El Pasodoble: Origen y Características de un Baile Español Emblemático

¿Qué te viene a la mente inmediatamente cuando escuchas la frase "baile español"? Pasodoble, Flamenco...

Por supuesto, antes que nada pensamos en el flamenco. Sin embargo, en el programa moderno de bailes de salón hay otro "español de pura raza", el Pasodoble, un baile que ha absorbido la pasión española y se ha convertido en uno de los fenómenos culturales de nuestro país.

Junto con el flamenco, los oyentes de todo el mundo definen los ritmos de Pasodoble como música tradicional española. Pero, ¿qué es un Pasodoble? Se puede decir, como interpretación más sencilla, que se trata de "dos pasos" o "doble paso".

El nombre "Pasodoble" se refiere a varios fenómenos de la cultura española. En primer lugar, es un movimiento de marcha utilizado en desfiles militares. Asume el ritmo acelerado de la infantería, movimiento a una velocidad de 120 pasos por minuto.

El origen "militar" del Pasodoble también dio lugar a la versión de que la etimología de la palabra se remonta al francés "pas redouble", es decir, "marcha rápida". Una música de marcha con un ritmo binario, bajo la cual se realizaba el movimiento de la infantería, también se llama Pasodoble.

En representaciones teatrales y festivos, se comenzó a interpretar un baile en pareja, también llamado pasodoble, con música similar.

Orígenes e Influencias del Pasodoble

Su aparición como danza se asocia a menudo con el desarrollo de la tonadilla, un género de comedia musical española que ganó popularidad en el siglo XVIII.

Los guiones supervivientes de representaciones describen corridas de toros, lo que una vez más confirma la estrecha conexión entre el Pasodoble y la tauromaquia, fenómenos culturales específicos de nuestro país.

Según otra versión, tiene raíces más antiguas y se remonta a los bailes primitivos que se realizaban en las fiestas en los siglos XVI al XVIII. Además, no se puede descartar la influencia de la música militar.

Sería más correcto decir que el Pasodoble se formó sobre la base de la influencia mutua de diferentes capas de la cultura española: folklórica, militar y teatral.

La música de Pasodoble, surgida como acompañamiento de la marcha de los soldados, sonaba en la plaza de toros y se convirtió en parte integrante del teatro musical, reconocible en las melodías clásicas de óperas y operetas en España y fuera de la Península Ibérica.

Hoy, es parte del programa de bailes de salón de América Latina, donde se incluyó después de la Segunda Guerra Mundial. No es de extrañar que Pasodoble esté incluido en el programa de baile latinoamericano, aunque su tierra natal es España.

La cultura de América Latina ha sido intensamente influenciada por nuestro país, y muchos bailes latinoamericanos contemporáneos tienen sus raíces en la cultura ibérica continental. Originario de España, el Pasodoble fue adoptado como "nativo" en el continente sudamericano y ganó gran popularidad.

Historia de la música española pasodoble y sus géneros en américa

El Pasodoble a Través del Tiempo

La paleta de este género en España es muy amplia. Los pasodobles nos han acompañado durante toda nuestras vidas. Bien sea en el baile de nuestras fiestas populares o en el recuerdo de nuestras abuelas cuando los cantaban en casa.

A principios de siglo XVIII los pasodobles se utilizaban como marchas militares para agilizar el paso de las tropas. En el siglo XIX se popularizaron en eventos taurinos y fiestas como música de ambiente. En esta época recibió influencias populares, como la jota y el flamenco. Como baile, se volvió especialmente popular a partir de 1926.

A partir de esa época se convirtió en un baile muy representativo de la cultura española. Está presente en verbenas, celebraciones, fiestas populares y es un baile socialmente muy aceptado y que se mantiene vivo a día de hoy.

El pasodoble es muy probablemente el género de danza español con más proyección internacional. Surgido al parecer en el ámbito de la música militar para realizar el llamado paso ligero (unos 120 pasos por minuto), de donde procede su nombre de paso doble, tiene por ello una estrecha relación con el mundo de la banda y con las marchas militares, siendo su ritmo binario, normalmente 2/4 pero también 6/8.

A mediados del siglo XIX se popularizó fuera de ese ámbito, gracias fundamentalmente a su aparición en zarzuelas. Convertido en la música torera por excelencia, es considerada probablemente aún hoy en día una de las músicas emblemáticas de lo español.

En las últimas décadas del siglo XX siguió siendo muy popular, de la mano básicamente de orquestinas y grupos de música popular, así como de cantantes como Manolo Escobar.

Características Coreográficas

A nivel coreográfico, se trata de un baile de pareja, en la que ésta tiene absoluta independencia de movimientos (Sobrino 1999). Como tal, forma parte del repertorio habitual -concursos incluidos- de bailes de salón, en los que los bailarines recrean muchas veces, a través de gestos amplios, el mundo taurino.

Su ritmo básico, bastante rápido como hemos dicho, podría ser:

El Pasodoble en el País Vasco

Como es obvio, el pasodoble llegó también a Vasconia, aunque su popularidad no parece que alcanzara a la que tuvieron otros ritmos, como el vals, la habanera, la polca, la mazurca o el chotis, por poner algunos ejemplos.

A los problemas que suponía ser un baile al agarrao con la autoridad eclesiástica, y también con la civil, hubo que añadir, sin duda, que el primer carácter identitario vasco se expresó mediante una identificación entre lo vasco y lo católico.

De este modo, es normal que si el baile agarrao en general era muy mal visto por los movimientos rencentistas y por supuesto nacionalistas vascos, el pasodoble, considerado como icono de rotunda identidad española, lo fuera todavía más.

Otro elemento, además, iba en contra de la popularización de este género en el País, y es el de su íntima conexión con las bandas de música.

Todo esto no significa, por supuesto, que el pasodoble no haya formado parte de la vida cotidiana de Vasconia. Incluso tenemos testimonios de la práctica de lo que Ramón Sobrino ha llamado "pasodoble regional", es decir, la adaptación al ritmo de pasodoble de melodías populares, en este caso vascas, algunas tan conocidas hoy día como Ume eder bat . (Euskalerriaren Alde, 1920: 246-278).

Incluso, y esto es bastante sorprendente, con motivo de las Fiestas Éuskaras de Eibar de 1908 se convocó entre los certámenes musicales uno de pasodobles para banda, con la recomendación, eso sí, de que deberían tener su parecido con melodías vascas. En este caso se buscó una traducción del propio término pasodoble al euskara como "ibill-ariñ" (Euskalerriaren Alde 1908:570).

Análisis Musical del Pasodoble Según Félix Bellido

La localización de un rarísimo tratado de armonía e instrumentación publicado en Madrid a finales de la década de los años sesenta del siglo XIX nos permite conocer con más profundidad el género pasodoble durante esta época en el ámbito de las bandas militares, un tema que hoy por hoy continúa estando todavía por explorar.

Los pasodobles, asociados estrechamente a los destacamentos militares (si bien su origen primitivo no era precisamente este), durante esta época fueron adquiriendo un marcado carácter popular, de tal modo que terminaron por convertirse en un género muy asociado a los festejos populares.

Hoy en día, este interesante método dedicado a los aspirantes a directores de música militar y orquesta es el único que expone sucintamente la construcción del pasodoble y la diana, ilustrándolo con ejemplos musicales. El que sea un músico mayor del regimiento de infantería el que escriba el tratado es en sí mucho más atractivo, ya que deducimos que conocía a fondo el tema.

El profesor Bellido García, tal y como explica el prólogo, se propuso crear una obra didáctica que ilustrase a sus colegas no solo en la armonía básica, sino en la instrumentación militar: «Al ver en el Ejército establecida sólidamente, una carrera para los profesores de música, en la que, con el estudio pueden ascender a la categoría de directores o músicos mayores; y por consiguiente mejorar su presente y porvenir, y atendiendo a que no siempre tienen la suerte de hallarse en puntos a donde puedan tener un maestro que satisfaga sus plausibles deseos, ya que a los músicos mayores casi les es imposible el ocuparse de esta enseñanza por sus muchas e imperiosas ocupaciones; me he determinado en bien de mis comprofesores a formar esta pequeña obrita, tan inteligente como económica, a fín de que, esté al alcance de toda capacidad y fortuna».

El método aparece dividido en tres partes claramente diferenciadas: en la primera trata acerca de la armonía, los acordes de tríada perfectos mayores y menores, de séptima y sus inversiones, cerrando el recorrido con las distintas cadencias y retardos. La segunda parte está dedicada a las voces y los instrumentos, y la tercera, la más interesante por ser práctica, presenta varios bajos numerados y sin numerar, diversos ejemplos de melodías y estructuras de pasodobles, y modelos para instrumentarlas en músicas militares.

En la obra de Bellido encontramos tres diseños de pasodobles, uno de ellos la polca-pasodoble, y cuatro melodías indispensables a todas las músicas militares (diana, tropa, asamblea y fajina). Cierra musicalmente la obra una diana original en tono de pasodoble, o sea, lo que vendría a ser el pasodoble dianero más antiguo del que se tiene constancia. En el ejemplo ilustrativo, la melodía no se ha independizado en su totalidad de lo que era la diana tradicional, ya que esta persiste a modo de base en las cornetas.

Veamos a continuación cada una de estas estructuras, todas ellas divididas en dos secciones diferentes. Las frases de ocho compases y los períodos de dieciséis son la tónica dominante en todos ellos.

Estructuras de Pasodobles Según Bellido

El primer modelo de pasodoble presenta la siguiente construcción: una primera parte (A) que consta de tres secciones, la primera (a) de dieciséis compases -los ocho primeros compases, que comienzan afirmando la tonalidad elegida, do mayor, y los ocho restantes que son aprovechados para modular a mi menor-, la segunda (b) de otros dieciséis -los ocho primeros, que comienzan en sol mayor, son seguidos por otros ocho que modulan la primera vez a do mayor y la segunda a sol mayor- y, por último, la tercera (a’) en do mayor.

La segunda parte (B) está escrita en fa mayor y consta a su vez de tres secciones: la primera (c), de dieciséis compases -los ocho primeros en fa mayor, que modulan en los siguientes ocho a do mayor-; la segunda (d) de otros dieciséis, que no son más que un desarrollo de c, ya que emplea el mismo motivo rítmico -los ocho primeros en fa mayor y en los ocho siguientes se modula a do mayor-, y, finalmente, la última (c’), de otros dieciséis. De do mayor en los ocho primeros compases pasa a fa mayor al final.

El segundo modelo de pasodoble consta de una introducción de cuatro compases en sol mayor, una primera parte (A) que a su vez se divide en tres secciones: la primera (a) de dieciséis compases, que terminan modulando en si menor; la segunda (b), de otros dieciséis -en los ocho primeros se pasa de re mayor a sol mayor y en los ocho restantes se pasa al final a re mayor-, y la tercera (a’), de otros dieciséis compases en sol mayor, y finalmente una segunda parte en do mayor que consta únicamente de un elemento (c) constituido por dieciséis compases.

El siguiente modelo de pasodoble que nos ofrece en su obra es la polca-pasodoble, que consta de una introducción de cuatro compases en si bemol mayor, una primera parte (A) dividida en tres secciones: la primera (a) de dieciséis compases, en los que al final de los ocho primeros se modula a re menor, y al final de los ocho siguientes a si bemol mayor; la segunda (b) de otros dieciséis compases en la bemol mayor, y la tercera (a’) constituida por ocho compases en si bemol mayor. La segunda parte de la obra, en mi bemol mayor, consta de un solo elemento (c) presentado en dieciséis compases.

El último ejemplo incluido en el tratado es la diana, en do mayor, construida sobre la melodía tradicional. Su estructura está constituida por dos partes: la primera (A), formada por un solo elemento de dieciséis compases, y la segunda (B), también formada por un único elemento (b) de otros dieciséis compases.

Pasodoble: Más que un Baile, una Expresión Cultural

El Pasodoble trasciende su función como simple danza de salón para erigirse como una de las expresiones culturales más intensas y codificadas de la identidad ibérica. En su ejecución, el Pasodoble no busca la ligereza; persigue el dramatismo.

La pareja se convierte en una metáfora danzante: el hombre asume el rol del matador, ofreciendo una guía firme y casi desafiante, mientras que la mujer, lejos de ser un mero complemento, encarna la capa (muleta), siendo el foco de la elegancia y la velocidad del movimiento.

Como casi todos los orígenes de los ritmos bailables, no podemos asegurar en qué momento exacto y cómo surgió el pasodoble. Unos opinan que proviene de danzas escénicas que se introdujeron en España hacia el siglo XVII, otros piensan que procede de la tonadilla escénica, hacia la primera mitad del siglo XVIII, y existen otros que afirman que su origen está en algún tipo de marcha militar que se popularizó en nuestro país durante el siglo XVIII y que tocaban las bandas municipales.

También hay discrepancias en cuanto al país de procedencia, unos lo sitúan en Francia donde recibió el nombre de pas-redouble, otros en España incluso hay algunos que lo sitúan en Alemania, aunque pienso que ésta posibilidad es menos creíble.

En cualquier caso, sea su origen y procedencia el que sea, el pasodoble es una música muy representativa de España que tocada en plazas de toros y verbenas populares suele constar de introducción y dos partes principales, con un ritmo aflamencado y con un compás binario, es decir el ritmo musical del pasodoble es de 2×4, acentuándose cada dos pulsaciones.

Se baila alternando los pies, caminando, como si se estuviera desfilando. El hombre marca con su pie derecho y comienza a caminar con su pie izquierdo: 1, 2, 1, 2, 1,…

Como baile, es muy sencillo, con figuras que se realizan siguiendo ocho pasos y que, a veces, imitan las del toreo. El hombre sería el torero y la mujer la capa (no siempre se sigue esta premisa).

La posición de la pareja es igual a la de todos los bailes de salón, uno enfrente del otro. La chica ligeramente desplazada hacia la izquierda. Aquí si adoptamos un aire altanero, bien estirados los dos, sacando pecho él y salerosa ella el éxito en el pasodoble está asegurado.

Simbolismo de la Danza: Pasodoble y Corridas de Toros

El Pasodoble, composición típica española que en un festejo taurino sirve como premio a la buena faena del torero en la lidia. De esta manera se fusionan dos artes: el toreo y la música.

Su historia se remonta al siglo XVIII donde se enmarca el pasodoble trascendiendo de la tonadilla debido a que entre las dos mil tonadillas manuscritas que se encuentran en las bibliotecas en algunas de ellas recogen corridas de toros.

En aquella época la música taurina no eran pasacalles o pasodobles, que según Mariano Sanz de Pedre procederían de alguna de las danzas que se introdujeron en España en el siglo XVII y que posiblemente entre las de carácter más alegre se llegó a elegir alguna que, una vez trasformada y acoplada a nuestro temperamento, sería el antecedente inmediato del pasodoble español.

También es importante resaltar la opinión de Manuel Delgado-Iribarren, autor de Los Toros en la Música (COSSIO), en la que enmarca la procedencia de este genero con la “marcha militar” debido al compás binario y de ahí su nombre: paso-doble.

Su título a modo general, está dedicado a figuras del toreo, monumentos o pueblos (Manolete, La Giralda, Nerva ) aunque también podemos encontrar pasodobles dedicados al momento de la lidia (Tercio de Quites).

En ellos no se refleja solamente el nombre sino que se hace una composición que tenga que ver con el torero y en ella se refleja su personalidad, su modo de toreo o hasta incluso su aroma. En el caso del pasodoble dedicado al monumento o a un pueblo se trata exactamente igual, ya que la música puede servir al espectador o en este caso al torero, como modo de recuerdo e identificación a la hora de realizar su trabajo, labor que no es fácil de conseguir por el interprete: La banda de música.

A la hora de elegir un pasodoble, no es labor fácil para el “maestro” de la banda debido a que, como hemos dicho antes, cada torero debe sentirse identificado para que así se unan los dos artes que hemos citado al principio: la música y la tauromaquia, y aquí es cuando el público puede disfrutar de la magia de dos artistas, momento inolvidable para el espectador, el torero y los músicos.

Es importante resaltar que el pasodoble taurino debe tener una dinámica que no se base en lo contemporáneo, ni en acordes difíciles para oídos poco especializados sino todo lo contrario, que sea sutil, agradable y sobre todo flamenco, ya que el pasodoble es una de las figuras más descriptivas de la música popular española.

Tipos de Pasodoble

Para terminar me gustaría resaltar que dentro del género “pasodoble” podemos encontrar de varios tipos: pasodoble de baile, pasodoble de concierto y el pasodoble taurino.

Tipo de PasodobleCaracterísticasEjemplos
Pasodoble de BaileDiseñado para ser bailado en pareja, con pasos y figuras específicas.Utilizado en salones de baile y competiciones.
Pasodoble de ConciertoPieza musical para ser interpretada por una banda u orquesta, sin necesariamente ser bailada.Muestra la riqueza melódica y armónica del género.
Pasodoble TaurinoCompuesto para acompañar eventos taurinos, especialmente las corridas de toros."Manolete", "La Giralda", "Tercio de Quites"

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