La maternidad es una etapa hermosa, pero también desafiante, especialmente cuando la salud de la madre se ve comprometida. Es común que un bebé sufra entre seis y ocho resfriados durante su primer año, así que no te alarmes si parece que está siempre acatarrado. Durante los primeros meses de vida, el sistema inmunológico de los bebés es aún inmaduro y sus defensas son débiles.
Si eres madre lactante y te encuentras resfriada, es natural que te surjan dudas sobre cómo proteger a tu bebé. Este artículo te proporcionará información valiosa y consejos prácticos para manejar esta situación.
Lactancia Materna y Enfermedad: ¿Qué Debes Saber?
Lo que no es tan conocido es el hecho de que son pocas las madres que, deseando alimentar a su bebé con leche materna, no puedan hacerlo. A pesar de que la lactancia materna a veces presenta dificultades, con el consejo experto adecuado y mucha paciencia y constancia por parte de la madre, suelen resolverse adecuadamente.
Es importante saber que la lactancia materna esta formalmente contraindicada únicamente en tres situaciones debidas a enfermedad: dos enfermedades maternas, el VIH y el virus Leucemia/linfoma de células T (sumamente infrecuente), y una del recién nacido, la galactosemia. Si la madre padece alguna enfermedad crónica, lo más probable es que pueda dar lactancia materna a su bebé, ya que puede hacerse con la mayoría de ellas.
Ante una enfermedad vírica, como la gripe, o el coronavirus, la madre debe continuar amamantando al bebé, a no ser que su propia situación física no se lo permita. Si padeces mastitis, también debes continuar dando lactancia materna, ya que no hay peligro por el germen que la produce, ni por el antibiótico que te hayan pautado (ya que tu médico antes de pautarlo lo ha tenido en cuenta). Y además, tu bebé es el que más eficazmente va a extraer la leche del pecho, lo que es sumamente importante para tu curación.
Precauciones Especiales Durante la Lactancia
Si estás enferma, toma algunas precauciones especiales para proteger a tu bebé:
- Lugar ventilado: Amamanta en un lugar bien ventilado.
- Mascarilla: Utiliza una mascarilla para reducir la propagación de gérmenes.
- Higiene de manos: Lávate las manos frecuentemente con agua y jabón.
- Distancia: No te acerques demasiado al bebé para minimizar la posibilidad de contagio.
Tampoco hay ningún problema para seguir amamantando al bebé con normalidad si se tiene fiebre. La mayoría de los medicamentos utilizados habitualmente para el dolor y la fiebre, como paracetamol o ibuprofeno, son compatibles con la lactancia materna.
¿Lactancia con Síntomas de Enfermedad?
Por lo tanto, si comienzas con fiebre o con síntomas habituales de enfermedad (fiebre, tos, congestión nasal, diarrea, dolor de cabeza...), lo recomendable es que continúes amamantando a tu bebé con normalidad y te pongas en contacto con tu médico lo antes posible para que pueda valorarte.
El Resfriado en el Bebé: Síntomas y Cuidados
Cuando un bebé comienza con tos y estornudos, es normal que salten las alarmas, especialmente si son muy pequeños. Aunque existen más de 200 virus que pueden causar infecciones respiratorias, la mayoría de las veces se trata de un catarro común que dura entre 5 y 10 días, presentando síntomas leves como mocos, tos seca, fiebre o estornudos.
Los primeros síntomas de un resfriado en un bebé son similares a los de un adulto. En primer lugar, notarás que tiene la nariz congestionada o que empieza a tener un goteo nasal. En los primeros días, la secreción nasal será de color claro, pero más tarde es probable que se espese y cambie de color a amarillo o verde.
Un poco más tarde empezarás a ver otros síntomas, como estornudos, toses, irritabilidad y dificultad para dormir. Es posible que también durante el catarro a tu bebé le suba un poco la temperatura y que tenga dificultades con la lactancia materna o para tomar el biberón.
Un catarro común en un bebé debería durar como máximo 15 días y no pasar de ser una molestia. Sin embargo, debido a su sistema inmune poco desarrollado, un resfriado común puede complicarse.
Cuidados para Aliviar los Síntomas del Resfriado en el Bebé
Para los catarros comunes, no existe un tratamiento específico, ni para bebés ni para adultos. Sin embargo, puedes tomar medidas para aliviar los síntomas de tu bebé:
- Hidratación: Asegúrate de que tu bebé esté bien hidratado, ofreciéndole el pecho o el biberón con frecuencia.
- Lavados nasales: Si tu bebé tiene mocos, realiza lavados nasales con suero fisiológico antes de las tomas para facilitar la alimentación y antes de dormir para un mejor descanso.
- Control de la temperatura: Vigila su temperatura. Si tu bebé es menor de 6 meses y tiene fiebre por encima de 38ºC, consulta inmediatamente con tu pediatra.
- Posición elevada para dormir: Eleva la cabecera de la cuna para que el bebé esté semi-incorporado.
La otitis media aguda es una enfermedad infecciosa muy común en niños y bebés. Aunque lo más normal es que tu bebé tenga otitis en verano, también es posible que la contraiga por culpa de un catarro.
Este tipo de infección puede ser una bronquiolitis o una neumonía. Si respira hundiendo las costillas y levantando el abdomen, es un claro signo de dificultad respiratoria. Los pulmones no son capaces de hacer por ellos mismos el trabajo y se ayudan de toda la musculatura abdominal e intercostal para llenar y vaciar los pulmones.
Un gesto tan sencillo y cotidiano como es el lavado de manos frecuente reduce mucho las posibilidades de que el catarro en un bebé pase a algo peor. También una buena higiene nasal puede prevenir complicaciones y molestias en el catarro del bebé.
Además, si tienes un bebé menor de 6 meses y algún miembro de la familia está acatarrado, estornudando o tosiendo; no lo acerques a él. Como ves, mantenerse informado y vigilante es fundamental para la salud de tu bebé.
Recuerda: Siempre consulta con tu pediatra ante cualquier duda o síntoma preocupante en tu bebé.
¿Resfriado o Gripe? Conoce las Diferencias
Es crucial distinguir entre un resfriado común y la gripe, ya que son causados por virus diferentes y requieren atenciones específicas.
No, no es lo mismo. La gripe está causada por el virus influenza, el rinovirus es el virus que produce el catarro. Como podéis ver, son situaciones diferentes, siendo la gripe un proceso de mayor gravedad y que requiere una atención sanitaria específica. El virus de la gripe tan solo se transmite a través de secreciones (estornudos, tos,…) de una persona infectada. A través de la leche materna no se contagia el virus de la gripe.
Lo que sí pasa a través de la leche son todas las defensas específicas que la madre, al estar enferma, desarrolla para luchar contra la enfermedad. Como decía antes, no hay que dejar la lactancia en ningún caso si no quieres. Si el bebé es un recién nacido, es prematuro o tiene alguna patología, puede ser más prudente extraerse la leche y ofrecérsela en diferido. Pero si el bebé ya no es un recién nacido, está sano y fuerte, y te apetece, puedes seguir con la lactancia materna como siempre. Y es que a través de la leche le pasas defensas y anticuerpos específicos que le van a proteger de ambos procesos.
En el caso de bebés recién nacidos, prematuros o enfermos, el CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos) desaconseja a las madres con gripe mantener la lactancia materna directa con sus bebés. Les recomienda que se aislen y que se extraigan leche y otra persona se la ofrezca al bebé. Esta medida preventiva también aplica en el caso de que la madre estuviera tan mal físicamente que el hecho de poner al bebé al pecho le resultara imposible.
Tabla Comparativa: Resfriado vs. Gripe
| Característica | Resfriado Común | Gripe (Influenza) |
|---|---|---|
| Virus causante | Rinovirus (principalmente) | Virus de la influenza |
| Frecuencia | Varias veces al año | Generalmente una vez al año |
| Intensidad de los síntomas | Leves | Más intensos |
| Fiebre | Baja o ausente | Alta (alrededor de 3 días) |
| Dolores musculares | Leves | Moderados a intensos |
| Fatiga | Leve | Pronunciada |
| Estornudos | Frecuentes | Poco comunes |
| Duración | Más corta (unos pocos días) | Más larga (hasta dos semanas) |
Medidas Adicionales para Proteger a tu Bebé
Además de las precauciones mencionadas, considera estas medidas para minimizar el riesgo de contagio:
- Limpiar las superficies de cocina y comedor.
- Evitar toser o estornudar delante del bebé.
- No compartir toallas ni trapos de cocina.
La mayoría de medicaciones para el catarro son compatibles, recuerda que siempre que tengas dudas puedes revisar las medicaciones en la web de los pediatras de Apilam para ver si son o no compatibles. En el caso de tener la gripe, la mayoría de tratamientos para la gripe también son compatibles con la lactancia, ya que la mayoría casi no se excretan en la leche.
Si tienes un bebé menor de 6 meses y algún miembro de la familia está acatarrado, estornudando o tosiendo; no lo acerques a él.
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Mitos Comunes sobre el Resfriado y la Lactancia
Existen muchos mitos sobre el resfriado y la lactancia. Vamos a aclarar algunos:
- Mito: Debes dejar de amamantar si estás resfriada.
- Realidad: ¡Falso! Los resfriados son muy frecuentes sobretodo en otoño e invierno. La causa de los resfriados son varios tipos de virus. Estos virus no se pasan a través de la leche. La vía de transmisión es a través de las secreciones respiratorias. Para evitar pasar la infección al bebé es muy importante evitar toser o estornudar cerca del bebé y el lavado de manos. Además, a través de la leche materna, la madre pasará al bebé las defensas que su cuerpo ha creado frente la infección.
El Resfriado en Recién Nacidos: ¿Qué lo Hace Tan Común?
El resfriado en recién nacidos es bastante habitual, como bien sabrás si tienes un bebé, y es que los estudios indican que suele presentarse entre 6 y 10 veces al año.En este caso, seguro que también habrás escuchado que los antibióticos no sirven para su tratamiento y que suelen pasar por sí solos. ¿Esto es así? En este artículo te contamos si estas afirmaciones son ciertas, y te explicamos los motivos por los que el resfriado en recién nacidos es tan frecuente.
Como ya hemos mencionado, durante sus primeros 12 meses de vida, un bebé puede tener entre 6 y 10 resfriados. Este número es tan elevado porque los recién nacidos aún no han desarrollado inmunidad a muchas infecciones comunes. Además, si están en contacto con otros niños como pueden ser sus hermanos, o incluso si van a la guardería, este número puede aumentar, ya que estos virus se transmiten con mucha facilidad.
A pesar de que este número tan elevado de resfriados pueda alarmarnos, afortunadamente, la mayoría desaparecen por sí solos y no tienen consecuencias mayores.
¿Por Qué No Funcionan los Antibióticos?
Como te hemos explicado, el resfriado es una infección causada generalmente por el virus “rinovirus”. Los virus son unas entidades biológicas que se encuentran en el límite de los organismos vivos. Son mucho más pequeños que las bacterias y no pueden verse a través de un microscopio. Para sobrevivir, necesitan infectar a una célula de otro organismo para poder utilizar sus mecanismos, moléculas y materiales y así poder producir más copias de sí mismos y propagarse rápidamente, haciendo enfermar al organismo que han infectado.
Los antibióticos son medicamentos que combaten enfermedades causadas por bacterias, no por virus, por este motivo, no tiene sentido administrarlos si la patología tiene un origen vírico. Si tomamos antibióticos para intentar luchar contra infecciones víricas, puede ocurrir que desarrollemos una resistencia a los antibióticos. Si desarrollamos esta resistencia cuando realmente tengamos una infección por bacterias y tomemos el antibiótico, el fármaco no será efectivo.
Factores que Contribuyen a la Frecuencia de Resfriados en Bebés
Algunos motivos por los que los recién nacidos se resfrían entre 6 y 10 veces al año son los siguientes:
- Multitud de virus: Una vez que un niño ha pasado un resfriado, se vuelve inmune al virus que lo ha provocado. Sin embargo, existen más de 100 tipos de virus que causan resfriado. A medida que tu hijo vaya pasando resfriados, aumentará su inmunidad contra más tipos de virus y por tanto se resfriará con menos frecuencia.
- Facilidad de contagio: Como hemos explicado, los virus necesitan invadir una célula para sobrevivir. No obstante, pueden mantenerse con vida horas fuera de ellas. Por eso, si el bebé toca algún objeto contaminado con el virus y luego se lleva la mano a la boca o a la nariz, puede que entre en su organismo y, por lo tanto, causar una infección. Además, cuando alguien con un virus estornuda, tose o habla, se forman pequeñas gotas que contienen los virus. Por lo que si un niño con un resfriado estornuda cerca de otro también puede transmitirle el virus. Esta es una de las principales razones por la que el resfriado es tan común, ya que es frecuente que los bebés pasen tiempo con otros niños que no se lavan las manos tras toser, o que se tapan mal la boca al hacerlo.
- Sistema inmune de los bebés: El sistema inmune podemos definirlo como el conjunto de mecanismos que intervienen en la defensa de nuestro organismo. Cuando un bebé nace no tiene su sistema inmune activo completamente. Esto no quiere decir que nuestro bebé nazca sin defensas ya que, durante el último trimestre del embarazo, la madre transmite anticuerpos a través de la placenta al feto, y estos anticuerpos lo protegen durante sus primeros 6 meses de vida.
Visitas al Recién Nacido: Precauciones Importantes
Las visitas al recién nacido deben ser cuidadosamente gestionadas para proteger su salud:
- Avisa siempre antes de ir. Nunca te presentes por sorpresa.
- Ante cualquier síntoma de resfriado o enfermedad, cancelar la visita. Los recién nacidos son muy vulnerables, con un sistema inmune muy inmaduro.
- No te pongas perfumes o cremas con fragancias. Cualquier olor extraño que puedas dejar en el bebé podría interferir en el vínculo madre-hijo.
- El horario es importante.
- No tomes nunca al bebé en brazos ni preguntes para hacerlo. En todo caso debe ser la madre quien te ofrezca su bebé, pero recuerda que un recién nacido no debería ser tomado en brazos por nadie más que sus padres. Las primeras semanas son claves para establecer el vínculo y la lactancia materna y cualquier interferencia puede poner ambas situaciones en riesgo.
- Evita darle besos al bebé, al menos en la cara o las manos.
- No hagas fotos a no ser que te las pidan.
- No des consejos de crianza o lactancia a no ser que te los pidan.
- No te quedes demasiado tiempo.
Conclusión
Cuidar de un recién nacido mientras estás resfriada puede ser un desafío, pero con la información y precauciones adecuadas, puedes proteger a tu bebé y seguir disfrutando de la lactancia materna. Recuerda siempre consultar a tu médico ante cualquier duda o síntoma preocupante.
