La escarlatina, también conocida como fiebre escarlata, es una enfermedad contagiosa causada por los estreptococos del grupo A. Aunque es más común en niños de 5 a 15 años, puede afectar a personas de todas las edades, incluyendo bebés.
Si su hijo tiene dolor de garganta y sarpullido, podría ser escarlatina (también llamada fiebre escarlata). Un grupo de bacterias llamado Streptococcus, o estreptococos, del grupo A causa la escarlatina. Estas bacterias a veces producen un veneno (una toxina) que causa un sarpullido "escarlata" que da el nombre a la enfermedad. Es importante saber que no todas las personas infectadas tienen síntomas o parecen estar enfermas.
Aunque suena a antiguo, la escarlatina nunca nos ha dejado. Es una enfermedad infecto-contagiosa bastante frecuente en nuestro día a día, relativamente fácil de diagnosticar, con un tratamiento sencillo y que hoy en día no suele producir complicaciones serias.
🆘 Misterioso retorno de la ESCARLATINA 😱 TU BEBÉ PUEDE ESTAR EN PELIGRO ☢️ Síntomas y TRATAMIENTO
¿Qué es la escarlatina?
La escarlatina consiste en una infección que puede desarrollarse en aquellas personas que tienen faringitis estreptocócica, la cual se caracteriza por ser un tipo de faringitis bacteriana causada por la bacteria Streptococcus del grupo A, y que causa inflamación y dolor en la garganta, pudiendo afectar a niños y adultos de prácticamente todas las edades (efectivamente, incluyendo también a los bebés). Cuando surge la escarlatina es común que aparezca un sarpullido de color rojizo y brillante en el cuerpo, el cual generalmente se acompaña de fiebre elevada y dolor de garganta. De ahí que sea también conocida como fiebre escarlata. Por tanto, las mismas bacterias que originan la faringitis estreptocócica también causan escarlatina.
La escarlatina es una enfermedad infecciosa que está causada por una bacteria de la familia del estreptococo beta-hemolítico del grupo A (EBHGA), que produce una toxina ante la que algunas personas, no todas, muestran una clara sensibilidad. Es una faringoamigdalitis aguda (anginas) asociada a un exantema (erupción en la piel). La causa una bacteria llamada estreptococo betahemolítico del grupo A y el exantema se debe a una sustancia (toxina) que producen algunas familias de esta bacteria.
La bacteria produce una toxina que causa una erupción en la piel de color carmesí o escarlata, de ahí su nombre de escarlatina. Es una infección fácilmente tratable con antibióticos y, en la mayor parte de casos es leve y cura sin secuelas. La importancia de diagnosticarla correctamente y tratarla, es para evitar complicaciones graves en el riñón, articulaciones, pulmón y corazón.
Consiste en una infección del tracto respiratorio superior causada por la bacteria llamada Estreptococo del Grupo A, o bacteria Streptococcus pyogenes. Esta bacteria tiende a liberar toxinas que ingresan a la sangre desde la garganta infectada, causando erupciones rojas sumamente características. Al tacto se sienten como papel de lija. Pero algunos bebés pueden no desarrollar erupciones cutáneas por infecciones estreptocócicas, principalmente porque tienden a no ser sensibles a la toxina.
La escarlatina es una enfermedad producida por una bacteria llamada Streptococo pyogenes causante de las famosas “anginas” o “placas” (amigdalitis bacterianas) pero que además en esta ocasión el gérmen libera unas toxinas que producen unas manchas muy típicas en la piel.
Los estreptococos del grupo A viven en la nariz y la garganta y pueden transmitirse fácilmente a otras personas. Las bacterias se transmiten cuando una persona infectada tose o estornuda, lo cual crea gotitas respiratorias con la enfermedad. También pueden contagiar las personas portadoras a través de objetos o alimentos (aunque con menos frecuencia).
La transmisión es directa, de persona a persona a través de la saliva y secreciones nasales.
A través de las gotitas de saliva que emitimos al hablar, por lo que los niños pequeños entre 3- 8 años que juntan sus cabezas continuamente son carne de cañón.
Es una enfermedad que afecta a los niños durante los primeros años de escolarización. Es menos frecuente antes de los 3 años (antes de estas edades las anginas y faringitis suelen ser de origen viral) y después de los 15 años de edad.
La bacteria pasa de persona enferma a persona sana de forma directa vía respiratoria, a través de las gotas emitidas mientras hablamos o estornudamos.
Hay algunas personas viven con el estreptococo en su garganta, de forma que pueden ser «portadoras» sin desarrollar la enfermedad, o que la bacteria aproveche un momento de «bajada de defensas» para infectar.
No obstante su contagiosidad, hay enfermedades que se esparcen entre los niños con mucha más facilidad (por ejemplo muchas virales).
La escarlatina se puede contraer más de una vez. Tener escarlatina una vez no protege de la infección en el futuro.
Es importante lavarse las manos a menudo, evitando compartir alimentos, artículos personales y utensilios. Si el bebé o el niño tiene escarlatina, es esencial que se quede en casa durante al menos 24 horas después del inicio del tratamiento con antibióticos, pudiendo regresar a la escuela cuando ya no tenga fiebre.
Por el tipo de enfermedad y sus escasas posibilidades de complicaciones severas, no es necesario tomar medidas extraordinarias comunitarias, más allá de medidas de higiene habituales y obviamente no llevar niños enfermos al cole.
Una vez se ha marchado la fiebre y se lleva más de 24 horas de tratamiento antibiótico el niño puede volver a la escuela.
Es importante lavarse las manos a menudo, evitando compartir alimentos, artículos personales y utensilios.
Si el bebé o el niño tiene escarlatina, es esencial que se quede en casa durante al menos 24 horas después del inicio del tratamiento con antibióticos, pudiendo regresar a la escuela cuando ya no tenga fiebre.
Si se confirma que tiene una infección, o bien se tiene una alta sospecha de que el niño padece escarlatina, el pediatra le dará un antibiótico que tendrá que tomar durante 10 días.Además de prevenir las posibles complicaciones, este tratamiento contribuye a mejorar los síntomas y a que estos remitan antes (aunque el sarpullido puede prolongarse durante más tiempo).
También pueden tomarse medicamentos antitérmicos para controlar la fiebre. En cambio, no es necesario aplicar ningún tratamiento sobre la piel.
En caso de picor, podemos asociar antihistamínicos por vía oral.
Al igual que en la faringoamigdalitis estreptocócica (anginas) el tratamiento de elección es un antibiótico (habitualmente la penicilina o bien amoxicilina) durante 10 días.
Fácil. Con antibióticos de la familia de las penicilinas durante 10 días. No hay vacuna disponible.
El médico recetará un antibiótico que el pequeño tendrá que tomar durante unos 10 días.
El tratamiento es sencillo pero es conveniente, aunque el niño estará mucho mejor en 24-48h, finalizarlo para no sólo curar la enfermedad sino también erradicar el estado de portador faríngeo.
Medidas preventivas para protegerse a uno mismo y a los demás
- La mejor manera de prevenir el contagio y la transmisión de estreptococos del grupo A es lavándose las manos con frecuencia.
- Esto es particularmente importante después de toser o estornudar y antes de preparar alimentos o comer.
- Cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable cuando tosa o estornude.
- Botar el pañuelo desechable usado a la basura.
- Si no tiene un pañuelo desechable cuando tosa o estornude, debe cubrirse la nariz y la boca con la parte superior del brazo o el codo, no las manos.
- Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón por al menos 20 segundos.
- Usar un desinfectante de manos a base de alcohol si no tiene agua y jabón disponibles.
Síntomas de la escarlatina
Los síntomas son fiebre elevada, vómitos, dolor de cabeza, dolor de garganta y erupción en la zona del cuello y de la cara que luego suele extenderse al resto del cuerpo. Las amígdalas y la parte posterior de la garganta pueden estar cubiertas por una capa blanquecina, o estar rojas, inflamadas y cubiertas por puntos blanquecinos o amarillentos de pus.
El síntoma más característico (por ser el más visual) son unas manchas en la piel (exantema) que harán su aparición de 12 a 48 horas después del contagio. Primero las verás en su cara y, con el paso de los días, se irán extendiendo por el tronco, las piernas y abdomen. Estas manchas son de color rojo, muy visibles y además tienen un tacto áspero. Se suelen concentrar principalmente en pliegues como las ingles y las axilas, y durarán entre 4 y 7 días.
Otros síntomas: Fiebre moderada de inicio súbito Dolor de garganta, lengua de un color rojo intenso (“aframbuesada” decimos los pediatras), a veces blanquecina con puntos rojos y ganglios aumentados de tamaño en el cuello. Dolor de cabeza, náuseas, vómitos, decaimiento, falta de apetito.
Los síntomas cutáneos pueden acompañarse también de otras afecciones que nos pueden ayudar a confirmar el diagnóstico: Adenopatías: inflamación de los ganglios cervicales Fiebre Escalofríos Dolores articulares Náuseas y vómitos Pérdida del apetito
El exantema dura de 3 a 7 días y al desaparecer puede descamarse la piel, empezando también por el cuello y la cara (de arriba hacia abajo). Otros síntomas que pueden aparecer son vómitos, dolor de cabeza, dolor abdominal, escalofríos, falta de apetito y decaimiento.
El síntoma más típico es el exantema rosado y de textura áspera, como “piel de gallina” o lija en la barriga del niño. En un inicio la piel aparece roja, como si se hubiera quemado por el sol. Se inicia en la cara y el cuello, respetando el área alrededor de la boca y nariz (surco nasogeniano). En los pliegues, especialmente en las axilas e ingles, la erupción es más intensa. Las zonas de la piel que presentan la erupción se tornan blancas al presionarlas. Al sexto día de la infección, la erupción comienza a remitir, pero la piel afectada puede comenzar a descamarse.
La erupción suele aparecer entre 1 a 2 días después del comienzo de los síntomas; es decir, después de la aparición de la fiebre elevada y el dolor de garganta. Suele empezar en el cuello, ingle y debajo de los brazos, y luego se extiende hacia la parte inferior del cuerpo, hasta cubrir toda la piel del cuerpo, con la excepción de la cara. De hecho, la erupción cutánea se convierte en uno de los síntomas más comunes, y no solo en bebés o en niños, sino también en los adultos.
Por lo general, suele mostrarse como ronchas o manchas de color rojo, y la piel tiende a volverse fina y áspera.
También suele ocurrir que los pliegues que encontramos en las rodillas, en los codos y en las axilas se vuelvan más rojos en comparación con la piel circundante. Aplicar presión sobre la erupción, la cual como te hemos indicado se siente como papel de lija, suele hacer que la piel se vuelva blanca. No obstante, después de 3 a 4 días, es común que la erupción empiece a desvanecerse. En ocasiones pueden ocurrir síntomas similares a los que ocurren con las quemaduras solares, ya que la piel puede despegarse.
La erupción cutánea es característica. Tiene aspecto de «papel de lija», rugoso y rojo, que además de verse se palpa y suele aparecer generalmente de 12 a 48 horas después de comenzar la fiebre. Aparece primero en el cuello y el tronco, y luego se extiende a extremidades y zona genital. Pasados unos 7 a 21 días, la erupción cutánea puede dejar paso a un proceso descamativo de la piel que también es característico, especialmente si no se ha tratado.
Las amígdalas y la parte posterior de la garganta pueden estar cubiertas por una capa blanquecina, o estar rojas, inflamadas y cubiertas por puntos blanquecinos o amarillentos de pus.
Otro síntoma muy común de la escarlatina es la fiebre repentina, pero moderada. También aparecerá un dolor de garganta, acompañado de lengua aframbuesada (por el color rojo intenso que adquiere).
Los síntomas son fiebre elevada, vómitos, dolores de cabeza y de garganta y erupción en el cuello y el rostro.
Es importante saber que no todas las personas infectadas tienen síntomas o parecen estar enfermas.
Para confirmar si un niño padece escarlatina, los doctores suelen pedir una prueba rápida para detectar los estreptococos o un cultivo de exudado faríngeo (un frotado indoloro de la garganta) para detectar este tipo de bacterias.
Generalmente no hacen falta pruebas para diagnosticarla, con un buen examen físico suele ser suficiente. Sin embargo, cuando hay dudas disponemos de test rápidos de Streptococo que con una muestra de la orofaringe que cogemos en el momento, tendremos el diagnóstico en menos de diez minutos.
Se puede diagnosticar con certeza un mediante test de detección rápida de Streptococo o un cultivo de las secreciones de las amígdalas .
Es una infección fácilmente tratable con antibióticos y, en la mayor parte de casos es leve y cura sin secuelas. La importancia de diagnosticarla correctamente y tratarla, es para evitar complicaciones graves en el riñón, articulaciones, pulmón y corazón.
Complicaciones
En casos excepcionales, la escarlatina puede causar una infección cutánea denominada “impétigo”, que también es causada por la bacteria Streptococcus.
Otras complicaciones de la escarlatina que no es tratada con antibióticos pueden ser:
- Fiebre reumática
- Glomerulonefritis (inflamación de los riñones)
- Otitis media
- Abscesos en la garganta
- Neumonía
- Artritis
Tanto la fiebre reumática como la afectación del riñón (glomerulonefritis postestreptocócica) son complicaciones reconocidas de las infecciones por estreptococo en individuos con predisposición genética.
Sí, aunque actualmente son muy raras. Entre ellas la Fiebre reumática, que prácticamente ya no se ven casos; y afectación Renal (Glomerulonefritis postestreptocócica)
Si se confirma una infección por estreptococos, el médico recetará un antibiótico que el niño tendrá que tomar durante unos 10 días. Lo más probable es que este tratamiento cure la infección, pero las amígdalas y los ganglios linfáticos pueden tardar varias semanas en volver a la normalidad.
Es una infección bacteriana que se trata con antibiótico de la familia de las penicilinas.
Hoy en día no suele producir complicaciones serias.
Aunque no es habitual, la respuesta es sí, podría volver a pasarla. Existen varias toxinas que producen estos síntomas, por lo que aunque sería mucha casualidad, el haberla padecido en una ocasión no le exime de volver a tenerla.
Una de las enfermedades exantemáticas -aquéllas que van con lesiones en la piel- que más frecuentemente diagnosticamos en Urgencias es la escarlatina.
En ocasiones los padres vienen asustados porque han pasado una circular en el colegio haciendo referencia a que ha habido varios casos entre la población infantil o ellos mismos conocen casos cercanos.
Es una enfermedad que «suena» mal, que de entrada suele tener mala prensa.
En cualquier caso, las medidas preventivas a seguir son absolutamente las mismas que para otras infecciones víricas o bacterianas.
Al igual que la infección de garganta por estreptococos, la escarlatina es más común en los niños que en los adultos. Se presenta con mayor frecuencia en los menores de 5 a 15 años. Es poco frecuente en los pequeños de menos de tres años.
Como manifiestan los expertos, en realidad la escarlatina se considera por ser una infección más bien rara en los bebés, puesto que suelen estar protegidos por los diferentes componentes del sistema inmunitario que la madre traspasa al bebé durante la gestación y al nacer.
Es decir, no es tan habitual que se encuentre en los bebés porque están protegidos por los componentes del sistema inmunitario de su madre, que ayudan a evitar la infección.
Sin embargo, los niños entre las edades de 2 a 10 años de edad sí tienden a ser más susceptibles, y en algunos casos puede ocurrir a partir de los 12 meses de edad.
Por suerte, no se convierte en un problema gracias a los medicamentos antibióticos, y a que muchos de los síntomas que surgen con la escarlatina suelen ayudar al diagnóstico.
No obstante, tanto en los bebés como en los niños, si la escarlatina no es debida tratada puede conducir a distintas afecciones graves de los riñones, el corazón y el hígado. Cuando ocurre en el corazón, es médicamente conocida como fiebre reumática.
A un niño con una inflamación importante en la garganta le puede doler al comer, de modo que lo mejor es prepararle comida blanda o que lleve una dieta líquida. Incluya infusiones calmantes y sopas tibias y nutritivas o bebidas frescas (polos, batidos o granizados). Asegúrese de que su hijo beba mucho líquido. Le puede dar medicamentos como el paracetamol o el ibuprofeno para la fiebre y el dolor.
Si tus hijos ya se ha contagiado, prepárales sopas nutritivas, batidos de leche, bebidas frescas (no excesivamente frías) con las que te aseguras de que se mantienen bien hidratados.
Como es probable que por el dolor de garganta no quieran comer, ofréceles una dieta con alimentos blandos, evitando los que sean más irritantes.
La temperatura de los alimentos y líquidos que ingieran ha de ser templada, ni muy fría ni muy caliente.
Con el fin de ayudar a aliviar el dolor de garganta, puede ser útil humedecer el ambiente y mantener una ventilación adecuada de la habitación donde se encuentre el paciente, así como la aplicación de alguna compresa húmeda y tibia alrededor del cuello.
Erupción cutánea causada por la escarlatina
Recomendaciones para prevenir el contagio
- Lavaos las manos con frecuencia.
- Procura que tú y tus niños os lavéis las manos regularmente, sobre todo, si se están produciendo brotes de la enfermedad en vuestro entorno.
- Hacedlo con agua y jabón durante al menos quince segundos, prestando especial atención a la zona entre los dedos y debajo de las uñas.
- Utiliza productos antibacterianos para la limpieza de casa. Especialmente para limpiar las superficies de la cocina o el baño De esta manera, eliminarás las bacterias y reducirás el riesgo de contagio.
- No compartáis cubiertos ni toallas.
- Si alguno de tus hijos ha contraído ya la escarlatina, evita compartir con ellos utensilios, toallas, ropa de cama u otros objetos personales.
- Apuesta por los productos desechables. De hecho, es mejor emplear pañuelos de papel de un solo uso, para evitar que las bacterias se queden en prendas que luego puedan reutilizarse y propagar el contagio.
- Sin escuela durante unos días.
- Los niños con síntomas de la escarlatina deben dejar de ir a la escuela infantil, guardería o colegio hasta que desaparezca la fiebre y, como mínimo, veinticuatro horas después de haber empezado a tomar los antibióticos.
- Máxima hidratación durante la enfermedad.
- Dieta blanda.
- La comida, ni muy fría ni muy caliente.
- Ventila la habitación donde repose el paciente.
Lengua aframbuesada
