Factor VIII Elevado y su Relación con la Fertilidad: Causas y Consecuencias

La coagulación sanguínea es un proceso fisiológico esencial para la supervivencia. Gracias al espesamiento de la sangre y la formación del coágulo en momentos determinados, los seres vivos pueden preservar la hemostasis (el cese de la pérdida de sangre desde un vaso dañado) y su posterior reparación.

El proceso de coagulación comienza con la vasoconstricción, con el objetivo principal de reducir el flujo sanguíneo en la zona afectada. Luego, las plaquetas se adhieren al sitio de la lesión formando un tapón plaquetario. A continuación, se activan una serie de reacciones en cascada que implican proteínas llamadas factores de coagulación, lo que lleva a la transformación del fibrinógeno en fibrina.

Por desgracia, en ocasiones los mecanismos de coagulación pueden verse alterados, lo que provoca que se produzcan más o menos coágulos de lo esperado, desembocando en sangrados abundantes, formación de trombos u otros eventos con potenciales complicaciones.

¿Qué es la Trombofilia?

La trombofilia es una condición en la que la sangre se coagula de manera anormalmente fácil. También conocido como hipercoagulabilidad, este cuadro describe el estado patológico de coagulación exagerada o coagulación en ausencia de sangrado, lo cual favorece la aparición de trombos (coágulos sanguíneos que se forman dentro de un vaso sanguíneo, ya sea en una vena o arteria).

Tal y como indican fuentes científicas, entre el 5 y el 8 % de la población mundial presenta trombofilia. De todas formas, estas cifras pueden ser variables, ya que existen opiniones divergentes en cuanto a si se debe investigar si existe trombofilia en todas las personas con un episodio de trombosis no provocado o si, en su defecto, se recomienda proceder de otras formas.

La trombofilia puede ser congénita y estar presente desde el nacimiento, ser adquirida por estilo de vida y otros factores o, como más comúnmente ocurre, debutar por una conjunción entre predisponentes genéticos y ambientales.

Trombofilia e infertilidad

Trombofilia Hereditaria

La trombofilia hereditaria es aquella que está presente desde el nacimiento y se debe a mutaciones genéticas heredadas de los padres. Los tipos más comunes de trombofilia congénita son aquellos que surgen como resultado de la hiperactividad de los factores de la coagulación debido a cambios puntuales en genes, por lo que se consideran alteraciones de “ganancia de función”.

Algunas mutaciones genéticas que pueden causar trombofilia incluyen:

  • Factor V Leiden: El gen F5 codifica el factor V de coagulación, una proteína esencial para la coagulación de la sangre.
  • Protrombina G20210A: El gen F2 codifica la información necesaria para la formación de la protrombina, una de varias sustancias conocidas como factores de la coagulación.
  • Déficit de antitrombina III: El gen SERPINC1, situado en el brazo largo del cromosoma 1, codifica la antitrombina, una proteína plasmática que inhibe la coagulación de la sangre.
  • Mutación del factor XII de coagulación: El gen F12 es responsable de la producción del factor de coagulación XII, una proteína esencial para la coagulación sanguínea.
  • Mutación MTHFR: Este gen codifica para la enzima metilentetrahidrofolato reductasa (MTHFR), que es crucial para el metabolismo del ácido fólico.

Estas son solo algunas de las mutaciones genéticas que pueden causar trombofilia, pero existen muchas más. De todas formas, es importante destacar que el factor V Leiden es el desencadenante más habitual de todos, siendo responsable de hasta casi el 20 % de las trombosis venosas profundas (un efecto secundario de la trombofilia). Esta condición hereditaria se considera autosómica dominante, es decir, que una persona solo necesita una copia del gen mutado para presentar la condición.

Trombofilia Adquirida

En este caso, la trombofilia está provocada por eventos experimentados a lo largo de la vida.

  • Enfermedades autoinmunitarias: Algunos ejemplos son el síndrome antifosfolípido (SAF), el lupus y la artritis reumatoide.
  • Enfermedades cardiovasculares: Como la aterosclerosis, un síndrome caracterizado por el depósito e infiltración de sustancias lipídicas en las arterias.
  • Cáncer: Diversos tipos de cáncer, especialmente aquellos metastásicos, favorecen los eventos de trombosis.

Más allá de los agentes causales de trombofilia adquirida, es importante destacar que existen múltiples factores de riesgo asociados que no provocan esta condición por sí solos, pero sí que predisponen. El embarazo, la obesidad, la diabetes, las cirugías, la inmovilidad prolongada y otros muchos eventos pueden fomentar la aparición de trombos.

Complicaciones Asociadas a la Trombofilia

La trombofilia sin controlar puede asociarse a múltiples eventos de salud relacionados con la formación de trombos en distintas partes del cuerpo.

  • Trombosis venosa profunda (TVP): Este cuadro tiene lugar cuando se forma un coágulo en una o más venas profundas del cuerpo, generalmente las piernas.
  • Embolia pulmonar (EP): La embolia pulmonar se produce por un coágulo de sangre que obstruye y detiene el flujo de sangre hacia una arteria en los pulmones. Como se ha mencionado en líneas previas, el coágulo suele viajar desde las piernas a raíz de una trombosis venosa profunda.

Síntomas de la Trombofilia

Como hemos mencionado en líneas previas, muchas personas con trombofilia no llegan a desarrollar trombos, por lo que no tienen por qué experimentar ningún signo o síntoma a lo largo de su vida. Los síntomas de la trombofilia dependen ampliamente de los órganos y sistemas afectados. En los casos de trombosis venosa profunda (TVP), la sintomatología se circunscribe más a las extremidades inferiores, mientras que en los escenarios de embolismo pulmonar es mucho más habitual experimentar signos generales y en la zona del pecho.

Diagnóstico de la Trombofilia

El diagnóstico de trombofilia se basa en la sospecha clínica, especialmente en pacientes con antecedentes personales o familiares de trombosis venosa o arterial no provocada, trombosis en sitios inusuales (como cerebral o mesentérica), trombosis recurrente, o eventos trombóticos a edad temprana. También se debe considerar en casos de complicaciones obstétricas, como pérdidas fetales repetidas o preeclampsia severa.

Es importante que los estudios se realicen en el momento adecuado, ya que eventos agudos, embarazo o el uso de anticoagulantes pueden alterar los resultados. Las pruebas de laboratorio deben diferenciar entre trombofilia hereditaria (mutaciones genéticas o deficiencias congénitas) y trombofilia adquirida, como el síndrome antifosfolípido, que requiere la detección persistente de anticuerpos antifosfolípidos en dos ocasiones separadas por al menos 12 semanas.

Tratamiento de la Trombofilia

El tratamiento de la trombofilia depende del tipo (hereditaria o adquirida), la presencia o no de eventos trombóticos, y otros factores de riesgo individuales. En personas con trombofilia que han presentado trombosis, el tratamiento incluye anticoagulación con heparina de bajo peso molecular o anticoagulantes orales (como warfarina, apixabán o rivaroxabán), generalmente durante al menos 3 a 6 meses. En casos con alto riesgo de recurrencia (por ejemplo, trombofilia grave o trombosis recurrente), puede considerarse anticoagulación indefinida.

En el caso de trombofilia adquirida, especialmente el síndrome antifosfolípido, el tratamiento es más específico y puede requerir anticoagulación de por vida si hay antecedentes de trombosis. Además, en mujeres embarazadas con trombofilia y antecedentes de pérdida fetal, se puede indicar tratamiento preventivo con heparina y aspirina de baja dosis durante la gestación.

Infertilidad Inmunológica y Trombofilias

El sistema inmunológico del organismo está compuesto por multitud de células, moléculas y mecanismos que protegen al cuerpo de los agentes extraños, como virus, bacterias y otros agentes infecciosos que causan enfermedades. En ocasiones, el sistema inmunitario falla, no puede diferenciar lo propio de lo extraño y, finalmente, actúa contra las células del propio cuerpo. Este fallo es lo que provoca la aparición de las conocidas enfermedades autoinmunes.

Durante el embarazo, el sistema inmunológico de la madre desarrolla un mecanismo de tolerancia para no atacar al embrión. Sin embargo, existen alteraciones del sistema inmunológico que pueden afectar a la fertilidad masculina y/o femenina, aunque ésta última en una mayor medida. El cuerpo de la mujer puede reconocer como extraños a los espermatozoides y/o al embrión, lo cual provocará fallos de implantación repetidos o abortos en el primer trimestre de gestación.

La trombofilia es una patología autoinmune que consiste en la aparición de coágulos sanguíneos anormales en los vasos sanguíneos (venas y/o arterias). Durante el embarazo, los coágulos que se forman en la sangre pueden llegar hasta la placenta y bloquear el desarrollo del feto.

Para conseguir que un embarazo sea evolutivo, las pacientes que sufren trombofilia deben seguir un tratamiento con ácido acetilsalicílico (Aspirina, Adiro) y heparina durante toda la gestación.

Tipos de Infertilidad Inmunológica

Algunos tipos de esterilidad inmunológica incluyen:

  • Anticuerpos antiespermatozoides (AEA): Proteínas que se unen a los espermatozoides, afectando a su capacidad de movimiento y fecundación del óvulo.
  • Síndrome antifosfolípido (SAF): Anticuerpos en la sangre materna que provocan un estado de hipercoagulabilidad, lo que conlleva a formación de trombos en la placenta y la pérdida del embarazo.
  • Infertilidad aloinmune: El sistema inmunológico de la mujer no reconoce al embrión como propio, impidiendo la implantación embrionaria o provocando la pérdida del embarazo.

Esterilidad Inmunológica y Reproducción Asistida

De todos los tipos de infertilidad inmunológica, el que seguro necesitará técnicas de reproducción asistida para conseguir un embarazo son los anticuerpos antiespermatozoides. En función de la localización de los AEA y su gravedad, los tratamientos que pueden hacerse son los siguientes:

  • Inseminación artificial (IA): Si los anticuerpos se encuentran en la mucosa vaginal.
  • Fecundación in vitro (FIV): Si la presencia de anticuerpos antiespermatozoides es mayor o se encuentran en todo el tracto reproductor femenino. Si se utiliza la técnica de ICSI, además, el espermatozoide se introduce directamente dentro del óvulo.

Las trombofilias y otros trastornos del sistema inmunológico también pueden requerir un tratamiento de fertilidad para conseguir el embarazo. No obstante, si la mujer no tiene otros problemas de esterilidad asociados, podrá quedarse embarazada sin riesgo de perderlo con un tratamiento de fármacos anticoagulantes.

Trombofilias y Abortos de Repetición

El aborto de repetición se define como la pérdida de tres gestaciones de forma consecutiva antes de la semana 20, aunque cada vez más especialistas optan por considerarlo aborto recurrente a partir de dos pérdidas gestacionales seguidas. Se trata de una situación complicada, puesto que no siempre se conoce la causa. Prácticamente un 50% de los abortos recurrentes son de origen desconocido.

Trombofilia Efecto en el Embarazo Tratamiento
Factor V Leiden Mayor riesgo de trombosis placentaria y aborto Aspirina y heparina
Protrombina G20210A Mayor riesgo de complicaciones trombóticas Anticoagulantes
SAF Pérdida recurrente del embarazo Heparina y aspirina a dosis bajas

Las mujeres con alteraciones trombofílicas suelen tener un difícil historial reproductivo, como: dificultad para conseguir el embarazo, fallos repetidos de FIV, múltiples embarazos bioquímicos o abortos de repetición. En pacientes que padecen trombofilias, lograr que un embarazo llegue a término y el bebé consiga nacer puede llegar a ser un reto para los especialistas. Lo recomendable es que el ginecólogo trabaje junto al hematólogo, para conseguir controlar las alteraciones en la coagulación sanguínea y que el bebé consiga desarrollarse y llegar la momento del parto.

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