Muchas mujeres notan que su pecho gotea leche durante la lactancia, en particular en los primeros meses después del parto. Se trata de algo natural que, aunque solo represente un inconveniente a nivel estético, puede resultar bastante incómodo.
¿Por qué se producen las fugas de leche materna?
El goteo de leche, tanto el que se produce entre tomas como el que ocurre en un pecho mientras el bebé mama del otro, sucede con bastante frecuencia en los primeros meses después del parto (e incluso en el tramo final de la gestación, en algunos casos). Una de las creencias más comunes relacionadas con la lactancia señala que estas pérdidas se deben a que la producción de leche es demasiado abundante, pero es una creencia falsa, un mito.
La verdadera causa es que el cuerpo de la madre todavía está adaptándose a la lactancia. Tal como explica el grupo de apoyo a la lactancia y la maternidad Amagintza, con sede en Pamplona, este goteo se debe a que «los músculos que rodean los conductos terminales en el pezón no están cumpliendo bien su labor de esfínter«. Con el paso del tiempo -unos meses, por lo general- estos músculos «optimizan su rendimiento», hasta que el pecho de la madre lactante deja de gotear.
El papel de la oxitocina
En ocasiones, basta que la madre escuche llorar a su hijo para perder algo de leche. El goteo se debe al llamado «reflejo de eyección», originado por la oxitocina, la hormona encargada de hacer que la leche suba. Esta hormona responde sobre todo a estímulos táctiles (en particular, el contacto del bebé con el pezón y la areola), pero no solo a ellos. Así es como la leche puede subir y gotear un poco por otros estímulos, como oír el llanto del bebé o, incluso, oler su ropita o pensar en él.
La oxitocina, por su parte, se inhibe ante situaciones como el miedo, la falta de confianza en el propio cuerpo o el consumo de alcohol. Por lo tanto, es importante que la mujer se sienta tranquila y confiada en el momento de amamantar a su hijo (además de evitar las bebidas alcohólicas, y no solo por este motivo).
Soluciones y consejos para madres lactantes
Estas pérdidas de leche, entonces, son naturales, y el único problema que representan tiene que ver con el aspecto estético. De manera que, mientras el cuerpo de la madre lleva a cabo la adaptación a la lactancia, se pueden tomar algunas medidas para reducir ciertas molestias generadas por ese goteo.
Discos de lactancia
El recurso más utilizado son los discos de lactancia. Estos discos funcionan como pequeñas compresas: se colocan sobre el pezón y su objetivo es absorber la humedad derivada del goteo. Los hay de diversos materiales (algodón, celulosa, seda, lana, etc.). También pueden ser útiles en caso de pezones irritados o de dermatitis o infecciones, aunque para estos casos son más apropiados los discos aireadores, que evitan que la piel del pezón quede en contacto directo con otra superficie.
Discos de silicona y copas recolectoras
Una alternativa son los discos de silicona. A diferencia de los anteriores, que procuran recoger las pérdidas de leche, estos se adhieren al pecho y ejercen una ligera presión para evitar el goteo. También de silicona se comercializan unas copas recolectoras de leche, pensadas de forma específica para mujeres con pérdidas importantes, es decir, una cantidad más difícil de recoger con un disco normal.
Extractores de leche
Para las mujeres que, por distintos motivos, no pueden amamantar a sus hijos y sufren este problema, el consejo de los especialistas es que utilicen un extractor de leche, o que lo hagan de manera manual (y si es posible, que la den luego a sus bebés). En algunos casos, también es efectivo ejercer una presión sobre el pecho con los brazos cruzados en el momento en que se advierte que la secreción está por producirse.
Lactancia a demanda
La principal solución a medio plazo para impedir el goteo de leche es dar el pecho a demanda. Esta práctica no solo regula la producción de leche según las necesidades del bebé, sino que, además, -como explica la Asociación Española de Pediatría (AEP)- “asegura la ingesta de leche del inicio y del final de la toma, cuya composición es diferente, y se logra un buen vaciamiento del pecho, evitando un excesivo acúmulo de leche que puede ocasionar ingurgitación y mastitis”.
La AEP destaca también el valor emocional de la lactancia, ya que muchos niños buscan también consuelo en el pecho. “Un pequeño que llora y que demanda ser amamantado necesita a su madre”, explica ese organismo, por lo cual “retrasar innecesariamente el momento de la toma causa un sufrimiento evitable tanto para el bebé como para su madre”.
¿Qué hacer si la leche sale años después de dejar de amamantar?
Si has destetado hace mucho y has observado leche o un líquido transparente cuando manipulas tus pezones, no te asustes. Es más habitual de lo que piensas. Si la leche o el líquido no sale de manera espontánea, no debes preocuparte. En el caso de que salga de manera espontánea y no estés embarazada, debes consultar al ginecólogo para valorar la idoneidad de hacer una analítica para verificar los valores de prolactina en sangre. Si piensas en volver a quedarte embarazada, tampoco te debes preocupar. El problema principal reside en lo poco que conocemos y exploramos nuestro cuerpo.
Mastitis: Causas, diagnóstico y manejo
La mastitis es una inflamación de la mama que puede acompañarse o no de infección. Hay diversas causas de mastitis, la mayoría de las cuales son benignas. Su causa es una infección causada por bacterias que se encuentran en la piel en condiciones normales y que entran en el tejido mamario a través de la piel o del pezón. Algunas mastitis inflamatorias no son causadas por agentes infecciosos.
Causas comunes de mastitis
- Estasis y retención de leche: Cualquier situación que lleve a un vaciado insuficiente del pecho, va a provocar una retención de leche.
- Grietas en el pezón, sobre todo si están colonizadas por Staphylococcus.
- Microorganismos:
- Staphylococcus aureus: El germen más frecuente en las mastitis.
- Streptococcus: El segundo grupo bacteriano implicado.
- Enterobacterias: Más infrecuente, como Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae o Enterobacter spp.
- Cándida albicans: La incidencia de mastitis por algunas especies de levaduras es muy baja.
MASTITIS - Tratamiento para superarla + cómo prevenir que vuelva a aparecer
Diagnóstico
- Diagnóstico clínico: Basado en la sintomatología. Ciertas mastitis provocan síntomas clínicos evidentes, de manera que son fáciles de diagnosticar. En otros casos, es mucho más difícil de valorar a través de un examen visual y tienden a infradiagnosticarse.
- Diagnóstico etiológico: El análisis microbiológico de la leche es el único medio posible de obtener un diagnóstico etiológico de mastitis. Recuento de bacterias, cultivo y antibiograma.
Recogida de muestras de leche para análisis microbiológico
- Antes de la recogida, la paciente debe lavarse las manos con agua caliente y jabón.
- Tras la estimulación previa del pecho, la recogida de muestras de leche destinada a un análisis microbiológico se debe efectuar mediante extracción manual, sin ayuda de ningún tipo de accesorio (pezoneras, formadores de pezón, etc.). Nunca emplear extractores mecánicos (sacaleches).
- Etiquetar con el nombre, apellidos, pecho del que procede la muestra, fecha y hora de recogida.
- El transporte al laboratorio y su procesado deben realizarse lo antes posible. Si no pueden ser enviadas en las dos primeras horas tras su recogida, las muestras pueden conservarse refrigeradas hasta 24h.
Manejo de la mastitis
- Extracción frecuente y efectiva de la leche: Constituye el paso más importante. Para asegurar el correcto vaciado del pecho se recomiendan tomas frecuentes, iniciándolas por el pecho afectado.
- Medidas generales para mantener la lactancia: Apoyo emocional a la madre, eliminar el miedo, acompañar el proceso para que se sienta capaz de superarlo. Asegurar una hidratación y nutrición adecuadas. Reposo y descanso son medidas esenciales para superar los baches en la lactancia.
- Analgésicos, antipiréticos y antiinflamatorios: Es la primera medida farmacológica a aplicar. El ibuprofeno es el fármaco de elección.
- Antibioterapia: En general, la mayoría de las referencias, recomiendan iniciar el tratamiento antibiótico si persisten los síntomas más de 24-48 horas o en caso de síntomas graves que empeoran a pesar de haber aplicado las medidas anteriormente descritas y un efectivo vaciado del pecho.
Recurrencia de la mastitis
Ante una recidiva será imprescindible realizar una completa anamnesis y exploración, un cultivo de leche y una ecografía mamaria para descartar patología grave. La recurrencia de las mastitis es muy desalentadora para las madres y hace que muchas puedan dudar de su decisión de amamantar. Es posible que una madre sufra una recaída si no toma el antibiótico durante al menos diez días, si se ha recetado un antibiótico no apropiado o debido a una reinfección.
Absceso mamario
Los abscesos mamarios son colecciones de pus que se localizan en el espesor de la mama. Los abscesos mamarios se diagnostican mediante la inspección y palpación de la mama y la realización de una ecografía mamaria. Los abscesos en el tejido de la mama pueden estar, o no, relacionados con el embarazo y la lactancia.
Tratamiento del absceso mamario
- Tratamiento médico: Antibióticos y AINES/analgésicos. Antes de empezar con el tratamiento antibiótico conviene tomar cultivo del material purulento extraído del absceso.
- Medidas de apoyo y cuidados generales: Que mejoren las condiciones de la mama o eviten su empeoramiento.
- Lactancia: Seguir amamantando y vaciar bien el pecho es básico y fundamental. La lactancia puede continuar, aunque haya necesidad de drenar un absceso quirúrgicamente.
- Drenaje quirúrgico: Debe elegirse esta vía cuando la piel está afectada o necrótica o como tratamiento de segunda línea cuando no hay respuesta con la punción y hay un empeoramiento.
Prevención de problemas tempranos en las mamas mediante una técnica de amamantamiento eficaz
La mayoría de las madres conocen la importancia de la lactancia materna tanto para la madre como para el hijo desde el punto de vista nutritivo y de desarrollo así como afectivo y de prevención de patologías; pero algunas madres desconocen que una técnica de lactancia inadecuada puede llegar a ocasionar problemas tempranos en las mamas y con ello, en numerosas ocasiones, el abandono temprano del amamantamiento.
Técnica de amamantamiento
El periodo de gestación constituye el mejor momento para informar a las madres sobre la lactancia materna y como llevarla a cabo con éxito, si deciden amamantar. Aunque la lactancia materna se considera un proceso natural, tanto la madre como el bebé precisan de un óptimo aprendizaje ya que el bebé ha de aprender a succionar correctamente el pecho y la madre ha de aprender las pautas de un posicionamiento correcto.
La posición del lactante colocado al pecho es fundamental, debe tomar el pecho de frente, a la altura del pezón, su cuerpo debe estar en íntimo contacto con el de su madre "vientre contra vientre", su nariz debe estar a la misma altura que el pezón. El labio superior e inferior deben estar abiertos y evertidos para acoplarse a la areola. El niño nunca debe chupar solo el pezón. Hay que evitar que el niño este demasiado alto y que tenga que flexionar el cuello y su nariz quede aplastada contra el pecho.
Los signos que indican una succión adecuada son: la mandíbula se mueve rítmicamente acompañada de las sienes y las orejas, la boca se encuentra bien abierta y los labios evertidos, nariz, mejillas y mentón tocan el pecho, realiza pausas de succión-deglución ocasionales, deglución audible y satisfacción después de la toma. Si las mejillas se succionan hacia dentro, el niño no estará lactando adecuadamente.
Signos de amamantamiento ineficaz
- Pérdida de peso del lactante mayor del 7% respecto al peso del nacimiento.
- Pérdida continuada de peso después del tercer día.
- Menos de 3 deposiciones en 24 horas en los primeros días.
- Heces meconiales después del cuarto día.
- Lactante irritable e inquieto o somnoliento o que rehusa las tomas.
- Deglución no audible durante las tomas.
- Dolor de pezones persistente o creciente.
- Congestión mamaria que no mejora amamantando.
- Lactante que no ha empezado a ganar peso después del quinto día.
- Lactante que no ha recuperado el peso del nacimiento a las dos semanas.
Patología mamaría asociada a la lactancia materna
Tras el inicio de la lactancia materna en el ámbito hospitalario, la continuidad y él éxito de la misma depende muchas veces de las dificultades que surgen en los primeros días como dolor, depresión post-parto, congestión mamaria o dudas respecto a la técnica de lactancia. La intervención y el seguimiento de los profesionales de la salud en los primeros días de inicio de la lactancia materna según los estudios consultados se ha considerado como un factor positivo en el éxito de la lactancia materna así como un indicador relevante en la disminución de las tasas de abandono precoz de la lactancia.
Dolor y grietas en el pezón
El dolor en los pezones es frecuente que se produzca al inicio de la lactancia materna y normalmente se debe a la presión negativa producida en los conductos galactóforos que todavía no están llenos de leche. Normalmente al instaurarse definitivamente la lactancia el dolor suele desaparecer y si perdura se asocia con un mal acoplamiento del niño al lactar. Las grietas en el pezón suelen aparecer en los primeros días de iniciada la lactancia, cuando la posición al pecho y el acoplamiento boca-pezón no es el correcto. Estas constituyen uno de los principales motivos de abandono de la lactancia.
Congestión mamaria
La congestión mamaria se define como la inflamación y distensión de las mamas; suele aparecer entre el segundo y el quinto día postparto. Se relaciona con el cambio del calostro a leche más abundante y madura. Con frecuencia suele aparecer tras el transcurso de la lactancia, las madres suelen experimentar un aumento de volumen mamario bilateral, con calor, dolor o endurecimiento mamario.
Galactogogos para estimular la producción de leche
Muchas mujeres abandonan antes de desearlo la lactancia por encontrarse con diferentes problemas que podrían ser solucionados de contar con el apoyo de profesionales adecuadamente formados.
Recién nacidos adormilados
La GPC NICE aborda esta pregunta pero no encuentra estudios en relación a los recién nacidos adormilados que no reclaman el pecho o con succión poco vigorosa, aunque hace referencia a una estrategia propuesta por Glover para el manejo de la lactancia en recién nacidos somnolientos.
Se recomienda estimular a los recién nacidos que no se despiertan espontáneamente a las tres o cinco horas de la última toma mediante contacto piel con piel, masaje de los pies, cambio de pañal, retirada de ropa etc. En caso de que fuera necesario, se sugiere instilar gotas de leche materna en la boca del recién nacido para estimular y mantener la succión. La administración de estas gotas puede realizarse con jeringa, la técnica dedo-jeringa, cuentagotas o sonda adosada al pecho. Es importante explicar a las madres que el recién nacido debe de hacer tomas frecuentes, y que si es preciso hay que despertarle.
Anquiloglosia
También señalan que los niños con posible anquiloglosia deberían ser evaluados en mayor profundidad, haciendo referencia a un «guidance» de un procedimiento publicado en 2005. En él se dice que la evidencia actual sugiere que no hay problemas de seguridad importantes con la frenotomía y que una evidencia limitada sugiere que puede mejorar la lactancia materna.
Extracción de leche
La revisión de Becker et al, 2015 señala que el método más apropiado para la extracción de la leche puede depender del tiempo desde el nacimiento, el objetivo de la extracción y de la madre y niño individuales. También indica que intervenciones de bajo coste, como la iniciación temprana cuando no hay alimentación al pecho, escuchar música relajante, masajear y calentar el pecho, la extracción manual y el uso de extractores de leche de menor coste pueden ser tan o más efectivos que los extractores de leche eléctricos grandes para algunos de los desenlaces de interés.
