Chus Pedro Suárez: Un Legado Musical desde El Entrego

Chus Pedro Suárez, nacido en El Entrego en 1955, es una figura emblemática de la música asturiana. Conocido por ser la voz de "Nuberu" y "Camaretá", su vida y obra están profundamente arraigadas a su pueblo natal.

Imagen representativa de la minería en Asturias, fundamental en la identidad de El Entrego.

Raíces en El Entrego

Para Chus Pedro, ser de El Entrego va más allá de un simple gentilicio. Es una conexión física y emocional, una fusión inseparable. "Yo respiro Entrego, no puedo entender el mundo sin El Entrego", afirma.

El Entrego, aunque transformado por el tiempo, sigue siendo la fuente de inspiración de Chus Pedro. A pesar de la desaparición del pozo minero, el trenillo y la sirena que marcaba el ritmo de la vida en la villa, su esencia permanece intacta en su memoria y en su música.

Él es de aquí y su música viene de aquí, de la argamasa que ha compactado este sitio diverso cuya definición se ajusta bastante bien al significado de dos palabras. Una es «la solidaridad», afirma, «que se practicaba en El Entrego cuando a lo mejor ni siquiera se sabía decir la palabra»; la otra, «el mestizaje, que formaba parte del día a día, con los andaluces, extremeños o castellanos que venían a trabajar en las minas» incorporados a la mezcla en un lugar donde al final «nadie era más que nadie».

Su pueblo es eso en la voz de Chus Pedro, eso y el «dame tira» del compañerismo minero que cantó «Nuberu»; eso y el respeto a la identidad colectiva construida entre todos; eso y una banda sonora que se adivina como producto genuino de un lugar de nacimiento.

“Soy lo que soy”, repite, “porque soy, para lo bueno y para lo malo, un producto "made in cuenca del Nalón". Lo que hice fue ser una esponja, empaparme de todo lo que me rodeaba”.

De ahí salió Chus Pedro, de ahí las vueltas alrededor de la música tradicional asturiana que dio con Manolo Peñayos en «Camaretá» y «Nuberu», de ahí el repertorio que ahora canta en gira autobiográfica, ayer en la Casa de la Cultura de Mieres y el próximo jueves en el teatro Filarmónica de Oviedo.

Todo habría sido distinto si no hubiera empezado en este lugar hecho a muchas manos, si además de la familia, en aquellos años del último franquismo y la primera Transición, el ser entreguín no se hubiese moldeado, por ejemplo, con el «hambre de libertad» que calmaban «Los Cristianos».

Era, tal y como lo recuerda el cantante, «un colectivo de católicos progresistas que en los 60 y 70 fue un lugar de encuentro de gente con inquietudes sociales y políticas», donde la Iglesia era «un paraguas para que se pudiese respirar libertad en la más absoluta clandestinidad, donde convivíamos comunistas, socialistas, socialdemócratas... Yo jamás podré olvidar la figura de los curas de este pueblo, de Germán el cura, de Pipo...».

Llegados a este punto, no hay motivos para contenerse. Hablar de El Entrego «ye pa mí como hablar de Manhattan». Sin llegar a repetir la feliz similitud fonética del MOMA con el MUMI -el Museo de Arte Moderno de Nueva York y el de la Minería de El Entrego-, o de salvar distancias para comparar Central Park con el parque de La Laguna, este músico que en 2005 alentó la osadía de intercambiar las aguas del Hudson con las del Nalón y presentar la fiesta de Les Cebolles Rellenes en la Gran Manzana tiene una explicación que a su modo también define una forma de ser.

A lo grande, la teoría de Chus Pedro recuerda que «los neoyorquinos dicen que Nueva York no es administrativamente la capital de su Estado -Albany- ni de su país -Washington-, pero sí es la capital del mundo. Yo lo aplico de forma muy rigurosa a mi propia capital del mundo, que para mí es mi pueblo», aunque tampoco sea oficialmente ni cabecera administrativa de su concejo.

Si es que es hasta físico. El Entrego, esta condensación de lugares dispersos para configurar un solo núcleo urbano, «tiene una estructura urbana muy bien diseñada, un trazado ejemplar de calles en paralelo, en horizontal y vertical, como la primera, la segunda, la tercera, la cuarta y la quinta avenidas».

Chus Pedro, que en aquel viaje hermanó El Entrego casi con Nueva York -con Jersey City- y cantó «De ñublu y orpín» en Queens, persevera así sobre lo saludable que es alejarse para tomar perspectiva. Pudiendo volver. De mayor fue a Nueva York, «de guaje» a Gijón en un viaje en tren de tres horas desde la estación de La Oscura.

«Para alguien de la Cuenca», rememora, «donde estamos acostumbrados a ver el mundo en vertical», Gijón era descubrir el horizonte, «un nuevo universo multicolor, que hasta olía diferente, con aquellas casetas a lo Sorolla y aquel barquillero...».

El cantante va y vuelve a aquella infancia en aquel pueblo muy activo que no era éste y al comparar pierde el presente y resquema el porvenir. «En mi pueblo», recuerda, «estaba el pozo Entrego, al lado El Sotón, Sorriego, San Vicente, La Revenga, Venturo... Ahora en mi pueblo sólo queda una mina abierta.

Han intentado la reindustrialización con proyectos que fracasaron, con Venturo XXI, con Alas Aluminium, y están dejando una tierra devastada en la que cuesta mucho trabajo tener esperanza mirando hacia el futuro». Pero aquí, en todos los argumentos, vuelve siempre la referencia a una forma peculiar de ser, la certeza de que «en las Cuencas somos gente con ingenio y acostumbrada al sacrificio y al trabajo y a la perseverancia. De una manera u otra», se anima Chus Pedro, «vamos a intentar construir una nueva sociedad que mire con confianza al futuro». ¿La receta? Va directa a la base del sistema.

Trayectoria Musical

La música de Chus Pedro está intrínsecamente ligada a la tradición asturiana. Sus colaboraciones con Manolo Peñayos en "Camaretá" y "Nuberu" marcaron un hito en la música de la región.

GrupoColaborador PrincipalEstilo Musical
CamaretáManolo PeñayosMúsica tradicional asturiana
NuberuManolo PeñayosMúsica asturiana con influencias folk

Su carrera en solitario lo ha llevado a recorrer teatros, interpretando canciones que se han convertido en la banda sonora de su vida.

Chalaneru [Víctor Manuel, Tejedor, Chus Pedro, Ramón Prada]

Su música es un reflejo de su tierra, de su gente y de su historia.

Chus Pedro en una de sus actuaciones.

Un Legado de Solidaridad y Mestizaje

Chus Pedro encarna los valores de solidaridad y mestizaje que caracterizan a El Entrego. Su música es un canto a la identidad colectiva, al compañerismo y al respeto por las raíces.

Su voz sigue resonando en los corazones de quienes valoran la autenticidad y la conexión con la tierra. Chus Pedro Suárez, un artista que respira y vive El Entrego.

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