La anemia megaloblástica, también conocida como anemia por deficiencia de vitaminas, es una condición caracterizada por la falta de glóbulos rojos sanos, causada por niveles insuficientes de ciertas vitaminas esenciales en el cuerpo. Estas vitaminas cruciales incluyen la vitamina C, la vitamina B-12 y el folato.
Causas de la Anemia Megaloblástica
La anemia por déficit de vitaminas se origina cuando el cuerpo humano no tiene la cantidad de vitaminas necesarias para generar la cantidad adecuada de glóbulos rojos, que son los que transportan el oxígeno desde los pulmones hacia el resto del organismo. Las causas son una dieta poco equilibrada o un trastorno que hace que el cuerpo no absorba correctamente las vitaminas. Entre las causas más comunes se encuentran:
- Dieta Desequilibrada: Una dieta que constantemente carece de alimentos ricos en folato, vitamina B-12 o vitamina C puede provocar una deficiencia.
- Anemia por Deficiencia de Folato: El folato (vitamina B-9) se halla especialmente en frutas, verduras y vegetales de hoja verde. Una dieta que constantemente carece de estos alimentos puede provocar una deficiencia.
- Malabsorción: Trastornos que impiden la correcta absorción de vitaminas en el intestino delgado.
- Consumo de Alcohol: Beber alcohol en grandes cantidades puede dificultar la absorción de la vitamina B-9.
- Medicamentos: La ingesta de ciertos medicamentos pueden contribuir a dificultar la absorción de la vitamina B-9.
Anemia Megaloblástica y el Embarazo
Aunque te pueda parecer extraño, la anemia en un embarazo en bastante común durante el tercer trimestre del embarazo-aparece en hasta un tercio de las mujeres embarazadas-. Es normal que durante el embarazo la madre sufra de anemia, ya que el volumen de sangre incrementa por momentos. Esto es así porque necesita satisfacer tanto las necesidades del bebé como las suyas.
Las causas más comunes de la anemia en un embarazo es la deficiencia de hierro y la deficiencia de ácido fólico. En una situación normal, una mujer puede considerarse que tiene anemia si la manifestación de hemoglobina es menor a 12 gramos por decilitro (g/dl). No te asustes si durante el segundo trimestre de embarazo tienes anemia, puesto que como te hemos nombrado anteriormente es algo corriente en embarazadas debido a los cambios fisiológicos maternos producidos por el embarazo.
La anemia ferropénica en un embarazo es debido a la deficiencia de hierro, ya sea por una mala absorción del hierro o que no dispones de suficientes depósitos. Esto ocurre porque el organismo necesita hierro para elaborar hemoglobina, y durante el embarazo se requiere duplicar la cantidad de hierro. En cuanto a la anemia megaloblástica es causa de la deficiencia de ácido fólico o de vitamina B12 -debido a una ingestión inadecuada o mala absorción-.
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Signos y Síntomas de la Anemia Megaloblástica en el Embarazo
Si padeces de anemia en un embarazo no debes descuidarla, puesto que puede agravarse y originar consecuencias graves para el feto y para ti. La anemia puede provocar dificultades en la oxigenación del feto, algo que perjudica su desarrollo. Y en el momento que estés de parto sufrirás pérdidas de sangre considerables. Además, la anemia también aumenta el riesgo de tener un bebé prematuro. Y en los días posteriores al parto se suelen presentar complicaciones en el postparto, y una consecuencia de la anemia pueden ser las infecciones maternas.
Si sufres de una anemia grave durante el embarazo esta puede afectar en el peso del bebé, puesto que puede aumentar el riesgo de que nazca con poco peso. Además de provocarte una depresión posparto. Los síntomas incluyen:
- Fatiga
- Debilidad
- Palidez
- Dificultad para respirar
- Mareos
- Dolor de cabeza
Tratamiento de la Anemia Megaloblástica
Para tratar la anemia megaloblástica, hay básicamente dos caminos. Hay que mejorar la dieta para conseguir que tenga los alimentos que comemos tengan los niveles adecuados de vitaminas. Si sufres de anemia por deficiencia de hierro, el tratamiento para revertirla es ingerir diariamente por vía oral sulfato de hierro. Aunque si sufres de anemia severa en el embarazo se puede considerar la opción de llevar a cabo una transfusión de sangre.
Por otra parte, las vitaminas prenatales contienen hierro y puede ayudarte a prevenir y tratar tu anemia si es por falta de hierro.
Mejorar la Dieta
Factor básico: dieta equilibrada. La prevención de este trastorno pasa especialmente por seguir una dieta equilibrada y rica en vitaminas. Los alimentos con altos niveles de folato son, entre otros, los frutos secos, la fruta en general, los vegetales, el arroz y los cereales. Tienen un alto nivel de vitamina B-12 alimentos como los huevos, la leche, el marisco y la carne. Son ricos en vitamina C las frutas, el brócoli y los tomates, entre otros.
El hierro que viene de los alimentos de origen animal es más fácil de absorber, pero para mejorar la absorción de este mineral de los vegetales puedes combinarlos con un alimento que sea alto en vitamina C -como las naranjas o las fresas-. Una vez nazca la alimentación del bebé también es fundamental, por eso debes conocer los mitos de alimentación complementaria.
Recomendaciones Terapéuticas
Es importante definir con exactitud el defecto vitamínico causante de la anemia megaloblástica. La administración de vitamina B12 a pacientes con deficiencia de folatos puede corregir parcialmente las alteraciones megaloblásticas, sin embargo, la administración de ácido fólico a pacientes con deficiencia de cobalamina induce mejoría hematológica, pero empeora el cuadro neurológico. Los folatos, pueden verse perjudicados por la sensibilidad a la luz y a las altas temperaturas así como por su alta afinidad por el agua, lo que facilita su eliminación por lavado o cocción.
¿A quién afecta?
La principal causa de deficiencia de ácido fólico es la ingesta insuficiente, propio de ancianos mal alimentados, jóvenes sometidos a tratamientos de adelgazamiento2, personas indigentes y alcohólicos crónicos. Pero también se ven afectadas todas aquellas personas que presentan un aumento de las necesidades por causas fisiológicas (embarazo, lactancia, infancia y adolescencia), y por causas patológicas como los estados de hemólisis crónica, pacientes tratados con antagonistas del ácido fólico, personas con dietas "inadecuadas", pacientes con VIH o determinadas enfermedades hematológicas.
La principal causa de aumento de los requerimientos de folatos durante el embarazo es el incremento de la eritropoyesis materna o formación de eritrocitos, que produce un aumento de las necesidades de ácido fólico entre 5 a 10 veces, y es que la deficiencia de folatos es una de las causas más frecuentes de anemia durante la gestación3. Durante los dos últimos trimestres de embarazo el volumen de eritrocitos total aumenta entre 20 a un 30%.
En los ancianos, al carecer de una dentadura adecuada, habitualmente no pueden tomar verduras frescas o alimentos crudos, y muchas veces la dieta se basa fundamentalmente en conservas enlatadas4. En los niños, el déficit de folatos se observa con más frecuencia en los prematuros y tras dietas exclusivas basadas en leche de cabra, cuyo contenido en folatos es muy bajo, o la utilización de sustitutos lácteos sin suplementos vitamínicos.
El alcohol también produce una disminución rápida (entre 2 y 4 días) de los niveles séricos de folatos. Los licores destilados están casi desprovistos de ácido fólico, mientras que el vino y la cerveza contienen ácido fólico, pero en cantidades insuficientes para cubrir los requerimientos diarios.
¿Cómo se manifiesta?
Los síntomas debidos a su deficiencia incluyen anorexia o pérdida de apetito, náuseas, diarrea, úlceras bucales y pérdida de pelo. La deficiencia crónica se manifiesta por fatiga, lengua dolorosa e hinchada (glositis), todos ellos, síntomas típicos de anemia. Partiendo de unos depósitos normales de folato, la deficiencia tarda unos 4 meses en desarrollarse. Si persiste una ingesta deficitaria, acaban por agotarse los depósitos corporales.
Los efectos posibles de deficiencia durante el embarazo apuntan a incidencias elevadas de abortos de repetición, anemia megaloblástica de la gestante y de recién nacidos prematuros y de bajo peso, o los llamados defectos del tubo neural que se producen como consecuencia de alteraciones en su configuración física durante la primera etapa del embarazo, y pueden tener lugar a dos niveles: en cerebro (pudiendo dar lugar a una anencefalia o a un encefalocele) y en columna vertebral (espina bífida)6,7.
Así mismo, como consecuencia de un déficit de folatos se elevas los niveles de homocisteína en sangre8. El aumento de los niveles de esta sustancia se considera un factor de riesgo independiente en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
En diferentes estudios llevados a cabo se ha encontrado una relación directa entre niveles altos de homocisteína y patologías de tipo cardiovascular. Se sabe por estudios realizados, la importancia de los folatos y las vitaminas B6 y B12 como co-factores en los procesos metabólicos de la homocisteína. Además, se ha encontrado una relación inversa entre la concentración de dicha sustancia y los niveles de folatos en sangre.
¿Cómo se diagnóstica?
Un aspecto muy importante es definir con exactitud el defecto vitamínico causante de la anemia megaloblástica, puesto que, la administración de vitamina B12 a pacientes con deficiencia de ácido fólico puede corregir parcialmente las alteraciones megaloblásticas, y a la inversa, la administración de ácido fólico a pacientes con deficiencia de cobalamina induce la mejoría hematológica, pero empeora el cuadro neurológico9.
El diagnóstico durante el embarazo de anemia como consecuencia de la deficiencia de folatos es difícil, debido a la situación de "anemia fisiológica" por aumento del volumen plasmático y por la disminución de los niveles de folato sérico y eritrocitario durante la gestación.
¿Cómo se previene?
Se aconseja que toda mujer embarazada reciba tratamiento con suplementos farmacológicos de ácido fólico o ácido folínico, teniendo en cuenta además, que la deficiencia de folatos se ha asociado a prematuridad, aborto espontáneo, eclampsia, abruptio placentae y defectos del tubo neural.
En pacientes con síndromes hemolíticos crónicos (anemia hemolítica autoinmune, esferocitosis hereditaria, talasemia), existe un aumento del consumo de folatos. En algunos estudios, el déficit de folatos en personas mayores de 65 años supera el 40%. En estos casos, está indicada la administración profiláctica de folatos.
Las recomendaciones diarias de folatos para un individuo adulto son de 400 ìg. Los folatos abundan en espinacas, guisantes, coles, judías, aguacates, naranjas, nueces y almendras. También en cereales, legumbres y algunas vísceras animales como el hígado. A pesar de que las necesidades de folatos se pueden cubrir a partir de todos estos alimentos, el calor de a cocción, la oxidación o la luz ultravioleta pueden llegar a inactivarlos. Por tanto siempre es preferible el consumo de productos frescos y crudos.
Tabla: Causas de Anemia Megaloblástica por Deficiencia de Folatos
| Causa | Descripción |
|---|---|
| Aporte dietético insuficiente | Dieta baja en folatos, común en ancianos, alcohólicos y personas con dietas restrictivas. |
| Aumento de los requerimientos | Embarazo, lactancia, infancia, adolescencia, estados de hemólisis crónica. |
| Defectos de absorción | Enfermedades intestinales (enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn), resecciones gástricas. |
| Interacción con fármacos | Metotrexato, trimetoprim, anticonvulsivantes. |
