Para un adolescente, salir del armario implica compartir su identidad de género y/u orientación sexual con los demás. Es un viaje en el que tu hijo necesitará comprensión y reconocimiento. Para algunos adolescentes es un proceso rápido y fácil, para otros, sin embargo, es un proceso más largo y difícil. Por ello, en este artículo, exploraremos información valiosa para padres y madres de adolescentes lesbianas, gays, bisexuales, transgénero y queer (LGBTQ), ofreciendo orientación sobre cómo apoyar a sus hijos en este importante proceso de autodescubrimiento y aceptación.
Conceptos erróneos comunes sobre la orientación sexual e identidad de género
Es importante que los padres y madres de adolescentes lesbianas, gays, bisexuales, transgénero y queer (LGBTQ) recuerden que cada adolescente es único y tendrá sus propias experiencias y sentimientos en el camino. Hay mucha información errónea en torno a la orientación sexual e identidad de género. Por ello, aquí comparto alguna información para padres y madres de adolescentes LGBTQ:
- Los adolescentes LGBTQ se parecen mucho a los demás adolescentes. Muchas personas tienen la idea errónea de que los adolescentes LGBTQ son muy diferentes a los adolescentes heterosexuales. De hecho, las similitudes que los adolescentes LGBTQ tienen con el resto de superan con creces sus diferencias.
- Esto no es solo una fase. Los adolescentes LGBTQ cada vez salen antes del armario, reconociendo su orientación sexual e identidad de género ante ellos mismos y los demás. Diversos estudios han encontrado que la mayoría de los jóvenes cuentan que se sienten atraídos por otra persona del mismo sexo alrededor de los 10 años. Identificándose como lesbiana, gay o bisexual a la edad media de 13 años. Además, la identidad de género puede comenzar a formarse entre los 2 y 4 años. Alguien que te cuenta que él o ella es LGBTQ, probablemente, ha reflexionado y sentido mucho a cerca de su propia identidad antes de compartirlo. Por lo tanto, no es una fase, es un proceso.
- Otras personas no causan que tu hijo se LGBTQ. La orientación sexual e identidad de género son el resultado de la genética, factores biológicos y también ambientales. La identidad LGBTQ de tu hijo no es el resultado de cualquier cosa que tu o cualquier otra persona haya podido hacer.
- Los adolescentes LGBTQ no tienen más probabilidades de padecer enfermedades mentales. Estos mitos son desafortunados y no se basan en la realidad y en lo que la ciencia nos dice. Un adolescente gay, lesbiana, transgénero… no tiene más probabilidades que un adolescente heterosexual de presentar un trastorno mental. Y aunque es cierto que las personas LGBTQ experimentan tasas más altas de ansiedad, depresión, abuso de alcohol… comparado con la población general, los estudios demuestran que esto es el resultado del estrés de pertenecer al colectivo LGBTQ en un ambiente a menudo hostil y que les juzga. Por lo tanto, estas dificultades psicológicas no son un factor de la identidad de la persona LGBTQ. Así lo avalan las organizaciones profesionales de salud mental.
- La identidad LGBTQ no puede, ni deber ser cambiada. Tanto los médicos, como los psicólogos coinciden en que intentar cambiar la orientación sexual o de género de una persona no funciona y a menudo causa daño. Además, de que no es ético.
- Más grupos religiosos de los que creemos apoyan a las personas LGBTQ. A priori, podemos pensar que la mayoría de las religiones rechazan a las personas LGBTQ, pero esto no es cierto, las religiones del mundo se han modernizado y entienden la diversidad en cuanto a la orientación sexual e identidad de género. Se que en muchos lugares del mundo no ocurre así, pero en muchos otros sí. Para algunos adolescentes LGBTQ su religión es importante. Algunos jóvenes pueden creer que tendrán que elegir entre su fe y su identidad, pero este no es siempre el caso. Muchas comunidades religiosas reciben con los brazos abiertos a los adolescentes LGBTQ, adultos y sus familias.
La orientación sexual e identidad de género de cada persona es algo íntimo, que provine desde lo más profundo. Entender esta idea es fundamental.
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¿Qué puedes hacer para apoyar a tu hijo?
Es común que los adolescentes LGBTQ se sientan asustados y nerviosos durante esta etapa. Algunos pueden sentirse aislados de sus compañeros, especialmente, si sienten que no encajan o son discriminados por ser diferentes. Por ello, es muy importante la labor que la familia puede hacer.
- Cuando tu hijo te hable sobre su identidad, responde de manera afirmativa y dándole apoyo. Acepta a tu hijo tal y como es. Intenta comprender lo que siente y experimenta. Incluso si no estáis de acuerdo, necesitará tu apoyo y validación para convertirse en un adolescente y, posteriormente, en un adulto sano.
- Defiende a tu hijo si es discriminado. No minimices la presión social o el acoso que pueda sufrir tu hijo. Deja claro que no se pueden tolerar los insultos o chistes basados en género, identidad de género u orientación sexual. Expresa tu desaprobación ante este tipo de bromas o insultos cuando aparezcan en los medios de comunicación, los diga algún familiar, etc.
- Estate atento a las señales de peligro que pueden indicar la necesidad de apoyo psicológico, como ansiedad, inseguridad, depresión, baja autoestima o cualquier otro problema emocional en tu hijo.
- Busca asociaciones, recursos y eventos. Es importante que tu hijo se sienta acompañado por la comunidad LGBTQ. Celebra la diversidad y lo diferente en todas sus formas. Junto con tu hijo busca libros, películas y distintos materiales que representen positivamente a personas con diversidad de género. Habla sobre los famosos LGBTQ y los modelos a seguir que defienden a la comunidad LGBTQ. Y, en general, a las personas que demuestran valentía frente al estigma social.
- Apoya la autoexpresión de tu hijo. Habla con tu hijo sobre sus elecciones de ropa, joyas, peinados, amigos… Por desgracia, algunos niños intentar suprimir su orientación sexual e identidad de género para cumplir con las expectativas de la sociedad, para encajar o incluso para evitar el acoso.
Sentirse apoyados en casa por su familia más próxima y tener buenas relaciones con sus amigos, ayudará a los adolescentes a afrontar la discriminación que puedan sufrir.
Incluso aunque tengas problemas para comprender la identidad o los sentimientos de tu hijo, es importante que no te alejes de él. Mantenerte a su lado, es una de las formas más importantes para ayudar a tu hijo a seguir sintiéndose querido y aceptado. Quizás, te resulte interesante leer sobre consejos para mejorar la relación con tu hijo adolescente. ¡Seguro que te resultará útil!
La ciencia nos ha demostrado que sentirse querido es fundamental para la salud y el desarrollo general de todos los adolescentes, independientemente de su género u orientación sexual.
Si como padre o madre necesitas ayuda para comprender a tu hijo, adaptarte a esta situación, trabajar la ansiedad que esta situación puede generarte… puedes pedir ayuda psicológica. Un psicólogo te ayudara y guiara en esta situación que es nueva para ti.
¿Es normal dudar de la sexualidad en la adolescencia?
Sospeches o no que tu adolescente pertenece a este colectivo, el acompañamiento debería comenzar en la infancia, como sucede en muchos otros asuntos en los que puede haber por medio discriminación, difamación o incluso agresiones.
Con la entrada en la adolescencia, los términos gay y lesbiana se adoptan como insulto: esto ocurre entre adolescentes de muy diferentes clases sociales, e independientemente del nivel de tolerancia o aceptación que en sus comunidades tengan las personas LGTBI. Por esta razón, independientemente de la orientación de género o sexual de tu adolescente, te aconsejo que envíes siempre un mensaje claro sobre los insultos homofóbicos en tu casa: no los toleres.
Explícale que puede estar hiriendo a la otra persona y que las agresiones homófobas, incluso los asesinatos, comienzan en muchas ocasiones con esos mismos insultos.
Si dejas claro tu posicionamiento con respecto a la comunidad LGTBI, es probable que, indirectamente, estés abriendo una puerta para que tu adolescente te diga que lo es: conociendo lo que piensas, no sentirá que le vas a juzgar.
Ten en cuenta, además, que un adolescente que acusa a otro de ser gay puede estar intentando ocultar su propia orientación sexual, desviando hacia otro la atención negativa (“si digo que el otro es gay, lo excluirán a él y a mí no me dirán nada malo”).
Aunque también hay estudios que demuestran que en determinados casos, cuando la relación con la familia es muy estrecha, hay menor probabilidad de contarlo en casa, por miedo a decepcionar a la familia.
Pero por esa razón has de convencer a tu adolescente, antes incluso de llegar a plantearte si es homosexual, heterosexual o lo que sea, de que tu amor es incondicional, de que le respetas y le quieres tal y como es.
Y es importantísimo que tú, como madre o padre, lo sepas, pues solo así puedes acompañar a tu adolescente, ofrecerle recursos, guiarle hacia organizaciones LGTBI donde va a poder recibir ayuda y sostén si los necesita.
Que tu adolescente sea LGTBI o no es, en realidad, asunto suyo. Es parte de su identidad, de quién es y de cómo se relaciona con el mundo, y no de la tuya. Esto es algo que deberías tener siempre presente y que deberías decirle.
Tu labor como madre o padre es amarle y apoyarle.
Nunca le digas que son cosas de niños, que ya se le pasará o que no lo entiendes porque el verano pasado le gustaba una chica. La identidad de género y la orientación sexual no son un continuo ni se construyen de un día para otro: respeta el proceso de tu adolescente, que es exclusivamente suyo, y hazte presente para él.
Esto es lo primero que necesita: que le quieras y que aceptes que su orientación sexual o genérica forma parte de su intimidad. Que tú le puedes apoyar y orientar, pero que pertenece al ámbito de su privacidad.
Algunos padres o madres sienten que su relación con su adolescente va a cambiar si es LGTBI, que les va a costar aceptarlo (porque cambian las expectativas, incluso la idea que se pueden hacer de su futuro).
Y aunque no sea tu caso, sí sabemos que las personas LGTBI se enfrentan a dificultades mayores, y diferentes, de las de las personas que no lo son. Por esta razón, en ocasiones, sentimos miedo: y es normal.
Si tienes miedo, sal a pedir ayuda. Desde un psicólogo especializado en este tema hasta una asociación, hay un montón de personas que podrían ayudarte, aconsejarte, tranquilizarte.
Y también puede ser que tu adolescente tenga miedo de identificarse con un colectivo que sabe minoritario, y en ocasiones marginado: ayúdale, poniendo a su alcance los recursos que necesita, a vivir su identidad de forma plena, y sin miedos.
Mi hijo tiene dudas sobre su sexualidad: cómo acompañarlo en casa
Cuando un hijo adolescente expresa dudas sobre su sexualidad, muchas familias se sienten al mismo tiempo sorprendidas, confundidas o incluso desorientadas. Es importante comprender que la adolescencia es una etapa de exploración, de preguntas sin respuestas fijas, de necesidad de experimentación psicológica y emocional.
Acompañarle en casa significa crear un espacio donde pueda decir lo que siente sin miedo a ser juzgado, ridiculizado o etiquetado. No se trata de tener todas las respuestas, sino de asegurarle que sus dudas tienen un lugar seguro, que son respetables y que no están sucediendo “porque algo salió mal”.
Este acompañamiento no es siempre cómodo, porque nos obliga a mirar nuestras propias ideas, prejuicios y miedos. Pero es precisamente esa disposición adulta a escuchar desde la calma y la apertura la que permite que un adolescente enfrente sus dudas desde la confianza, no desde la vergüenza.
Qué decir y qué evitar cuando expresa confusión
- Qué decir:
- “Gracias por confiar en mí para contármelo, estoy aquí contigo.”
- “No tienes que tenerlo todo resuelto ahora. Está bien tener preguntas.”
- “Me gustaría entender mejor lo que sientes; puedo escucharte sin juzgarte.”
- “Lo que te pase importa, y yo te acompaño aunque no tenga todas las respuestas.”
- Qué evitar:
- Comentarios como “seguro que es solo una fase” o “es que todavía eres muy joven”.
- Preguntas insistentes o formuladas desde el asombro.
- Juicios morales, comparaciones con otros o explicaciones apresuradas sobre “lo correcto”.
- Minimizar o ridiculizar sus dudas con frases como “no es para tanto”.
La intención siempre debe ser escuchar, contener y sostener, no resolver ni diagnosticar.
Errores comunes que aumentan la inseguridad
Algunos errores frecuentes, aunque estén bienintencionados, pueden aumentar la inseguridad del adolescente:
- Transformar la conversación en lección.
- Forzar etiquetas o definiciones.
- Hablar desde el miedo.
- Compartir prejuicios sin filtro.
Evitar estos errores permite que la conversación sea un puente, no un muro.
Confusión sobre la sexualidad vs. identidad definida
Es muy común que un adolescente confunda duda con falta de identidad definida, y viceversa. Pero la verdad es que ambas experiencias pueden convivir, y cada proceso se vive de forma única.
Tener dudas no es lo mismo que “saber” o “decidir”. La sexualidad y la orientación se construyen a lo largo del tiempo y, a menudo, a través de experiencias, conversaciones y reflexiones personales. Es un error pensar que un adolescente debería tener claridad absoluta en un momento específico.
Decirle a tu hijo “no pasa nada si no lo tienes claro” le libera de una presión que rara vez es útil.
Homofobia interiorizada
A lo largo de los años, he tenido la oportunidad de acompañar a muchas personas en sus procesos de autoconocimiento, aceptación y sanación. Entre ellas, se encuentran numerosos hombres gays que llegan a consulta cargando una mochila invisible, llena de mensajes, creencias y emociones que han ido interiorizando a lo largo de sus vidas.
Hablar de homofobia interiorizada no significa responsabilizar a quien la padece, sino entender cómo una sociedad que aún discrimina y estigmatiza puede dejar cicatrices invisibles. Estos hombres han crecido escuchando mensajes negativos sobre la diversidad sexual, enfrentándose al rechazo, al silencio o a la invisibilización.
A continuación, se presentan diez frases comunes escuchadas en consulta con hombres gays que experimentan homofobia interiorizada:
- “No me gustan los hombres afeminados.”
- “Odio que se me note que soy gay.”
- “Me cuesta confiar en otros hombres gays.”
- “No quiero envejecer solo, pero tampoco encuentro a alguien que valga la pena.”
- “Siento que no encajo ni en el mundo gay ni en el heterosexual.”
- “No me veo teniendo una relación pública con otro hombre.”
- “Siempre busco hombres heterosexuales o que no se identifican como gays.”
- “Siento vergüenza después de tener sexo con hombres.”
- “Me esfuerzo mucho para ser perfecto en todo.”
- “A veces pienso que hubiera preferido no ser gay.”
La homofobia interiorizada no define la totalidad de la experiencia de ser gay, pero sí es una parte que merece ser atendida y visibilizada.
