La historia de Sariñena está intrínsecamente ligada a figuras como José Anoro Marías, conocido cariñosamente como “El Moreno”. Natural de Sariñena, José nació el 23 de mayo de 1944 en casa de sus padres, ubicada en la placeta de Roda, en la casa El Moreno - Calsona. Aunque a los dos años se mudaron a la casa de al lado, su lugar de nacimiento marcó su vida y su conexión con la comunidad.
Los Primeros Años y la Dedicación a la Agricultura
José asistió a las escuelas nacionales hasta los 11 años, momento en que comenzó a trabajar en las faenas agrícolas familiares junto a su padre. La agricultura se convirtió en su pasión y modo de vida. Hacían mucha hierba para las vacas que tenían en casa, su padre dallaba y él iba con el saco recogiendo la hierba.
José recuerda ver a las Pepetas bajar de recoger carbón del puente del Ramio y desde el cruce de caminos, con su padre, ayudarles a bajar el carbón al pueblo (Las Carboneras de Sariñena). A los 13 años fue a trabajar con colonización, donde estuvo dos años. Trabajó con la mira, para ser topógrafo, con Antonio Royo, Paco Nogues y un hermano de Félix Marías. A los 15 años volvió a trabajar con su padre y a los 16 años se sacó el carnet de conducción de tractores, compraron un tractor pequeño y fue haciendo faenas. Con el tractor comenzó con las acequias, a hacer faenas y a llevar a gente.
El Sindicato de Riegos de Sariñena
Dedicado a la agricultura, José desarrolló gran parte de su vida ligado al Sindicato de Riegos de Sariñena, sindicato que probablemente sea uno de los más antiguos de España. Aprendió de la mano del antiguo guardia Manolo Foj, del que empezó siendo su ayudante y con quien compartió años y amistad. José llegó a ejercer el cargo de Juez Presidente del Sindicato de Riegos de Sariñena.
José comenzó con la limpieza de la acequia, cada uno, en relación con la tierra que tenía, limpiaba un tramo. Iba con el guardia Manolo Foj, marcando con una caña el principio y al final de cada tramo, colocando un papel, la boleta, que decía a quien correspondía. Además de la limpieza de las acequias cuando se cortaba el riego, también José iba cuando había algún desprendimiento. Manolo Foj lo llevaba en moto hasta que este se compró una furgoneta.
La Acequia Valdera y Otras Acequias
Con José repasamos la acequia Valdera, de sus inicios aguas arriba del río Alcanadre, donde confluye con el Guatizalema y se encuentran los puentes de Rey, término de Peralta de Alcofea. Allí había un azud, donde está el puente actual, la entrada a la acequia estaba abovedada, con sillares de arenisca que fueron usados para adornar el cruce de la Venta de Ballerías con la carretera de Sariñena a Huesca. Del azud salían dos acequias, una a Sariñena y otra para Peralta de Alcofea.
La acequia de Sariñena tenía una mina de unos 500 metros de larga y la de Peralta de Alcofea unos 150 metros que cruzaba la carretera. Luego hubo un segundo azud aguas arriba de la que partía la acequia a Sariñena, esta atravesaba una mina bastante larga. Finalmente, unos 2 kilómetros más arriba, se construyó el actual azud, la acequia atraviesa una mina pequeña, de unos 500 metros que lleva las aguas hasta el Guatizalema donde un azud conduce el agua a través del Guatizalema, a modo de canal, hasta de nuevo continuar la acequia, a partir de allí se llama acequia Valdera -Hace 30 años se entubo esa parte para no mezclar las aguas, pues el agua del Guatizalema es de peor calidad-.
A unos 500 metros más arriba del azud actual está el azud de la central de Huerto y una mina de 500 metros que llevaba el agua a la central de Huerto que ya no está en uso y va a parar donde el azud de Sariñena. Por Puigmelero hay otra mina, de los Cajicos, de 300 metros de obra.
Sobre la acequia del Molino, esta tenía un azud que se rompió hace unos 62 años, José era un crio, y este estaba 50 metros más abajo que el azud actual. Tras derivar el agua a la acequia del Molino, tras unos 500 metros de recorrido está presenta una mina con una longitud aproximada de 200 metros, mina con tres huecos y tramos abiertos. Había tramos que con Manolo Foj los apuntalaban con fustes de sabina que colocaban a modo de puntales, pusieron unas 5 y después de tantos años aún quedan 2.
De la acequia el molino nace la Acequieta, donde estaba la harinera y había un embalse. Como curiosidad se acuerda de la mina de la Laguna, está se enronó sola, por desuso. José se acuerda como en 1955 cruzó la laguna entera, hubo una gran helada, era febrero. Con Teodoro, hermano de Simoné hicieron incluso fuego, quemaron un montón de paja y ni se derritió.
José, gran apasionado de su trabajo, al que ha dedicado con esfuerzo y pasión gran parte de su vida. Amante de la vida rural, de sus campos, huertas, acequias y sindicato de riegos.
Deportes y Tradiciones
Desde los 16 a los 32 años José jugó a futbol con el Sariñena (C.D. Sariñena), más o menos unos 15 años. Jugó de defensa central pero muchas veces lo ponían de delantero, cuando no marcaba el delantero titular. Tenía tanta afición que, aunque estuviese trillando en la era, paraba, cogía las botas e iba al campo a jugar. Cuando hizo la mili entrenó con el Huesca y bajaba a jugar con el Sariñena.
A los 18 danzó con el dance de Sariñena, le gustaba mucho y entró en el dance, cuando Antonio Susín estaba de mayoral y Vicente Capitán de gaitero. Así, de danzante ha estado unos 10 años.
Emigración a las Indias: Juan de Marroviza y Otros
En el año de 1492, Cristóbal Colón descubrió lo que entonces se llamó las Indias. Pero el monopolio sobre el comercio con los nuevos territorios y las gentes que podían embarcarse eran potestad del Rey, que ejerció su control desde la casa de Contratación de Sevilla. En un primer momento sólo los ciudadanos del Reino de Castilla podían trasladarse a las nuevas tierras descubiertas.
Juan de Marroviza y Estrella, de 19 años nacido en Sariñena era hijo de Jaime de Marroviza y de Gerónima Estrella y nieto por línea paterna de Pedro Marroviza y de Martina Montesino. El cuatro de diciembre de 1588, Jaime de Marroviza, presenta en la Diputación del Reino en Zaragoza para que se resuelva en el Consejo de Aragón, la petición de licencia al rey para que su hijo Juan de Marroviza y Estrella pueda viajar a las indias. En la solicitud se debía hacer una pequeña descripción física para su control. En mayo de 1591 Pedro estrella recibió en Madrid un nuevo nombramiento que le obligaba a volver a aquellas provincias.
Francisco Ignacio Aysa Gasion, que nació el 30 de Julio de 1669 en Sesa, de una familia infanzona de Marcén. Se embarcó a los catorce años para las Américas como criado de su tío fray Manuel Mimbela, que había sido nombrado obispo de Guadalajara y Oaxaca en Méjico. Embarco el 6 de agosto de 1712 en el galeón Santo Soto de Román. Francisco, como sobrino del obispo, supo aprovechar su estatus prominente dentro de la sociedad de Nueva España. Se avecindó en Guadalajara. Desde 1734 a 1743, se convierte en gobernador de Nueva Galicia y presidente de la Real Audiencia. Fue un buen administrador desarrolló la economía de la zona e hizo mejoras sociales como la traída y distribución del agua en Guadalajara.
La solicitud la presenta en la Real Audiencia de Zaragoza, su padre, Antón Sanz, mayor de días, de la villa de Castejón de Monegros. Su hermano Gerónimo Sanz Anoro estaba casado con Gracia Cascarosa, tenían un hijo, Jaime Sanz Cascarosa. Antón Sanz Anoro se acaba de quedar viudo hacía dos años. Había estado casado con Gracia Berdun de Castejón de Monegros. Fue entonces cuando Andrés Sanz hermano de Antón padre, que vivía en las Indias con su familia lo reclamó para que se hiciera cargo de una hacienda.
Sin ninguna carga familiar y cumpliendo todos los requisitos, a Antón, se le permite viajar a la provincia de Venezuela el año 1623 con sus criados Francisco Rodríguez Almonte y Juan Muñoz. La autorización para embarcar es firmada en Madrid el 5 de diciembre de 1622.
Marisa Sanz Anoro y el Hotel Anoro
Marisa fue una persona muy querida en Sariñena. Sin duda fue el alma y el corazón vivo del hotel Anoro de Sariñena, un hotel que durante décadas fue centro neurálgico de la villa y puerta de entrada a la localidad, por donde pasaron infinidad de viajeros y visitantes. Pero además, Marisa fue una persona comprometida con el pueblo y con su gente.
Su madre María Luisa Anoro Casañola, natural de Sariñena, nació en la Fonda Casañola, abierta en 1900 por su abuelo Jorge Casañola Casabón y que en los años veinte, Miguel Anoro Pueyo, padre de María Luisa, convirtió en el conocido Hotel Anoro. Desde muy joven María Luisa trabajó en el negocio familiar hasta que comenzó la guerra civil y la UGT socializó el hotel durante la contienda, periodo que sirvió de alojamiento a los mandos del aeródromo de Alas Rojas. Además, su padre Miguel Anoro Pueyo fue hecho preso al poco de estallar la guerra y María Luisa, que tenía 22 años, se quedó sola con su madre.
Su hermano, Luis Anoro Casañola, había sido administrador de casa Bastaras, familia terrateniente propietaria de la Cartuja de Las Fuentes, y se había ganado la animadversión de la gente más humilde al haberse prohibido la caza en tierras del rico hacendado, actividad que practicaban sobre todo las familias más humildes para dar de comer a sus hijos. Aquel odio lo terminó pagando su padre, pues entonces Luis trabajaba en Huesca para Automóviles La Oscense.
En aquel ambiente bélico, María Luisa conoció a Juan Sanz Benito, que había llegado a primeros de agosto como conductor del Comandante Reyes, jefe del campo de aviación “Alas Rojas” de Sariñena. Juan llegó al hotel y quedó enamorado a primera vista de María Luisa. Juan Sanz Benito había nacido en Barcelona, de donde era su padre, Juan Antonio Sanz. Pero su madre descendía de Sariñena. Juan Sanz, por tanto, seguía teniendo familia en Sariñena, entre otros Ángel Benito Vicente, que regentó un puesto de periódicos y revistas durante años en la calle Dato.
María Luisa y Juan se casaron en enero de 1937, en Barcelona, primero por lo civil y, al día siguiente, en secreto, por la Iglesia, ceremonia que celebró el rector del seminario de Gerona. Al año siguiente nació Marisa Sanz Anoro en el Estartit, Gerona, un 14 de mayo de 1938. Tras la contienda, la familia Sanz Anoro huyó a Francia por Portbou, aunque pronto regresaron por el país vasco. Juan acabó preso en Bilbao mientras Marisa y su madre volvieron a Sariñena. A su regreso encontraron todo el hotel desecho y arruinado. A pesar de todo, volvieron a rehacer el hotel y sus puertas volvieron a abrirse.
Juan estuvo dos meses recluido en Bilbao depurando responsabilidades, y al no tenerlas, fue liberado y quiso juntarse con la familia. Pero el hermano mayor de María Luisa, Luis, se negó a recibir “al rojo que se había casado con su hermana” y Juan tuvo que pasar dos años viviendo solo en Zaragoza, donde trabajó como camarero del Plata, donde adoptó el apodo de “Pitt”.
Juan Sanz dirigiendo una sesión de estrategia deportiva con el F.C. Juan Sanz había nacido en una familia burguesa, pues su padre había sido un próspero empresario. Al volver a Sariñena, no era nadie. María Luisa regentaba el hotel con su padre, sobre todo tras la muerte de su madre, María Casañola, en 1945. Juan se encargó especialmente del servicio de transporte, pues el hotel tenía su pequeño autobús para transportar viajeros desde la estación de Sariñena al pueblo.
Así que, sobrado de horas, y siendo todo un artista, se dedicó a otras tareas. Juan fue todo un referente de aquella época en Sariñena, revolucionando el ambiente cultural y deportivo. Fue entrenador del F.C. Sariñena, cronista deportivo del “Nueva España” de Huesca -donde firmaba sus crónicas como “Juanito”-, y miembro muy activo de la federación. Como tocaba el violín desde su infancia, junto con el maestro José Guioni Lavetti, hicieron la primera agrupación musical de Sariñena. Entrenó a toda una generación a tocar de oído al crear la primera rondalla de jotas de Sariñena. Realizaron las primeras actuaciones en el antiguo cine Victoria, donde cantaban y bailaban jotas.
Marisa Sanz Anoro comenzó a dar sus primeras voces como cantadora de jotas, haciendo pareja con Domingo Lana Novellón. Juan también organizaba teatro y Felipe Fabana era la pareja artística de Marisa. Con la idea de mejorar su economía, también se dedicó a pintar. Hizo cientos de cuadritos con escenas cubistas de toreros que luego mandaba a Jaca donde las vendían las tiendas a los turistas franceses, tarea en la que le ayudó Salvador Trallero Galicia. Para tal actividad, rescató su nombre artístico “Pitt”, con el que firmaba los cuadros. Y, en esa inquieta búsqueda de su propia “empresa”, llegó incluso a criar y vender canarios, actividad que le reportó más ocio que negocio.
Juan murió en octubre de 1957 tras una enfermedad final relacionada con su diabetes. Marisa estudió en las escuelas nacionales y más tarde en el recién abierto colegio de la Milagrosa de Sariñena, de las Hijas de la Caridad, para marchar luego como interna al colegio de Santa Ana de Zaragoza, donde terminó el bachillerato elemental. De vuelta a casa, continuó haciendo mecanografía, contabilidad y otros cursos que las monjas ofrecían a las chicas en la década de los cincuenta, mientras se convertía en una verdadera hostelera a pesar de su juventud.
Tras la muerte de su padre, tuvo que hacerse cargo del hotel Anoro. Marisa hacía de cocinera, de gestora, de contable… era la cara amable del hotel Anoro, la puerta abierta de Sariñena, donde todos entraban cuando llegaban a Sariñena. Había gasolinera y transporte al barrio de la Estación para los viajeros del tren.
A aquella puerta de entrada que era el hotel fue donde llegó perdido Mariano Yzuel Abadía, natural de Aruej, Villanúa, cerca de Canfranc. Había salido de casa con su moto y acabó en Sariñena, donde conocía a Fidel Bailo, entonces secretario del ayuntamiento de Sariñena. Fidel lo llevó al hotel para alojarlo y allí conoció a Marisa. Él con 24 años y ella con 20 iniciaron una relación que acabó en matrimonio tras seis meses de noviazgo e intercambio de cartas. Se casaron el 7 de marzo de 1959 en la zaragozana iglesia del seminario de San Carlos Borromeo, celebrando el banquete en la Posada de las Almas.
Marisa y Mariano crearon el Hostal Ylsa, comprando poco a poco el patrimonio de los Anoro. Este establecimiento fue el gran referente de la hostelería de Sariñena, sobre todo tras la apertura del bar en 1960, con un estilo moderno, música de sinfonola y barra donde podían alternar los jóvenes de ambos sexos en un ambiente de respeto y alegría. Marisa siempre estaba de puertas afuera ayudando a los demás, un gran lado humano que era para lo bueno y para lo malo. Asistía a los partos ayudando al practicante, Domingo Pardo El Chespe y, a veces, se llevaba a su hija Luisa María -“Vamos, qué viene la cigüeña”- pero Luisa María nunca la veía -“¿Dónde está la cigüeña?”-, respondía. También asistía en los accidentes, socorría y ayudaba con Mariano mucho antes que llegase la Cruz Roja. Entraba en las casas cuando yacía muerta alguna anciana solitaria y amortajaba a los muertos cuando se lo pedía alguna familia.
Marisa fue concejal por UCD durante la legislatura 1979-1983, en plena transición española, bajo la alcaldía de Antonio Torres Asín. Con ella se comenzó a planificar la residencia de la tercera edad y se gestó la...
