Superar un aborto es un proceso que abarca tanto la recuperación física como el cuidado emocional. La experiencia de un aborto espontáneo es, sin duda, una de las circunstancias más difíciles que pueden atravesar las mujeres y sus parejas.
Prestar atención a los cuidados después de un aborto es fundamental para una recuperación física adecuada y minimizar complicaciones. Por otro lado, la comprensión emocional tras un aborto es tan vital como la atención física; es el reconocimiento delicado del mosaico de sentimientos que pueden surgir.
En este periodo, las emociones pueden fluctuar entre el alivio, la tristeza, el arrepentimiento o la confusión. Abrazar estos sentimientos sin juicio y permitirse vivir el duelo a su propio ritmo es un acto de valentía y autocompasión.
Cómo recuperarte físicamente después de un aborto| Lo que nadie te cuenta
Cuidados Físicos Después de un Aborto
Tras un aborto espontáneo, es común experimentar dolor pélvico después de un aborto, así como calambres similares a los dolores menstruales. Estos síntomas son parte del proceso natural en el que el útero vuelve a su estado previo al embarazo. Observar el dolor pélvico después de un aborto es crucial.
Después de un aborto quirúrgico, es indispensable seguir un protocolo de cuidados post-aborto para mitigar el dolor y promover la recuperación física. Además, usar compresas calientes puede ser beneficioso para aliviar los cólicos uterinos.
Cuidados Después de Abortar: el reposo es fundamental. Aunque no haya intervención quirúrgica, el cuerpo necesita tiempo para ajustarse y sanar. Reposo y observación de los patrones de sangrado son esenciales.
Sin embargo, también son muchas las voces expertas que afirman que es más que recomendable acudir a una cita aproximadamente unos 15 días después del procedimiento para una revisión ginecológica después de un aborto.
Lo más importante tras la interrupción de un embarazo es estar atentos a la respuesta del cuerpo a este proceso. El plazo del nuevo ciclo menstrual tras el aborto es diferente en cada mujer, puede variar de 4 a 6 semanas, incluso más.
Estar atenta a su temperatura durante la primera semana después del aborto. Evita el uso de tampones o cualquier objeto dentro de la vagina.
El Legrado Uterino
El legrado uterino, también llamado curetaje, es una técnica ginecológica que consiste en raspar el tejido de las paredes internas del útero, con el fin de eliminar la capa mucosa del mismo: el endometrio.
Se trata de una intervención realizada por parte de un ginecólogo, bajo anestesia, y tiene una duración aproximada de 15 minutos. Aunque la principal indicación del legrado es en caso de aborto, este procedimiento también puede realizarse ante otras situaciones.
El legrado uterino es una intervención quirúrgica en la que se raspan las paredes internas del útero con el objetivo de que este quede limpio. En concreto, con el legrado se raspa la capa interna del útero conocida como endometrio, la cual tiene la capacidad de regenerarse en cada ciclo menstrual.
Esta intervención es bastante sencilla y la realiza un ginecólogo bajo anestesia local o general suave, según el caso particular.
Representación esquemática de un legrado uterino.
¿Cuándo se realiza un legrado?
La mayoría de mujeres asocia el legrado con el aborto, pero realmente esta técnica tiene varias indicaciones que comentamos a continuación:
- Aborto espontáneo: se realizaría el legrado para vaciar el contenido del útero en caso de aborto incompleto o aborto retenido, es decir, cuando se produce un aborto, pero el embrión no es expulsado de forma natural mediante un sangrado.
- Interrupción voluntaria del embarazo o terapéutica: el legrado es una opción para interrumpir un embarazo durante el primer trimestre, ya sea por decisión personal de la mujer, porque su salud corra peligro o porque haya alguna malformación o alteración genética en el embrión.
- Diagnóstico: en caso de sospecha de cáncer de útero, un legrado uterino con biopsia permite recoger una muestra de tejido endometrial para analizar.
- Tratamiento de una menstruación irregular: el legrado también es utilizado para intentar solucionar sangrados fuera del periodo menstrual, menstruaciones muy abundantes, etc.
- Eliminación de pólipos: se trata de crecimientos de tejido endometrial hacia la cavidad del útero y pueden dar lugar a complicaciones como menstruaciones abundantes, abortos espontáneos repetidos, fallos de implantación, etc. No obstante, actualmente es muy habitual que se realice la extirpación de estos pólipos mediante histeroscopia quirúrgica.
Por otro lado, los dispositivos intrauterinos (DIU) utilizados como anticonceptivos de larga duración pueden quedarse incrustados en el endometrio. Por tanto, el legrado en este caso sirve para eliminar parte del endometrio que retiene al DIU para poder retirarlo.
¿Cómo se hace un legrado?
Como ya hemos comentado, el legrado uterino es una intervención muy sencilla que dura unos 15 minutos, aproximadamente. Aún así, para su realización es necesario administrar anestesia local o general a la paciente para que no sufra ningún dolor.
En general, el legrado uterino consta de los siguientes pasos:
- Dilatación: consiste en la apertura del cérvix para facilitar la introducción hacia el útero del instrumental necesario para el curetaje. Para ello, el ginecólogo introduce unos cilindros pequeños a través del cuello uterino, los cuales van ensanchándose y agrandando el cérvix poco a poco hasta conseguir un tamaño adecuado.
- Curetaje: es la introducción de una varilla, denominada legra o cureta, que tiene en su extremo una pequeña y fina asa para poder hacer el raspado de la cavidad uterina. De este modo, el ginecólogo irá extrayendo poco a poco el endometrio por el cuello del útero. Por otro lado, también es posible realizar un legrado mediante aspiración del tejido endometrial.
Actualmente, existen varillas con una cámara incorporada que permiten dirigir mejor el raspado y, por tanto, aumentar la eficacia y reducir las complicaciones del legrado uterino.
Además, el asa de estas nuevas varillas puede calentarse de tal manera que se produce la coagulación de las heridas a la vez que el raspado, reduciendo así el sangrado.
Cuidados tras el legrado uterino
Después de haberse sometido a un legrado, es posible que la mujer tenga sangrado vaginal durante varios días debido a la intervención. Por otro lado, la paciente también puede sufrir algunas molestias como dolor abdominal o pélvico. En este caso, se debe consultar con el especialista qué analgésicos se pueden tomar para aliviarlo.
No obstante, en caso de sangrado abundante o que no cesa, fiebre, flujo con mal olor, dolor intenso o cualquier otro síntoma que se salga de lo habitual, es recomendable acudir al especialista a la mayor brevedad para que pueda valorar la situación.
A pesar de ello, el tiempo de recuperación tras un legrado uterino es muy rápido. Normalmente, la mujer debe hacer reposo durante el primer día, pero puede seguir con su estilo de vida y actividades habituales al día siguiente, aunque deberá tener en cuenta algunas recomendaciones:
- Abstinencia sexual, al menos, durante dos semanas después del legrado.
- No utilizar tampones.
- No realizar duchas vaginales ni bañarse (no hay problema en ducharse).
- Evitar realizar ejercicio físico intenso.
En cuanto al estado de ánimo, es normal que la mujer sienta tristeza y decaimiento en caso de haber sufrido un aborto espontáneo. Esta bajará de nuevo unos 30-40 días después de la realización del legrado, aunque puede variar según la situación de cada mujer.
A partir de este momento, se reanudarán los ciclos menstruales habituales y tendrá lugar una ovulación unos 15 días después.
La mayoría de especialistas recomiendan esperar unos 2 o 3 meses después de un legrado para intentar un nuevo embarazo. De esta manera, tanto el estado físico como anímico de la mujer se habrán recuperado.
Riesgos y complicaciones
Aunque se trata de una intervención sencilla que no suele implicar riesgos, el legrado uterino puede dar lugar a algunas complicaciones como las siguientes:
- Daños en el útero: perforación del útero con la varilla, desgarro del cérvix, etc.
- Síndrome de Asherman: se trata de una mala cicatrización de las paredes uterinas, las cuales quedan adheridas entre sí. Esto lleva a una situación de infertilidad porque el útero se deforma y no puede albergar una gestación.
- Infecciones del útero o zona pélvica: esto puede ocurrir debido al traspaso de microorganismos de la vagina al útero al introducir los instrumentos quirúrgicos, o por el abandono de tejido endometrial o restos abortivos en el interior uterino tras el raspado.
Complicaciones del Aborto
Sea cual sea la técnica utilizada, el aborto provocado es un procedimiento quirúrgico o químico, que siempre se acompaña de un riesgo para la salud. A continuación te describimos las complicaciones más frecuentes según el método utilizado:
- Aborto por Succión, legrado o aspiración: Puede provocar infección, trauma del cérvix, peritonitis, endometritis, laceración o perforación del útero, hemorragia, trauma renal, inflamación pélvica, embolismo, trombosis, esterilidad.
- Aborto por dilatación y curetaje (D y C): Los mismos riesgos que el de succión o aspiración, y además puede haber complicaciones adicionales: perforación uterina, hemorragia, infección del tracto genital, laceración intestinal, absceso pélvico y tromboembolismo.
- Aborto por dilatación y evacuación (D y E): Los mismos riesgos que el método de dilatación y curetaje (D y C), ya mencionados, además de los siguientes: infección pélvica, renal, del cérvix y peritoneal. También puede causar que la mujer tenga en futuros embarazos implantación ectópica (fuera del útero), bebés de bajo peso o que nacen muertos.
- Aborto mediante inyección salina: Puede provocar embolismo (coágulo) pulmonar, y formación de coágulos intravasculares que pueden afectar a distintos órganos.
- Aborto mediante administración de prostaglandinas: Los riesgos más comunes son los siguientes: ruptura del útero, sepsis, hemorragias, paro cardíaco, vómito y aspiración de éste, embolia cerebral y fallo renal agudo.
- Administración de mifeprex o mifepristone (RU-486): La RU-486 puede provocar grave infección bacteriológica, sepsis (infección en la sangre), sangrado prolongado y abundante que podría requerir una cirugía, e incluso muerte.
Tras un aborto inducido, en general no tienes por qué tener problemas para concebir y llevar una gestación a término. Pero debes tener en cuenta que se trata, generalmente, de una cirugía sobre el útero y, por tanto, no está exenta de consecuencias físicas potencialmente severas: perforación uterina, inflamación pélvica, cicatrices uterinas, adherencias, etc. Se podría poner en peligro tu fertilidad futura.
Los ginecólogos se encuentran a menudo con mujeres que después de un aborto, y sobre todo después de varios, no pueden quedarse embarazadas o bien tienen abortos espontáneos. En casos más extremos, como hemorragias o infecciones graves, puede llegar a ser necesaria una histerectomía, es decir, la extirpación del útero o parte de éste.
Otras veces, si se daña el cérvix (cuello del útero), debes saber que en embarazos futuros habrá riesgo de perder el hijo por tener un parto extremadamente prematuro, es lo que se llama incompetencia cervical.
Toda esta información relativa a las consecuencias del aborto deberías encontrarla en el consentimiento informado previo a la intervención. Si no la encuentras, debes exigir que te lo expliquen y, sobre todo, que te indiquen cuáles serían los riesgos específicos en tu caso concreto, ya que por las características propias del cuerpo de cada mujer el riesgo podría incrementarse, por ejemplo si tienes útero miomatoso, hibrosalponx, estenosis cervical, útero biconre, etc.
Problemas en tu relación de pareja
Someterte a un aborto inducido podría afectar a tu relación de pareja. Hay estudios que indican una incidencia de ruptura de parejas entre el 60% y el 70% (Dra. Burke) tras un aborto provocado.
Diferentes opciones para la interrupción del embarazo.
Efectos físicos del aborto
Tras un aborto, la recuperación física de la mujer oscila entre varias semanas y poco más de un mes, según el tiempo que haya estado embarazada. Algunas hormonas propias de la gestación permanecen en la sangre durante uno o dos meses después de una pérdida espontánea, pero los efectos físicos suelen desaparecer con rapidez.
Según afirma Enrique Kupman, ginecólogo de la Policlínica Miramar, de Palma de Mallorca, en el plano físico, la recuperación de la mujer es rápida; la menstruación reaparece entre cuatro y seis semanas más tarde y, en ausencia de otros problemas, puede quedarse de nuevo embarazada al poco tiempo.
La mujer que acaba de sufrir un aborto puede tener distintos síntomas, desde dolor lumbar hasta molestias abdominales agudas o de tipo cólico, con o sin sangrado vaginal, así como pérdidas de restos de tejido o coágulos.
Una vez en casa, debe prestar atención a ciertos signos indicativos de complicación, como fiebre, secreción vaginal purulenta o con mal olor, hemorragias o aumento del dolor. En todos estos casos, hay que consultar al médico.
No obstante, aunque los efectos físicos se superen pronto, puede no suceder lo mismo en el aspecto emocional. El dolor psíquico puede ser tan intenso como el que se experimenta tras la pérdida de un ser querido. Muchas mujeres lo describen como una gran sensación de vacío.
La mujer y el entorno
Las mujeres que han sufrido un aborto tienen el doble de riesgo de caer en una depresión. La madre primeriza tiende a sufrir miedo y ansiedad porque teme tener algún problema en su organismo y no poder quedarse embarazada. Cuando es una mujer joven, de unos 19 años, estos temores pueden ser más fáciles de dominar, pero a partir de 36 ó 37 años, se amplifican.
Si la mujer que ha sufrido el aborto ya tiene hijos, hace el duelo acompañada y centrada en el cuidado de estos. Estas madres superan la pérdida poco a poco, gracias a su propia realidad.
Según datos de Kupman, las mujeres que han pasado por un aborto tienen el doble de riesgo de caer en una depresión, respecto a quienes no lo han sufrido. Hay estudios que revelan un 10,9% de depresión en mujeres que abortaron de manera espontánea, mientras que un 4,3% se vieron afectadas de algún modo por esta experiencia. En general, los cuadros de depresión se dan en el primer mes postaborto y afectan más a las mujeres sin hijos.
La pareja
Pero no hay que olvidar que el aborto no sólo puede ser una experiencia traumática y angustiosa para la madre, sino también para su pareja. Ambos pueden quedar marcados por este acontecimiento.
Algunas reaccionan de forma pasiva, con retraimiento y aislamiento, mientras que otras sienten deseos de hablar de ello. Una actitud no es más correcta que otra: cada pareja debe actuar según sus sentimientos.
A veces, puede ser necesaria una intervención psicológica. Cuando esto sucede, el psicólogo interviene sobre los dos factores que aparecen más aumentados en la mujer, como la ansiedad y la culpabilidad, “dos peces que se muerden la cola” e, incluso, es posible que también deba hacerlo en el entorno, más que sobre la misma afectada.
En algunos casos, la mujer que lo ha sufrido ya ha racionalizado lo sucedido, mientras que el entorno tiende a perder más la cabeza, a enzarzarse en peleas y, en ocasiones, a acrecentar los sentimientos de culpabilidad y ansiedad que experimenta la mujer.
Otros síntomas y complicaciones
Después de la interrupción del embarazo pueden producirse molestias parecidas a la regla, sangrados y otros síntomas que irán desapareciendo hasta que el ciclo menstrual se regule, eso puede tardar en función de cada una. Después de los 7 días en algunas mujeres se produce un manchado escaso que puede durar hasta los 20 días y es un proceso normal después del aborto.
Consiste en la acumulación de leche en las mamas debido a la liberación de prolactina después del aborto. Es temporal y se auto limita. Nauseas y vómitos: Son síntomas del embarazo que persisten hasta dos o tres días post aborto.
Cualquier mujer que decide interrumpir su embarazo puede sufrir episodio de depresión. Dura pocos días y no requiere la intervención de profesionales como el psicólogo o el psiquiátra.
El aborto incompleto es una complicación del embarazo que ocurre cuando parte del tejido gestacional permanece en el útero tras la expulsión parcial del contenido uterino. Esta condición requiere atención médica inmediata, ya que puede dar lugar a infecciones, hemorragias y otras complicaciones graves si no se maneja adecuadamente.
El aborto incompleto se define como la expulsión parcial de los productos de la concepción (embrión, saco gestacional o tejido placentario), dejando restos en la cavidad uterina. Este tipo de aborto puede presentarse de forma espontánea o como complicación de un procedimiento de interrupción del embarazo.
El aborto incompleto puede tener diversas causas, que incluyen factores genéticos, anatómicos, infecciosos y procedimientos mal realizados. Los síntomas del aborto incompleto pueden variar en severidad dependiendo de la cantidad de tejido retenido en el útero.
El diagnóstico del aborto incompleto se realiza mediante una combinación de historia clínica, examen físico y estudios de imagen. El manejo del aborto incompleto se enfoca en eliminar los restos gestacionales del útero y prevenir complicaciones como infecciones o hemorragias.
Las complicaciones tras un aborto son varias, la mayoría muy poco frecuentes. Hemorragia: El riesgo de hemorragia es baja (aproximadamente 1 cada 1.000 abortos) y es menor en gestaciones más precoces.
Hematometra: Consiste en la acumulación de coágulos dentro del útero y puede ocurrir tras el tratamiento quirúrgico. Los síntomas pueden ser inmediatos o tardíos dependiendo de la velocidad de acumulación y del volumen.
Infección genital: La infección del tracto genital ocurre hasta en un 10% de los casos. Se debe considerar cuando aparece fiebre >39ºC en las primeras 72 horas tras el aborto.
Síndrome de Asherman: consiste en la formación de adherencias uterinas. Hay que descansar, hacer al menos un día de reposo. No realizarse duchas vaginas ni nadar.
Se presenta sangrado muy abundante con muchos coágulos. Mal olor de las secreciones de la vagina.
Esquema de la importancia de recibir apoyo tras un aborto.
