Hinchazón Durante el Embarazo: Causas y Soluciones

Durante el embarazo, muchas mujeres experimentan una serie de cambios físicos, y la hinchazón o edema es uno de los síntomas más comunes. Es posible que aún no estés familiarizada con este término, tranquila porque vamos a resolver todas las dudas que puedas tener.

Esa hinchazón puedes notarla ya en las primeras semanas de gestación. Al final del embarazo es normal que se empiece a notar un aumento de retención de líquidos sobre todo en las piernas.

La retención de líquidos es frecuente en el embarazo. Se acentúa en el 3º trimestre y durante el verano. Se manifiesta como sensación de pesadez, cansancio e hinchazón de piernas y tobillos y suele incrementarse al final del día.

PIES HINCHADOS EN EL EMBARAZO, ¿POR QUÉ? ¿QUÉ HAGO?, por GINECOLOGA DIANA ALVAREZ

En general, es algo benigno causado por la dificultad que tiene el sistema circulatorio sanguíneo para funcionar al cien por cien. Con frecuencia el hinchazón o edema provocado por la retención de líquidos normal en el embarazo tiende a resolverse poco después del parto.

Causas de la Hinchazón en el Embarazo

Retención de Líquidos

La retención de líquidos en el embarazo suele estar provocada por el peso del útero, el aumento de la sangre en circulación y la acción de las hormonas en las paredes de las venas. El edema ocurre cuando se acumula demasiado líquido en los tejidos, algo normal durante el embarazo y que produce cierto grado de hinchazón.

La retención de líquidos se debe al aumento del volumen sanguíneo circulante. El volumen de la sangre total aumenta desde el comienzo del embarazo. Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer alberga un nuevo lecho vascular que será el encargado de asegurar los requerimientos del bebé.

El aumento de la hormona progesterona relaja las paredes musculares de los vasos sanguíneos, provocando que la sangre se acumule en los mismos.

El útero es cada vez más grande ejerciendo presión en las venas pélvicas y en la vena cava (la vena más grande que está en el lado derecho del cuerpo y que transporta la sangre desde las extremidades inferiores hasta el corazón).

La presión del útero hace que la sangre que vuelve de tus piernas hacia el corazón circule más despacio, y que el fluido de las venas se retenga en los tejidos de los pies y tobillos. Esta complicación la veremos con más frecuencia durante los últimos tres meses de embarazo cuando el crecimiento uterino es más evidente.

Estos tres hechos provocan que el sistema vascular linfático, que es el encargado de llevar líquido tisular de los tejidos a las venas, se vea incapaz de eliminar todo el necesario. Así que ese líquido se queda entre los tejidos, dando lugar al edema.

El útero aumentado de tamaño no permite que la sangre que llega a las piernas vuelva al corazón. Se trata de un problema mecánico similar al que produciría un obstáculo en el lecho de un río caudaloso: el agua desbordaria los márgenes y quedaría encharcada allí.

Además del este efecto mecánico, los cambios hormonales producidos en el embarazo y el aumento del flujo sanguíneo durante la gestación favorecen también que se produzca.

Distensión Abdominal

En primer lugar, vamos a ver qué es la distensión abdominal en el embarazo. La distensión abdominal o hinchazón abdominal tiene lugar debido a la presión que genera el útero sobre tu estómago, generando una sensación de estar más hinchada de lo normal cuando terminas de comer.

Pueden ser varias las causas que provocan la distensión abdominal en el embarazo. Generalmente, una de las más comunes es el consumo excesivo de alimentos que contienen altos niveles de fibra como son las frutas, verduras crudas y legumbres.

Cuando estás embarazada sueles preocuparte más por la alimentación y sigues una dieta más saludable, pero hay veces que esto puede ser contraproducente. Si abusas de alimentos como las frutas, verduras o legumbres puedes agravar el problema de la distensión abdominal. Esto se debe a que estos alimentos pueden provocar flatulencias si los ingieres en crudo.

Soluciones para Aliviar la Hinchazón

Recomendaciones Generales

  • Descansar con las piernas elevadas: Debes tumbarte y elevar las piernas al menos 15 centímetros por encima del resto del cuerpo o tumbarte en la cama y colocar las piernas apoyadas sobre un almohadón unos 20 minutos. No debemos sentarnos y levantar las piernas sobre una mesilla ya que de esta forma comprimimos aún más los vasos sanguíneos.
  • Al Asearte: conviene pasar la ducha con agua fría por las piernas dando un suave masaje.
  • Eliminar el exceso de la sal de la dieta: Preferiblemente tomar alimentos preparados en casa controlando el proceso de elaboración de cada plato.
  • Consumir frutas y verduras frescas: que contienen altas dosis de potasio. Los alimentos más recomendados son las verduras, hortalizas, fruta, legumbres e hidratos de carbono complejos (pasta, arroz) y alimentos ricos en potasio en general. Entre las verduras y hortalizas más recomendadas se encuentran las patatas, calabaza, tomate, calabacín, berenjena, espárragos, setas y alcachofas.
  • Beber abundante agua: consumir mucha agua nos ayuda a depurar el organismo de toxinas. También podemos recurrir a zumos naturales, licuados de frutas y hortalizas, sopas o infusiones frías.
  • Duchas frías: además de refrescar, la ducha fría dando un suave masaje reduce la retención de líquidos y tonifica.
  • Masajes con cremas refrescantes: es un buen remedio que lo haga la propia embarazada o que alguien la ayude. El drenaje linfático se realiza haciendo un suave masaje desde los pies hacia los muslos Elige un gel refrescante a base de eucalipto y romero (los hay en las herboristerías y los puedes guardar en nevera).
  • Practicar ejercicio moderado: Ejercicio específicos para las piernas, como flexión suave del pie para extender los músculos de las pantorrillas. La mujer debe buscar aquel tipo de ejercicio que mejor se adapte a ella. Todos pueden ayudar. "El ejercicio activa la bomba muscular y ayuda a mover esa mayor cantidad de líquido en nuestro cuerpo.

Consejos para la Distensión Abdominal

  • Las maneras de comer: Debes saber que las digestiones serán más pesadas en el embarazo, por ello es mejor que cambies algunos de tus hábitos a la hora de comer. Lo recomendable es que realices varias comidas a lo largo del día, siendo estas más reducidas -mucho mejor que hacer pocas comidas al día y muy excesivas-.
  • Ingerir alimentos ricos en proteínas: También es aconsejable el consumo de alimentos proteicos que te ayuden a no acumular agua en los tejidos.
  • El ejercicio en el embarazo: Para poder disminuir la distensión abdominal el ejercicio es importante puesto que puede ayudarte a ello. Cuando mueves el cuerpo, los intestinos también se ponen en marcha y ello previene la retención de líquidos.
  • Las posturas en el embarazo: Las posturas corporales también son un factor fundamental, en tu estado es importante que no permanezcas de pie o sentada durante mucho tiempo.
  • Evitar consumir ciertos alimentos: Si en tu caso, la distensión abdominal se debe a que ingieres demasiado aire cuando comes algo, lo mejor es que evites las bebidas que son carbonatadas o gaseosas, así como dejar de masticar chicles o caramelos.
Síntoma Causa Común Solución
Hinchazón de piernas y tobillos Retención de líquidos por presión del útero y cambios hormonales Descansar con piernas elevadas, dieta baja en sal, beber agua, ejercicios suaves
Distensión abdominal Presión del útero, consumo excesivo de fibra Comidas pequeñas y frecuentes, alimentos proteicos, evitar bebidas gaseosas

Cuándo Consultar al Médico

Por regla general, la mujer embarazada no tiene por qué preocuparse. Conviene eso sí, que se lo comente a su médico.

  • Si se observa edema en manos o cara se debe acudir al médico.
  • También es un motivo de consulta si la extremidad se empieza a poner muy caliente, roja o aparecen ampollas.
  • Si además de las piernas se hinchan la cara o las manos hay que descartar una grave enfermedad llamada preclampsia que se caracteriza por un aumento de tensión arterial.

¿Qué sucede con la distensión abdominal en el postparto?

Una vez has dado a luz, los cambios hormonales en tu cuerpo hacen que la parte central de tu abdomen se deshinche y por lo tanto disminuya su tamaño hasta asemejarse al estado previo al embarazo. Los cambios que se experimentan en el embarazo y en el postparto son varios, pero siempre debes acudir a tu médico si observas que experimentas algunas complicaciones en el postparto.

Como ya hemos mencionado, después del parto el útero puede tardar hasta cuatro semanas en recuperar su tamaño habitual. La distensión abdominal debería desaparecer para entonces. Si se trata de una infección, podría durar entre unos días hasta unas semanas si no lo tratas.

Puede ser normal que en el postparto inmediato vuelvan a aparecer edemas. Se debe a la redistribución vascular que se produce desde el útero. Ha pasado de ser uno de los órganos más vascularizados para mantener la gestación a tener que distribuir el volumen sanguíneo a través de los tejidos periféricos propiciando la aparición de edemas.

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