El cordón umbilical es vital para la supervivencia del feto, ya que le proporciona oxígeno y nutrientes esenciales. Cualquier complicación que afecte al cordón, como el enredo, puede generar preocupación en los futuros padres.
¿Qué es el Sufrimiento Fetal?
El sufrimiento fetal se refiere a una situación en la que el feto enfrenta dificultades para mantener sus funciones básicas, generalmente debido a una deficiencia en el suministro de oxígeno. La causa más común es una complicación en la placenta o el cordón umbilical que interrumpe el flujo sanguíneo y, por lo tanto, el suministro de oxígeno al feto.
La placenta es un órgano que se desarrolla en el útero durante el embarazo para proporcionar al feto nutrientes y oxígeno de la madre. También elimina los desechos del feto, por lo que es un órgano vital para el desarrollo saludable del feto.
El sufrimiento fetal puede ser agudo o crónico. El sufrimiento fetal agudo generalmente ocurre durante el parto, cuando el suministro de sangre al feto se interrumpe repentinamente, como en el caso de un cordón umbilical enredado. El sufrimiento fetal crónico puede ocurrir a lo largo del tiempo cuando el feto recibe un suministro insuficiente de oxígeno durante un período prolongado.
Vueltas de Cordón Umbilical
Los continuos movimientos del feto en el útero materno hacen que en ocasiones el cordón umbilical quede enroscado en las piernas, los brazos, el cuerpo o el cuello del bebé. Estas vueltas de cordón son muy habituales y casi siempre inofensivas. Se ha observado en diferentes estudios que, la presencia de estas circulares aumenta a medida que avanzan las semanas de gestación, probablemente debido a la mayor actividad fetal o la disminución de líquido amniótico.
Las vueltas del cordón umbilical no suelen persistir más de 4 semanas, es decir, son transitorias. Las circulares únicas son más frecuentes que las múltiples.
Las vueltas de cordón se suelen visualizar en las ecografías, pero no se van a buscar porque su hallazgo no influye si el parto será vaginal o por cesárea, tampoco en el manejo del mismo. Además pueden aparecer y desaparecer a lo largo del embarazo por lo que el diagnóstico durante la gestación no resulta eficaz.
Si presenta vueltas de cordón (circulares) en el cuello, por ejemplo, la matrona suele solucionarlo con facilidad en el momento del parto. No obstante, si el cordón umbilical se desplaza y sale antes que el feto estamos ante una urgencia obstétrica que precisa cesárea.
Si en una ecografía el médico te dice que el bebé tiene el cordón alrededor del cuello, no deberías preocuparte, ni pensar que el bebé puede morir por asfixia en el embarazo. El feto no "respira" como lo hacemos nosotros. Es decir, el oxígeno que necesita para poder vivir no le llega a través del aire, ni de sus pulmones. En principio porque en el útero no hay aire sino líquido y por lo tanto no respira.
En caso de que el bebé nazca con esa circular en el cuello, el ginecólogo o la matrona suele solucionarlo con gran pericia introduciendo un dedo entre el cordón y el cuello y soltando esa vuelta. Pero si no es posible se corta tras la salida de la cabeza del feto.
CORDON UMBILICAL en el CUELLO enredado PELIGROSO? Que HACER para DESENREDARLO
¿Cuándo se debe cortar el cordón umbilical en el parto?
Hoy cuando en el parto nos encontramos con una vuelta de cordón, se aconseja no tocar el cordón hasta que el bebé ha nacido y solo entonces liberar las vueltas de cordón. Pero ¿qué pasa si la vuelta está muy apretada? En estos casos, existe una técnica que permite resolver esta situación: la maniobra de Somersault o de la voltereta.
Pero la OMS y la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) no están a favor porque al cortar el cordón el bebé deja de recibir el flujo sanguíneo rico en oxígeno que proviene de la placenta.
Procidencia del Cordón Umbilical
No es frecuente, pero en un 0,2 por ciento de los partos, el cordón umbilical se desplaza y sale antes que el feto. "Supone una emergencia obstétrica".
En algunas ocasiones en el parto no se complica por una vuelta de cordón umbilical, sino porque se produce la salida del cordón umbilical por delante del bebé. Se conoce como procidencia de cordón o prolapso del cordón. Este suceso es poco habitual: solo ocurre el 0,1%-0,6% de todos los nacimientos.
El mayor problema acontece cuando la bolsa se rompe. La salida de líquido amniótico podría arrastrar el cordón hacia la vagina, incluso la vulva. La cabecita del bebé, que es dura, comprime entonces el cordón umbilical y esto hace que el flujo sanguíneo se detenga y pueda sufrir una hipoxia fetal aguda. Ante esta situación es necesaria intervenir y realizar una cesárea de urgencia.
Hasta la llegada a quirófano, para que la cabeza del bebé no comprima tanto el del cordón umbilical es necesario colocar a la mamá en posición antigravitatoria: de rodillas, el con el tronco inclinado hacia delante y los brazos y manos apoyados en la camilla, y la cabeza sobre ellos.
Nudos Verdaderos del Cordón Umbilical
El cordón umbilical es fundamental para la supervivencia del feto, ya que le aporta oxígeno y nutrientes. Por eso, cualquier anormalidad causa mucha inquietud. El denominado ‘nudo verdadero de cordón’ es una de ellas. Se trata de una situación en la que se forma un enredo o nudo.
No es muy frecuente, ya que se da entre el 0,3 al 1,3% de los partos, momento en que se suele descubrir. No hay que confundirlo con las vueltas de cordón, que supone que este se sitúa alrededor del cuello del bebé.
Se cree que los nudos verdaderos se forman entre la semana 9 y 12 de embarazo, cuando el volumen de líquido amniótico es relativamente abundante en relación con el tamaño del feto, por lo que este puede deslizarse a través del cordón umbilical, dando lugar a un nudo.
El nudo de cordón se suele ver en la mayoría de los casos en el mismo momento del parto. De hecho, hasta en un 75% de los casos no se aprecia en la ecografía del tercer trimestre.
Afortunadamente, tal como tranquiliza el Dr. Torres Lantada, “generalmente, el nudo es laxo y no compromete el aporte de sangre y oxígeno al feto ni en el embarazo ni en el parto”.
Riesgos del Nudo en el Cordón Umbilical
Pero no sucede de esta forma en el cien por cien de los casos. Así, durante el embarazo, aunque la mayoría de los nudos verdaderos de cordón no tienen repercusión en el feto, “se puede asociar en ocasiones a restricción del crecimiento fetal intrauterino , a ambligonios (disminución del líquido amniótico por debajo de limites normales), presencia de líquido amniótico meconial, sufrimiento fetal, muerte fetal y mayor tasa de cesáreas”.
El parto, en principio, no se ve condicionado por la presencia de un nudo verdadero de cordón; no está indicada una cesárea programada para finalizar el embarazo. Pero sí puede haber otros problemas: “Puede alcanzar hasta un 6% de mortalidad perinatal, cuando la constricción del nudo por movimientos fetales o por el descenso de la cabeza en el canal del parto ocluye la circulación de los vasos sanguíneos que van en el interior del cordón umbilical”, destaca el especialista.
De este modo, la tasa de mortalidad fetal previa al parto puede ser de hasta 4 veces superior a la tasa de mortalidad previa al parto de gestaciones con cordón umbilical normal.
Actuación Durante el Embarazo con Nudo de Cordón
El diagnóstico de nudo verdadero de cordón suele generar mucha inquietud en la embarazada. Por eso, “lo primero que debemos explicar a nuestras pacientes es que el diagnóstico es de presunción, con una tasa muy alta de falsos positivos. Debemos explicar a la familia que la mayoría de las ocasiones no va a tener ninguna repercusión sobre el feto”, tranquiliza el Dr. Torres Lantada.
No obstante, sí hay que informar de los riesgos que conlleva en algunos casos en relación a gestaciones donde el cordón umbilical no tiene nudos. Además, será necesario llevar a cabo un seguimiento estrecho, que se concreta así: “Debemos programar unos controles materno-fetales frecuentes con la finalidad de diagnóstico temprano del compromiso fetal. Incluyendo control diario por parte de la madre de los movimientos fetales, control ecográfico fetal semanal para control de la vascularización del cordón, control con monitorización de la frecuencia cardíaca fetal cada 3 y 7 días.
Quistes del Cordón Umbilical
Los quistes del cordón umbilical aparecen en el 3% de los embarazos. Son la segunda anomalía más frecuente del cordón, después de los nudos. Se dividen en falsos quistes o pseudoquistes (acumulaciones de gelatina de Wharton sin membrana epitelial) y verdaderos quistes (ubicados en el extremo fetal del cordón).
Los quistes de cordón cuando son diagnosticados en el segundo y tercer trimestre pueden llegar a asociar anomalías fetales y cromosómicas hasta en un 50% de los casos.
Tipos de Anomalías Asociadas a Quistes del Cordón
- Estructurales, sobre todo gastrointestinales (onfalocele) y genitourinarias (uropatía obstructiva).
- Cromosómicas, fundamentalmente trisomía 18 (la más frecuente), trisomía 21 y trisomía 13.
Hay una mayor asociación de anomalías cromosómicas fetales en los pseudoquistes.
Hipoxia Neonatal
La hipoxia neonatal se refiere a la falta de oxígeno en un recién nacido antes, durante o después del parto. Esta condición puede ser grave y tener consecuencias a largo plazo para el bebé. Es esencial identificar y tratar la hipoxia lo más rápido posible para minimizar cualquier daño potencial.
La hipoxia puede ocurrir por varias razones, incluidas las complicaciones durante el parto, problemas con la placenta o el cordón umbilical, o enfermedades maternas que afectan el suministro de oxígeno al bebé.
Causas Comunes de Hipoxia Neonatal
- Complicaciones durante el parto (como un parto prolongado o difícil).
- Problemas con el cordón umbilical (como un nudo o un enredo).
- Insuficiencia placentaria.
- Enfermedades maternas (como la hipertensión o la diabetes).
- Problemas respiratorios del bebé después del nacimiento.
Causas de Hipoxia Neonatal por Problemas Durante el Parto
La compresión del cordón umbilical, un parto prolongado, la falta de oxígeno en la sangre de la madre o problemas en la placenta pueden reducir el suministro de oxígeno al bebé durante el parto. La hipoxia neonatal debida a problemas durante el parto es una emergencia médica y requiere una respuesta inmediata por parte del personal médico para garantizar que el bebé reciba oxígeno y atención adecuada. El monitoreo constante durante el parto y la capacidad de intervenir rápidamente ante cualquier complicación son esenciales para prevenir y tratar la hipoxia neonatal en estas situaciones.
Algunas de las causas más comunes incluyen:
- Compresión del cordón umbilical: Si el cordón umbilical se comprime o se enrolla alrededor del cuello del bebé (una condición conocida como circular de cordón), puede restringir el flujo de sangre y, por lo tanto, el suministro de oxígeno al bebé durante el parto.
- Prolongación del parto: Un parto prolongado puede aumentar el riesgo de hipoxia neonatal, ya que el bebé puede estar expuesto a estrés durante un período de tiempo prolongado.
- Problemas en la placenta: La placenta es esencial para proporcionar oxígeno y nutrientes al bebé en desarrollo. Problemas como el desprendimiento de placenta o el desprendimiento prematuro de membranas pueden afectar el flujo sanguíneo hacia el bebé y provocar hipoxia.
- Compresión de la cabeza del bebé: En algunos casos, la compresión de la cabeza del bebé durante el parto debido a una posición anormal o un estrechamiento anormal del canal de parto puede dificultar el paso del bebé y limitar su capacidad para respirar adecuadamente.
- Estrés materno: Situaciones de estrés extremo o problemas médicos graves en la madre, como una disminución significativa en el suministro de oxígeno a la madre durante el parto, pueden afectar la oxigenación del bebé.
- Trauma durante el parto: Lesiones o traumatismos en el bebé durante el proceso de nacimiento pueden provocar hipoxia neonatal.
- Problemas en la presentación del bebé: Si el bebé está en una posición anormal o presenta problemas de presentación (como la presentación de nalgas), el parto puede ser más complicado y aumentar el riesgo de hipoxia.
Hipoxia Neonatal por Problemas Respiratorios
La hipoxia neonatal causada por problemas respiratorios se produce cuando el recién nacido tiene dificultades para respirar y, como resultado, no recibe suficiente oxígeno en sus pulmones. Por ello, puede requerir la administración de oxígeno suplementario, ventilación mecánica (respiración asistida con un respirador), administración de surfactante en el caso del SDR, o tratamiento específico para abordar la causa subyacente. El personal médico especializado en neonatología está capacitado para evaluar y tratar estos problemas respiratorios en los recién nacidos. La rapidez en el diagnóstico y la intervención son fundamentales para garantizar el mejor resultado posible para el bebé.
La administración de surfactante es un tratamiento eficaz para el síndrome de distrés respiratorio en recién nacidos prematuros. En los últimos años se han desarrollado técnicas mínimamente invasivas para su administración, conocidas como MIST (Minimal Invasive Surfactant Therapy), que se aplican mientras el recién nacido se encuentra conectado a ventilación mecánica no invasiva con el objetivo de evitar la intubación y sus complicaciones asociadas.
Las causas de la hipoxia neonatal relacionadas con problemas respiratorios pueden incluir:
- Síndrome de dificultad respiratoria (SDR): También conocido como enfermedad de membrana hialina, es una afección en la que los pulmones del bebé no están completamente desarrollados y carecen de una sustancia llamada surfactante, que es esencial para mantener los alvéolos pulmonares abiertos. Esto hace que la respiración sea muy difícil para el bebé.
- Aspiración de meconio: Algunos bebés pueden liberar meconio (el primer excremento) en el líquido amniótico antes o durante el parto, y si lo inhalan, puede obstruir sus vías respiratorias y causar hipoxia.
- Infecciones respiratorias: Infecciones virales o bacterianas en los pulmones o las vías respiratorias del bebé pueden causar inflamación y dificultades para respirar.
- Anomalías congénitas del sistema respiratorio: Algunas condiciones congénitas, como malformaciones pulmonares o de las vías respiratorias, pueden interferir en la capacidad del bebé para respirar adecuadamente.
- Obstrucción de las vías respiratorias: La obstrucción de las vías respiratorias por líquido amniótico, moco o tejido fetal puede impedir que el bebé respire correctamente.
- Problemas neuromusculares: Enfermedades neuromusculares que afectan los músculos involucrados en la respiración, como la miastenia gravis congénita, pueden causar dificultades respiratorias en el recién nacido.
- Insuficiencia cardíaca: A veces, problemas cardíacos congénitos pueden conducir a insuficiencia cardíaca que afecta la circulación de sangre oxigenada hacia los tejidos del cuerpo, incluidos los pulmones.
- Lesiones traumáticas: Lesiones en el tórax o en las vías respiratorias del bebé durante el parto o el nacimiento pueden interferir con la respiración normal.
Causa de Hipoxia Neonatal por Enfermedades Maternas
La hipoxia neonatal también puede estar relacionada con enfermedades maternas (como la diabetes mal controlada o la hipertensión) que afectan el suministro de oxígeno al feto durante el embarazo o el parto.
Algunas de las enfermedades maternas más comunes que pueden contribuir a la hipoxia neonatal incluyen:
- Diabetes: Si una madre tiene diabetes mal controlada durante el embarazo (diabetes gestacional o diabetes preexistente), esto puede aumentar el riesgo de hipoxia neonatal. La diabetes puede afectar la circulación y el suministro de oxígeno al feto.
- Hipertensión arterial: La hipertensión arterial crónica o la preeclampsia (una forma grave de hipertensión relacionada con el embarazo) pueden afectar la circulación de sangre oxigenada al feto y aumentar el riesgo de hipoxia.
- Enfermedades cardíacas maternas: Las enfermedades cardíacas preexistentes en la madre pueden afectar la función cardíaca y el flujo sanguíneo al feto, lo que puede llevar a la hipoxia neonatal.
- Enfermedades pulmonares maternas: Si la madre tiene enfermedades pulmonares crónicas como asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), esto puede afectar su capacidad para proporcionar suficiente oxígeno al bebé en desarrollo.
- Anemia materna: La anemia, una disminución en el número de glóbulos rojos o en los niveles de hemoglobina en la sangre materna, puede reducir la capacidad de transportar oxígeno al feto.
- Consumo de tabaco o drogas: El tabaquismo y el consumo de drogas por parte de la madre durante el embarazo pueden afectar la circulación de sangre oxigenada al feto y aumentar el riesgo de hipoxia.
Debemos destacar que la gestión adecuada de estas enfermedades maternas durante el embarazo, la atención prenatal regular y el seguimiento médico son fundamentales para minimizar los riesgos de hipoxia neonatal relacionados con estas condiciones.
Infecciones Maternas que Pueden Provocar Hipoxia Neonatal
La hipoxia neonatal puede estar relacionada a la vez con infecciones maternas que afectan directamente al feto o que comprometen la salud de la madre durante el embarazo. Estas infecciones maternas pueden llevar a la hipoxia neonatal de varias maneras, incluyendo la interrupción del suministro de oxígeno al feto o la activación de una respuesta inflamatoria que afecta negativamente al desarrollo del feto.
Por ello es de vital importancia que las infecciones maternas se identifiquen y se traten adecuadamente durante el embarazo para minimizar los riesgos para el feto. El seguimiento médico regular, las pruebas de detección y el tratamiento oportuno de las infecciones son esenciales para prevenir complicaciones como la hipoxia neonatal. En casos de infecciones graves, es posible que se requiera una intervención médica especializada para garantizar la salud del feto y del recién nacido.
Algunas infecciones maternas más comunes que pueden causar hipoxia neonatal son:
- Infecciones virales: Algunas infecciones virales maternas, como la rubéola, el citomegalovirus (CMV) y el virus de la varicela zóster, pueden afectar al feto y aumentar el riesgo de hipoxia neonatal. Estas infecciones pueden dañar la placenta o el sistema circulatorio fetal.
- Infecciones bacterianas: Algunas infecciones bacterianas maternas, como la listeriosis y la sífilis, pueden transmitirse al feto durante el embarazo y causar daño en los órganos, incluyendo el corazón y los pulmones, lo que puede llevar a la hipoxia.
- Infecciones del tracto urinario: Las infecciones del tracto urinario no tratadas en la madre pueden propagarse al útero y la placenta, lo que puede interferir en el flujo de sangre y oxígeno al feto.
- Infecciones del sistema reproductivo: Infecciones en el sistema reproductivo materno, como la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) o la cervicitis, pueden aumentar el riesgo de infección fetal y complicaciones que pueden resultar en hipoxia.
- Infecciones sistémicas: Algunas infecciones maternas pueden diseminarse por todo el cuerpo y afectar la función de múltiples órganos, incluyendo los pulmones y el corazón, lo que puede llevar a la hipoxia neonatal.
- Infecciones oportunistas en madres inmunocomprometidas: Las mujeres con sistemas inmunológicos debilitados debido a enfermedades como el VIH o la inmunosupresión médicamente inducida pueden estar en mayor riesgo de infecciones que pueden causar hipoxia en el feto.
Causa de Hipoxia Neonatal por Infecciones en el Útero
La hipoxia neonatal causada por infecciones maternas en el útero puede deberse a que la infección afecta directamente al feto, interfiriendo en su desarrollo y en su capacidad para obtener suficiente oxígeno. En algunos casos, se pueden requerir intervenciones médicas específicas para tratar las complicaciones causadas por estas infecciones y prevenir la hipoxia neonatal.
Algunas infecciones maternas que pueden causar hipoxia neonatal cuando afectan al feto en el útero incluyen:
- Toxoplasmosis: Esta infección, causada por el parásito Toxoplasma gondii, puede transmitirse al feto a través de la placenta si una mujer embarazada contrae la infección durante el embarazo. La toxoplasmosis puede causar problemas en el desarrollo fetal, incluyendo lesiones cerebrales y problemas oculares, que pueden conducir a la hipoxia neonatal.
- Citomegalovirus (CMV): El CMV es un virus que puede transmitirse al feto a través de la placenta. Si un feto se infecta con CMV en el útero, puede desarrollar problemas neurológicos, auditivos y visuales, que en casos graves pueden llevar a la hipoxia.
- Rubéola (sarampión alemán): La rubéola es una infección viral que puede causar daño en el feto si la madre se infecta durante el embarazo. Los problemas asociados con la rubéola en el feto pueden incluir defectos cardíacos y problemas en el desarrollo del sistema nervioso, lo que podría resultar en hipoxia.
- Sífilis: Si una madre tiene sífilis y la infección no se trata durante el embarazo, la bacteria que causa la sífilis puede afectar al feto, causando problemas graves en varios órganos, incluyendo el corazón y los vasos sanguíneos, lo que puede llevar a la hipoxia neonatal.
- VIH (virus de la inmunodeficiencia humana): El VIH se puede transmitir de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia. Los bebés infectados con VIH pueden experimentar una variedad de complicaciones, incluyendo problemas pulmonares y cardiovasculares que pueden resultar en hipoxia.
- Herpes genital: Si una madre tiene herpes genital activo durante el parto vaginal, el bebé puede infectarse y desarrollar complicaciones respiratorias graves, lo que podría llevar a la hipoxia.
Conclusión
El cordón umbilical, aunque esencial para la vida fetal, puede presentar complicaciones como enredos, nudos o quistes, que pueden comprometer el suministro de oxígeno y nutrientes al feto. La hipoxia neonatal, resultado de la falta de oxígeno, puede tener causas diversas, desde problemas durante el parto hasta infecciones maternas. La detección temprana y el tratamiento oportuno son cruciales para minimizar los riesgos y asegurar la salud del bebé.
