El vínculo de amor entre el bebé y su madre comienza durante la gestación. Después del nacimiento, el niño empieza a expresarlo de muy variadas maneras. Al principio son acciones instintivas, casi actos reflejos, pero que manifiestan su bienestar y forjan el vínculo, primero con la madre y luego con el padre u otras personas cercanas.
Los bebés realizan diversos gestos y movimientos desde el momento mismo en que nacen. Estas acciones son instintivas, casi actos reflejos, y expresan las sensaciones y sentimientos del pequeño. «Un niño satisfecho a nivel fisiológico y emocional es un bebé feliz, que mostrará con su carita y sus primeras sonrisas que está bien«, explica Diana Sánchez, psicóloga y psicoterapeuta, presidenta de la Asociación Española de Psicología Perinatal. Esta experta agrega que, cuando los pequeños no están bien también lo expresan: «Lloran, se enfadan y muestran su incomodidad».
¿Se pueden interpretar esas señales como gestos de cariño o de amor por parte del bebé hacia su madre? «Por supuesto», indica Sánchez. «El niño y la madre inician su vínculo mucho antes incluso de que el bebé nazca. Podemos hablar de amor desde el minuto cero», dice. Con el nacimiento se produce, además, un fenómeno hormonal: la abundante oxitocina de la madre y las endorfinas que produce el pequeño afianzan esa unión.
Por estos motivos, y porque el bebé al principio solo se vincula con una persona, los primeros gestos de cariño por lo general se dirigen a su madre. Mucho más aún si se alimenta de manera exclusiva a través de la lactancia materna. «Luego el pequeño va ampliando su mundo social al padre y el resto de personas que le cuidan, pero al comienzo es una díada: madre-bebé», añade esta especialista.
En definitiva, el lenguaje corporal ya resulta muy eficaz desde que el bebé nace. Por ejemplo, cuando el recién nacido aprieta con su manita el dedo de su madre o de su padre, inmediatamente después de que le hayan presionado ligeramente la palmita de su mano. Otra reacción común en los recién nacidos es la de arquear la espalda y/o abrir los brazos cuando mamá o papá lo levantan de la cuna.
La necesidad del pequeño de sentirse protegido y cuidado es total. El comportamiento social, que incluye las primeras sonrisas, las miradas, la búsqueda de contacto, favorece la relación de apego y garantiza al niño la protección necesaria.
La mamá y el papá reconocen el lenguaje corporal del bebé, sus gestos y éstos responden de la forma adecuada. Por ejemplo, frente a la sonrisa de su pequeño, reaccionan sonriendo a su vez y también enriquecen la comunicación llevándola al plano verbal. El niño no comprende el significado de las palabras, pero capta el tono emotivo. Generalmente, son los juegos con los padres los que suscitan la risa del bebé, en especial, el juego del escondite. Cuando la madre o el padre se tapan la cara con las manos o con un pañuelo y luego la descubren diciendo “cucú”, por ejemplo, el niño expresa su sorpresa y alegría con su risa. Es una risa fuerte, porque la emoción que la desencadena es también fuerte. Otros juegos que despiertan risas en el pequeño son las cosquillas, trotar en las rodillas de sus padres, volar como si fuera un avión gracias a los brazos de mamá o papá, etc.
Decálogo de Gestos de Amor del Bebé
A continuación, se enumera un decálogo de los gestos más comunes con los cuales los recién nacidos dicen «te quiero»:
1. Mirada Fija
La mirada es la primera expresión del cariño del bebé. «Esa mirada intensa y esos ojos que miran fijamente a la madre mientras, por ejemplo, le amamanta es el primer momento de vínculo y afecto entre ellos», apunta Sánchez.
2. Búsqueda con la Mirada
Cuando el niño escuche la voz de su madre y, luego, la de otras personas queridas, hará todo lo posible por darse vuelta todo lo que necesite para incluirla en su campo visual. Esto ocurre no solo cuando las voces se dirijan a la criatura, sino también cuando escuche a su madre hablar con otras personas, cantar, etc.
3. Llanto al Perder el Contacto Visual
Durante sus primeras semanas de vida, para el recién nacido solo existe lo que puede percibir sobre todo a través de sus ojos. Cuando pierde de vista a sus cuidadores, siente una especie de ansiedad y, como respuesta, explota en llanto. Esta reacción es otro signo de cariño, al igual que la calma que experimenta cuando la madre o el padre reaparecen ante él y le dice: «Aquí estoy, no me he ido a ningún lado».
4. Sonrisas
La sonrisa del bebé es, junto con la mirada, uno de los primeros gestos con los que da a conocer que se siente bien, cómodo y seguro. La Asociación Española de Pediatría especifica que, en torno al mes de vida, se produce la llamada sonrisa mimética, cuando el niño está cómodo y satisfecho, sin sentido de comunicación. Es a los dos meses cuando «aparece la primera sonrisa intencional ante la madre o ante caras conocidas».
5. Balbuceos
El pequeño todavía no sabe hablar, pero hacia el primer semestre de vida descubre que puede emitir sonidos. Son los balbuceos que, al igual que las sonrisas, al principio no tienen una intención comunicativa pero luego encuentran respuestas en sus cuidadores. Claustre Cardona, logopeda, psicopedagoga, miembro de la Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología, afirma que en ese momento «reconocen a su madre o su padre como interlocutores». Su intento de dialogar con ellos por medio de esos sonidos es otra muestra del afecto que los une.
6. Estira los Brazos Hacia sus Padres
Este gesto es muy elocuente: el bebé, acostado en su cuna o en brazos de otras personas, estira los brazos hacia su madre o su padre porque es con ella o con él con quien quiere estar.
7. Gatear Hacia Donde Están sus Padres
Esta acción es parecida a la anterior, aunque se produce en el momento en que el pequeño adquiere mayor autonomía y puede gatear y, luego, ya caminar.
8. Imitación
La imitación es una de las bases del aprendizaje de los bebés. Un estudio reciente revela que los niños tienden a reproducir los gestos y movimientos de los mayores, porque pueden reconocer en su propio cuerpo las partes que mueven las otras personas. Y esto se da, sobre todo, con los adultos con los cuales el bebé tiene un vínculo mayor: la madre, en primer lugar, y luego, por lo general, el padre.
9. Necesidad de sus Padres Cuando Pasa Algo Malo
Cuando el pequeño se cae, se hace daño o se siente mal y necesita consuelo, no le vale el de cualquier persona. Y es que necesita a sus padres. El contacto con ellos, incluso reconocer su olor, puede ser el único alivio para su pena o su dolor.
10. Besos
Al principio no son besos. Con pocos meses de vida, el bebé se lanza a la exploración del cuerpo de su mamá y dará pequeños mordiscos en su cara o la chupará (es la fase en la que los niños se llevan todo a la boca). Los besos llegarán luego. Al igual que para casi todo lo demás, el pequeño aprenderá con el ejemplo. Será más o menos cariñoso, si los demás son cariñosos con él y también si lo son entre sí.
Otros Gestos y su Significado
Las muecas, balbuceos y sonrisas del bebé tienen como objetivo despertar la simpatía de los adultos y son la primera forma de comunicación entre el niño y sus padres.
Pataleo
Puede ser una señal de diversión, alegría o ganas de continuar descubriendo junto a sus padres. “Puedes motivar estas expresiones cantando, sonriendo o buscando juegos de anticipación nombrando partes del cuerpo. Ejemplo: ‘Ahora te hago cosquillas en...'
Arquear la Espalda
Puede ser señal de incomodidad física, dolor o molestias gástricas como acidez o reflujo. “Puedes acomodar su cuerpo para encontrar una postura confortable.
Brazos Tensos y Puños Apretados
“Puede ser señal de enfado, estrés, incomodidad... si los aprieta fuertemente el llanto puede llegar pronto para indicar su claro malestar.
Elevar las Rodillas al Pecho
La experta explica que llevarse las rodillas al pecho es, a veces, un gesto de juego o de acomodar su espalda, pero de forma general suele tener relación con dificultades digestivas, como gases o estreñimiento.
Sobresaltos
Los movimientos repentinos o los llamados ‘sobresaltos’ pueden movilizar nuestra alerta cuando no entendemos qué ha podido suceder: “Es un gesto natural que funciona como un reflejo ante los estímulos externos, como ruidos, cambios de temperatura bruscos, o sensaciones inesperadas externas y a veces internas. No está de más observar si se repite a menudo. ¿Qué hacer ante él? Pues primero calmarnos y calmar si ese sobresalto ha provocado el llanto. Y procurar ajustar con anticipación el entorno como evitar el máximo posible de estímulos externos, no se trata de vivir en silencio, pero sí comprender que si sucede nuestro bebé nos necesitará para calmar y explicar aquello que lo ha podido detonar”. La logopeda recomienda que, si no observa nada externo y se repite muy a menudo, lo mejor es consultar con un pediatra... Aunque quizás solo implique un cambio de postura al dormir (los movimientos involuntarios producen sensación de pérdida de equilibrio y se sobresaltan por eso). Aunque puede que le haga falta el cuerpo de la mamá cerca porque eso siempre ayuda a sentirse seguro y sostenido, ya que llevan 9 meses fusionados en el vientre materno.
Succión de Manos o Puños
La succión de manos o puños puede significar varias cosas: “Entre las más habituales está el hambre y el sueño; y las menos pensadas si tu bebé es muy pequeño es la sensación en la boca por la salida de algún diente. Esta acción puede ser la continuidad de un juego uterino como es descubrir su cuerpo, y si estamos seguras de que no es hambre, y nos mira calmado mientras lo hace, puede dar lugar a un gran momento comunicativo como es mantener la atención ante tu voz y su acción de exploración de su mano y boca.
La Sonrisa del Bebé: Un Hito en su Desarrollo
¿Alguna vez has visto a tu bebé sonreír por primera vez? Esa pequeña sonrisa, que ilumina su rostro, no solo es un momento emocionante para toda la familia, sino también una de las primeras señales del desarrollo emocional y social de tu pequeño. Desde ese primer gesto, cada sonrisa tiene un significado y forma parte de un proceso de crecimiento que va más allá de la ternura.
¿Cuándo empieza a sonreír un bebé?
Los bebés, desde su nacimiento, tienen la capacidad de hacer movimientos faciales que, aunque a veces parecen sonrisas, no son intencionales. Esta "sonrisa reflexiva" suele aparecer entre las primeras 6 y 8 semanas de vida. Durante este tiempo, los bebés pueden sonreír mientras sueñan o como respuesta a estímulos físicos, pero no necesariamente como respuesta a un estímulo social. Es una forma primitiva de interacción con su entorno.
La sonrisa social: el gran paso en el desarrollo de tu bebé
A medida que tu bebé crece, alrededor de los 2 a 3 meses, verás una diferencia clara: comienza a sonreír no solo por reflejos, sino como respuesta a la interacción contigo y los miembros de la familia. Este tipo de sonrisa es conocida como "sonrisa social". Es un signo claro de que tu bebé está desarrollando la capacidad de reconocer y responder a las emociones de las personas que lo rodean. Esta sonrisa es más intencional, y tu bebé comienza a usarla para comunicar alegría, emoción y conexión.
¿Por qué sonríen los bebés? Un acto emocional y social
Sonreír no solo es un reflejo físico, sino también un acto cargado de emoción. Los bebés sonríen como respuesta a estímulos agradables y también como una forma de aprender a interactuar con el mundo. En las primeras etapas, la sonrisa puede ser una manera de mostrar que se sienten cómodos y seguros en su entorno. A medida que crecen, la sonrisa se convierte en una herramienta social vital para expresar felicidad, conectar con los demás y desarrollar habilidades sociales.
¿Cómo hacer que tu bebé se ría más? Consejos para fomentar la sonrisa
Ver a tu bebé reír es uno de los momentos más especiales de la vida. Para fomentar esta interacción, es importante crear un ambiente lleno de estímulos agradables.
- Haz caras divertidas: Los bebés disfrutan de las expresiones faciales y de los sonidos juguetones.
- Interactúa con él: Habla, canta y juega con tu bebé para que asocie las sonrisas con interacciones agradables.
- Asegúrate de que esté cómodo: Los bebés son más propensos a sonreír cuando están en un ambiente relajado y cómodo.
Es importante recordar que cada bebé se desarrolla a su propio ritmo. Algunos bebés pueden tardar más en sonreír, y esto no significa que haya un problema. Sin embargo, si notas que tu bebé no sonríe después de los 3 meses o muestra otros signos de malestar, puede ser útil consultar a un pediatra para asegurarte de que todo esté en orden.
¿Qué te dice tu bebé con gestos? ¿Eres capaz de interpretarlos?
Además, ten en cuenta que todos sus gestos, pero también el llanto están expresando en realidad su estado de ánimo. Si están contentos, si están tristes, si tienen hambre, sueño, rabia o miedo… De hecho, el estado de llanto es otro estado al que debemos hacer referencia. Muchas mamás y muchos papás saben que es posible cambiar el estado de llanto de sus hijos cogiéndolos a estos en brazos, consolándolos o bien colocándolos en el hombro.
La interacción es necesaria para que surja la comunicación, pero nace cuando compartimos la emoción, como cuando nos emocionamos hasta por un pestañeo de nuestro bebé: “El mayor traductor que tenemos es la observación, presencia y la información...
Entender los gestos del bebé es crucial para fortalecer el vínculo y responder adecuadamente a sus necesidades. Observar, escuchar y ofrecer respuestas adecuadas son claves para un desarrollo emocional saludable.
