Camello, León, Niño: Un Análisis de las Diferencias en la Evolución Personal

La filosofía de Friedrich Nietzsche presenta una interesante metáfora sobre la evolución personal a través de tres transformaciones: camello, león y niño. Esta tríada simboliza las etapas que una persona atraviesa en su camino hacia la autoafirmación y la libertad.

¿En qué etapa te encuentras? ¿Te sientes más camello, león o niño?

El Camello: La Carga del Deber

El camello simboliza al individuo que lleva todo el peso de la sociedad, las tradiciones y la religión a sus espaldas. Es aquel que asume las responsabilidades y cargas impuestas por la sociedad sin cuestionarlas. Para los camellos el trabajo es el castigo bíblico: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”.

El León: La Rebelión y el "No"

El león actúa como metáfora de ese momento agresivo del despertar en el que el individuo dice «no». El camello, cuando ya no quiere ser camello, se convierte en león. La negación puede asumir varias formas, siendo la más evidente la corriente nihilista, que pese a que siempre se ha entendido como algo negativo, no es más que un enorme «sí». El nihilismo niega, en efecto, pero lo hace para que uno mismo pueda llegar a afirmarse a sí mismo.

El Niño: La Inocencia y la Creación de Nuevos Valores

Finalmente, el niño representa al individuo libre, puro, ese ser más allá del bien y del mal. El niño vive lejos de los prejuicios y de los valores establecidos, él es el encargado de crear sus propios valores. Representa la última fase de la metamorfosis.

Hay un reclamo de inmediatez, de evitar postergaciones y reclamar la posibilidad de los niños de jugar porque sí. La libertad parece ser más importante que el éxito y no hay ganadores ni perdedores ya que no hay competencia, ni con los demás como los camellos, ni con uno mismo como los leones. Puedo estar jugando al billar y tener ganas de jugar al fútbol y al squash. Puedo tener momentos y grupos distintos con los que juego billar, fútbol y squash. Porque sí o sin para qué.

La Asertividad y la Importancia de la Opinión Propia

De la misma forma, a nivel psicológico, encontramos eso llamado la asertividad. Algo que nos viene muy bien para manejar la negación en de las relaciones humanas. Según la psicóloga psicoterapeuta Sonia Wilt del Villar, la asertividad vendrían a ser el conjunto de habilidades sociales mediante las cuales se expresa y se exige a los demás el respeto mutuo.

Muchas veces sacrificamos nuestra propia libertad o nos dejamos influenciar demasiado por opiniones externas. La aceptación constante de las ideas y acciones terminaría con la muerte del pensamiento propio. El individuo se alienaría, se angustiaría y terminaría idealizando la fuente alienante (ya fuera religiosa, política, ideológica, científica o de otro tipo).

La asertividad y ese valorar la opinión propia no debería suponer una pérdida de empatía, tampoco debería ocasionar ningún rechazo social por parte de los demás. Este egoísmo -en el sentido positivo que le otorgaban Kropotkin o Nietzsche- ofrece un absoluto poder de decisión a las personas y ayuda a no estar subyugado a poderes externos y, por lo tanto, es una herramienta de reafirmación.

Aun así, acogernos siempre a nuestras propias opiniones, leyes morales o ideas también podría privarnos de ciertas experiencias que enriquecerían al ser humano. Es necesario «contemplarse en la diferencia y valorar esta como fuente de riqueza y estímulo» afirma Wilt.

«Seguir las corrientes sociales tiene mucho que ver con la aceptación social y la deseabilidad social. A mayor aceptación de la persona en su grupo de referencia mayor será su grado de valoración de sí mismo y mejor será su ejecución en cualquier proyecto personal. La aceptación social en ámbitos como el cultural, el ideológico o el sexual es muy relevante para la autorrealización del individuo como tal», nos comenta la psicóloga.

El Peso de las Ideas y la Reflexión Final

El niño con el pijama de rayas plantea los problemas en los que puede desembocar una determinada ideología y las ideas que le dan forma. En la historia y en la propia película vemos que las ideas pueden llegar a causar de manera indirecta mucho más daño que cualquier arma, especialmente si tenemos en cuenta el poder de algunas de ellas, en determinados momentos, para aunar voluntades. Así, la convicción de las personas por una determinada causa puede llevarlas a cometer cualquier tipo de acto, por injusto y cruel que parezca.

Para que una idea perdure en el tiempo es importante inculcársela a los más jóvenes, esto lo vemos en las clases que reciben Gretel y Bruno y cómo su profesor les enseña historia siguiendo los guiones de la propia ideología nazi, de este modo, se asegura transmitir a los niños los valores que él considera correctos y que así la idea de que pertenecen a una raza superior o privilegiada perviva en generaciones posteriores.

Este desenlace nos propone una reflexión: no somos conscientes del sufrimiento del otro hasta que no nos convertimos en el otro. Al invertir los roles, al sentir en nuestra propia piel el dolor ajeno, nos hacemos partícipes y conscientes del mismo.

Todo esto, obviamente, en un ambiente de historia pasada, de horror y de crueldad humana, pero que nos lleva a preguntarnos si, de algún modo y desde el confort de nuestro hogar, tampoco hemos cambiado tanto y seguimos ajenos al sufrimiento de la otredad.

Tabla Comparativa de las Etapas

Etapa Características Enfoque
Camello Carga con las responsabilidades y tradiciones impuestas. Deber y sumisión.
León Rebelión contra las normas establecidas. Negación y autoafirmación.
Niño Libertad, inocencia y creación de nuevos valores. Juego y autenticidad.

Nietzsche y las tres transformaciones del espíritu: camello, león y niño | Asesoramiento filosófico

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