Biografía de Tijeritas: El Legado Musical de José Soto Cortés

José Soto Cortés, conocido artísticamente como Tijeritas, nació en Málaga en marzo de 1964. Su apodo se lo debe al gran maestro Camarón de la Isla, quien le decía que cortaba todos los cantes y conversaciones, es decir, que no terminaba ninguna letra.

Tijeritas proviene de una familia de tradición flamenca y ha triunfado en el mundo de la música como cantante de flamenco pop. Con 8 años, Tijeritas ya actuaba en tablaos flamencos y con 18 debutó en el emblemático tablao de Madrid "Los Canasteros".

Inicios y Trayectoria Artística

La historia de Tijeritas es la de un niño venido al mundo en una familia llena de arte y en una calle mágica. Su familia paterna, conocida por Los Bizcos, doce hermanos originarios y criados en la popular Calle Los Negros, donde cantar y bailar era algo habitual.

Su padre, Carlitos, era un hombre con mucho ángel que cantaba y bailaba de forma graciosa, a veces imitando a un moro con sus cantes y gestos, o simulando que llevaba un carro de la obra. En el ambiente familiar todos cantaban y bailaban, y desde pequeño, Tijeritas participaba en las fiestas familiares y del barrio.

Una persona importante en su vida artística fue Camarón. Cuando Camarón pasaba por el barrio, lo mandaba a llamar para que se fuera con él. Tijeritas ha ganado varios premios en festivales musicales y actuó como estrella invitada en uno que se hacía en Alhama de Granada.

Tijeritas - El Niño Perdido

Influencias y Primeros Éxitos

Su vida cambió en una actuación que hizo con la guitarra del artista malagueño José M. Ruiz Rosa El Chino de Málaga en el Tablao Los Canasteros. Además de artistas flamencos como Camarón y Paco de Lucía, a Tijeritas le gustaban grupos como Supertramp, Pink Floyd y Alan Parsons Project.

Con el paso del tiempo, Tijeritas se convirtió en un fenómeno social, siendo el innovador del flamenco-pop. Continuó su carrera discográfica contando sus primeros trabajos con la etiqueta de Discos de Oro, llegando a vender más de un millón de copias durante sus tres primeros años. Apareció en los primeros puestos de los 40 principales y recibió el Premio Onda al mejor artista revelación en 1985.

Éxito y Reconocimiento

  • Premio Onda al mejor artista revelación en 1985
  • Participación en el disco recopilatorio Boom junto a Michael Jackson y Mecano
  • Más de un millón de copias vendidas en sus primeros tres años

En 1987, durante las Fiestas de San Isidro, actuó junto a Chiquetete tras el pregón de Rocío Jurado. A pesar de un accidente de tráfico en 1987, su carrera triunfal duró unos 15 años, llegando a estar en los mejores eventos como artista de primera línea.

Declive y Resurgimiento

Después de varios años en silencio, José Soto, actúa en todo tipo de celebraciones y eventos. Después de sacar 25 discos, de vender millones de copias y de ganar un premio Ondas, se anuncia ahora en Internet para actuar en todo tipo de celebraciones, desde bodas a cumpleaños. "Si hay que tocar en bodas, se toca", dice Tijeritas, el mismo que en los 80 puso a cantar a media España su estribillo "Ay Garabí Garabí".

José Soto, al que Camarón puso el apodo de Tijeritas porque solía acortar las canciones, no tuvo un éxito fugaz, su música sonó durante décadas y actuó junto a Los Chunguitos, Pepe de Lucía o Azúcar Moreno. Pero el siglo XXI le fue borrando de los escenarios y la pandemia terminó por olvidarlo.

"Ha sido duro", dice Tijeritas, que desde entonces ha sobrevivido como ha podido: "Vivía del dinero que tenía guardado", cuenta a NIUS. Lejos de los focos y sin su música, era fácil verlo por las calles de Málaga donde de vez en cuando se le oía cantar. "Lo hacía solo para los amigos, como en familia", comenta el cantante.

Las ganas de volver siempre estuvieron ahí, pero no encontraban el camino de vuelta y los que encontró no siempre le llevaron donde quería. "Me llamó un señor de León para actuar en el norte", cuenta Tijeritas. Aquello no funcionó. Sin embargo, en la única actuación que le consiguió tuvo la suerte de conocer a Miguel, el miembro de una banda de Santander que actúa en eventos y que ahora se ha convertido en su nuevo representante.

"Cuando lo vi no estaba muy bien", dice Miguel, y con la ayuda de un amigo le propusimos que se quedara aquí unas semanas. En total casi dos meses que le han servido a Tijeritas para desconectar de todo y volver a reconectar con su música. Durante ese tiempo ya ha actuado en Fuenlabrada, Bilbao, Cáceres o en Santander... a veces en salas de concierto, otras en carpas e incluso en cafeterías.

"Se sigue poniendo muy nervioso antes de actuar", dice Miguel, que en este tiempo se ha encargado de buscarle todo tipo de eventos, entre ellos celebraciones privadas, como fiestas o cumpleaños. "Ya tengo prácticamente cerradas dos bodas, aunque él no es muy partidario", cuenta a NIUS su representante. "En las bodas se sabe a la hora que empiezas, pero no a la que terminas y muchas veces acabas reventado", se excusa Tijeritas, que prefiere otro tipo de escenarios para actuar. Sin embargo, nunca se ha negado. "Donde me llamen voy", dice el malagueño, y allí donde va siempre lleva puesta la humildad.

Legado y Actualidad

Para los nacidos a finales de 1960 y comienzos de los años 70, Tijeritas ha sido su banda sonora. Todo el mundo cantaba sus letras. Ya en pleno siglo XXI ha seguido grabando discos, renovándose con nuevos temas, realizando conciertos con la guitarra de Luis, el hijo de Camarón, y dando conciertos con artistas o grupos más actuales.

El año 2016 tuvo una gira muy buena llevándolo a grabar el disco “Tijeritas. Es un histórico del flamenco menos ortodoxo, un pionero en mezclar su voz aguda y jonda con el pop, los sintetizadores y las baterías. 'Libre ... soy', 'Del sur a Cataluña' y 'Cambia de forma de ser' forman parte de la banda sonora de los jóvenes de los 80, y todavía hoy suenan a diario en algún punto de la geografía.

Más de cien mil oyentes mensuales tiene, por ejemplo, en Spotify sin haber lanzado ninguna canción nueva desde hace unos años. El malagueño Tijeritas, nombre que le puso el mismísimo Camarón, conoció el éxito desbordante cuando apenas había cumplido los 20 y desde entonces ha ido haciendo equilibrios para mantenerse en una profesión cambiante y exigente.

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