El deseo sexual es fluctuante y multifactorial, influenciado por la edad, la duración de la relación, los cambios hormonales, las circunstancias personales y el momento vital. Para entender mejor estas fluctuaciones desde el punto de vista estrictamente fisiológico, es importante saber qué hormonas intervienen en el deseo sexual y cómo actúan.
En la mujer son los estrógenos y la testosterona. Los estrógenos hacen de mediadores en cambios fisiológicos, como la congestión vaginal y la lubricación. La testosterona, que también producen los ovarios femeninos, promueve el deseo y la excitación.
Las mujeres jóvenes tienen una mayor cantidad de estas hormonas, por ello suelen tener un deseo sexual más intenso. Aunque la experiencia también aumenta el deseo, por lo que este no tiene por qué disminuir con los años. Asimismo, durante el embarazo es habitual que aumente por el incremento en la producción de estrógenos y progesterona.
Y en el postparto suele ocurrir lo contrario, porque se segrega prolactina, la hormona de la lactancia, que reduce la libido. A ello se suma el estrés, el cansancio, los reajustes de horarios y la falta de sueño que conlleva la maternidad en los primeros meses, que no ayudan, claro.
Hablar de sexualidad sigue siendo una asignatura pendiente en muchos terrenos, y uno de ellos es en esta etapa de la vida que es la lactancia y la crianza. Hay que saber que la respuesta sexual femenina esta mediada por hormonas y neurotransmisores; que, por lo tanto, tiene un control biológico respaldado por el sistema nervioso y que, además, está influido por factores socioculturales e individuales, tanto físicos como psicológicos.
Por todo ello, tras el parto, momento en que todo se revoluciona, a nivel emocional, funcional y físico, económico, y como no, sexual, nos encontramos en una etapa en la que se van a dar una serie de cambios, algunos de los cuales, no somos conscientes o no conocemos.
La prolactina, que es la hormona que nos estimula la producción de leche, juega un papel inhibidor de estas hormonas, sobre todo en las etapas iniciales. Existen también las consecuencias físicas del parto. A nivel de periné pueden quedar cicatrices dolorosas que dificulten la penetración. Y no solo eso, la bajada de estrógenos que ya se ha comentado, es causa de menor hidratación y lubricación por lo que puede causar dolor en el coito.
Los cambios corporales de la mujer (como las estrías) pueden en muchas ocasiones mermar la autoestima de la mujer y verse reflejado en su sexualidad. Cambios relacionales. La sexualidad antes, durante y después de la gestación también sufre cambios y eso implica también adaptación por parte de los dos miembros de la pareja.
La lactancia materna puede influir en la sexualidad de la mujer.
El Impacto Hormonal en el Deseo Sexual
En general cuando se produce un descenso en el nivel de estrógenos el deseo sexual puede verse alterado. Además, este descenso provoca cambios fisiológicos nivel genital que pueden afectar a la actividad sexual y a las relaciones de pareja: pérdida de tono, elasticidad y sequedad en la zona vaginal, dificultad para excitarse, problemas de lubricación, molestias en el área vulvar, dolor con la penetración, etc.
Son cambios que también pueden experimentar las mujeres que sufren un fallo ovárico precoz o menopausia precoz a causa de un cáncer y/o su tratamiento. Si estás atravesando alguna de estas etapas, es importante que conozcas todos estos cambios, para que no te pillen por sorpresa.
Tras el embarazo, con niveles elevados de hormonas, pasamos a una etapa de supresión hormonal y desgaste físico, tanto por el esfuerzo que supone para el cuerpo el parto (sea vaginal o cesárea), como por el inicio de la lactancia materna, y con ella la subida de los niveles de prolactina y oxitocina.
“La caída de los niveles de estrógenos conlleva además sequedad vaginal, es una etapa de recuperación física y de cambios en la imagen corporal. Las cicatrices de cesárea o del parto requieren recuperación y adaptación a ellas, y hay también un cambio en la concepción de la pareja, ahora como padres”, explica la Dra.
Recomendaciones para Recuperar la Sexualidad Postparto
Si estás atravesando esta etapa, es importante estar preparada para los cambios que surgirán, y que forman parte del proceso de recuperación y adaptación. Los tratamientos para el cáncer de mama pueden tener un impacto sobre la imagen y la propia autoestima.
Además, la enfermedad también afecta a los mecanismos biológicos de los órganos implicados en la respuesta sexual, y a ello se suma el desgaste físico que conlleva la patología (astenia, cansancio, incapacidad para realizar algunas posturas, etc.). Son efectos muy frecuentes que provocan los medicamentos y tratamientos utilizados.
En estos casos es importante darse tiempo y también informar al ginecólogo/a para que nos indique cuándo podemos estar preparadas físicamente. Si tienes pareja, es importante que él tenga información sobre el proceso.
Es un momento en el que pueden aparecer en la pareja celos y agravios comparativos. Pero no tan solo a nivel relacional se generan discordancias, a nivel sexual muchas veces se hacen más manifiestas las necesidades sexuales de cada miembro de la pareja, que no siempre son similares.
El deseo en la mujer suele verse muy disminuido, mientras que en el hombre suele mantenerse, creándose así una brecha sexual que puede llevar a insatisfacción por ambas partes (por obligatoriedad en cuanto a sexualidad, por una parte, y por inactividad insatisfactoria por la otra parte). Por ello, es importante recalcar que la sexualidad es algo de lo que cada cual es responsable, y que no depende de otros la propia satisfacción.
Recomendaciones Generales
- Darse el tiempo adecuado para recuperarse. No hay un limite o una cantidad de meses en los que se supone que debes estar lista. Escucha a tu cuerpo, acude a una visita postparto donde pueden valorar la recuperación y el estado de tu suelo pélvico, la evolución de tus cicatrices y la evolución de la lactancia, si das el pecho.
- También se puede cambiar la dinámica sexual de la pareja, explorar otras vías de erotismo e intimidad y adaptarse a los nuevos horarios y a la falta de tiempo: valorar más la calidad más de cantidad. Mantener una buena comunicación entre ambos y expresar lo que te preocupa también ayuda.
- Inicialmente introducir algunos cambios en el estilo de vida, básicamente nutrición y actividad física, suelen ayudar. Se aconseja una alimentación antiinflamatoria, baja en harinas y azucares refinados, evitar los alimentos procesados, embutidos, las grasas saturadas y la sal en exceso, y hacer ejercicio moderado de forma habitual.
- Hay que eliminar tóxicos, alcohol y tabaco y priorizar la salud mental y emocional, ya que es frecuente que los cambios hormonales ocasionen sentimientos de ansiedad y depresión.
Es importante comunicarse con la pareja y buscar momentos de intimidad.
Menopausia y Sexualidad: Estrategias para el Bienestar
En la etapa de la menopausia y para contrarrestar los efectos de la bajada de estrógenos y progesterona existen muchas medidas terapéuticas. Pero es importante que te asesores bien sobre cuáles pueden ser útiles en tu caso, ya que no todas valen.
La terapia hormonal sustitutiva puede ayudar a contrarrestar estos efectos, pero no está indicada en todos los casos. También se puede aplicar solo a nivel vaginal para tratar los problemas de sequedad vaginal. Existen propuestas libres de hormonas y otras terapias para el tratamiento de los síntomas de la menopausia y la incontinencia urinaria, como lo son el láser, la silla de electromagnetismo, la aplicación de ácido hialurónico y plasma rico en plaquetas”, explica la Dra.
Preguntas Frecuentes sobre la Sexualidad Postparto
El posparto es una etapa de grandes cambios físicos y emocionales, y la sexualidad es uno de los aspectos que a menudo genera más dudas y preocupaciones.
¿Cuándo puedo volver a tener relaciones sexuales después del parto?
Generalmente, se aconseja esperar entre cuatro y seis semanas después del parto, o hasta que el o la especialista lo confirme en la revisión posparto.
¿Es normal no tener ganas de tener relaciones sexuales después del parto?
Sí, es muy normal. La fatiga, los cambios hormonales (especialmente si se está amamantando), el dolor, la nueva responsabilidad del cuidado del hijo o hija y los cambios en la imagen corporal pueden reducir significativamente el deseo sexual en la mujer que ha parido.
¿Qué son los loquios y cuánto duran?
Los loquios son las pérdidas de sangre y tejido que el útero expulsa después del parto. Pueden durar varias semanas.
¿Cuándo puedo volver a tener relaciones sexuales después de una cesárea?
Las recomendaciones sobre el tiempo de espera suelen ser similares (4-6 semanas). Después de un parto vaginal, puede haber molestias por puntos o cicatrices. Después de una cesárea, la cicatriz abdominal puede ser sensible y es importante que esté bien cicatrizada antes de cualquier presión.
¿Es posible que las relaciones sexuales sean dolorosas después del parto?
Es posible. La sequedad vaginal (debida a los cambios hormonales, especialmente en la lactancia) y la sensibilidad en la zona de la episiotomía o desgarros pueden causar molestias o dolor.
¿Cómo influye la lactancia en la sexualidad?
Sí, la lactancia puede influir en la sexualidad de diversas maneras. Disminuye los niveles de estrógenos, lo que provoca sequedad vaginal que puede mejorar con el uso de lubricantes vaginales.
¿Qué posiciones sexuales son más recomendables después del parto?
En el caso de las relaciones con penetración, las posiciones en las que la mujer que ha parido tiene el control de la penetración y la profundidad suelen ser las más adecuadas. Posiciones como la mujer encima, la cuchara o estando de lado, o con la mujer a cuatro patas, pueden ser buenas opciones para evitar presión sobre la cicatriz del parto o la barriga.
¿Puedo quedarme embarazada durante la lactancia?
Sí, absolutamente. La lactancia no es un método anticonceptivo 100 % fiable. Puedes quedarte embarazada incluso si no has tenido la primera regla postparto.
¿Qué puedo hacer para aliviar la sequedad vaginal durante la lactancia?
Utilizar un lubricante a base de agua o de silicona es esencial. Los hidratantes vaginales (de uso regular) también pueden ayudar a mejorar la salud del tejido vaginal.
¿Cómo afectan los cambios en la imagen corporal a la sexualidad después del parto?
Algunas mujeres se sienten menos deseables o incómodas con su cuerpo después de dar a luz. Esta percepción puede disminuir su autoestima y generar ansiedad o reticencia a la hora de tener relaciones sexuales. La pareja también puede sentir la tensión o la distancia que se genera a causa de estos cambios. Reconocer que los cambios en la imagen corporal son una parte natural del postparto y abordarlos con comprensión, comunicación y empatía es esencial para mantener una vida sexual plena y una relación sana. El apoyo mutuo es clave para superar estos retos.
¿Es normal que cambie la dinámica de la pareja después de tener un hijo o hija?
Los cambios en la dinámica de la pareja son habituales. La prioridad del cuidado del o la bebé, la fatiga y los cambios hormonales de la madre pueden hacer que las relaciones sexuales disminuyan.
¿Qué puedo hacer para mantener una buena comunicación con mi pareja sobre temas de sexualidad después del parto?
La clave es la sinceridad y la empatía. Hablar abiertamente sobre vuestros sentimientos, miedos, dolores y deseos.
¿Son recomendables los ejercicios de Kegel después del parto?
Sí, pueden ser muy beneficiosos. Ayudan a fortalecer los músculos del suelo pélvico, que pueden haberse debilitado durante el embarazo y el parto.
¿Es posible que la relación de pareja se fortalezca después de tener un hijo o hija?
Sí, muchas parejas encuentran que su conexión se hace más profunda después de tener un hijo o hija.
Son muchas las mujeres que, tras dar a luz, aseguran haber perdido el deseo sexual. “Por un lado, están los cambios fisiológicos: hay una disminución de las hormonas sexuales -estrógenos y testosterona- y una liberación de prolactina, causante de la producción de leche materna y antagonista de las hormonas sexuales para que toda la atención de la madre esté centrada en el cuidado del bebé.
A esto hay que añadir las posibles secuelas del parto que provocan un malestar físico en la mujer que dificulta el coito, como la episiotomía (incisión en el perineo para facilitar la salida de la cabeza del bebé), las hemorroides o los desgarros a nivel de vagina y/o vulva.
“El deseo erótico de la mujer va a depender también de la historia sexual previa”, apunta Molero. “Cada vez es más frecuente encontrarse con parejas que han tenido problemas de esterilidad y presentan disfunciones sexuales. En la mayoría de los casos, la respuesta sexual se va recuperando progresivamente. Eso sí, “debido al clima hormonal, las mujeres que dan el pecho tienen peor respuesta sexual que las que no lo hacen”.
En las lactantes, la recuperación de la libido no se producirá hasta unos seis meses después del parto. Aunque por lo general la actividad sexual se acabará recuperando paulatinamente, Molero ofrece una serie de pautas para reavivar el fuego.
En este punto, destaca que si el diálogo entre la pareja siempre es importante, lo es mucho más en una situación tan especial como la que sigue al parto. “Cuanto mayor es la comunicación, con más plenitud se disfruta de la vida sexual". Molero recomienda a la mujer compartir con su pareja lo que siente para que esta conozca qué está pasando por su cuerpo y su mente.
Una vez están las cosas claras, la sexóloga insta a ambos a hacer verdaderos esfuerzos por hallar espacios de pareja adulta, en los que vuelvan a encontrarse y reconocerse, ya sea dejando al bebé con otra persona de confianza para salir a dar un paseo o preparando al otro una cena romántica sorpresa.
Llegado el momento de expresar la sexualidad, esta no tiene por qué consistir solamente en el coito. Son válidas las caricias, los besos, los masajes corporales, las palabras de amor y ternura entre ambos...
Aquí Molero se muestra taxativa: "En una relación sexual interviene todo el cuerpo y cuando una pareja desea compartir sentimientos de intimidad, amor y sexo, lo puede hacer sin la obligatoriedad de la penetración.
En ocasiones al hablar sobre la disminución de la libido con alguna madre lactante, percibo en ella una sensación de ser la única que experimenta una disminución del deseo sexual tras el nacimiento de su bebé. Sin embargo, la disminución del deseo sexual es frecuentísimo, diría, que es más probable que ocurra que no. Por lo que creo que se debería hablar mucho más sobre este tema, que es poco tratado durante la gestación, tal vez, porque las futuras madres están inmersas en otras cuestiones, e incluso, si durante esta etapa experimentan un menor deseo sexual, es vivido como algo natural, consecuencia de todos los cambios que han producido durante la gestación, como, por ejemplo, cambios en la percepción de la imagen corporal, la disminución del nivel de energía, presencia de síntomas fisiológicos y molestias corporales, sumándose a estos un cierto nivel de ansiedad por infundadas creencias populares o tabúes, que hacen que algunas parejas de manera equivocada tomen la determinación de disminuir, a medida que avanza la gestación o incluso abolir totalmente las relaciones sexuales.
Igualmente, una vez acontece el parto, es frecuente prestar poca atención a la sexualidad, principalmente, porque como ya sabemos no se recomienda tener relaciones coitales antes de cuarenta días, y aunque se puede recuperar la intimidad de la pareja de otras formas, en estos primeros días, los padres dan máxima prioridad al bebé.
Así que, pasado este tiempo, y llegado el momento en el que se supone que toca retomar la vida sexual, es cuando muchas parejas se preguntan qué está pasando, porque parece no apetecer.
Por lo tanto, para que no os coja desprevenidas/os la falta de libido durante la lactancia, hoy vamos hablar sobre ello.
A nivel fisiológico, con el inicio de la lactancia materna los niveles hormonales cambian descendiendo de forma especial el deseo sexual. Tras el parto, las mujeres van a experimentar una serie de cambios en la secreción de algunas hormonas (estrógenos y testosterona), las cuales son importantes para el mantenimiento de la libido y la fertilidad.
Estas hormonas se quedan a menos cero cuando la mujer ha parido, mientras en contrapartida otras hormonas responsables de la producción de la leche (prolactina) aumentaran.
Estos bailecitos hormonales que vive la mujer en el periodo de lactancia hacen que la respuesta sexual pueda verse temporalmente afectada ¡Pero esto no es patológico! Hormonalmente podemos compararla a la situación que experimentan las mujeres durante la menopausia, apareciendo a la vez otros signos comunes a la misma, como la sequedad vaginal y los sofocos.
Como he mencionado no se trata de un trastorno, sino de algo puramente fisiológico, que protege en cierta manera a la especie, impidiendo que durante este periodo de lactancia las hembras no puedan engendrar más crías.
Durante la lactancia, se segrega gran cantidad de oxitocina, hormona que genera en la madre una gran cantidad de felicidad y placer, así que, las necesidades en este aspecto están cubiertas de forma indirecta por la lactancia por estas hormonas.
No obstante, aunque todos estos factores hormonales mencionados son importantes en cuanto a desencadenar un descenso del apetito sexual, no son la única causa en la disminución de la libido en la mujer lactante, a este se le suman otras múltiples causas que vamos a ver a continuación.
La lactancia materna y los cambios hormonales que influyen en el deseo sexual.
Principalmente mencionar el parto en sí, que este puede afectar al estado emocional y físico de la mujer. Un parto supone un gran un esfuerzo físico y un gran gasto de energía Algunos partos pueden ser difíciles y seguramente la recién estrenada madre necesite un tiempo para recuperarse a nivel físico y mental.
Si ha habido episiotomía, puede hacer que la región perineal quede lastimada o más sensible y en consecuencia que las relaciones sexuales resulten más dolorosas durante cierto tiempo, del mismo modo una cesárea, conlleva una herida que puede causar disconfort o dolor.
De igual modo, no solo el miedo a experimentar dolor inhibe el deseo sexual después del parto, también el temor a un nuevo embarazo puede ser, entre otras, razones suficientes para que disminuya el apetito sexual. A su vez, los cambios que sufre el cuerpo de la mujer después de parir, no son siempre bien aceptados por todas las mujeres, ciertos complejos que antes no existían, pueden afectar a la autoestima de la mujer haciendo que se sienta menos atractiva, menos cómoda y con menos ganas de tener relaciones sexuales.
No podemos obviar otro aspecto contextual relacionado con el nuevo papel de ser madre/padre, como la fatiga, la falta de sueño y el cansancio que suponen cuidar a un bebé las veinticuatro horas del día, de día y de noche, algo agotador tanto desde el punto de vista físico como emocional, un cansancio que se acentúa en la madre ante el cometido de ser la responsable de alimentar al bebé y la incertidumbre que conlleva la duda de si será capaz de producir suficiente leche para poder llevar a fin tal cometido.
Cuando tenemos un hijo sabemos que van a cambiar muchas cosas pero se produce un gran cambio del que no nos suelen avisar: nuestra sexualidad. Leemos, nos informamos y llevamos un control médico exhaustivo durante el embarazo. Con el paso de las semanas la mujer se da cuenta que el deseo sexual se ha ido, de repente no hay necesidad de mantener relaciones íntimas, algo que se acentúa si has optado por la lactancia materna.
¿Qué ocurre? ¿Por qué sucede esto? El inicio de la lactancia materna produce una secreción elevada de la hormona prolactina, que provoca, entre otras cosas, una inhibición de la hormona testosterona, y una disminución de la libido.
Se trata de algo puramente fisiológico, no de un trastorno o algo anormal. Podríamos decir que se produce una falsa menopausia, con ausencia de menstruación, disminución de la lubricación vaginal por la disminución de los estrógenos (con la consecuencia de dolor durante la penetración).
A todo lo anterior podemos añadir que durante el acto del amamantamiento, madre y bebé generan oxitocina y endorfinas, dos hormonas que provocan en la madre una sensación de placer y bienestar.
También debemos tener en cuenta el tipo de parto y las posibles secuelas físicas que éste haya podido dejar: si ha habido episiotomía, cesárea o un parto difícil, seguramente la recién estrenada madre necesite un espacio para recomponerse a nivel físico y mental.
Esto no quiere decir que la mujer no sea sexualmente activa, sigue siéndolo, pero sus necesidades cambian. Con el tiempo, las cosas vuelven a colocarse en su lugar, y las mujeres recuperan el deseo sexual.
Es una difícil cuestión pues no hay una mujer igual, ni un caso igual. Pero lo normal es que las hormonas se regulen a partir del sexto después de dar a luz. Aunque insisto en que cada caso es diferente y puede que tus tiempos sean otros. En caso de que sientas dolor durante la penetración utiliza un lubricante vaginal adecuado.
No te pongas metas elevadas, tu vida y tu cuerpo han cambiado, y la readaptación lleva un tiempo.
| Factor | Efecto |
|---|---|
| Niveles hormonales (Estrógenos, Testosterona) | Disminución, afectando la libido y la fertilidad. |
| Prolactina | Aumento, inhibiendo las hormonas sexuales y centrando la atención en el cuidado del bebé. |
| Sequedad vaginal | Aumento debido a la disminución de estrógenos, causando incomodidad durante el coito. |
| Fatiga y cansancio | Disminución del deseo sexual debido al cuidado del bebé las 24 horas. |
| Cambios en la imagen corporal | Posibles complejos que afectan la autoestima y el deseo sexual. |
