Un enema es la instilación de una solución en el tracto intestinal inferior, específicamente en el recto. En el caso de los recién nacidos y niños pequeños, su administración requiere de especial cuidado y consideración. Este artículo aborda las indicaciones, riesgos y el procedimiento correcto para realizar un enema en lactantes.
Tipos de Enemas
Existen diferentes tipos de enemas, incluyendo:
- Enema de limpieza: Se utiliza para limpiar el intestino antes de ciertos procedimientos médicos.
- Enema de retención: Ejerce una acción local o sistémica, permitiendo introducir aceite o algún fármaco en el recto y el colon sigmoideo.
Cómo ponerse un enema (castellano)
Indicaciones del Enema en Recién Nacidos y Niños Pequeños
Se recomienda el uso de enemas en los siguientes casos:
- Cuando se necesita una limpieza intestinal, como en casos de impactación fecal.
- Antes de exámenes radiológicos, endoscópicos u operaciones quirúrgicas.
- En exploraciones intestinales y ginecológicas.
- En partos, aunque actualmente la administración rutinaria ha dejado de tener sentido, aplicándose selectivamente.
Riesgos y Precauciones
Es crucial tener en cuenta que un enema no es totalmente inocuo y puede ocasionar efectos adversos. Algunas soluciones hipertónicas comerciales (enema de fosfato) pueden causar hipovolemia y desequilibrios electrolíticos, por lo tanto, la solución del enema debe ser isotónica (generalmente suero salino normal). Los lactantes y los niños pequeños no tienen control de esfínteres y necesitan ayuda para retener el enema. Por lo tanto, se deben evitar el uso de enemas de agua jabonosa porque irritan el recto por su pH básico.
Situaciones en las que el uso de enemas está contraindicado:
- Cuando el tracto gastrointestinal se encuentre dificultado o impedido, como en casos de obstrucción intestinal o íleo paralítico.
- En situaciones en las que resulte peligroso incrementar el peristaltismo intestinal, como apendicitis o perforación intestinal.
- Situaciones que cursen con diarrea, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn. La utilización en estos casos puede favorecer la aparición de hiperfosfatemia e hipocalcemia.
- Pacientes con factores de riesgo de desequilibrio hidroelectrolítico, como pacientes con insuficiencia renal.
Procedimiento para la Administración del Enema
Antes de iniciar el procedimiento, es fundamental:
- Higiene de manos.
- Identificación del paciente.
- Informar al paciente y familia del procedimiento a realizar.
- Proporcionar una explicación detallada a los padres y al niño antes del procedimiento. Es especialmente importante dar una explicación cuidadosa a los niños en edad preescolar, ya que un enema es un procedimiento cruento y, por lo tanto, amenazante.
Pasos a seguir durante la administración:
- En los lactantes y los niños pequeños, suele utilizarse la posibilidad de decúbito supino. Asegurar las piernas colocando un pañal bajo la cuña y pasándolo por encima y alrededor de los muslos.
- Indicar al paciente que puede experimentar una sensación de tenesmo mientras se administra la solución.
- Colgar el recipiente a una altura de 45 cm.
- Indicar al paciente que inspire profundamente y que espire con lentitud, promoviendo así la relajación del esfínter anal externo. Aprovechar una de las espiraciones (momento en el que la presión abdominal es menor) para introducir la sonda rectal suave y lentamente en el recto en dirección al ombligo.
Dosificación
La dosificación del enema varía según la edad del paciente:
| Grupo de Edad | Dosis |
|---|---|
| Niños <2 años | 1 enema, 66 ml/día, dependiendo del cuadro clínico. |
| Niños 2-15 años | 1 o 2 enemas, 66 ml/día, dependiendo del cuadro clínico. |
| Adultos | 1 o 2 enemas, 250 ml/día, dependiendo del cuadro clínico. |
El efecto tiene lugar generalmente alrededor de los 5 minutos desde su aplicación.
Es importante recordar que esta información es orientativa y no sustituye el consejo médico profesional. Siempre consulte con un médico o enfermera antes de administrar un enema a un recién nacido o niño pequeño.
