'Ha nacido una estrella' (A Star Is Born) es una película americana de 1937 ambientada en el mundo del cine de Hollywood, producida por David O. Selznick y dirigida por William A. Wellman, con guión de Wellman, Robert Carson, Dorothy Parker y Alan Campbell. Un drama romántico rodado en Technicolor, protagonizado por Janet Gaynor como una aspirante a actriz y Fredric March como una estrella de cine en decadencia que le ayuda a lanzar su carrera.
'Ha nacido una estrella' es uno de los grandes clásicos del cine dentro del cine, con mitos, leyendas y grandes casualidades sobre su producción y realización.
Filmada de octubre a diciembre de 1936, con un presupuesto estimado de 1.173.639$ y estrenada en Los Angeles, California el 20 de abril de 1937 en el Teatro Chino de Grauman, 'Ha nacido una estrella' fue muy bien recibida por la critica.
Frank S. Nugent, de The New York Times calificó la película de "uno de los mejores espectáculos del año", así como "un buen entretenimiento en todos los sentidos, incluido el artístico, y una prueba convincente de que Hollywood no tiene que viajar a Ruritania a por sus historias, hay abundancia de drama en su propio patio trasero".
La película fue nominada en siete categorías en los Premios Oscar de 1937, (décima edición de los famosos premios), haciéndose con el Oscar a mejor guión original.
W. Howard Greene recibió un Oscar honorífico por la fotografía en color de la película; este premio fue recomendado por un comité formado por los directores de fotografía más importantes de la época después de ver todas las fotografías en color realizadas durante ese año.
'Ha nacido una estrella' tiene cierta similitud con la película anterior de 1932 titulada 'What Price Hollywood?' (Hollywood al desnudo) producida por RKO Radio Pictures y dirigida por George Cukor, director que por casualidades de la vida dirigiría en 1954 el primer remake de 'Ha nacido una estrella'.
Ejecutivos RKO consideraron presentar una demanda de plagio contra Selznick International Pictures, debido a las similitudes en la historia, pero finalmente optaron por no emprender acciones legales.
Algunos historiadores del cine creen que el matrimonio formado por Barbara Stanwyck y Frank Fay fue la inspiración real de la película.
Un mito de Hollywood muy extendido acerca de la película es que Lana Turner apareció como extra en una de las escenas de la película.
Hasta la fecha se han hecho dos remakes musicales de 'Ha nacido una estrella': en 1954 con Judy Garland y James Mason, y en 1976 con Barbra Streisand y Kris Kristofferson.
Warner Bros.
La historia de "Ha nacido una estrella" es un relato universalmente conocido sobre el ascenso a la fama y la decadencia, un tema recurrente en la industria del entretenimiento. La trama central gira en torno a una joven aspirante a estrella que encuentra el amor y el apoyo de un artista consagrado cuya carrera está en declive.
Más que para ninguna otra película de Wellman creo que es innecesario contar el argumento, universalmente conocido, pero lo esbozo: Esther Blodgett, una chica de Kansas que sueña con ser actriz, marcha a Hollywood donde se topa con la cruda realidad de una industria saturada de aspirantes sin aparente mérito, como ella.
Mientras se busca la vida trabajando de camarera conoce a Norman Maine, un galán ya maduro cuya carrera va cuesta abajo debido al alcohol, vicio que ya ha empezado a mermar sus facultades y que le mete en constantes jaleos que afean su imagen y la de quienes le contratan.
El origen de la historia: La versión de 1937La versión original de 1937, dirigida por William A. Wellman, es considerada un clásico del cine. Originalmente se llamó Once happened in Hollywood.
Y con ese título en el manuscrito original salió Wellman de la Metro junto a Carson y con el asesoramiento de su antiguo agente, Myron Selznick, se presentó en la productora de su hermano David, Selznick International, para presentarles la idea.
La idea a David no le gustó, y fue según cuenta la leyenda una llamada del mismo Wellman a Irene, la mujer del productor, cuando él sabía que no estaría en casa su marido, la que sirvió para encandilarla.
En esos meses de paro forzoso tuvo el buen tino de pedir a los estudios que pusieran a su servicio a Robert Carson, un joven guionista también desocupado en quien vio una chispa de ingenio que el tiempo se encargaría de volver inolvidables fogonazos en forma de grandes películas, las dos primeras Ha nacido una estrella y La reina de Nueva York, a las que irán dedicadas esta y la próxima entrada de nuestro especial.
En esos meses de obligada inactividad escribieron varias historias, una de ellas esta de la que hablamos, sobre la estrella que prende en el firmamento de la fama aprovechando la llama que se agosta del galán olvidado.
Por cierto que por ella recibieron ambos un Óscar, el único que Wellman ganaría a lo largo de su carrera.
Ciñéndonos solo a esta primera versión de A Star is Born (nombre definitivo que propuso un colaborador de Selznick, que opinaba que las películas con Hollywood en el título ya repelían al personal) y obviando las otras tres que posteriormente se han hecho de la historia y de las que algo diremos luego creo, y esto ya es personal, que sería un error considerar que esta trama es poco más que un Pigmalión melodramático, o un romance pigmaliónico o como se quiera decir.
Posiblemente habrá quien lea esto y tenga un vago recuerdo de la película que consiste en un dramón en un tecnicolor aún apagado en el que se narra una historia de amor truncada por la tragedia entre dos personajes cuya relación se gesta de forma precipitada y fantasiosa, un poco igual que termina.
Sin embargo animo al lector a que revise la película o, ¡qué suerte!, a que la descubra por primera vez con otras expectativas, y lo que encontrará será una especie de documental dramatizado sobre la misma industria del cine.
Y no me refiero, que también, a que veamos lo duro que es entrar en ella, lo artificial y desapasionado que es todo lo que queda detrás de la lente, los choques de egos, lo poco que se cotiza el pasado, etc.
Estoy hablando de algo más sutil que, sin embargo, Wellman nos pone ante los ojos directamente y sin ambages aunque lo disfrace de gag o de escena de transición o de extra sin frase.
Ese algo es el reverso no sé si oscuro, desde luego poco luminoso, de una industria que, paradójicamente, es capaz de alimentarse, obtener beneficio e incluso limpiar de alguna forma su conciencia con la mostración de su propia inmundicia moral.
Los planos de comienzo y fin, que se corresponden con las primera y última página del mismo guion, a mí me encantan porque, además de constituir un sencillo truco barato y resultón para darle fuste a la película, pueden retorcerse e interpretarse de muchas formas, como otros momentos de la película, que se asienta sobre una peculiar dialéctica entre vida real y vida ficcionada.
En efecto, Gaynor es una actriz que incluso en 1937 ya debía resultar algo trasnochada al público.
Por mucho que adoremos sus papeles en Amanecer o El Séptimo Cielo o aquellos romances con Charles Farrell es imposible no calificar su actuación de primitiva. Es un modo de estar en la pantalla que proviene del mudo.
Gaynor es a las aspirantes a actriz lo que su personaje en Amanecer era a las novias ingenuas. Se la percibe claramente como un ideal impostado, pero en Ha nacido una estrella esa artificialidad que le da su forma de actuar y su fragilidad física contrasta con la dura realidad que enfrenta: los vaivenes de la fama, el inmisericorde funcionamiento de la industria y la irremediable disolución física y espiritual de Maine, que no es capaz de sobrevivir a su anterior fama.
Por lo demás, como es sabido el personaje de Norman Maine está directamente basado en John Bowers, una popular estrella de los años 20 que se casó con una actriz en alza, Marguerite de la Motte, justo cuando él empezó a declinar hasta que la llegada del sonido terminó por sepultar su carrera.
Aparentemente se suicidó el 17 de noviembre de 1936. Alquiló una pequeña lancha y días después apareció su cuerpo en la orilla del mar.
El hijo de Wellman, que da estos datos en su libro, comenta: Wellman chose to have Norman maine swim out to sea instead of sailing.
Sin embargo el rodaje de la película fue del 31 de octubre al 28 de diciembre de ese mismo año. Dejo para la reflexión de cada lector la plausibilidad de que el adentramiento final de Maine en el mar pueda o no estar basado en unos hechos ocurridos en mitad de la producción. En el cine de hoy parece imposible tal capacidad de adaptación, pero entonces todo era distinto…
Además de John Bowers, el personaje de Maine se inspira en John Gilbert y John Barrymore, también echados a perder por el alcohol. De hecho hay una escena especialmente dura -y brillante por su tratamiento casi cómico- en la que Niles, el productor-protector, visita a Maine en un sanatorio de rehabilitación, que fue prácticamente dictada por George Cukor, director luego de la versión de 1954, quien vivió todo aquello en una visita a John Barrymore.
Esta es otra escena, como la de la centralita, innecesaria y sin embargo inolvidable.
Pero es que, además, Wellman hizo contratar a varios hasbeen, -inmisericorde neologismo que trajo el cine al inglés-, como extras de relleno o secundarios de una frase.
Para nosotros son invisibles, pero el público de entonces podía reconocerlos y sorprenderse de su presencia. Como curiosidad, entre ellos se encuentra la primera esposa de Wellman, Helene Chadwick.
En los años 20, se casó con Helene por un tiempo breve y miserable. Wellman tuvo que sufrir la vergüenza de llevarle la correspondencia durante unos meses cuando fue rebajado a recadero por su inutilidad para la actuación, pues fue como intérprete como entró en el negocio.
Es difícil saber si la contratación como figurante de Chadwick, quien por cierto moriría poco después en un accidente casero, fue un favor de Wellman para proporcionarle unos dólares o una dulce venganza por aquellos tiempos de humillación.
Wellman y David O. Selznick ya se conocían y tenían una buena amistad que conservarán después de su colaboración en estos años. De hecho es llamativo leer las palabras elogiosas y respetuosas sin medida que el uno siempre tiene para el otro, vistas las disímiles personalidades de ambos y de qué forma tan distinta afrontaban su trabajo.
Sin embargo, el director conocía muy bien los tejemanejes del obsesivo Selznick con sus famosos, numerosísimos, temibles memo que obligaban a cambiar todo sobre la marcha y, sobre todo, su costumbre de contratar a escritores para que fueran aportando ideas en cualquier momento del rodaje.
Por lo pronto, y aprovechándose de que el contrato lo gestionó su propio hermano Marion, consiguieron una cláusula según la cual David O. Selznick no podría visitar el set más de seis veces durante el rodaje. A pesar de ello fue irremediable la catarata de diálogos, anotaciones, ideas y ocurrencias tanto suyas como de sus guionistas a sueldo.
Pásmense con alguno de los jornaleros de la palabra que cita Wellman que cada mañana pretendían enmendarle la plana: Roland Brown, Dorothy Parker, Alan Campbell, Ben Hecht, y por supuesto el mismo David O. Selznick.
Aquí hay cierta controversia, pues el productor declaró posteriormente que aunque la idea general fue cosa de Wellman y Carson poco de ella quedó en la película final, mientras que Wellman cuenta que supieron torear a productor y dialoguistas de forma que apenas les tocaron el argumento.
Análisis de las versiones posteriores
Aunque este apunte quiere centrarse en la primigenia versión de 1937, es conveniente mencionar las otras tres lecturas que sobre esta misma historia se han estrenado desde entonces. No es un caso extremadamente raro tal cantidad de remakes, pero sí es muy llamativo que se hayan extendido tanto en el tiempo, pues 80 años separan la de Wellman de la de Bradley Cooper.
En mi opinión sin embargo, quizá lo justo sería considerar que más que cuatro versiones, hay 2+2. Y es que la de 1954 sí es lo mismo de 1937 contado de forma distinta, con un enfoque evidentemente musical (es un musical) y aire de gran producción.
Tan grande que como es sabido se recortó el montaje final y en el hoy circulante se mantienen algunas escenas eliminadas con fotos de rodaje sobre el sonido de este celuloide hoy perdido. Fue una producción problemática y excesiva cuyo resultado, a pesar de todo, es una maravilla cinematográfica que no se puede argumentar que sea inferior a la original, aunque yo prefiera esta última.
Las versiones de 1976 y la de 2018 son a mi entender dos películas distintas a estas aunque parecidas entre sí. Tengo que reconocer que estas dos versiones últimas me gustan poco, la de Streisand me aburre algo, su música me parece muy anodina (¡y estamos en los 70!) y me parece larguísima. La de Cooper y Lady Gaga dejo dicho solo que me parece una bazofia, una película muy mediocre de la que no quiero decir nada más para no emponzoñar esta entrada.
Mi querida Hildy la glosó en su día con una temperancia y perspectiva que ya quisiera yo para mí. Aquí pueden leerla a ella y aquí otro post suyo anterior hablando de las tres primeras versiones.
Cuando uno lee sobre la versión original de 1937 enseguida se topa, como es habitual en cualquier filme producido por Selznick, con el debate sobre su influencia en el resultado final. Es complicado saber con seguridad más que lo que hemos dicho arriba.
La trama es cosa de Wellman y Carlson, enriquecido por el anecdotario conocido del mismo director -y mucha gente de la industria, podemos inferir- y también son suyas las principales decisiones de casting.
No hay nada en la dirección de ninguna escena que no se le pueda haber ocurrido a Wellman, conocido su oficio y sus logros precedentes, pero sí es cierto que hay una atmósfera elegante, un buen gusto visual y escénico que invita a alegrarnos de que fuera Selznick quien puso el pecunio.
Esta historia necesita de un toque elegante y glamuroso que Wellman no siempre tiene tiempo para disponer en sus filmes personales, más esquemáticos y estilizados.
HA NACIDO UNA ESTRELLA ✔️ Comparativa entre versiones
En "Ha nacido una estrella", Bradley Cooper y Lady Gaga representan la apasionada historia de Jack y Ally, dos almas artísticas que unen sus destinos tanto en el escenario como en la vida.
En esta nueva versión de la historia de amor, Cooper, nominado cuatro veces al Oscar ("El Francotirador", "La gran estafa americana (American Hustle)", "El lado bueno de las cosas"), debuta como director, y también la protagoniza junto a Gaga en su primer papel protagonista en una gran producción.
Cooper encarna al veterano músico Jackson Maine, que descubre a Ally y se enamora de ella, una artista que lucha por salir adelante.
Jackson Maine (Bradley Cooper) es un músico veterano cuya carrera se encuentra en las últimas. Maine descubre a una talentosa cantante llamada Ally (Lady Gaga), una joven aspirante a estrella que sueña con triunfar en el apasionante mundo del espectáculo.
Será entonces cuando Jackson decida ayudar a la joven a impulsar su carrera y lanzarla al estrellato, convirtiéndose en su mentor.
Entre los dos nacerá una apasionada relación amorosa que se verá enturbiada por el carácter autodestructivo de Maine.
Nueva versión del clásico Ha nacido una estrella (1937), de William A. Wellman que supone el debut en la dirección del actor Bradley Cooper (Joy, El francotirador), que también interpreta el papel masculino protagonista. La cantante Lady Gaga (American Horror Story, El tour de los Muppets) da vida a la joven aspirante a estrella.
Ha nacido una estrella se inicia con un rockero famoso que toma alcohol y barbitúricos antes de salir al escenario y con una camarera, futura estrella del pop, que sube la cuesta de un callejón oscuro de Los Angeles.
Es más, son dos secuencias que confirman el buen hacer de Bradley Cooper tras las cámaras, que, en su debut como director, se convierte en uno de esos artesanos con fuste del viejo Hollywood.
En Ha nacido una estrella, Cooper consigue actualizar con éxito la historia que David O. Selznick y William A.
Una estrella se eleva; el otro se estrella y se quema. Es una historia tan antigua como el tiempo, aplastada y fatigada por la repetición constante.
Entonces, ¿por qué demonios Bradley Cooper eligió hacer su debut como director con el tercer remake de A Star Is Born? ¿Qué podría aportarle al papel del autodestructivo cabeza de cartel que vive a la sombra de la protegida que ama? ¿Y por qué tuvo a Lady Gaga, que se arriesgó en su primer ...
La trama se centra en el mundo del espectáculo musical, por eso los protagonistas deben cantar.
Al respecto, Bradley Cooper ha afirmado que, antes de los ensayos, pensaba que era fácil. “Es tan complicado cantar… No tenía ni idea.
“Siempre he sabido que quería dirigir, pero también sabía que necesitaba tener una perspectiva propia. Saber por qué lo estaba haciendo, de lo contrario no había ninguna razón para hacerlo.
Siempre quise contar una historia de amor, porque es algo con lo que todo el mundo puede identificarse: el amor, su pérdida, el subidón que provoca. Es lo que te hace sentir más vivo…”.
En la dirección de Cooper se nota mucho cuidado en la puesta en escena, y cariño por lo que se está contando y por cómo se está contando. La misma escena en la que se forma el título del film es un ejemplo de esto.
Cierto es que la historia, más que menos, es por todos conocida… y que ya antes han existido varias versiones y miles de imitaciones. Sin embarg...
Norman es un famoso actor, adicto al alcohol, que descubre a Esther, una joven cantante con mucho talento, y decide impulsar su carrera cinematográfica. La pareja se casa pero mientras ella inicia una carrera meteórica, la de él empieza a decaer.
Remake de un filme de 1937 dirigido por William Wellman y protagonizado por Janet Gaynor y Frederic March.
Cukor dirige esta versión que ha pasado a la posteridad gracias a las canciones de Ira Gershwin, pese a que alguna quedase fuera de exihibición, pues Cukor se vio obligado a cortar 37 minutos de metraje por imposición de la productora, la Warner.
En este caso los protagonistas son James Manson, en un atormentado personaje, y Judy Garland, la niña prodigio del cine norteamericano que interpreta en este caso un papel melodramático alejado de su imagen habitual. Ésta moría en 1969 en extrañas circunstancias dejando este filme como su último mejor trabajo.
Ha nacido una estrella A Star Is Born
Sinopsis
Esther Blodgett, una ambiciosa chica de pueblo con mucho talento, llega a Hollywood. En una fiesta en la que trabaja como camarera conoce a Norman Maine, un famoso actor en decadencia.
Para sorpresa de Esther, Norman le ofrece un papel en una película y, tras realizar una prueba, el productor queda impresionado y decide convertirla en una estrella.
Norman y Esther se casan, pero la felicidad se ve empañada por el declive de Norman y el rápido ascenso al estrellato de Esther.
Fecha de estreno20 de abril de 1937Dónde verStreamingReparto principal
Reparto principal
- Janet Gaynor como Esther Blodgett/Vicki Lester
- Fredric March como Norman Maine
- Adolphe Menjou como Oliver Niles
- May Robson como Grandma Lettie
- Andy Devine como Danny McGuire
- Lionel Stander como Matt Libby
Premios
- Oscar: Mejor argumento original
| Película | Año | Director | Protagonistas |
|---|---|---|---|
| Ha nacido una estrella | 1937 | William A. Wellman | Janet Gaynor, Fredric March |
| Ha nacido una estrella | 1954 | George Cukor | Judy Garland, James Mason |
| Ha nacido una estrella | 1976 | Frank Pierson | Barbra Streisand, Kris Kristofferson |
| Ha nacido una estrella | 2018 | Bradley Cooper | Lady Gaga, Bradley Cooper |
