Frases de Apoyo y Acompañamiento Después de un Aborto: Guía para Superar el Duelo

Se calcula que entre el 10 y el 20 % de los embarazos termina en un aborto espontáneo, según la Clínica Mayo. Por lo tanto, se trata de una experiencia bastante común, pero traumática para quien la sufre, por lo que es importante empatizar y evitar decir cosas que puedan herir la sensibilidad. Y es que en muchas ocasiones, con el fin de animar a los padres, podemos caer en el error de pronunciar alguna de las frases prohibidas ante un aborto que jamás deberían decirse.

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El impacto psicológico de un aborto puede variar considerablemente de una madre a otra, pero a menudo conlleva una profunda tristeza, frustración y soledad. Validar las emociones y acompañar de forma respetuosa es clave para ayudar a quien está pasando por ello, evitando decir frases hirientes. En su lugar, se pueden decir cosas como "estoy aquí para acompañarte", "tómate el tiempo que necesites", "dime cómo puedo ayudarte" o, simplemente, "Lo siento".

Frases que Debes Evitar Decir

En muchas ocasiones, con la intención de consolar, se pueden pronunciar frases que, en lugar de ayudar, hieren aún más a quien está pasando por este difícil momento. A continuación, se detallan algunas de estas frases y por qué es mejor evitarlas:

  1. “Eres joven, ya tendrás otro bebé”

    La sugerencia de que otro embarazo reemplazará al bebé que se ha ido puede hacer que la mujer sienta que su duelo no es válido o que no tiene motivos para estar afectada. Cada pérdida es única y significativa, y es esencial que el entorno permita que cada quien viva su proceso de duelo sin restarle importancia. Por eso, en lugar de ofrecer soluciones rápidas, lo más importante es estar presente, escuchar y empatizar.

  2. “Deberías estar agradecida de tener otro hijo”

    Muchos progenitores con hijos escuchan esta frase, como si esta idea bastase para reemplazar el desconsuelo por el bebé que han perdido. Pero esta perspectiva ignora que cada hijo es insustituible, y que el vínculo que una madre establece con cada uno de ellos - incluidos los no nacidos- es único y valioso. Asimismo, sugerir a alguien que debería centrarse en lo que tiene, sin permitirle llorar o lamentarse, dificulta el proceso de duelo y provoca un conflicto interno entre el amor y la gratitud por sus hijos vivos y la pena por el que ya no está.

  3. “No llores, hazlo por tu familia”

    “No llores, hazlo por tu pareja, tus padres, tus hijos.” Este concepto se transmite a menudo en circunstancias difíciles, y en la mayoría de las ocasiones obedece a una falta de educación emocional que hace que el dolor ajeno resulte incómodo. Al obligar a una persona que está sufriendo a reprimir sus emociones naturales por el bien de los demás, se le añade una gran presión y culpa. Por otro lado, cuando hay niños de por medio, transmitir esta idea también puede acarrear efectos negativos. Los niños son excelentes observadores, y aunque se les intente ocultar la situación, notan cuando las cosas no van bien. Si no ven a sus padres expresar lo que sienten, recibirán el mensaje de que la tristeza debe esconderse, lo cual puede afectar a su desarrollo y capacidad para gestionar sus propias emociones en el futuro. Además, la falta de comunicación abierta sobre lo que está sucediendo puede generarles confusión, miedo y ansiedad.

  4. “Mejor ahora que más adelante”

    El 80 % de las interrupciones gestacionales ocurren en las 12 primeras semanas, cuando el bebé aún no se ha desarrollado por completo y el embarazo no es visible a ojos de los demás. Pero esto no lo hace menos traumático para quien lo vive, y sugerir que un aborto temprano es menos significativo que uno tardío, invalida los sentimientos y el derecho a estar triste. Es crucial reconocer que, independientemente de las semanas, este suceso trunca las esperanzas, ilusiones y sueños de futuro de los padres, provocando tristeza y vacío, sin importar el momento en que ocurra.

  5. “Al menos sabes que puedes quedarte embarazada”

    Son palabras que se dicen con la intención de ofrecer un rayo de esperanza, haciendo creer que la capacidad de concebir debería ser suficiente consuelo. Sin embargo, enfocarse en lo que es posible y obviar lo que ya no está, aumenta el estrés y obliga a adoptar una actitud positiva, minimizando lo sucedido y no dejando tiempo ni espacio para procesarlo correctamente.

  6. “Todo pasa por algo”

    Esta frase pretende dar sentido a una situación trágica, sugiriendo que hay una razón oculta o un propósito detrás de la pérdida. Si bien algunas personas pueden encontrar consuelo en la idea de que existe un plan superior, es muy posible que para otras resulte insensible e incrementar la autoinculpación, haciendo que se pregunten si hicieron lo suficiente para evitar lo sucedido.

  7. “Seguro que venía mal”

    Aunque en el 60 % de los casos, los abortos se producen debido a anomalías cromosómicas en el feto, este comentario es hiriente y deshumanizado, pues convierte al bebé en algo defectuoso o poco relevante. También puede llevar a la mujer a sentirse responsable de haber creado una vida ‘imperfecta’, desencadenando miedo y ansiedad ante un futuro embarazo y alimentando la preocupación de que algo similar pueda volver a suceder.

  8. “Hay cosas peores”

    Este comentario, que se dice con la intención de relativizar la pena y ofrecer una perspectiva más amplia de la vida, resta valor a la vivencia de la madre y le niega el derecho a sentir plenamente. También se establece una comparación que carece de toda lógica y es potencialmente dañina, pues el dolor es subjetivo, único y no debería ser jerarquizado.

  9. “Sé cómo te sientes”

    Con el objetivo de empatizar y ofrecer consuelo a alguien que está pasando por un momento difícil, se puede caer en el error de pronunciar estas palabras. Pero, a menos que se haya vivido la misma experiencia vital, pueden sonar condescendientes. No hay que olvidar que cada situación es única, y asumir que uno sabe exactamente cómo se siente el otro, subestima el sufrimiento ajeno.

  10. “Tienes que superarlo. La vida sigue”

    Si bien la intención suele ser motivar o alentar a alguien a seguir adelante, el efecto que genera es el contrario. En primer lugar, impone a la mujer una presión innecesaria por recuperarse rápidamente, sin darle tiempo a procesar todas las etapas del duelo. Esto puede hacer que se sienta sola e incomprendida, negándole un espacio seguro donde manifestar sus sentimientos.

El apoyo es clave tras sufrir una pérdida gestacional. Fuente: Planned Parenthood.

Consejos para Acompañar en el Duelo

Es importante saber que hay frases que no ayudan y que muchas veces utilizamos sin darnos cuenta del impacto que pueden tener en una mujer y una familia que estén pasando por esa etapa de duelo pues pueden parecer que restan importancia o valor al dolor. Por el contrario, podemos decir frases como:

  • "Aquí estoy para cuando quieras hablar".
  • "Lo siento, no sé qué decir".
  • "Dime cómo te sientes".
  • "Me imagino cuánto queríais a ese bebé".
  • "¿Qué puedo hacer por ti?"

A tí, madre que acabas de perder a tu hijo: si necesitas llorar, llora. Nadie espera que seas fuerte o que retomes tu vida al día siguiente. Compartir tus sentimientos te va a ayudar a encontrar muestras de empatía y cariño. Busca ayuda si te sientes desbordada.

El Duelo Tras un Aborto

El duelo es la respuesta emocional de una persona ante la experiencia de una pérdida. Cada persona experimenta el duelo de una forma diferente. En general, el duelo por un aborto o por una muerte perinatal está marcado por una gran sensación de vacío: se ha de despedir a alguien a quien no se ha visto y de quien, no obstante, ya se sabía todo. Se añade además la frustración que implica el haberse preparado para dar la bienvenida a un bebé que finalmente no llegará.

La madre puede sentirse desbordada emocionalmente, apareciendo sentimientos como: dudas, miedos, ansiedad, culpabilidad, tristeza, shock... Este vaivén emocional también lo pueden sentir las mujeres que han pasado por un aborto provocado. Sumándole a su situación la sensación de duelo no autorizado o secreto. No podemos olvidar que la pérdida de un bebé en cualquier situación es un duelo que la mujer no olvida nunca. La pareja también vive un proceso de duelo, con todo el dolor que implica. Los mensajes de apoyo deben llegar a ambos.

Claves para Superar el Duelo

Aquí van unos tips que pueden ayudar a las familias y familiares que están pasando un duelo por aborto o pérdida perinatal:

  • Ponerle nombre.
  • Escribirle una carta.
  • Hacer una caja de recuerdos (muchas veces os la ofrecemos desde el hospital).
  • Hablar sobre la pérdida a tu círculo cercano.
  • Expresa los sentimientos que te pasen por la cabeza.
  • Aunque sea durísimo, trata de ver al bebé para despedirte.
  • Busca apoyo.

Representación del proceso de duelo por pérdida gestacional y neonatal. Fuente: ResearchGate.

Reacciones Comunes Tras un Aborto Provocado

Está demostrado que las mujeres tienen reacciones frente a un aborto provocado, reacciones físicas, psicológicas, emocionales y relacionales y que las reacciones son diferentes para cada mujer. La vivencia es muy personal pero casi todas las mujeres la descripción traumática.

  • Desorientación vital: Usualmente, la vivencia próxima al aborto está marcada por una desorientación vital. También se reportan dudas e incertidumbres respecto de las posibilidades futuras de maternidad y ansiedad ante un posible daño en la fertilidad.
  • Sentimientos negativos persistentes: No obstante, la constelación emocional que más se reitera en los estudios cualitativos son las sensaciones de tristeza, pena y culpabilidad.
  • Presencia constante del aborto: Salvo excepciones, la mayoría de las mujeres entrevistadas reportan que la experiencia del aborto no es un tema olvidado y cerrado, sino que sigue presente hasta el día de hoy “con lo que se tiene que vivir siempre”. Se experimenta una dificultad en integrar significativamente el aborto como una experiencia vital constitutiva, y suele ser vivido como un asunto en curso.

En algunos estudios, los sentimientos negativos persistentes se reportan como la vivencia de una pérdida, teniendo la estructura de un duelo (negación, negociación, reconciliación), mientras que otros estudios muestran que no hay un patrón común en la dinámica post-aborto; dinámicas tipo “caja de pandora” (negación y reventón emocional años después), estrategias de desviación de la atención, situaciones dolor y sufrimiento insuperables, reparación simbólica o mediada, proyección de la culpa en el entorno social, etc.

La ambivalencia que reportan las mujeres en la proximidad del aborto se convierte en un hilo conductor de su propia significación biográfica del aborto: por un lado están las “razones” que justificarían la necesidad de abortar, pero por otro lado, el episodio traumático, la pérdida, el duelo del hijo ausente, el rechazo - temporal - a la propia maternidad. Esta ambivalencia, que ha sido descrita como un conflicto cabeza-corazón, suele permanecer como una constante en la historia vital de la mujer que aborta, salvo en aquellos casos.

Si bien la historia personal de cada mujer puede haber evolucionado para mejor o peor después del aborto, su persistencia es patente en la vida psíquica de cada una de ellas, ya sea como una medida necesaria o como un error.

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