Durante el embarazo, es común la aparición de herpes, siendo el herpes labial la forma más extendida, causado por el virus herpes simplex. En el embarazo, la madre es la principal fuente de contagio del herpes, un virus que transmite al feto o al bebé, básicamente, a través de la sangre o de una infección vaginal.
Comenzamos tranquilizando a todas las embarazadas a las que les ocurra esto en este momento asegurando que, el herpes labial durante el embarazo no supone ningún peligro ni tiene ningún impacto en el desarrollo ni en el crecimiento del bebé.
Tipos de Herpes
- Herpes Labial: Se considera que, al llegar a los seis años, el 50% de los niños ha sido afectado por este virus. Una vez se ha producido el contagio, el virus se desplaza a las células subcutáneas, donde queda latente.
- Herpes Genital: Puede aparecer en los genitales tanto masculinos como femeninos y se transmite a través de las relaciones sexuales. El herpes genital es extremadamente peligroso para las mujeres embarazadas. El riesgo de aborto espontáneo es muy elevado, cuando la infección se adquiere durante las primeras 20 semanas de embarazo.
- Herpes Zóster: En los adultos, el herpes zóster provoca un intenso dolor en la zona afectada. Característica de este trastorno es la aparición, en las zonas afectadas, de pequeñas ampollitas que provocan prurito.
Síntomas del Herpes
- Herpes Labial: Los herpes se manifiestan en forma de pequeñas ampollas llenas de líquido y se suelen identificar por la aparición de una mancha en torno a la boca y los labios.
- Herpes Genital: Las lesiones provocadas por el herpes desaparecen en pocas semanas. Sin embargo, después de sufrir una primera infección, el virus permanece en el organismo, instalándose en las raíces de los nervios, alrededor del hueso sacro.
- Herpes Zóster: En general, el fuego de San Antonio afecta a la zona que está por debajo de las costillas, el dorso, el tórax y el abdomen. Más raramente, se manifiesta en los brazos o en el cuello. Al cabo de algunos días, las vesículas adquieren un color amarillento, se secan y se cubren de costras. Éstas, después de unas dos semanas, caen, a veces dejando pequeñas cicatrices.
La vía de transmisión más frecuente del herpes se produce durante el parto. El virus herpes puede contagiar al recién nacido en el momento del parto si está presente en el canal del parto durante el nacimiento. En algunos casos el VHS también puede infectar al bebé si una persona con herpes labial besa al neonato.
¿El herpes puede afectar a mi bebé?👩🏻⚕️
La probabilidad de contagio al bebé es mayor si la mujer embarazada se infecta por primera vez con el VHS genital durante el embarazo (sobre todo en el tercer trimestre). Una madre recién infectada no ha producido aún anticuerpos suficientes contra el virus, por lo que no hay una protección natural para el bebé antes y durante el nacimiento.
Si la madre tiene brotes de herpes genital antes del embarazo, tiene muy bajo riesgo de contagiar al bebé, además, su sistema inmune ya ha producido anticuerpos que son pasados al bebé en la corriente sanguínea a través de la placenta.
Síntomas a Vigilar en el Recién Nacido
Los síntomas de la infección por herpes en el recién nacido pueden aparecer en el momento del nacimiento o bien, de manera tardía, hasta la cuarta semana de vida. Aparecen las ampollas o vesículas típicas de la infección por herpes por toda la piel del recién nacido, pueden afectar también a los ojos e inflamación del sistema nervioso central del bebé (encefalitis). El recién nacido tiene fiebre y mal estar general.
La infección por herpes puede diseminarse por todo el organismo del recién nacido, dañar órganos internos y producir la muerte.
Herpes Genital durante el Embarazo: Riesgos y Tratamiento por Trimestre
La presencia de herpes genital en la gestación requiere un seguimiento médico especializado, ya que el momento en que aparece la infección puede influir en el pronóstico de la madre y del bebé.
- Primer Trimestre: La primoinfección en esta etapa puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo o de alteraciones en el crecimiento fetal.
- Segundo Trimestre: Aunque el riesgo de malformaciones es reducido, la infección puede favorecer complicaciones como la inflamación de las membranas o el parto prematuro.
- Tercer Trimestre: La infección adquirida en las últimas semanas de embarazo supone el mayor riesgo de transmisión neonatal durante el parto, ya que la madre no dispone de tiempo suficiente para generar anticuerpos protectores. En estos casos, además del tratamiento antiviral, se recomienda la cesárea programada si hay lesiones activas o síntomas próximos al momento del parto, con el objetivo de reducir la posibilidad de contagio al recién nacido.
En cualquier trimestre, el diagnóstico precoz, la supervisión por parte de un equipo médico especializado y el cumplimiento del tratamiento son clave para proteger la salud de la madre y del bebé.
Prevención y Tratamiento
Si se detecta la infección por herpes en la madre antes del parto es posible que el médico decida realizar una cesárea para que el bebé no tenga contacto con el virus al pasar por el canal del parto. También se dan medicamentos antivirales para combatir la infección.
“El herpes labial es una infección producida por el virus del herpes simplex tipo 1, mientras que, por su parte, el virus del herpes simplex tipo 2 es el característico del herpes genital. Pero el tipo 1, puede también puede afectar a los genitales dando lugar a un herpes genital, y esto implica un riesgo mayor para el bebé. Habitualmente el herpes labial no suele implicar ningún riesgo para la madre ni el bebé durante el embarazo. En cambio, tras el embarazo sí que hay que tener especial precaución con una adecuada higiene para evitar transmisión al recién nacido. El riesgo de herpes neonatal, una grave afección en el bebé, provocada por este virus, es mayor si se trata de herpes genital, hay lesiones activas en el momento del parto y si se trata de primera infección”, nos explica Miriam Al Adib, Ginecóloga y Obstetra.
Es un virus que podemos decir, no afecta intraútero porque no llega a atravesar la placenta, pero sí puede causar problemas en el momento del parto. Por ello, cuando debemos tener especial cuidado es después del nacimiento del bebé, sobre todo en su variante genital, ya que este virus suele permanecer latente y, en determinadas ocasiones, como puede ser una bajada de las defensas puede volver a provocar las mismas lesiones. Las formas más comunes de contagio son los besos, compartir utensilios de maquillaje, de comida… y el sexo oral.
Tratamiento del Herpes
Según nos cuenta la ginecóloga, y tal como apuntábamos anteriormente, “una vez que has tenido el virus, este no desaparece. Es decir, no existe un tratamiento que elimine al virus para siempre. En momentos en los que baja la inmunidad puede activarse y producir lesiones en la piel y síntomas característicos. El tratamiento antiviral se utiliza para que los síntomas sean menos intensos y desaparezcan cuanto antes. Pero si no se pauta tratamiento alguno, también desaparecerá el brote.
En cuanto al herpes genital, no existe tratamiento para este trastorno, aunque la infección puede controlarse con un tratamiento antiviral. Este tipo de tratamiento contribuye para acelerar la curación de las lesiones, aliviar los síntomas, impedir complicaciones y reducir el riesgo de transmisión.
Generalmente, el herpes labial se cura espontáneamente y no necesita tratamiento específico.
Si el niño tiene dolor, cosa que sucede raramente, se le puede administrar paracetamol. Antes, sin embargo, es aconsejable consultar con el pediatra. Será él quien prescriba al niño, si lo considera necesario, el tratamiento antiviral más adecuado.
¿Cómo Prevenir los Brotes de Herpes Labial?
Existen señales que nos dicen que nuestra salud necesita atención y, aunque a veces no se notan a simple vista, están ahí. Cuidar de ella cada día es clave, especialmente durante el embarazo.
- Dormir y descansar lo suficiente. El descanso permite al sistema inmunitario recuperar su capacidad de respuesta.
- Evitar la exposición solar intensa en los labios. El sol es uno de los desencadenantes más frecuentes del herpes labial.
- Tratar de reducir el estrés. Buscar momentos de desconexión, practicar técnicas de respiración o incorporar hábitos relajantes puede ser beneficioso.
- Comer de forma equilibrada, sin obsesionarse. Procurar una alimentación variada y rica en nutrientes.
¿Qué hacer si aparece un brote de herpes durante el embarazo?
Si estás embarazada y notas las primeras señales de herpes (como hormigueo, picor o sensación de calor en la zona de los labios), lo primero es no alarmarse. Aunque el brote puede resultar molesto, lo habitual es que no suponga un riesgo para el embarazo. Además, la mayoría de ellos suelen resolverse por sí solos.
Eso sí: es importante consultar con tu profesional de salud. Podrá valorar tu caso concreto y ayudarte a decidir cómo actuar, especialmente si el brote aparece cerca del parto o si tienes antecedentes de infecciones más extensas. En esta etapa, cualquier tratamiento debe considerarse con prudencia, y solo el profesional puede evaluar los riesgos y beneficios de cada opción.
Mientras tanto, puedes seguir algunas recomendaciones sencillas que ayudan a evitar complicaciones o contagios:
- No manipular las ampollas ni intentar reventarlas. Esto puede extender el virus a otras zonas o facilitar infecciones secundarias.
- Lavarse bien las manos después de tocar la zona afectada. El virus puede transmitirse a través del contacto si no se mantiene una buena higiene.
- Evitar tocarse los ojos tras haber estado en contacto con el herpes, ya que el virus puede causar infecciones oculares si se propaga.
- No compartir toallas, utensilios ni productos de higiene personal durante el brote.
- Evitar el contacto directo con el bebé una vez nacido si tienes una lesión activa. En caso de brote en el momento del parto o durante los primeros días del recién nacido, es especialmente importante no besarle ni acercar el rostro a su piel para evitar el contagio.
