de revelar esta nueva información, los investigadores inciden en la importancia de tener en cuenta a este colectivo de riesgo en los planes de vacunación. "Nuestro hallazgo de una transferencia de anticuerpos específicos del SARS-CoV-2 de la madre al bebé en las infecciones del tercer trimestre tiene implicaciones para la administración de la vacuna materna. Específicamente, destaca que las mujeres embarazadas son una población clave a considerar en los lanzamientos de vacunas. Edlow apunta que la transferencia transplacentaria de anticuerpos al feto es más alta en el tercer trimestre, por lo que no esperaban ver una transferencia significativamente reducida de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en comparación con los de la influenza.
Un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) que forma parte del proyecto multiinstitucional GESNO-COVID -liderado por el Hospital General Universitario Gregorio Marañón- ha demostrado la transferencia transplacentaria de anticuerpos en el 86,3 % de recién nacidos de madres que habían pasado covid-19 durante el embarazo. El estudio, publicado en BMC Pregnancy and Childbirth, se realizó con 51 parejas de madre-hijo, incluyendo los nacimientos desde abril de 2020 hasta marzo de 2021. Para ese entonces ninguna madre había sido vacunada contra el SARS-COV-2, de modo que los anticuerpos eran producto de contraer la enfermedad durante el embarazo. A su vez, ningún niño ha sido diagnosticado de covid durante el transcurso del estudio, asegurando que los anticuerpos provenían de la placenta materna.
El estudio demuestra el impacto que la producción materna de anticuerpos frente a covid tiene para proteger al recién nacido mediante el paso de estos. Trabajos posteriores realizados sobre la protección del lactante vacunando de covid a la embarazada y la seguridad de ésta estrategia, han hecho que hoy en día se considere a la gestante subsidiaria de recibir la vacuna obteniendo una doble protección, la suya y la del recién nacido.
En este contexto, es crucial entender cómo la vacunación materna puede influir en la protección del bebé.
Vacunación durante el Embarazo🤰: Protección para Mamá y Bebé👶
Riesgos y Complicaciones
Más allá de la transmisión del coronavirus y sus anticuerpos entre la madre y el recién nacido, otra de las grandes incógnitas era conocer mejor cómo se manifiesta el COVID-19 cuando lo sufren personas embarazadas. Por un lado, la mayoría de las afectadas pasaron la enfermedad de manera leve, como ocurre con la población general, pero “las formas graves son más frecuentes que en mujeres de la misma edad no gestantes”, con mayor probabilidad de ingreso en Unidades de Cuidados Intensivos por neumonías, afirmó este miércoles Belén Fernández Colomer, médica adjunta del Servicio de Neonatología del Hospital Universitario Central de Asturias, durante el Congreso Nacional COVID-19.
Además, las cifras de los distintos hospitales españoles coinciden en que los partos prematuros están claramente por encima de la media en el caso de madres que pasaron el coronavirus durante el embarazo. No obstante, el dato es matizable, según las especialistas. Primero, porque la media sube por los casos de COVID más graves. “Hay que sacar al bebé para tratar a la madre”, resumió la doctora Fernández Colomer. En segundo lugar, los datos han mejorado en los últimos meses. “Algunos niños nacieron prematuros en la primera parte de la pandemia. Luego se ha conocido mejor cómo manejar todo esto y las cifras de cesáreas y prematuros han bajado muchísimo”, añade María Luisa Navarro, del Gregorio Marañón, que advierte de que “la madre que pasa la infección al final del embarazo puede tener un cuadro más grave".
También es importante destacar que, aunque la transmisión vertical del virus es rara, existen casos documentados:
- Dong describe las características de un recién nacido de una mujer con COVID-19, en el que se objetivan anticuerpos IgM al nacimiento.
- El segundo artículo publicado en este sentido se trata de una serie de 6 mujeres embarazadas enfermas de COVID 19 ingresadas en el momento del parto en un hospital de Wuhan. A las seis mujeres se les recogió muestras de suero en el momento del alumbramiento y también se recogió suero y muestra nasofaríngea a los bebes al nacimiento.
Estos casos sugieren que la transmisión vertical es posible, aunque poco común, y que el estricto control de la infección durante y después del parto puede disminuir las probabilidades de esta vía.
Impacto en la Placenta
Un estudio de especialistas del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Infanta Leonor de Madrid, pertenecientes a la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), señala que el contagio por el virus de la COVID-19 en embarazadas puede producir un incremento del grosor de la placenta. Varias infecciones virales causan cambios en la placenta. Sin embargo, los estudios que examinan los efectos del COVID-19 en mujeres embarazadas, sus placentas y sus bebés siguen siendo limitados. Mientras que los estudios ecográficos en gestantes con SARS-CoV-2 son prácticamente inexistentes.
Hasta el momento, los principales estudios de placenta coronavirus describían hallazgos histopatológicos -obtenidos a partir del estudio de tejidos-, que describen signos de mala perfusión vascular. De la mano de este trabajo de investigación se pretendían describir los principales hallazgos placentarios. Así como las consecuencias hemodinámicas fetales.
Para la realización de este trabajo se evaluaron cincuenta y siete gestantes con PCR positiva por SARS-CoV-2 e. Eran positivas en el momento de la ecografía o en el mes anterior. Y otras 110 gestantes con PCR negativa, que sirvieron como grupo control para realizar la comparativa. Se analizaron: biometría fetal y grosor de la placenta. Así como lagos placentarios -cúmulo de sangre a nivel del tejido placentario- y parámetros registrados mediante el uso de eco-doppler venoso umbilical. Incluido el área transversal de la vena umbilical.
Tras el análisis de los datos obtenidos, se constató que el grosor de la placenta fue significativamente mayor en las embarazadas con SARS-CoV-2 que en grupo control en los tres trimestres. El dato también fue mayor en el resto de parámetros anteriormente citados. Los hallazgos ecográficos placentarios obtenidos se correlacionan con los descritos en estudios histopatológicos. Ello evidencia la utilidad de esta técnica ecográfica no invasiva para detectar alteraciones en la placenta.
«En nuestro estudio, la velocidad de la vena umbilical fue significativamente mayor en el grupo de gestantes con infección por SARS-CoV-2 que en el grupo control en los tres trimestres». «Esto provoca un aumento del flujo venoso umbilical independientemente de la edad gestacional en la que se produzca la infección». «Estos hallazgos se correlacionan perfectamente con los estudios anatomo-patológicos que describen un proceso inflamatorio placentario inducido por el SARS-CoV-2 que penetra en la placenta». «En el contexto del proceso inflamatorio, parece existir un mecanismo compensatorio a nivel placentario, que origina un aumento de la velocidad media de la sangre de la vena umbilical y el consiguiente aumento del flujo umbilical que garantiza el aporte de nutrientes necesario para el desarrollo y crecimiento óptimo del embrión y feto.
Vacunación y Lactancia Materna
“Además, creo que estamos cerca de que se pueda vacunar también a las mujeres embarazadas con vacunas de RNA mensajero, como la de Pfizer o Moderna, que tienen que ser inocuas para la mujer embarazada pero que, según este estudio, permitirán proteger a la madre y generar anticuerpos para el bebé.
Por ello, para la doctora Navarro, el estudio deja otra lección clara: “A la embarazada hay que vacunarla”. Para proteger al recién nacido, gracias al traspaso de esos anticuerpos, como ocurre con la tos ferina y la gripe. Pero sobre todo para protegerlas a ellas. “La mujer embarazada es una mujer que tiene más riesgo para la infección de COVID. Hay que probar la vacuna en embarazadas, porque hay que protegerla”, remacha y recuerda que afortunadamente ya existen amplios estudios clínicos en marcha y podrá ser pronto una realidad.
El Ministerio de Sanidad recomienda vacunar contra el Covid-19 a las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia materna cuando les corresponda por su edad y por los grupos de riesgo a los que pertenezca cada madre.
Merece la pena dar lactancia materna al bebé aunque la madre padezca coronavirus. Un equipo de investigadores de EEUU ha detectado anticuerpos contra el coronavirus en un bebé cuya madre hacía sido vacunada recientemente. Los anticuerpos frente al SARS-CoV-2 han sido identificados en la sangre del cordón umbilical de la recién nacida.
Finalmente, la doctora Navarro, del Gregorio Marañón, asegura que la madre no puede transmitir el coronavirus a su bebé a través de la leche materna. “Las madres al principio estaban con mucho miedo y ahora ya sabemos que no hay riesgo”, relata, sobre estos meses de incertidumbre. Ahora, continúan a la espera de las conclusiones de otro estudio que apunta que la leche sí podría transmitir inmunidad y proteger al recién nacido. “Parece que tiene anticuerpos polifuncionates de tipo IgA. Y esos anticuerpos también podrían proteger al niño. Lo hemos mirado en laboratorio y parece que sí que son neutralizantes del virus”, avanza.
En resumen, la lactancia materna sigue siendo recomendada, proporcionando innumerables beneficios para el recién nacido, y la vacunación es una herramienta clave para proteger tanto a la madre como al bebé.
Datos Clave en Tabla
Para una mejor comprensión, aquí se presenta una tabla con datos clave sobre la transmisión de anticuerpos y el estado de la infección:
| Estado de Infección Materna | PCR Materna | IgG Materna | IgG en Sangre de Cordón Umbilical del Recién Nacido |
|---|---|---|---|
| Infección Aguda | Positiva | Negativa | Ningún recién nacido con IgG positiva |
| Infección Reciente | Positiva | Positiva | 90,9% de los recién nacidos con IgG positiva |
| Infección Pasada | Negativa | Positiva | 84,8% de los recién nacidos con IgG positiva |
