Michael Landon, cuyo nombre real era Eugene Maurice Orowitz, nació el 31 de octubre de 1936 en Queens, Nueva York. Su padre, Eli Orowitz, trabajaba para la productora RKO, y su madre era irlandesa. Sin embargo, Eugene no tuvo una infancia feliz debido a la poca paciencia y el trato abusivo de su madre hacia su padre e hijos.
Parece que su destino estaba ya escrito. Cuando murió de cáncer de páncreas a los 54 años, la historia de la televisión ya no volvió a ser la misma.
En una época en la que no existían las plataformas digitales, Landon alcanzó la fama planetaria gracias a tres exitosos productos televisivos: Bonanza (1959-1973), La casa de la pradera (1974-1983) y Autopista hacia el cielo (1984-1989). A pesar de haberse convertido en un ídolo para millones de televidentes, jamás recibió una nominación a los premios Emmy, considerados los Oscar de la televisión.
Última aparición de Michael Landon en The Tonight Show Starring Johnny Carson - Parte 1
Infancia y Juventud
Antes de alcanzar la cima, su infancia fue un infierno. En la secundaria sufrió el antisemitismo de sus compañeros: "Bastardo judío", solían gritarle; le fue imposible encontrar novia porque los padres de las chicas tenían fuertes convicciones católicas; su madre amenazaba constantemente con suicidarse y le humillaba colgando las sábanas que Michael empapaba con su orina y se sintió tremendamente solo porque sus progenitores se peleaban de forma asidua.
Para colmo de males, con casi 16 años tuvo un accidente de moto que le desfiguró casi toda la cara, una desgracia que tuvo un final feliz gracias a la cirugía reparadora. Y, como buen vanidoso y coqueto que era, empezó a dejarse el pelo largo y a teñírselo. Landon pudo continuar forjando sus sueños con un nuevo nombre que escogió de un listín telefónico (porque en realidad se llamaba Eugene Maurice Orowitz).
Al ser joven destacó como atleta especializándose en lanzamiento de jabalina lo que lo hizo acreedor de una beca en la UCLA, mudándose él y su familia hasta California para que Eugene continúe con su carrera. Lamentablemente, una lesión hizo que se alejara del deporte, lo que lo acercó al mundo del arte y la actuación, convirtiéndose en Michael Landon.
Éxito en la Televisión
En 1959, con 22 años, se convirtió en una gran estrella al interpretar al pequeño John Cartwright en Bonanza, la mítica serie en la que estuvo durante 14 temporadas. Durante el rodaje aprendió a escribir guiones y a dirigir, pero le costó digerir la fama porque de todo el elenco artístico, fue el que más cartas recibió de los fans. Acabó refugiándose en la bebida y los tranquilizantes como otras grandes estrellas del momento, Judy Garland, Marilyn Monroe o Tony Curtis.
Ser una gran estrella gracias a Bonanza le permitió protagonizar La casa de la pradera sin hacer un casting. Las historias de la familia Ingalls se emitieron en 140 países a lo largo de nueve temporadas con 204 episodios más otros cuatro especiales. A pesar del buen rollo que hubo durante el rodaje de La casa de la pradera porque Michael gastaba muchas bromas, llevaba pasteles en los cumpleaños de los niños y 'adoptó' a Melissa Gilbert (Laura Ingalls) tras la muerte de su progenitor, su segundo matrimonio acabó siendo un infierno.
Michael encontró la horma a su zapato cuando le propusieron protagonizar al ángel Jonathan Smith que ayudaba a la gente en la emblemática serie Autopista hacia el cielo, que hace 35 años se estrenó en nuestro país. A lo largo de 111 capítulos, Landon demostró, una vez más, los valores más codiciados por la sociedad americana: la bondad, la lealtad y el patriotismo.
Tras la cancelación de la serie, dejó la NBC para la que había trabajado durante toda su vida y fichó por la CBS, con la que estaba preparando un piloto para la que iba a ser su cuarta serie, Us. Pero un cáncer de páncreas acabó con su vida el 1 de julio de 1991 en su rancho de Malibú. Ronald Reagan declaró: "Su trágica batalla contra el cáncer tocó los corazones de todos los estadounidenses, al igual que su espíritu indomable".
Vida Personal y Familia
El apoyo de su primera mujer, Dodie Levy-Fraser junto al amor por sus tres hijos (Mark y Josh, adoptados) y la ayuda de su segunda esposa, Marjorie Lynn Noe (1963-1982), que le dio otros cinco hijos (Cheryl, Leslie Ann, Michael, Shawna y Christopher Beau) fueron fundamentales para que saliera de esa espiral de destrucción. Pero los buenos momentos duraron poco. Además, fumaba cuatro paquetes diarios de cigarrillos sin filtro, lo que probablemente influyó en la aparición del cáncer de páncreas que terminó por matarle.
Cuando se descubrió el romance que mantenía con su maquilladora, Cindy Clerico, 20 años más joven, el escándalo ensombreció su aura de bonachón porque la relación iba en contra de los valores que transmitía el culebrón. Tras coger al toro por los cuernos, durante el proceso de divorcio, Marjorie se llevó 24 millones de euros de la época y una mansión de 35 habitaciones en Beverly Hills. Cuando murió el actor, no asistió al funeral porque les comunicó a sus hijos que "el divorcio fue como una muerte para mí". Cindy y Michael se casaron en 1983 y tuvieron dos hijos, Jennifer Rachel y Sean Matthew.
Con nueve hijos de 3 mujeres diferentes, el hogar de Landon siempre estaba lleno de alegría. A pesar de las duras jornadas de trabajo, el actor siempre fue un padre devoto, atento y amoroso. Su especial sensibilidad le sirvió para intuir que uno de sus hijos, Christopher, era gay, pero el joven no salió oficialmente del armario hasta 1999. Tal y como ha declarado en alguna ocasión, "mi madrastra [Cindy] me explicó que ambos se olían lo de mi orientación sexual, pero mi padre decidió a que yo llegara a esa conclusión por mí mismo". Lamentablemente no pudo ver a su hijo casado y con dos hijos gestados a través de la subrogación. "Papá era absolutamente liberal en su vida", comentó.
Michael Landon, recordado por sus inolvidables interpretaciones en Bonanza, La casa de la pradera y Autopista hacia el cielo, dejó una profunda huella tanto en la televisión como en la vida de quienes lo conocieron. Falleció el 1 de julio de 1991, a los 54 años, víctima de un cáncer de páncreas. Aunque su vida fue relativamente corta, dejó un rico legado a nivel personal. Tuvo 9 hijos de tres matrimonios diferentes. Mientras unos siguieron los pasos de su padre en el mundo de la interpretación, otros optaron por explorar caminos completamente distintos, como la psicología o los negocios inmobiliarios. Lamentablemente, el icono de la televisión no pudo conocer los éxitos y logros obtenidos por sus descendientes.
Hijos de Michael Landon
A continuación, se presenta una tabla con información sobre algunos de los hijos de Michael Landon:
| Hijo/a | Actividad Profesional | Notas |
|---|---|---|
| Mark Landon | Actor | Participó en proyectos como la película para televisión Us y la película Double Edge. |
| Cheryl Landon | Psicóloga | Se licenció en la Universidad Pepperdine y es coautora del libro When Children Grieve. |
| Leslie Landon | Actriz | Participó en la serie La casa de la pradera. |
| Michael Landon Jr. | Director, Escritor y Productor | Dirigió la cinta Michael Landon: El padre que conocí. |
| Shawna Landon | Agente Inmobiliaria | Conocida por su trabajo como agente inmobiliaria de residencias de lujo. |
| Christopher Landon | Director, Guionista y Productor | Conocido por su trabajo en los géneros de terror y comedia de terror. |
| Jennifer Rachel Landon | Actriz | Se unió a su padre en la serie Us y en Autopista hacia el cielo. |
Christopher Landon
El director de esta comedia con sustos es Christopher Landon, un cineasta de 42 años con un apellido que evoca a una de las personalidades más influyentes y respetadas de la historia de la televisión norteamericana. Efectivamente, se trata del hijo de Michael Landon, el joven actor que se dio a conocer en la serie Bonanza y continuó su éxito con La casa de la pradera y Autopista hacia el cielo, ambas creadas y protagonizadas por él.
Christopher es el más pequeño de los cinco que tuvo con su segunda mujer, la actriz Marjorie Lynn Noe, con la que estuvo casado entre 1963 y 1982. "En aquella familia había tanta gente alrededor, pasaban tantas cosas todo el rato, que era inevitable que fuera dramático", reconoció en una entrevista en 2011.
Cuando Christopher decidió seguir los pasos de su padre y de su hermano Michael -un exitoso director de cine cristiano- pareció una decisión natural. Desde pequeño había estado presente en rodajes y había vivido en un ambiente en el que dedicarse a contar historias era lo habitual.
Todavía era un universitario y Landon estaba escribiendo un guión que incluía grandes dosis de todo lo que Hollywood no toleraba bien: relaciones incestuosas, desobediencia a la ley, consumo de drogas… La película fue un fracaso, constató que Clark no era ni Tarantino ni Van Sant, pero abrió a Landon las puertas de los despachos de los estudios. Joven, nuevo y con buenas ideas, tenía una carta de presentación casi tan valiosa como su apellido.
Se sintió tan seguro que incluso dio un paso que llevaba tiempo planteándose: salir del armario. Su familia recibió la noticia con normalidad; incluso la última mujer de su padre, muerto seis años antes, le confesó que Landon Sr. lo había sospechado. "Mi madrastra me contó que ambos lo sabían, pero que mi padre sólo esperaba a que yo llegara esa conclusión por mí mismo", ha reconocido Christopher.
En Variety resumió aquella etapa: "acabé estrellándome muy pronto y me vi forzado a tomar un descanso". Uno de siete años. Siguió pensandos historias y desarrollando algunos guiones para proyectos personales. Hasta que imaginó una versión moderna de La ventana indiscreta, con un adolescente en arresto domiciliario, testigo desde su casa y con toda la tecnología a su alcance de un crimen.
También recolocó a Landon en la agenda de los estudios, aunque esta vez fue él quien no contestó las llamadas. Su productor, Jason Blum, un tipo que había aprendido en los 90 en Warner y Miramax todo lo que (no) quería hacer, acababa de fundar su propio estudio, tener su primer éxito y dar con una fórmula de éxito que se había escapado a todos en Hollywood. Cine de terror barato con sello de autor y potencialmente franquiciable.
