Si hubiera que definir con una sola palabra a Bibiana Fernández esa sería PASIÓN, con mayúsculas. Pasión para conseguir ser la mujer que siempre soñó, pasión por sus amores, por sus amigos, por la vida en general: “Yo creo que he nacido para el placer”, ha sido una de esas contundentes declaraciones de la artista que nunca ha tenido problemas para decir lo que piensa.
Pero hasta conseguir el momento de plenitud que ahora disfruta, al llegar a los 70, ha tenido que quemar muchas naves. La de Bibiana Fernández es una de las más públicas historias de superación personal que se pueden contar en España. A sus 70 años recién cumplidos ha sido capaz de vivir muchas vidas dentro de una sola.
Primeros Años y una Infancia Complicada
Nació en Tánger hija de malagueños, de Manuel, que era taxista, y de Francisca, que trabajaba de costurera. Nacida con sexo biológico masculino. En la edad adulta comenzó su transformación física como mujer y se sometió a tratamiento hormonal con estrógenos. Nació en Tánger. Su padre era taxista y su madre costurera, pero se separaron cuando solo tenía seis años.
Entonces se fue a vivir con su padre y comenzó una etapa muy dura de su vida: "Estábamos en una portería y durmiendo en una habitación por turnos porque mi padre trabajaba por la noche. A las ocho de la mañana me recogía para ir al cole y, si no venía, iba a buscarle por los bares", reconoció en el programa de televisión de Bertín Osborne. Sus padres se separaron cuando ella solo tenía seis años, esto la llevó a vivir un sinfín de peleas y discusiones en torno a ella.
También la mala relación entre sus progenitores fue la culpable de una infancia poco feliz. Su padre no quería que viera a su madre, aunque se las ingeniaba para estar con ella y al salir del colegio iba corriendo a su casa para comer juntas. Aunque tuvo una infancia complicada, su abuela siempre ha sido su referente en la vida.
El Camino Hacia una Nueva Vida
Con 13 años se marchó a Málaga para estudiar formación profesional, pero también para ser la mujer que ya tenía entonces muy claro que quería ser: “Todo el mundo susurraba a mi paso. Esa decisión es un camino que no tiene marcha atrás. Llegó un momento en que si había que sacrificar lo que fuera, no importaba nada. Tienes que elegir entre el mundo y tú.
Y de la ciudad andaluza a Barcelona, para abrirse paso en el mundo del espectáculo, aunque antes tuvo que ganarse la vida haciendo camas en un hotel y vendiendo libros. Vivió su infancia allí y su juventud en Málaga. Empezó haciendo camas en Palma de Mallorca, después vendió libros, trabajó en el muelle de Málaga y un sin fin de cosas más.
Cambio de Sexo y el Salto a la Fama
Bajo el nombre de Bibi Andersen se inició en el mundo del cabaret y la revista, de la mano de la compañía de Juanito Navarro, una etapa dura que no le gusta recordar. En 1977, en plena época del destape, dio el salto al cine a las órdenes del director Vicente Aranda en la película 'Cambio de sexo', al lado de una jovencísima Victoria Abril. Fue entonces cuando debutó en el cine de la mano de Vicente Aranda en la película Cambio de sexo, donde tendría de compañera de reparto a una jovencísima Victoria Abril.
Detrás de ella tenía su papel en Cambio de sexo, la cuestionable película de Vicente Aranda, y por delante los éxitos que le harían recuperar el nombre de Bibiana Fernández: Sé infiel y no mires con quien, Matador, La ley del deseo o, ya en 1991, los Tacones lejanos de Pedro Almodóvar que no existirían sin ella.
Bibi Andersen & Victoria Abril – "Cambio de Sexo" (Vicente Aranda, 1977)
Almodóvar: El Gran Amigo y Mentor
'Cambio de sexo' fue todo un éxito, pero no sería hasta tres años después cuando su vida dio un giro tanto en el plano personal como profesional al conocer al Pedro Almodóvar. Junto a él vivió los intensos años de la movida y pasó a ser una de las emblemáticas ‘chicas Almodóvar’, trabajando en títulos como Matador, La ley del deseo, Tacones lejanos y Kika.
Al margen de la relación laboral, Almodóvar también ha sido uno de los hombres más importantes de su vida. La persona que la ha acompañado en su felicidad, pero también en los momentos de dolor, desgarro y crisis, muchas de ellas por culpa del amor. Bibiana y Pedro Almodóvar se conocieron en 1980. A principios de los años ochenta, una vez ya en Madrid, trabajó en Trailer para amantes de lo prohibido de Pedro Almodóvar, amigo con el que continuará colaborando en buena parte de su filmografía -Matador, La ley del deseo, Tacones lejanos y Kika-.
Éxito en la Televisión y la Música
Con el paso de los años Bibiana Fernández se hizo habitual en distintos programas de televisión y hasta llegó a tener un efímero éxito como cantante con canciones como 'Call me lady Champagne' y 'Sálvame', que mucho tiempo después se convirtió en la sintonía del programa de Telecinco. En 1980 publicó un disco, llamado como ella, Bibi Andersen. Obtiene un gran éxito con las canciones «Call me lady Champagne» y «Sálvame».
Una Vida Sentimental Marcada por la Pasión
Si su vida personal ha sido una historia de lucha y superación, en el terreno sentimental también ha vivido ajena a los convencionalismos y guiada por la pasión. Son pocos los amores que se le conocen, pero muy intensos. El primero se llamaba Alfredo y ella lo definió como "guapo a morir y con adicciones peligrosas".
Años más tarde llegaría el modelo cubano Asdrúbal, veintitrés años más joven que ella, a quien conoció en la isla caribeña. Un amor pasional que terminó en boda en el 2000, pero también en separación solo tres años después. Con el modelo cubano Asdrúbal, 23 años más joven que ella, vivió una apasionada historia de amor.
Pasión por la Estética y la Moda
Y de la pasión del amor a otra de sus pasiones… A Bibiana siempre la hemos conocido con un impresionante físico, sobre su 1,84 metros de estatura, que la convirtió en una de las artistas más deseadas de la década de los 80 y 90, en su momento profesional de mayor plenitud. En su permanente lucha con el tiempo, la cirugía estética ha sido su mejor aliada, sin que, a diferencia de otras famosas, haya tenido problemas en contar todos y cada uno de sus pasos por el quirófano o sus pinchazos de bótox.
Ha perdido la cuenta del dinero que ha invertido en transformar su cuerpo, pero cada euro ha merecido la pena. Y unida a la estética, también encontramos otra pasión (una más en su vida) por la moda. Diva absoluta, exagerada, barroca, exuberante, sexy, atrevida… los calificativos podrían ser infinitos para su personal estilo. La moda es otra de las pasiones de Bibiana.
Moda, Identidad y Reinveción Constante
Aunque todo en su estilo tiene un punto de origen claro y una razón de ser, la identidad también es susceptible de reinventarse sobre la marcha: "Me produce mucho miedo la gente que no tiene dudas, los grandes dictadores no tienen dudas. Yo tengo dudas existenciales cada día", cuenta en una conversación para la firma Yolancris. "Siempre cuando ha habido algo que no me ha gustado he intentado cambiarlo, y si no he intentado vivir con ello. Vivo en un proceso de cambio permanente y la moda siempre ha estado al servicio de eso. El mundo de la moda últimamente va a mucha velocidad".
"Cuando te gusta la moda realmente tú te informas sobre la moda por el placer de disfrutarla, como si te gusta el deporte o la cocina. Cuanto más conoces de las cosas, más las disfrutas". Su experiencia interna del mundo de la moda, desde las páginas de las revistas o las pasarelas, convive con la distancia desde la que mira una apasionada espectadora.
De Bibi Andersen a Bibiana Fernández
En 1998 ―coincidiendo con el estreno de Atómica― decidió cambiar su nombre artístico por el suyo verdadero, pasando a llamarse Bibiana Fernández en lugar de Bibí Ándersen, como era conocida hasta ese momento. La primera etapa de su carrera estuvo marcada por decisiones difíciles y trabajos a la altura del deficiente nivel de la época, pero ya entonces demostraba su inmensa sensatez y una digna autoconsciencia.
En 30 años pasó de ser objeto de conjeturas, a menudo con preguntas humillantes a convertirse en uno de los más queridos personajes de televisión, siempre agradable de ver en tertulias o magazines. Consiguió, al fin, ser vista como la mujer que siempre ha sido, y verse reclamada por su talento.
Participación en Reality Shows
En 2014, participó en el reality show Supervivientes: Perdidos en Honduras, donde tras 28 días concursando se convirtió en la 5.ª expulsada de la edición. Tras ser expulsada del reality Bibiana vuelve al cine de nuevo de la mano de Alfonso Albacete con la película Solo química, que fue estrenada en el verano de 2015. En esta película comparte cartel con Rossy de Palma y José Coronado, entre otros.
Actualidad
La colaboradora de 'TardeAR' ha cumplido 70 años este año y está orgullosa de todo lo que ha conseguido. La exconcursante de 'Supervivientes' no tiene pensado dejar de trabajar, pues tiene grandes proyectos. Bibiana Fernández, colaboradora de 'TardeAR' y 'Vamos a ver', es una mujer muy versátil que se ha hecho a sí misma desde bien joven y que lleva intrínseco profesiones como actriz, cantante, modelo, presentadora y tertuliana.
Además de disfrutar de su presencia todos los días en el programa de Telecinco `Vamos a Ver´, no duda en afrontar todo tipo de proyectos laborales innovadores que se le presentan. Ahora podemos verla sobre los escenarios con una nueva obra de teatro “La Señora”, para la que se ha preparado hasta la saciedad, para dar lo mejor de sí misma, como hace con todo.
Cuando llega a casa, su lugar de paz se reencuentra con sus perros a los que adora y son sin duda, sus compañeros de viaje. ¡Así es el lado más personal de Bibiana Fernández!
