Germana de Foix y los Hijos Legítimos en la Monarquía Española

A lo largo de la historia de España, la cuestión de los hijos legítimos e ilegítimos ha sido un tema recurrente y de gran importancia en el ámbito de la monarquía. La condición de hijo natural o de bastardía cercenaba en gran medida la posibilidad de acceder a los derechos hereditarios, mientras que en el entorno oficial, las normas de derecho eclesiástico y civil marginaban por completo al hijo nacido fuera del matrimonio.

En el caso de los reyes, era frecuente que tuvieran hijos naturales o bastardos, y en este supuesto la herencia podía ser un trono o, por el contrario, la desaparición de la dinastía. Hoy exploraremos la historia de Germana de Foix y su relación con los hijos legítimos e ilegítimos en la monarquía española.

Germana de Foix

Bastardos Reales en la Historia de España

Es verdad que actualmente está en desuso pues las nuevas formas, y normas sociales, de convivencia han cambiado sustancialmente. No era así en tiempos remotos. Pensemos que la Iglesia tenía capacidad para anular matrimonios por muy diversos motivos. Una vez anulado el matrimonio los hijos nacidos de esa unión dejaban de ser legítimos. En derecho cuando un acto se anula es como si nunca hubiera existido.

Sancho III el Mayor de Pamplona, antes de contraer matrimonio, tuvo un hijo que reúne los requisitos imprescindibles para considerarlo hijo natural en aquellos lejanos tiempos. Ramiro se llamaba y tras la muerte de su padre recibió tierras, vinculadas al reino de Pamplona, en Navarra y en Aragón. A su medio hermano Gonzalo, este legítimo, se le asignaron los condados de Sobrarbe y Ribagorza. A la muerte de este último Ramiro se anexionó por la fuerza sus condados, aumentando sustancialmente su extensión territorial, lo que propició que naciera el reino de Aragón.

Reino de Aragón

Alfonso VI de Castilla y León tuvo varias esposas pero ninguna le dio el deseado heredero. Lo cierto es que en esa frenética búsqueda el destino propició que conociera, ya veremos hasta qué punto, a una mujer llamada Zaida, cuya procedencia es un tanto oscura. Unos dicen que era nuera del rey moro de Córdoba y otros sostienen que provenía de Sevilla. Además de su belleza, la misteriosa mujer, aportaba un importante patrimonio, cosa nada baladí para las arcas reales siempre huérfanas del preciado metal. En cualquier caso mantuvieron una relación, no hay certeza de si se casaron, fruto de la cual nació el príncipe Sancho.

Fernando el Católico también tuvo sus escarceos amorosos fuera del matrimonio. A resultas de los cuales, hasta donde yo sé, tuvo un hijo y tres hijas extraconyugales. El hijo, conocido como Alonso de Aragón, nace de su relación con Aldonza Ruiz. Debió de quererlo mucho pues le nombró arzobispo de Zaragoza a la temprana edad de 10 años. No destacó precisamente por sus aptitudes eclesiales. Se cuenta que en toda su vida solo celebró una misa pues parece ser que le aburría sobremanera. Sus esfuerzos se dirigieron a la política y a las señoras. La primera hija de nombre Juana es también hija de Aldonza Ruiz. En contra de la costumbre de aquella época de encaminarla hacia algún monasterio contrajo matrimonio con el Condestable de Castilla. Hubo otras dos hijas del mismo nombre, las dos Marías. Estas si siguieron la norma no escrita de terminar en un cenobio.

El Emperador Carlos I no podía faltar a la cita. Su llegada a Castilla, en concreto a Valladolid, dio ocasión a que conociera a Germana de Foix, última esposa de su difunto abuelo Fernando el Católico. El emperador debía tener alrededor de 18 años. A esa edad hay necesidades que es vital satisfacer. El resultado del experimento con la viuda de su abuelo fue una niña, cuya existencia fue guardada con celo, para evitar posibles conflictos. Solo recientemente, al encontrar la profesora Regina Pinilla Pérez de Tudela el testamento de la reina Germana, quedó al descubierto el secreto.

Sin duda el bastardo más conocido es D. Juan de Austria, Jeromín. Ya en edad más madura el Emperador mantuvo estrecha relación con Bárbara de Blomberg a resultas de la cual nació D. Juan de Austria. También en este caso se guardó el secreto. El más claro exponente de las relaciones extraconygales es Felipe IV. Se han contabilizado hasta treinta hijos e hijas bastardos.

Reconocidos y bastardos: ¿Cuántos hijos tiene el rey Juan Carlos I?

Germana de Foix y Carlos I: ¿Una Relación Secreta?

Fue principalmente el famoso historiador Manuel Fernández Álvarez el que dio a conocer esta historia. Fernando el Católico murió el 23 de enero de 1516, a los 63 años. Ciertamente, la situación de la reina viuda estuvo, en un principio, rodeada de incertidumbre. Asimismo, Germana comenzó a apuntar que cedería al nuevo monarca todos los supuestos derechos que todavía conservaba sobre el conquistado reino de Navarra, lo que haría finalmente algún tiempo después, en 1518.

El encuentro entre ambos se produjo finalmente en Valladolid en noviembre de 1517 y no pudo tener mejores auspicios. El joven rey trató a su abuelastra de veintinueve años con un gran respeto y la rodeó de atenciones. Su relación se fue haciendo cada vez más estrecha. Pero, ¿se convirtió Germana únicamente en una colaboradora de confianza del nuevo monarca o fue algo más? El cronista Laurent Vital, citado por este autor, indica que se decía que el futuro emperador se había enamorado de “una dama” de la corte. Sin embargo, no nos quedan testimonios más explícitos de la relación entre Germana y Carlos durante estos años.

En 1523, Germana fue nombrada virreina de Valencia y su marido lugarteniente general de este mismo reino. Es a su muerte cuando surgen más pruebas de la existencia de una relación con Carlos V y de que de esta nació una niña de nombre Isabel. En su testamento, lega un collar de 133 perlas gruesas a “Isabel, infanta de Castilla, hija de su Majestad el Emperador, mi señor e hijo”. Este testimonio por sí mismo solo indicaría que Carlos V tendría una hija fuera de su matrimonio con la reina Isabel de Portugal con la que compartiría nombre.

Carlos V tuvo varios hijos fuera del matrimonio cuya existencia es de sobra conocida. Pero se sabe que tuvo más y se ha verificado la existencia de al menos otras dos niñas, Juana, que se crió en el convento de Madrigal de las Altas Torres, y Tadea, que vivió en Roma y que llegó a pedir a Felipe II un reconocimiento oficial de su condición de hija del emperador en 1562. Pero es una carta del tercer marido de Germana, Fernando de Calabria, a Isabel de Portugal, la que indica que la misma Germana era la madre de dicha niña.

Constantemente vigilados, por muy discretos que fueran, es muy posible que su relación nos hubiera dejado más testimonios escritos que los simples rumores de Vital. Fernando de Calabria la llama “su hija”, pero es muy constante en la edad Moderna que se hiciera referencia a diferentes vínculos familiares sin que estos fueran reales desde el punto de vista sanguíneo. De hecho, la misma Germana llamaba “hijo” al propio Emperador, sin que, por supuesto, lo fuera, haciendo lo mismo con la emperatriz y el resto de los hermanos de Carlos V, por citar solo un ejemplo.

Don Juan de Austria

El Legado de los Bastardos Reales

En instituciones como la monarquía un hijo extramatrimonial se convierte en todo un dilema político. Por eso las historias de bastardos son siempre apasionantes pues solo con nacer tambalearon las normas de tu tiempo. Cómo es lógico, en matrimonios de conveniencia donde la única razón era conveniencia política el amor surgía en camas ajenas y fruto de aquellas aventuras nacieron hombres y mujeres de vidas apasionantes.

Fernando el Católico, como primer rey de España, tuvo cuatro hijos extramatrimoniales (con cuatro amantes distintas) entre las cuales destaca Aldonza de Ivorra. En rigor, esta noble catalana no era una amante extramatrimonial sino prematrimonial pues Aldonza y Fernando mantenían una relación antes de la boda de los Reyes Católicos. Fruto de este idilio, nació Alfonso de Aragón, un muchacho que desempeñó un papel clave en la política aragonesa. Fernando (verdadero inspirador de “El Príncipe” de Maquiavelo) colocó con cinco años al niño bastardo en el puesto de arzobispo de Zaragoza. Esto le permitía manejar los asuntos políticos con los hijos legítimos y la iglesia con los bastardos.

Por su parte, el hijo legítimo de este monarca, Carlos I, también tuvo media decena de bastardos, incluida una niña nacida de la esposa de su abuelo, Germana de Foix, pero quizá quien más dio que hablar fue don Juan de Austria, un bastardo que pasó a la historia por méritos propios. Educado por Francisco Massy y Ana de Medina junto con el mayordomo Luis de Quijada don Juan acabó siendo consumado militar, que dentro de los muchos servicios que ofreció a la corona estuvo el de zanjar el problema que suponía su escandalosa madre, Bárbara Blomerg.

Para colmo de bastardía, don Juan de Austria también tuvo una hija bastarda María Ana de Austria y Mendoza, una muchacha que acabó encerrada en clausura siendo apenas una niña. Así podríamos seguir con don Juan José de Austria (en este caso hijo de Felipe IV) y que también fue padre de una hija ilegítima, Margarita de Austria, que como no podía ser de otra manera acabó como monja en las Descalzas Reales de Madrid.

Esta extraña alianza de la monarquía y la Iglesia para ocultar bastardos posicionó a los hijos de los reyes en los más distintos obispados y en las más tristes clausuras.

Margarita o Isabel: La Identidad de la Hija Ilegítima de Carlos I

Es lo que plantea el historiador Pere Maria Orts en un texto que acaba de publicar la revista Afers dentro de una publicación especial para conmemorar los 50 años de Nosaltres, els valencians. "Margarida o Isabel. Dos noms per a una mateixa filla il·legítima de l'emperador Carles d'Àustria" es el título (definitorio) del estudio de Orts i Bosch.

Hoy está extendido entre la historiografía que esa Isabel de Castilla a la que la virreina trata de "infanta" -un gesto de afecto y reivindicación, porque infantes solo eran los hijos legítimos- sería el fruto de la relación que la viuda de Fernando el Católico y abuelastra por tanto de Carlos I mantuvo con éste a su llegada a España en 1517 (él tenía 17 años y ella, 29).

Pere Maria Orts da por desvelado el enigma a partir de unos documentos que manejó en 1971 por otros trabajos, pero que aparcó en los cajones. Se trata de un escrito de Carlos I fechado en febrero de 1537 en el que encarga al mestre racional de Valencia Joan de Romaní que cobre a los ciudadanos el impuesto de matrimonio por el casamiento de su hija ilegítima Isabel -así la refieren los papeles del Arxiu del Regne de València- con Alejandro de Médicis, que había tenido lugar unos años antes, convirtiéndolos en duques de Florencia.

Esta hija ilegítima que el emperador llama Isabel en este escrito aparece referida en el Archivo Real de Simancas -y así ha pasado a la historia- como Margarita de Austria primero y Margarita de Parma después, a partir de su boda con Octavio Farnesio después de que Alejandro de Médicis muriera asesinado en 1537.

Para el erudito valenciano, "reafirma aún más el hecho que las dos sean la misma persona el hecho de que Margarita, llamada ya de Parma, luzca el collar que la reina Germana le legó llamándola Isabel en el retrato que el pintor Antonio Moro le pintó".

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