El actor Jaime Blanch, una figura destacada en el mundo del espectáculo español, nació el 9 de septiembre de 1940 en Collado Villalba, Madrid. Su trayectoria abarca teatro, cine y televisión, consolidándose como un actor versátil y respetado.
Orígenes en una Familia de Artistas
Jaime nació en el seno de una familia de artistas, con sus padres, José Blanch y Concha Montijano, siendo actores conocidos. Sus tíos, Montserrat Blanch y Modesto Blanch, también se dedicaban a la interpretación, lo que influyó en su temprana vocación.
Inicios Tempranos en el Cine
Posiblemente influenciado por el ambiente que le rodeaba, empezó su carrera profesional a muy temprana edad, con tan sólo 12 años. Su debut tuvo lugar en 1952 en la película "Gloria Mairena" de Luis Lucía. Al año siguiente, participó en "La guerra de Dios" de Rafael Gil y "Jeromín", nuevamente con Luis Lucía, con quien colaboraría en otros títulos como "Caballero andaluz", "Un marido de ida y vuelta" y "Ha llegado un ángel".
En un año había hecho 4 películas: “La guerra de Dios”, “Un caballero andaluz”,”Jeromin” y otra de la que ya ni me acuerdo. Hasta que mi familia decidió frenar en seco y obligarme a estudiar. Afortunadamente. Durante varios años a partir de ahí sólo me dediqué a estudiar interpretación y prepararme.
Posteriormente, ha participado en numerosas películas, trabajando con directores prestigiosos como Antonio del Real en "Araña y cierra España", Pedro Masó en "La familia, bien, gracias" y Álex de la Iglesia en "Acción mutante" y "El día de la bestia".
Trayectoria en Televisión
En cuanto a la televisión, empezó a trabajar en ella a principios de los 60, protagonizando muchas de las obras de teatro que se emitían formando parte de programas como “Estudio 1”, “Novela”, “Tengo un libro en las manos” o “Teatro de siempre”.
Más tarde participó en algunos programas, como el infantil “La cometa blanca”, así como producciones y series muy conocidas, como “Canguros”, “Médico de familia”, “Turno de oficio: Diez años después”, “Siete vidas”, “Un paso adelante”, “Mis adorables vecinos”, “El comisario” o “Aida”.
Producir Estudio 1 fue una experiencia magnífica, un proceso de aprendizaje enorme para los actores: aprenderse una obra e interpretarla toda seguida delante de una cámara.
Tú fuiste uno de los artífices de Estudio 1, que cumplió particularmente ese papel. ¿Qué habría que hacer ahora? Ahora tendría que haber actores jóvenes preparados para asumir esto, tendría que estar preparada la TV, y preparado el público, porque se ha obligado a deformar el gusto al público.
JAIME BLANCH #MuchaVidaQueContar #Minidocumental
Consagración en el Teatro
En teatro el actor tiene una gran trayectoria. Siendo imposible enumerar aquí todas las obras que ha protagonizado, destacaremos algunas como “Angelina o el honor de un brigadier”, “La venganza de don Mendo”, “Una visita inesperada”, “La alondra”, “Medea”, “Crimen perfecto” o “Aquí un amigo”, esta última dirigida por él mismo.
Fueron los principios de una larguísima carrera en teatro, cine y TV, aunque sobre todo eres un actor de teatro.
Dirección Teatral
Para mí dirigir es una necesidad, desde siempre, lo que pasa es que, como no soy ningún irresponsable en mi trabajo, quería estar seguro antes de ponerme a ello, por eso no lo había hecho antes.
Es toda una experiencia. La obra es de Francis Veber, un autor conocido en España por “La cena de los idiotas”. Es un clásico del teatro francés contemporáneo, ha sido interpretado por Jacques Brel y llevada al cine por Billy Wilder. Su traducción literal es algo así como “El tocahuevos”.
Me leí 14 obras antes de decidirme por ella. Me propuse cambiar de estilo. Las últimas obras habían sido de teatro conceptual y quería hacer una comedia. Y dos personajes principales: un fotógrafo que se quiere suicidar y un asesino a sueldo que tiene el encargo de eliminarle, pero que al final termina convenciéndole de que vivir merece la pena.
Es un ejercicio potente, otra dimensión, el trabajo de director va por delante, tienes la capacidad de alterar muchas cosas.
El Teatro en la Actualidad
Ahora el teatro está en un momento de promoción. Cuando hay paro hay una mayor afluencia al teatro. No se por qué. Esta temporada es brillante, de un buen nivel. Claro que también nos apretamos el cinturón, como todos.
Hablando hace unos días con Amparo Baró, decía que hoy no se promueve que la gente vaya al teatro, en contraste a los años 70, tiempos en los que la TV popularizaba las obras de teatro.
