La inocencia infantil a menudo nos lleva a situaciones que, como adultos, pueden causarnos vergüenza, pero que son completamente naturales para los niños. Un ejemplo claro es un video que circula en internet, viralizándose en redes sociales, donde se muestra la reacción de dos niñas chinas al ver a un hombre negro por primera vez.
Las relaciones interraciales son cada vez más comunes en todo el mundo.
"¿Eres negro desde que naciste?", pregunta una de las niñas al hombre que graba la escena. Tras la afirmación, su curiosidad aumenta: "¿Pero por qué eres negro? No somos del mismo color". En lugar de enojarse, el adulto responde explicativamente a sus preguntas.
Aunque la sociedad china se ha abierto al mundo, los niños pequeños aún no han tenido la oportunidad de vivir diversas experiencias y están en pleno proceso de formación de su personalidad. No es extraño que nunca hayan tenido contacto con personas afrodescendientes en el país asiático. Su confusión se manifiesta al decir: "En China lucimos como chinos", pero no entienden por qué él luce "como un americano".
"Porque soy africano. ¿Habéis oído hablar de África?", cuestiona el hombre. La atención se centra en el lenguaje al darse cuenta de que el hombre negro puede hablar chino, algo que tampoco comprenden: "¿Cómo puedes hablar chino?", preguntan. "Porque he pasado los últimos ocho años aquí", responde, dejando a las niñas asombradas.
Aunque las explicaciones parecen convencer, las niñas insisten en las diferencias evidentes: "¿Pero somos el mismo tipo de humanos?", preguntan, terminando con la confirmación de que se trata de un individuo de la misma raza que ellas.
El video, republicado en Instagram por Worldstar, se ha llenado de comentarios que toman la situación con humor y reconocen la labor educativa del hombre. "Estos son niños inocentes teniendo una hermosa experiencia de aprendizaje. ¡Manejó esto perfectamente!", comenta una usuaria, mientras que otra alega que el racismo "no se hereda, se enseña", denunciando tendencias conservacionistas.
Otro usuario ironiza sobre la situación en Estados Unidos y la guerra de razas que a menudo se escenifica en la calle.
Estrías en la Adolescencia y el Embarazo
Se estima que entre el 6% y el 86% de los adolescentes que experimentan estirones pueden desarrollar estrías. De ellos, entre el 35% y el 40% de los chicos y hasta el 70% de las chicas pueden verse afectados. La edad media de los brotes de crecimiento entre chicos y chicas se sitúa en torno a los 16 años. Las estrías en la adolescencia son tan normales como las estrías durante el embarazo.
Las estrías son comunes durante la adolescencia y el embarazo.
Estas líneas son un cambio fisiológico común durante la pubertad y pueden desarrollarse en áreas como el estómago, los muslos, los brazos, las caderas y los senos.
Hay muchos productos en el mercado que prometen reducir, erradicar o incluso prevenir la aparición de estrías (sobre todo durante el embarazo), pero muy pocos se han sometido a estudios clínicos de calidad. Pero, ¿cuáles merece la pena probar?
- Vitamina C: Conocida por ser un potente antioxidante, se utiliza en dermatología para tratar afecciones como la hiperpigmentación.
- Aloe vera: El contenido en polisacáridos ayuda a estimular la cicatrización y el crecimiento de la piel.
- Tretinoína: Durante los ensayos se experimentó cierta irritación cutánea, por lo que cabe esperar que algunos pacientes utilicen cremas con una dosis de concentración de tretinoína del 0,1%.
- Manteca de cacao: Hasta la fecha no se ha realizado ninguna investigación de alta calidad que pueda hacer esta promesa de forma concluyente.
Al igual que la tretinoína tópica, el tratamiento no se soluciona de una sola vez: el tratamiento con láser requiere varias aplicaciones a lo largo de varios meses y puede provocar cierta irritación cutánea. Un dermatólogo o cirujano estético tendrá precaución al tratar estrías en pacientes de tez clara debido al riesgo de despigmentación.
Acné Durante el Embarazo
Durante el embarazo, todo nuestro cuerpo está sujeto a múltiples cambios tanto morfológicos, como metabólicos y hormonales. Son estas últimas, las hormonas, las máximas responsables de que tu piel y más concretamente, tu acné, evolucione a veces para bien y otras veces para mal. Si nos centramos en el acné durante el embarazo, nos encontramos con una casuística de lo más variopinta: Hay mujeres cuyo acné se pone en pause durante la gestación. Sobre todo, ocurre a partir del segundo trimestre de gestación, que es cuando más aumentan los niveles de estrógenos (hormonas femeninas).
Por el contrario, también nos encontramos con casos de persistencia o incluso de empeoramiento del acné. Si eres asidua a este blog, sabrás de sobra la importancia que tienen las hormonas en la calidad y la salud de nuestra piel. Son pequeñitas, sí, pero matonas. Y si por algún motivo su equilibro natural se ve alterado, la piel rápidamente da muestras de ello.
El acné en el marco del embarazo, suele presentar pequeños granitos rojos localizados fundamentalmente en el tercio inferior de la cara. Sin embargo, son menos comunes las lesiones tipo comedón (los populares puntos negros).
Muchas mujeres creen que, como gestantes, deben renunciar a tratar su acné. Están convencidas que ese es un acto de amor hacia su bebé, que así le protegen y le evitan riesgos. No solo porque el acné tiene un gran impacto en nuestro estado de ánimo y nuestra autoestima, sino porque el cuadro puede empeorar siendo después más complejo su tratamiento y puede causar cicatrices difíciles de mitigar. Es cierto que, durante el embarazo, tenemos que eliminar de nuestro arsenal de herramientas terapéuticas algunas que pueden entrañar riesgo para el feto.
En medicina existe un principio básico que aplicamos en casi todos los casos, pero especialmente durante el embarazo. Se trata del balance beneficio-riesgo. Ante un problema dermatológico x, el médico analiza la situación y valora si el beneficio es mayor o menor que el riesgo. Si el riesgo está por encima de la mejoría que podemos obtener al aplicar un determinado tratamiento, optamos por no aplicarlo. No hay que olvidar que lo prioritario es la seguridad del feto.
A nivel tópico, renunciamos al uso de los retinoides. Existe una mínima posibilidad de que el producto pase al torrente sanguíneo de la madre y pueda acabar llegando al feto. Ante la duda, no se usa. A nivel oral, está totalmente contraindicada la isotretinoína por su efecto teratogénico (puede producir malformaciones graves en el feto). Dentro del grupo de los antibióticos, debemos elegir el tipo de antibiótico adecuado. A nivel de procedimientos, los peelings químicos, se evitan por el mismo motivo.
Desde Clínica Eguren queremos enviarte un mensaje de tranquilidad. Tu acné puede tratarse durante la gestación. Solo es cuestión de conocer bien las restricciones y herramientas disponibles para combinarlas de la forma más efectiva. En estos casos, se hace aún más necesario el correcto diagnóstico y manejo de la patología para no dar palos de ciego.
El acné durante el embarazo puede ser tratado con precaución.
El Reparto de Tareas en el Hogar
Ésta es una de esas situaciones que me encantan para poder provocar un poco y sacar mi lado más feminista. ¿Que qué le habría dicho a estas señoras? Probablemente, como en otras ocasiones, les habría respondido con un «disculpe señora, pero no, ni ayudo ni pienso ayudar a mi mujer con los hijos».
Antes de tener hijos yo nunca he sido de esas parejas o maridos que ayudan a su mujer con las tareas de casa. Pero es que mi mujer tampoco me ha ayudado nunca. Y cuando llegaron los hijos las cosas siguieron más o menos igual: ni le he ayudado con la casa ni ahora con los hijos.
Los hijos, al igual que las tareas domésticas, no son el patrimonio de nadie: ni pertenecen a la mujer ni pertenecen al hombre. Son responsabilidad de ambos. Por este motivo me llega a ofender cuando, de modo muy bienintencionado (soy consciente) me halagan con «lo mucho que ayudo a mi mujer». Como si no fueran mis hijos o no fuera mi responsabilidad. Hago, con mucho esfuerzo y mucho gusto ni más ni menos que aquello que me corresponde. Al igual que mi mujer.
Tenemos aún en la mente un modelo de familia patriarcal en el que hay un reparto de tareas muy bien definido: el hombre es el proveedor de recursos, la mujer la gestora del hogar (ahí se incluyen los hijos). Sin embargo la sociedad ha cambiado profundamente en las últimas décadas (afortunadamente) y este reparto de papeles ha pasado en muchos casos a la historia. En un momento en el que tenemos esta igualdad de roles entre hombre y mujer, asumir de facto que los hijos son responsabilidad de ellas es un vestigio del pasado.
Hoy en día hombre y mujer se reparten (o deberían hacerlo) de modo equilibrado aquellas tareas que les atañen a ambos, como la casa y los hijos. Ese equilibrio no implica en (casi) ningún caso un reparto 50-50, sino más bien una adaptación flexible entre la disponibilidad de los miembros de la familia y las tareas que se requieren.
Los hijos implican dar un paso más allá en esta flexibilidad y suponen un importante test de compenetración y trabajo de equipo en la pareja (y cuando vienen a pares como en nuestro caso, más todavía).
Quiero que mis hijos crezcan sin saber si planchar es cosa de hombres o de mujeres. Que no sepan si los baños son cosa de su padre o de su madre. Que no asocien la cocina con el feudo de nadie, ni tampoco la aspiradora, doblar ropa u ordenar los armarios. Que acudan con más o menos igual frecuencia a uno o a otro para dormir, para contar sus confidencias, para jugar o para enfadarse.
Así que no, señora, yo no ayudo a mi mujer con los niños. Tampoco con la casa. Estoy con ellos en el supermercado y les paseo porque son mis hijos y me acompañan allá donde voy. Les cambio los pañales, les baño, les llevo al parque o les preparo la comida no por ayudar a mi mujer, sino porque son mis hijos, son mi responsabilidad y quiero que crezcan con un modelo de familia y de reparto de tareas diferente a aquel que Ud.
Un reparto equitativo de tareas es fundamental en la familia moderna.
Afganistán: La Prisión Invisible para las Mujeres
Con la llegada de los talibanes hace ahora tres años, en agosto de 2021, Afganistán ha vuelto a sumirse en un oscuro capítulo. La esperanza de progreso y empoderamiento que había comenzado a tomar forma se ha transformado en un vendaval de restricciones draconianas que silencian y someten a mujeres y niñas.
La sociedad afgana lucha mientras las autoridades de facto talibanas cometen violaciones de derechos humanos y crímenes de derecho internacional contra la población, especialmente las mujeres y las niñas, con absoluta impunidad.
Los talibanes niegan las denuncias de discriminación de género, argumentando que actúan conforme a la sharia (ley islámica) y a la “cultura afgana”. A pesar de que los decretos restrictivos e impositivos implementados al inicio de su gobierno se presentaron como medidas provisionales para proteger a la población (particularmente a mujeres y niñas) estas regulaciones siguen vigentes tres años después.
“Nos dijeron que los talibanes habían cambiado. Nos dijeron que no estropeáramos los esfuerzos por lograr la paz. Nos dijeron que el mundo nos apoyaría. [Sin embargo,] Hoy en día vivimos nuestra desgracia solas”, ha dicho Nazifa, profesora de la provincia afgana de Mazar-e-sharif.
Como vemos, con la llegada de los talibanes, cada faceta de la vida de una mujer en Afganistán ha sufrido transformaciones radicalmente abusivas. Arrojamos luz sobre este torbellino de cambios y la prisión invisible en la que se ha convertido este país para ellas.
Restricciones Impuestas a las Mujeres en Afganistán
- Educación Vetada: Las niñas mayores de 12 años y las mujeres tienen prohibido el acceso a la escuela y la enseñanza superior.
- Exclusión Laboral: Se prohíbe el empleo fuera del hogar, dañando gravemente la economía familiar. Solo un número limitado de doctoras y enfermeras pueden trabajar en hospitales bajo estrictas restricciones.
- Código de Vestimenta Estricto: Las mujeres deben estar cubiertas de pies a cabeza, enfrentando castigos por desafiar las reglas.
- Movilidad Restringida: No pueden salir de casa sin un mahram (pariente masculino cercano), limitando su autonomía y acceso a servicios básicos.
- Deporte Prohibido: Se les niega el acceso a centros deportivos, afectando su salud y bienestar.
- Segregación en el Transporte: Los autobuses se han convertido en vehículos de división, separando a hombres y mujeres.
- Matrimonios Forzados: Aumento de matrimonios precoces y forzados debido a la crisis económica y la falta de oportunidades.
- Invisibilidad Impuesta: Deben evitar ser vistas, con ventanas opacas y prohibición de ser fotografiadas o filmadas.
- Libertad de Expresión Negada: Las protestas pacíficas son reprimidas con violencia.
- Cierre de Salones de Belleza: Se cierran salones de belleza, que eran espacios seguros y fuentes de ingresos.
Mujeres afganas protestando por sus derechos en Kabul.
A pesar de este desolador contexto, mujeres y defensoras de los derechos humanos tanto dentro como fuera de Afganistán se organizan, intentan coordinar protestas, se reúnen y se manifiestan, tratando de resistir y defender su libertad.
Desde Amnistía Internacional trabajamos en la defensa de los derechos de las mujeres y niñas afganas. Denunciamos las violaciones de sus derechos humanos, generamos conciencia a nivel global y presionamos por cambios significativos en las políticas y prácticas discriminatorias a través de la incidencia y la movilización.
AFGANISTÁN | Cronología de cómo las MUJERES perdieron sus derechos: antes y después de los TALIBANES
Estadísticas y Derecho Penal
La Ministra de Igualdad ha saltado al ruedo periodístico y se ha estrenado en El Diario El Mundo (25/5/08) con un artículo titulado «Una ley pegada a la realidad«. Hemos de dejar al margen el penoso uso del lenguaje en el título ya que ni las leyes están mas o menos «pegadas» según el engrudo que les aplique el gobierno, ni la «realidad» es algo que pueda ser capturado por el cazamariposas del legislador.
La ministra vierte una afirmación que Sevach no puede pasar por alto. En primer lugar, la premisa de su razonamiento se centra en que en los casos de violencia de género, «las denuncias suponen el 70% de los caos de delitos contra las personas y que, de ese porcentaje, los detenidos por delitos de maltrato son hombres en un 95%».
Aquí Sevach desea subrayar que una cosa son las «denuncias» y las «detenciones» y otra muy diferente las «condenas». En segundo lugar, y una vez introducido el dato estadístico debidamente manipulado, viene la clarividente conclusión de la Ministra: «Sólo a la luz de este dato estadístico, la violencia de genero viene a revelarse no como una particularidad de cada agresión, sino como algo que tiene raíces y causas mas profundas: la desigualdad entre los sexos».
Aquí el disparate es mayúsculo puesto que se contravienen las mas elementales reglas del pensamiento lógico. Así, se pasa del dato «general» a la regla «universal» (como la mayor parte de los alumnos copian «todos» deben suspender), y del «ser» al «deber ser» (como la mayoría de los futbolistas son hombres, debe ser porque son diferentes a las mujeres).
Lo preocupante es que la estadística simplista se convierta así en fuente del Derecho y en criterio válido para la Ley. Al derecho puede aplicarse lo que para la Química afirmaba el nobel Rutherford, «Si tu experimento necesita estadística, entonces deberías haber realizado otro mejor».
Así, el razonamiento de la ministra y de la sentencia del Tribunal Constitucional es simple y peligroso. Simple, puesto que básicamente se centra en que como hay muchos delitos en que son mayoritariamente varones los responsables, pues el legislador puede aplicar penas mayores a los varones que a las mujeres. Y peligroso, porque siguiendo el mismo razonamiento del Tribunal Constitucional y de la Ministra «no sería irrazonable» que, puesto que la inmensa mayoría de la población reclusa es extranjera, pues el legislador modificase el Código Penal para fijar una mayor pena a los extranjeros por el mismo delito que los nacionales. O si la mayoría son negros o gitanos, pues mayor plus punitivo que los blancos o los payos.
Este esperpéntico escenario para unos será «razonable» pero para Sevach sería una barbaridad. En esta situación discrepo de la legalización de la discriminación por razón de sexo, que resulta injustificable en nuestro sistema democrático avanzado. En fin que mas que la ley esté «pegada» a la realidad, diríase que la ley «pega» a la realidad.
