Ver crecer a los hijos es, en teoría, el cumplimiento de una misión. Sin embargo, para muchos padres, la etapa de la adultez de sus hijos no trae paz, sino una nueva forma de angustia. Infravaloración, manipulación emocional, críticas, comparaciones... Son muchos los padres que maltratan a sus hijos adultos. El maltrato psicológico de padres a hijos adultos es una realidad.
Estas formas de agresión no dejan marca en la piel, pero hieren la integridad psicológica. El impacto sobre una mente infantil, por ejemplo, puede ser devastador. El maltrato psicológico de padres a hijos adultos no aparece de un día para otro. Este responde a una dinámica que tiene su origen e inicio en la niñez. Sin embargo, lo más llamativo es que suelen hacer notables esfuerzos por aparentar normalidad. Son muy pocas las personas de su entorno cercano que conocen esos hechos.
Porque hay algo evidente: maltratador y víctima siempre tienen un vínculo, un lazo que alimenta la dependencia, el miedo y hasta el afecto. Un afecto dañino, es cierto; un amor envenenado entre padres e hijos.
A veces, aunque se vivan circunstancias adversas, coaguladas por la angustia, el miedo, la humillación y el desprecio, uno puede seguir queriendo a quien le hace daño. Los monstruos no se vuelven damiselas con el paso de los años.
El Sufrimiento en la Relación Padres e Hijos Adultos
El paso del rol de «protector total» al de «observador» es uno de los desafíos más complejos en la psicología familiar. La familia es un organismo vivo que atraviesa distintas etapas. El problema surge cuando el ciclo vital avanza, pero los roles permanecen estancados. Cuando los padres no logran realizar esta transición, aparece el sufrimiento.
El sufrimiento no suele nacer de la falta de amor, sino del exceso de responsabilidad. Muchos padres sufren porque se convierten en el «banco» o el «paño de lágrimas» perpetuo. Lidiar con hijos malagradecidos requiere dejar de dar desde la carencia o la expectativa de retorno. Si sientes que tu generosidad no es valorada, reduce el nivel de ayuda y prioriza tus necesidades.
La decepción surge de la brecha entre el «hijo ideal» que imaginaste y el «hijo real» que tienes frente a ti. Valida tus sentimientos de tristeza, pero evita el reproche constante. Puedes dejar de sufrir por tu hijo adulto estableciendo límites emocionales claros y practicando el desapego amoroso. Esto implica entender que sus decisiones, errores y crisis son su responsabilidad y su oportunidad de aprendizaje.
¿Qué Hacer Ante el Sufrimiento?
Si hay algo prioritario es que el hijo adulto sea plenamente consciente de ese maltrato y de la necesidad de afrontar la situación. Asimismo, en ocasiones, aún siendo económicamente independientes, el vínculo de maltrato sigue patente, pero de manera soterrada a través de la manipulación, de las críticas ante cada decisión tomada, ante la pareja elegida, etc. Es necesario asumir que esas situaciones no pueden ni deben continuar.
Para afrontar la decepción de tu hijo adulto, es fundamental aceptar que su camino es independiente de tus expectativas. Superar la decepción de los hijos implica un proceso de duelo por las expectativas perdidas. Debes perdonarte por los errores que crees haber cometido en su crianza y perdonarlos a ellos por no ser quienes esperabas.
Cuando tú dejas de sufrir y controlar, le das a tu hijo el regalo más grande: la responsabilidad total sobre su propia vida. Si sientes que la situación te desborda, que la relación con tu pareja se está deteriorando o que la tristeza no te deja avanzar, no esperes más. El primer paso para sanar es pedir ayuda.
Reflexiona sobre tus sentimientos de culpa por tu hijo adulto y explóralos con curiosidad en lugar de juzgarlos. Muchas situaciones son más complejas de lo que parecen, y reconocer los errores es importante. El perdón a uno mismo es un componente clave de la autocompasión. Cuando te perdonas a ti mismo, reconoces que cometiste un error, entonces, puedes mirar hacia el futuro sin dejar que ese error te posea. Te concedes amor y bondad al aceptar tu yo imperfecto.
El Rol de la Comunicación y los Límites
Es esencial, además, que cuando se produzca una actitud despreciativa hacia tu hijo, reacciones activamente. Es importante que esta actuación por tu parte sea una acción asertiva, sin agresividad. Con esto me refiero a que puedes hablar con la abuela, en el momento en que se produzca el acto despreciativo, mostrándole tu desaprobación ante el mismo. Además, el hecho de verse respaldado y defendido por su madre, incrementa la confianza del niño, la sensación de seguridad y elimina el sentimiento de indefensión.
También es importante que expliques a tu hijo que el comportamiento de su abuela no es adecuado, que no es justo. Es muy importante que, en tu discurso, ofrezcas al niño ejemplos de personas que se comportan adecuadamente con él, que le demuestran afecto. Asimismo, es esencial que demuestres a tu hijo que crees en él, que no dudas de lo que te cuenta sobre cómo lo tratan otras personas.
El Impacto del Abuso Emocional y la Necesidad de Ayuda Profesional
Una de las consecuencias de sufrir abuso emocional desde la infancia es desarrollar un trastorno de estrés postraumático en las edades adultas. Estudios comunitarios como el llevado en la Universidad de Utrecht y la Universidad de Coimbra, en Portugal, evidencian lo significativo de esta relación.
La preocupación es una forma de control imaginario. Si la ansiedad es persistente, es recomendable buscar ayuda profesional. En muchos casos, la preocupación excesiva esconde un trastorno de ansiedad subyacente o un miedo profundo a la propia soledad.
Aprender como dejar de sufrir por los hijos adultos es, en última instancia, un acto de liberación para ambas partes.
Cómo poner límites SALUDABLES a tus hijos (y a las personas) | Dr. César Lozano
Tabla: Estrategias para Afrontar el Sufrimiento por los Hijos Adultos
| Estrategia | Descripción |
|---|---|
| Conciencia del maltrato | Reconocer la existencia del maltrato y su impacto. |
| Aceptar el camino individual | Entender que el hijo adulto tiene su propio camino, independiente de las expectativas paternas. |
| Establecer límites emocionales | Definir límites claros para proteger la propia salud emocional. |
| Practicar el desapego amoroso | Soltar la necesidad de controlar y permitir que el hijo asuma la responsabilidad de su vida. |
| Buscar ayuda profesional | Considerar la terapia individual o familiar para abordar problemas más profundos. |
| Perdonarse a uno mismo | Aceptar los errores del pasado y avanzar sin culpa. |
