En el maravilloso viaje de la maternidad, es importante hablar sobre temas que a menudo se consideran tabú, como la masturbación durante el embarazo. La mujer embarazada siempre ha sido vista como algo sagrado: lleva la vida dentro de sí y por tanto debe ser protegida, salvaguardada. Hoy queremos abordar un tema que genera muchas dudas y mitos: la masturbación durante el embarazo. Muchas mujeres se preguntan si es seguro o si puede afectar de alguna manera al bebé en gestación.
Es fundamental entender que la masturbación durante el embarazo es una práctica normal y saludable, siempre y cuando se realice de manera segura y respetuosa con el propio cuerpo. La masturbación es un tema que aún sigue siendo tabú para muchas mujeres, que ven esta forma de autosatisfacerse como algo prohibido y poco aconsejable.
🤔MITOS y REALIDADES durante el EMBARAZO 🤰🏻
Sin embargo, seguramente te habrás preguntando en alguna ocasión si puedes masturbarte estando embarazada, o hasta te habrás preguntado si la excitación podría afectar a tus pulsaciones normales. No es nuestro objetivo escribir una clase de sexología enfocada en esta técnica sexual que puede practicarse sola, con una misma, o acompañada (como cada una prefiera). Para eso están los especialistas en la materia, los sexólogos.
Pero sí algo más humilde y necesario, poner un granito de arena para naturalizar algo que es como la vida misma y de la que uno no tiene porqué avergonzarse; tampoco si está en el pleno embarazo y se quiere seguir disfrutando del sexo. Todos los úteros se contraen y vibran con el orgasmo, ¡solo que normalmente no son muy visibles ni palpables! Hablé de los orgasmos en general y no sólo de los que surgen durante el coito, por lo que la masturbación durante el embarazo también está permitida.
Durante el embarazo, muchas mujeres notan que su deseo sexual se incrementa considerablemente. Ello se debe a que su zona pélvica recibe una mayor cantidad de circulación sanguínea, lo que provoca que el aparato genital sea más sensible al sexo. A esta situación fisiológica, hay que añadir que la barriga va creciendo con el paso de los meses y, por lo tanto, ciertas posturas sexuales se hacen cada vez más complicadas.
¿Es bueno masturbarse durante el embarazo? La masturbación puede ser beneficiosa durante el embarazo por varias razones. En primer lugar, puede ayudar a aliviar el estrés y la ansiedad que a menudo acompañan a la gestación. Además, puede mejorar la circulación sanguínea en la zona pélvica, lo cual es beneficioso para la salud en general durante este período.
Por otra parte, la actividad sexual provoca un mayor aporte sanguíneo a los músculos de la pelvis de la mujer, lo que repercute en un aumento de la cantidad de oxígeno que se destina a la placenta y, con ello, en el bienestar fetal. Las contracciones que las paredes uterinas y vaginales experimentan durante el orgasmo son una excelente manera de estimular tu musculatura perineal, lo cual te ayudará a ser consciente tanto de su localización como de las sensaciones asociadas a la contracción, y así te será más fácil trabajar esta musculatura en tu día a día, cuando realices la rutina de ejercicios de suelo pélvico para la llegada del bebé.
Es una alternativa perfecta a otras vías para llegar al orgasmo, con el argumento a favor de que se puede practicar sola o en compañía, y que es una garantía para que la inseguridad y las dudas desaparezcan.
Para evitar riesgos, y dado que es perfectamente posible llegar al orgasmo estimulando la zona exterior del clítoris, es preferible estimular en círculos , con la yema de los dedos o mediante sexo oral, esta zona de los genitales femeninos para lograr el efecto deseado sin necesidad de recurrir a juguetes eróticos. En caso de que compartas este momento íntimo con tu pareja, marca tú el ritmo que necesites haciéndole ver en todo momento cómo y con qué estás cómoda y lista para relajarte y disfrutar.
Precauciones y recomendaciones
Aunque la masturbación durante el embarazo puede ser segura y beneficiosa en muchos casos, es importante tener ciertas precauciones. Durante el embarazo, la masturbación es posible, siempre y cuando se tomen ciertas precauciones en ello. Es recomendable consultar con el ginecólogo o matrona para asegurarse de que no existen contraindicaciones específicas en el caso particular de cada mujer.
Algunos productos pueden hacer más placentera y segura la experiencia de masturbarse durante el embarazo. Por ejemplo, el uso de lubricantes especiales puede ser útil para prevenir la sequedad vaginal que a veces se presenta durante la gestación. Asimismo, la elección de juguetes sexuales adecuados, como aquellos fabricados con materiales seguros y de fácil limpieza, puede contribuir a una experiencia más satisfactoria y segura. No existen productos específicos para ayudar a las madres a sentirse más cómodas al masturbarse durante el embarazo.
Las relaciones sexuales están siempre permitidas, salvo que el profesional que te acompañe lo prohíba expresamente, por ejemplo, si la placenta del feto se encuentra delante del cuello uterino o si ha habido amenazas de aborto. Cuando se produce el embarazo, el útero y el propio embrión/feto ponen en marcha toda una serie de acciones para protegerse, como taponar la abertura del cuello uterino y crear un agradable charco de líquido cálido (por tanto incompresible). El pene, los dedos o los juguetes sexuales (recomiendo que todo esté siempre bien lavado. Es una regla que se aplica siempre, pero más aún cuando se está embarazada) no pueden de ningún modo dañar al feto si el embarazo va bien.
El orgasmo puede provocar algunas contracciones uterinas: esto no es peligroso (siempre con las excepciones mencionadas al principio del párrafo) y forma parte de las reacciones normales. Posiciones sexuales durante el embarazo: ¡las que te resulten cómodas!
En cualquier caso, se debe informar al especialista (antes de volver a tener relaciones) si hay dolor o sangrado durante o después de las relaciones sexuales.
El especialista puede recomendar a la embarazada que no mantenga relaciones sexuales durante el embarazo en las siguientes situaciones:
- Sangrado vaginal de causa desconocida.
- Antecedentes de parto prematuro.
- Riesgo de parto prematuro.
- Antecedentes de aborto espontáneo.
- Riesgo (amenaza) de aborto espontáneo.
- Insuficiencia cervical.
- Placenta previa.
- Pérdida de líquido amniótico.
- Embarazo múltiple.
De esta manera, es una buena idea consultar al especialista que esté llevando la gestación si se pueden mantener relaciones sexuales durante el embarazo, especialmente si este es de riesgo. Él es quien mejor conoce la situación particular de la mujer o pareja y podrá dar las recomendaciones precisas.
En definitiva, en muy pocos casos hay razones de peso para no poder tener relaciones sexuales. Pero quizás el embarazo sea un buen momento para empezar a tener relaciones sexuales de otra forma, salirse de los “clichés” típicos y tópicos y empezar a experimentar nuevas formas de conocernos y relacionarnos sexualmente.
Mitos comunes sobre el sexo durante el embarazo
“El embarazo disminuye la libido de la mujer”, “la penetración puede provocar un aborto”, “el cuerpo de la embarazada no genera interés sexual en su pareja”… Son muchos los mitos que giran en torno al sexo durante el embarazo y despiertan las dudas de los futuros papás.
Si tu embarazo no es de riesgo y tu médico no te ha desaconsejado expresamente las relaciones sexuales para evitar un aborto espontáneo o un parto prematuro, no temas: el sexo durante el embarazo no supone ninguna amenaza para tu embarazo ni va a causarle daños al bebé. Eso sí, es conveniente evitar los movimientos violentos y no oprimir en exceso el pecho de la mujer.
Los médicos pueden contraindicar las relaciones sexuales si en el pasado tuviste abortos espontáneos, o si en la actualidad presentas sangrados vaginales cuya causa se desconoce, tienes pérdidas de líquido amniótico o presentas incompetencia de cuello del útero (incapacidad del cérvix para mantenerse cerrado, con el consiguiente riesgo de abertura antes de llegar a término).
Tal vez todos esos consejos que sigues (y haces bien), en los que te animan a hablar a tu bebé, a ponerle música que favorezca su desarrollo intelectual desde el útero, etc., te hayan llevado a un punto en el que crees que ese pequeño ser que habita en ti se entera absolutamente de todo lo que pasa ahí fuera o incluso… dentro de ti. Tranquila, tu bebé no va a ruborizarse ni va a haceros la ola con motivo de vuestras sesiones erótico-festivas… Él se encuentra cómodamente protegido por el saco amniótico y los músculos que conforman las paredes uterinas. Y por si esto no fuera suficiente, recuerda que el cuerpo es sabio y, además de lo anterior, el cuello uterino está sellado con el tapón mucoso.
Ni las relaciones sexuales ni los orgasmos van a provocar un aborto. Aunque durante el orgasmo se produzcan contracciones de las paredes uterinas, estas son diferentes a las contracciones de parto. Los abortos naturales durante los primeros meses se relacionan generalmente con alteraciones cromosómicas y otras complicaciones asociadas al desarrollo del feto.
A pesar de la creencia extendida de que el embarazo anula la libido femenina, muchas mujeres, por el contrario, experimentan un mayor deseo sexual durante esta etapa. La explicación a estas variaciones en la libido radica en las hormonas, que dependiendo del momento del embarazo en el que te encuentres, pueden fluctuar y, con ello, modificar tu predisposición a las relaciones sexuales.
Las mujeres embarazadas pueden contraer las mismas enfermedades de transmisión sexual (ETS) que las mujeres que no están embarazadas. Es decir, el embarazo no ofrece ninguna protección adicional ni a la mujer ni al bebé. Y en caso de estar embarazada, el problema no sólo afecta a la salud de la futura madre, puesto que la ETS podría transmitirse al bebé antes, durante y después del parto.
Deseo sexual y embarazo
El embarazo puede hacer que el deseo sexual de la mujer, e incluso el de su pareja, varíe. Por ello, es esencial que haya una buena comunicación entre ambos.
Con frecuencia, el deseo sexual experimenta cambios a lo largo del embarazo de la manera que mencionaremos a continuación. No obstante, cada mujer es diferente y también puede ser perfectamente normal que no se produzcan dichas variaciones.
Primer trimestre
En el primer trimestre, la embarazada aún no habrá visto afectada su movilidad y agilidad debido a que el aumento de la barriga por la gestación aún no será muy notorio. De este modo, el primer trimestre puede ser un buen momento para mantener relaciones sexuales de manera cómoda y sin necesidad de una gran adaptación respecto a antes del embarazo.
Sin embargo, las náuseas y los vómitos tan típicos del primer trimestre de gestación, así como la sensibilidad mamaria, pueden hacer que disminuya el deseo sexual en la mujer, ya que se encontrará molesta y puede sentirse con menos energía y más cansada.
Segundo trimestre
Cuando llega el segundo trimestre de embarazo, es habitual que las náuseas y vómitos desaparezcan y la mujer se sienta mejor. Esto puede hacer que el deseo sexual de la mujer vuelva a resurgir.
Además, el mayor flujo sanguíneo a la zona pélvica de la embarazada podría llevar a una mayor intensidad en el orgasmo.
No obstante, debido a los cambios en el cuerpo de la embarazada, la pareja tendrá que buscar una postura que sea cómoda para ambos, en la que no se presione la barriga. Por otro lado, estos cambios corporales en la mujer también pueden llevar a un aumento en el deseo sexual de su pareja, que puede verse atraída por la nueva figura o por el aumento en el volumen del pecho.
Tercer trimestre
En el tercer trimestre, el deseo sexual de la embarazada puede disminuir por las molestias y la incomodidad debido al tamaño que ha alcanzado ya la barriga.
Las relaciones sexuales durante la etapa final del embarazo requerirán de innovación e imaginación para probar posiciones que sean cómodas y placenteras para ambos, evitando la presión sobre el vientre de la mujer. Del mismo modo, se deberá evitar que la mujer esté tumbada boca arriba por la presión que ejercería el vientre debido a su gran tamaño sobre otros órganos y vasos sanguíneos.
Por ello, la comunicación sigue siendo clave y permitirá, además, encontrar una alternativa en el caso de no sentirse cómodos con las relaciones sexuales como los besos, abrazos, caricias, masajes... para compartir momentos de intimidad.
La masturbación durante el parto
Se que el título impacta porque ninguna mujer, o casi ninguna - porque seguro que a alguna se le habrá ocurrido-, piensa en la masturbarse durante el parto. De ninguna de las maneras. Sí, masturbarse durante el parto puede ser efectivo para sobrellevar el intenso dolor de las contracciones, como método alternativo al manejo del dolor. No podemos olvidar el parto es una parte más de la sexualidad femenina, consecuencia directa de una relación sexual activa con resultado de embarazo.
La masturbación es un tabú importante en la sexualidad femenina. Parece que da vergüenza hablar de ello. Imagino que no te visualizas masturbándote durante el parto. No, teniendo en cuenta el fin básico de la masturbación, la pura obtención de placer. Placer y parto parece ser totalmente incompatibles. El orgasmo provoca las mayores sensaciones de placer que el cuerpo humano puede llegar a experimentar. La masturbación femenina además, cuenta con múltiples ventajas más que quizás no hayas tenido antes en cuenta. Favorece la relajación, alivia la ansiedad y el estrés, ayuda y conciliar el sueño.
La realidad es que, al entender la masturbación como un acto puramente sexual, es lógico que se reserve para la esfera más íntima y privada de la mujer. Y más, teniendo en cuenta cómo se atienden los partos en la mayoría de centros sanitarios. Nula o mínima intimidad de la mujer que pare, personal sanitario casi onmipresente a lo largo de todo el trabajo de parto, intervencionismo. Para ello deberían cambiar muchos aspectos de al atención al parto, al menos en los hospitales y clínicas.
No obstante, creo que incluso no hace falta que se traslade al momento del hospital. Quiero decir, muchas mujeres pasan parte de la dilatación en casa porque se sienten más seguras, aplazando el momento de ir al hospital hasta que sienten que aquello ya progresa como debe. Igualmente válida y factible puede ser la masturbación en esos momentos, gracias a la intimidad y tranquilidad que ofrece tu propia casa, a salvo de posibles interrupciones de desconocidos.
Obviamente, será prácticamente impensable poner en práctica la masturbación como método no farmacológico alternativo para el manejo del dolor de parto mientras la masturbación femenina siga siendo tabú. Afortunadamente, en los últimos tiempos hemos derribado algunas barreras. Aún así, sorprendentemente son muchas mujeres quienes aprecian como descabellado utilizar la masturbación como mecanismo para sobrellevar el dolor durante el parto.
Realmente me planteo que a estas alturas de la vida seguimos sin recibir la educación sexual necesaria. Es imposible disfrutar y colaborar con tu cuerpo si no lo conoces. No se trata de apremiar con la práctica la masturbación como método alternativo al manejo de dolor durante el parto. Porque entiendo que no es para todas las mujeres. Se trata simplemente de entenderla con naturalidad y ofrecer esta posibilidad a la mujer que desee gestionar su dolor de parto como cree conveniente, asegurando que se le proporciona un ambiente relajado, intimidad en el proceso de parto y las técnicas adecuadas para llevarlo a cabo. El sexo en general tiene muchos más beneficios que el puro placer sexual que no estaría de más ir visibilizando y, sobre todo, normalizando. Y la masturbación para sobrellevar el dolor del parto, es uno de ellos.
