Milagros Ximénez de Cisneros Rebollo, más conocida como Mila Ximénez, fue una periodista, escritora y colaboradora de televisión española que dejó una huella imborrable en el mundo del entretenimiento. Su vida, marcada por el éxito, el escándalo y la superación, la convirtió en un personaje imprescindible de la crónica social en España.
Primeros Pasos y Trayectoria Profesional
Nacida en Sevilla el 21 de mayo de 1952, Mila era la menor de cuatro hermanos y la niña mimada de sus padres. Estudió periodismo y dio sus primeros pasos profesionales de la mano del diario ABC, La Revista y la Cadena COPE.
Trabajó como enfermera en el hospital Nuestra Señora del Rocío de Sevilla, gracias a la influencia de su padre con Utrera Molina, entonces gobernador civil. Allí coincidió con el doctor Roberto Pastrana. La joven e inocente Mila se enamoró, perdió la cabeza por aquel médico casado, bastante mayor que ella. En plena década de los 60 aquella infidelidad pública forzó al doctor a abandonar Sevilla. Mila, genio y figura, se lio la manta a la cabeza, fue detrás de él y así terminaron en el Departamento de Rehabilitación del hospital que dirigía el poderoso Cristóbal Martínez-Bordiú, el yernísimo.
Durante su participación en Gran Hermano VIP, en La curva de la vida; Mila apuntó, jamás explicó, que algo pasó una noche que hizo que su "mundo se viniera hasta aquí, hasta el infierno". Entre lágrimas señalaba el punto más bajo de la curva de su vida. El caso es que esta relación tóxica, este amor prohibido duró nueve años, los que tardó en conocer a Manolo Santana, nuestro Nadal del siglo XX.
El Matrimonio con Manolo Santana
En la primavera de 1979 conoció a la leyenda del tenis Manolo Santana -el supercampeón ‘Supermanolo’, como lo llamaban en esos días-, y con él, la fama, las fiestas, el reconocimiento social... Su noviazgo con el deportista le abrió las puertas de un mundo de lujo y glamour.
Mila y Manolo se casaron en 1983 en una ceremonia civil en la que el mismísimo presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, actuó como padrino. En aquel tiempo se cambió el apellido por el de Mila Santana, se codeó con la jet set y vivió en una continua celebración. Se enamoró de Marbella y de sus vecinos ricos y famosos. Aquel rincón de la Costa del Sol, a camino de la bohemia y la locura, tenía hasta un príncipe, Alfonso de Hohenlohe. Marbella fue la mejor fiesta de Europa. Mila no se perdió ni una.
"Yo no había vivido nada, cometí el error de quererlo vivir todo. Me sentí libre como un pájaro, él [Santana] me dejaba libertad, pero utilicé esa libertad mal gestionada".
El matrimonio con el tenista terminó tres años después, cuando Mila descubrió que vivía coronada por las grupies que acosaban al deportista de moda. Centró su inquina en su sustituta, Otti Glanzielus, una modelo sueca de nombre festivalero, que terminó por convertirse en la segunda madre de su hija. No es que se desentendiera de Alba, es que su complicada situación económica le obligó a dejarla con su padre. Lejos de ella, Mila sufrió lo suyo.
Sabía que había tomado la mejor decisión, pero indudablemente vivió su etapa más complicada y dura. Por aquella época, Mila Santana afilaba su pluma privilegiada en periódicos como el ABC donde contaba con una columna semanal bautizada Un café con Mila, colaboraba en La revista de Peñafiel al tiempo que agudizaba su lengua en la mesa camilla de Encarna Sánchez. Con la locutora mantuvo una turbulenta relación antes de que apareciera la Pantoja. De ahí su inquina personal hacia la tonadillera. Ella sabía más cosas de las que aireaba. Lo cierto es que fueron años de amnesia, de los que jamás quiso hablar. Le dio por superar sus miserias agarrada al agua con misterio y a ciertas sustancias ilegales.
Un día paró. Su inteligencia privilegiada le recordó que ese no era el camino para salir del abismo. Dejó de saltar de casa en casa, aparcó su vida de nómada, regresó a Madrid y comenzó su idilio con Telecinco.
El Regreso a la Televisión y el Éxito en Telecinco
En la década de los 2000, Mila Ximénez regresó a la televisión, esta vez dentro de la plantilla de Telecinco. Su labia, su genio, su inquisitorial oratoria y su verbo libre la convirtieron en una de las colaboradoras imprescindibles de las tertulias del corazoneo.
Participó en programas como Crónicas marcianas, TNT, A tu lado, La Noria, Sálvame, Sábado Deluxe, Abre los ojos... y mira, Supervivientes y Gran Hermano VIP. Temperamental como pocos, no le temblaba el pulso a la hora de refutar a todo aquel que osara llevarle la contraria. Lo hacía sin ambages, tal y como le brotaba, adjetivaba conductas y se peleaba verbalmente con esa ironía y rapidez que solo poseen los tocados por la divinidad de la inteligencia.
Como escribió Jorge Javier, "Nos empezamos a hacer amigos en Sálvame, ese programa que empezó como una reunión de desempleados y ahora somos los reyes del mambo. Para que luego me digan que la vida no tiene música". El resto ya es historia.
Lucha Contra el Cáncer y Fallecimiento
A Mila Ximénez de Cisneros le ha robado la vida un inoportuno cáncer de pulmón al que se enfrentó con nervio desde el mismo instante en el que se lo diagnosticaron la pasada primavera. En plena pandemia, en pleno encierro. ¡Maldito inoportuno dolor de costillas!
"Tengo el tumor más grande localizado en el pulmón, y a mí lo que me avisó fue el dolor de la costilla. La oncóloga me dijo que era un tumor con metástasis, ahí me cagué. Está en los pulmones, en el hígado y más partes. Me han explicado que cuando un cáncer está localizado se le dispara y punto, pero a este no se le puede disparar. Me dijeron si no lo tienes en la cabeza todo va bien y si no lo tienes en los huesos también. Lo van a dormir para evitar que ramifique más, una zona está más complicada, pero a esa zona la estamos quemando. Se ha cogido a tiempo, si logramos que se duerma todo irá bien", confesó Mila Ximénez a sus compañeros de Sálvame Deluxe en julio de 2020.
Ella necesitaba aceptar a su enemigo, ponerle nombre y luchar contra él. Genio y figura hasta el final.
Hasta su último aliento, luchó contra el cáncer de pulmón que le diagnosticaron hace un año. Valiente y positiva, plantó cara a ese inesperado enemigo con el mismo espíritu combativo e indómito que la acompañó toda su vida.
El 23 de junio de 2021, Mila Ximénez falleció a los 69 años, dejando un vacío irremplazable en la televisión y en el corazón de sus seguidores.
Sálvame diario bronca Mila Ximenez VS Miguel Temprano.
Legado
Mila Ximénez, mujer de bandera, conoció el lujo, el boato, bajó a los infiernos y como el Ave Fénix resurgió de sus cenizas. Le ha sesgado la que pudiera haber sido su mejor etapa, la de la estabilidad, la paz, el equilibrio y el amor. Mila Ximénez era una guerrera.
Cercana y con una humanidad desbordante, tocaba de lleno el corazón de aquellos a los que quería y defendía a muerte. Pero, con el mismo ímpetu, se convirtió en azote de numerosos personajes, a los que asestaba sus dardos certeros, con su voz rasgada y sin pelos en la lengua, en sus intervenciones televisivas. Su carácter efervescente la hacía estallar contra aquellos que convertía en blanco de sus críticas para después reflexionar y pedir disculpas.
Milagros Ximénez de Cisneros Rebollo, nacida en Sevilla un 21 de mayo de hace sesenta y nueve años, vivió intensamente, exprimiendo cada minuto de su agitada existencia. Tanto que podríamos decir que Mila fue la mujer de las mil vidas.
