La serie documental "El mundo en pañales", producida por la productora británica Wall to Wall TV, ofrece una mirada exhaustiva al comportamiento de los recién nacidos y su evolución desde el nacimiento hasta los tres años de vida. A través de seis episodios, el documental desvela aspectos desconocidos en el comportamiento de los bebés, realizando un recorrido por su sorprendente universo.
Cada capítulo de la serie se dedica de forma monográfica a una de las situaciones que se dan en los tres primeros años de vida de un bebé. Los títulos de los seis episodios son: "En el principio...", "Primeros pasos", "Agárralo como puedas", "El poder de la palabra", "El pensador" y "Tu y yo".
Los dos primeros años son los más importantes de toda la vida de un ser humano. Crecemos más, aprendemos más, nos movemos más e incluso luchamos más que en cualquier otro momento de nuestra vida. ¿Bebés? ¿Adorables cúmulos de regocijo? ¿Lágrimas y rabietas? ¿Quién sabe lo que pasa dentro de esas preciosas cabecitas? "El mundo en pañales" ha abierto una asombrosa puerta de acceso a su mundo.
Cuando son tan pequeños no importa dónde hayan nacido. África, Asia, América... Todos duermen mucho, todos balbucean asuntos ininteligibles, todos sonríen mientras algo da vueltas rápido desde el cielo y buscan el pecho con la misma tozudez, los ojos como platos.
El documental ha tenido un tratamiento científico, sin embargo, no está exento de un cierto tono humorístico que queda remarcado por las "dramáticas" situaciones a las que se enfrentan a diario los niños pequeños.
La colaboración de psicólogos y pedagogos y la profesionalidad de equipos especializados en la elaboración de programas de naturaleza han hecho posible que los espectadores puedan ver el mundo a través de los ojos de un bebé. Este aspecto ha convertido el documental en un programa de referencia.
Instintos de Supervivencia en Bebés
Los bebés tienen capacidades de supervivencia sorprendentes que perdemos en la edad adulta. Son capaces de sobrevivir en situaciones límite.
Uno de los instintos de supervivencia más sorprendentes que tienen los bebés es la capacidad de nadar. Aunque parezca increíble, los bebés se encuentran muy a gusto debajo del agua. La capacidad de nadar puede demostrarse sin riesgo tras un curso básico de entrenamiento. Mueven sus brazos y extremidades para impulsarse hacia adelante. Aunque todos necesitan que un adulto les ayude a salir a la superficie para tomar aire.
En casos excepcionales, este instinto de supervivencia bajo el agua les ha salvado la vida.
Un ejemplo es la historia de Sam, quien cayó al agua desde un muelle. Gracias a la rápida reacción de un rescatista y a la resistencia del bebé al frío extremo, Sam sobrevivió sin daños cerebrales. El rescate de Sam sorprendió a todo el mundo. Estaban asombrados de su recuperación.
El frío extremo fue el factor clave para la plena recuperación de Sam. Sin oxígeno, las células cerebrales empiezan a morir, pero el frío extremo ralentiza ese proceso. Es una historia de una entre un millón. Sí, pero está bien. Así que no pasa nada.
Además de la capacidad de nadar, los bebés tienen una resistencia sorprendente. Eso no significa que siempre salgan bien parados, pero demuestra su capacidad de asimilar situaciones extremas.
El Mundo Sensorial del Bebé
Los bebés tienen sentidos en desarrollo que difieren de los de los adultos. Al principio, su visión es un poco caótica, ya que no pueden juntar la visión de cada ojo. Se cree que los bebés tienen visión doble. Sin embargo, reconocen la cara de su madre cuando está mamando.
Estamos programados para saberlo y nos inclinamos hacia los bebés cuando les hablamos. Los bebés prefieren los juguetes de colores vivos, aunque su sentido del color es limitado. Los colores primarios son los primeros que pueden percibir.
Aunque su visión es limitada, su capacidad auditiva es buena. Reconocen al instante la voz de su madre. Además, sus cerebros están muy activos, sueñan casi el doble que nosotros. Es importante recordar que el sueño no solo tiene lugar en horario nocturno. Y por desgracia, tampoco de un tirón.
Las pruebas de escáner revelaron la causa de la sorprendente resistencia de los bebés. Se han realizado en un cuerpo humano zonas que se han rellenado de líquido, que son las que fueron extirpadas. La desconexión entre ambos hemisferios es completa. Eso es lo que resulta prodigioso.
Desarrollo Físico y Cognitivo
Con el tiempo, los bebés dan el siguiente gran paso de su desarrollo: tocar todo lo que encuentran. Es el momento del contacto con lo físico, y finalmente andar. A medida que crecen, sus huesos comienzan a endurecerse. Al principio las caídas superan los pasos, pero la movilidad es ya imparable, incluso cuando la suerte no está de su parte.
Parece increíble, los bebés nacen sin rótulas. Con el tiempo, su rodilla se transforma en hueso. Los bebés crecen admirablemente deprisa. Al cumplir dos años alcanzan la mitad de su altura completa. Y todo ese crecimiento requiere una cantidad descomunal de energía.
Por eso la leche es tan importante. Es hora de incorporar el alimento sólido. Los bebés nacen con una preferencia por todo lo dulce, ya que son alimentos altamente energéticos. También nacen con una aversión real a los sabores amargos.
La introducción de alimentos sólidos es una etapa crucial en el desarrollo del bebé
Exploración y Desarrollo Social
La etapa en la que los bebés se ensucian es una manera de explorar su mundo. Es, además, una etapa cargada de peligros. Pero, ¿cómo va a saber un bebé lo que puede tocar con seguridad? Es por ensayo y error. Pero hay algunas cosas que los bebés evitan de manera instintiva. La mayoría de los bebés siente aversión hacia las plantas. Y podría explicar por qué es tan difícil que los niños se coman las verduras. ¿Qué más cosas atemorizan a los niños de manera natural? ¿Animales peligrosos?
Los bebés aprenden a gatear de las maneras más insólitas, imitando a los adultos. Por eso sus primeros intentos de gatear son tan particulares. Algunos desarrollan un estilo característico de arrastrar el culito, pero al cumplir el año, gatean de la forma clásica. Un bebé suelto puede ser muy peligroso. Evitarán todo lo que no les parezca del todo bien. Seguirán su ritmo particular para aprender a sentarse, gatear y andar.
Cuando sus músculos se refuerzan y sus huesos se endurecen, no buscan otra cosa que sostenerse en pie. Una vez que empiezan a caminar, ya no hay marcha atrás.
Alrededor de los 18 meses, el bebé hace el mayor descubrimiento de su vida: su propio yo. Pero ese sentido del yo pronto da paso a la etapa más difícil: la de las rabietas.
El mundo en pañales - El poder de la palabra
La Reflexión Filosófica sobre la Felicidad y la Crianza
Adam Adatto Sandel y Michael Sandel personifican una refutación a la idea de que la mano que se apoya en el mentón es incapaz de mecer una cuna o cambiar un pañal. Adam es filósofo, profesor de Estudios Sociales en el Harvard College e hijo de la pareja que forman la socióloga Kiku Adatto y el también filósofo y profesor de la Universidad de Harvard Michael Sandel. Acaba de pasar por España en compañía de su progenitor para participar en la primera edición del Festival de las Ideas y presentar la versión en castellano de su trabajo más reciente: Felicidad en acción. Guía filosófica para la vida buena (Debate).
En él, el joven pensador sostiene que la plenitud vital no se alcanza con la consecución de un objetivo detrás de otro y a través de un empeño mental y físico orientado a lo acumulativo. A su juicio, la verdadera felicidad procede de la inmersión en actividades gratificantes por sí solas y de la organización de la existencia en torno a tres virtudes en concreto: el autodominio, la amistad y el compromiso con la naturaleza. Las mismas que se han visto desplazadas por la obsesión contemporánea por establecer metas y que están abarrotando los gabinetes psicológicos por culpa del ciclo constante de esfuerzo, logro y vacío. La rueda de hámster del siglo XXI.
Adatto insiste en que la satisfacción con respecto a nosotros mismos y a nuestra posición en el mundo depende de la totalidad del yo que forjamos a lo largo del viaje de la vida. Para colorear su reflexión, picotea en referencias procedentes de la literatura, el cine y la televisión. También recurre a su experiencia en dos ámbitos teóricamente dispares: la filosofía y el fitness. Hablamos del actual poseedor del récord Guinness de dominadas en un minuto -el ejercicio que consiste en levantar el cuerpo a pulso por encima de una barra de metal- y de un tipo que durante meses entrenó junto a la histórica pista de la Universidad de Oxford donde Roger Bannister (1953) se convirtió en el primer atleta en correr una milla en menos de cuatro minutos.
Alguien dijo, seguramente tras haber leído a Fernando Savater, que, cuando un padre filósofo conversa con su hijo, en el fondo está conversando con toda la humanidad. Es una cita deliciosamente melancólica para adentrarse en el otoño. El autor de Felicidad en acción y su padre, responsable de títulos esenciales como El descontento democrático o La tiranía del mérito, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en 2018 y considerado el profesor de Filosofía más popular del planeta, dialogan en un sala acristalada de la última planta del Círculo de Bellas Artes desde de la que se ve venir un tormentón.
¿El deterioro de las tres virtudes que analiza en 'Felicidad en acción' se ha producido de forma paralela? ¿Ha afectado a todo el mundo por igual, con independencia la edad, la formación o el estatus socioeconómico?
Adam Adatto Sandel. Las tres están interrelacionadas porque son generadoras de descontento. Estamos atrapados en un estilo de vida orientado a la consecución de objetivos y estas tres virtudes representan vías de escape. ¿Afectan a todo el mundo por igual? Mi instinto me dice que sí, pero puede verse de una forma especialmente pronunciada en aquellas personas que ocupan los círculos de la élite, condicionada por cuestiones como la prominencia y la reputación. Otras personas pueden estar más condicionadas por ciertas necesidades más acuciantes, como la de tener un techo bajo el que resguardarse. Y esto también puede acabar alejándolas de los estilos de vida que, a mi juicio, brindan la verdadera felicidad.
¿Daría algunos consejos que cualquier ciudadano pueda aplicar en su vida diaria para neutralizar estas tres formas de infelicidad? Uno para cada una, si es posible...
A.A.S. En términos prácticos, hay cosas que no requieren demasiado tiempo. Por ejemplo, el compromiso con la naturaleza. Tenemos la percepción de que nuestro día es tan frenético y tan desbordante de cosas por hacer que ni siquiera nos permitimos cinco minutos para ver salir el sol. Deberíamos intentar ser conscientes de aquello que no está en el centro de la jornada laboral, siquiera durante unos breves instantes, para crear un poco de espacio en nuestra atención. Así podríamos apreciar la naturaleza como algo más que un obstáculo en el camino durante nuestro día a día. Vemos una tormenta eléctrica y, automáticamente, la consideramos un problema y algo que debe evitarse o ser controlado, en lugar de apreciar su belleza. Podría decir algo parecido de la amistad. No es tan difícil coger el teléfono y llamar a un amigo, pero a menudo lo posponemos porque estamos demasiado ocupados.
M.S. ¿Cómo podrían cultivar estas virtudes las personas que están criando a sus hijos? ¿Tienes alguna sugerencia al respecto, Adam?
A.A.S. Los niños son curiosos, se sienten abiertos al mundo movidos por algo que podríamos llamar ingenuidad en un sentido positivo. Ellos se dan cuenta de cosas que nosotros, como adultos, damos por sentadas o ignoramos porque a menudo nos centramos exclusivamente en nuestras metas profesionales. Se puede aprender mucho de los niños y de la crianza. Puede ser una forma de recuperar la curiosidad y el asombro, que son imprescindibles para la felicidad. Ahora bien, también existe el riesgo de centrar la crianza para que los niños tengan éxito y presionarles para que alcancen determinado estatus en la sociedad. Y esto puede desplazar a las virtudes que llevan a la felicidad.
¿Cuál de estos tres desvíos es más amenazante no sólo para el desarrollo personal, sino para la convivencia en sociedad?
A.A.S. En cierto modo, los tres por igual. Naturalmente, la amistad es más relevante para la sociedad, porque tiene que ver con la forma en que nos relacionamos unos con otros. Se podría decir que una sociedad necesita es una especie de amistad cívica, algo que nos mantenga unidos, que conforme el bien común. Me refiero a recuperar el sentido de vinculación a los demás, ser parte de una comunidad, y comprender que el autodominio es inseparable de la actividad común. Esto fue muy evidente en el caso de Sócrates, quien dijo que una vida sin examen no merece la pena ser vivida. Para el, la filosofía era amistad en el sentido más elevado. Es un ejemplo de cómo la amistad y el autodominio van de la mano.
M.S. Reflexionando sobre la crisis a la que se enfrenta hoy la democracia y sobre el compromiso con la naturaleza como virtud, podríamos ir más allá... Dices que, al abordar la emergencia climática, existe la tentación de pensar que puede solucionarse con tecnología. Que si pudiéramos encontrar una forma de absorber el CO2 o de desviar las emisiones de gases de efecto invernadero, seguiríamos viviendo como lo hacemos ahora sin cuestionar nuestro estilo de vida. Una de las cosas que he aprendido de tu libro es que tal vez no podamos resolver el calentamiento global a menos que cultivemos ese compromiso con la naturaleza. Eso significa resistir la tentación de ver la naturaleza como una herramienta para satisfacer nuestros propósitos y deseos. Quizá la única manera de abordar de verdad la crisis climática sea verla no sólo como un desafío técnico y económico, sino también como una cuestión moral. Algo similar podría decirse de la amistad. La perspectiva instrumental hacia la naturaleza es paralela a la tendencia a tener una perspectiva instrumental de nuestros conciudadanos. Para abordar las cuestiones más importantes a las que enfrentamos como ciudadanos quizá tengamos que repensar algo más que las políticas económicas y la innovación tecnológica. Tenemos que reflexionar sobre cómo convivimos unos con otros y cómo vivimos en relación con la naturaleza. Incluso para incorporar la tercera virtud, el autodominio. Tal vez la razón por la que la gente está tan cabreada por tener un contrato de alquiler en vez de una vivienda en propiedad no sea sólo porque se ha quedado económicamente descolgada, sino porque carece de confianza en sí misma.
En ese sentido, llama la atención que la palabra 'amistad' esté ausente en cualquier campaña electoral, ya sea en Estados Unidos o en resto del mundo. ¿Sigue siendo una palabra despreciada o insignificante para los líderes políticos?
M.S. Sí, y creo que en esta era de la polarización hay un deseo de amistad que va más allá de las relaciones puramente transaccionales o instrumentales. Y lo mismo percibo respecto a la naturaleza.
A.A.S. Es interesante. La forma más común de definir la emergencia climática es diciendo que amenaza la salud y la seguridad humanas, especialmente las de generaciones futuras. Algunas voces añaden la preocupación sobre la igualdad: algunas de las regiones del mundo más vulnerables a los desastres naturales que puede provocar el calentamiento global están entre las más pobres del mundo. Todas son consideraciones legítimas, pero no van al corazón del problema. Diría que la cuestión clave es el enfoque tecnológico. Hemos destrozado el planeta con la tecnología, con fábricas que han quemado carbón y emitido gases a la atmósfera, y ahora intentamos revertir los daños con más tecnología. Pero lo que hemos perdido colectivamente por el camino es la capacidad de asombro, aprecio y admiración por la naturaleza, que no puede ser dominada por el hombre. Cuando hemos intentado hacerlo, modificándola, nos ha dado de lado. Ése es el problema fundamental, mucho más grave que la salud y la seguridad humanas.
Hay gente que cree que si no se casa, no tiene hijos o no se compra una casa, su vida es menos exitosa. Hemos visto recientemente cómo se ataca a quienes no cumplen ese estándar imaginario de 'ciudadano completo'. Por ejemplo, cuando el senador J. D. Vance habló de las 'childless cat ladies' [mujeres sin hijos y con gatos]. ¿Qué reflexión hacen de la consideración de objetivos como la principal fuente de significado vital y del consecuente miedo al fracaso?
A.A.S. Platón estableció que hay varias maneras de alcanzar la inmortalidad. Una es teniendo hijos. Otra, a través de la escritura, y específicamente de la poesía. También mediante la acción política, protagonizando hechos que serán recordados y conmemorados. La última manera de conectarse con lo eterno es la búsqueda de la sabiduría, que establece un vínculo con un orden que en cierto sentido trasciende el paso del tiempo. La idea de que tener hijos es la única o la principal manera de mostrar interés en la sociedad del futuro es muy miope. No quiero quitarle mérito valor a quienes están criando hijos, que debe de ser algo maravilloso, pero ciertamente no es la única manera de mostrar interés en el futuro. Lo fundamental es qué actitud adoptamos hacia ellos. Criarlos para que sean futuros líderes sería una visión orientada a la consecución de objetivos. Por supuesto, no habría nada malo en ello, pero sería muy limitador.
M.S. Me fascina la conexión que se ha establecido en esta conversación entre la filosofía, las virtudes que conducen a la felicidad y la crianza. A menudo se piensa que para criar a los hijos lo que se necesita es el consejo de expertos en Psicología. Pero la interpretación de Adam sugiere que criar bien a un hijo es una especie de proyecto filosófico, porque no se refiere a su preparación para tener una ventaja competitiva en la vida y en saber qué hay que hacer para ascender, sino cómo vivir, qué actitudes tener hacia el entorno natural, hacia los demás y hacia uno mismo. Recuerdo cuando Adam tenía 11 años o así y jugaba al béisbol. Yo fui el entrenador de su equipo. Nos dimos cuenta de que muchos de los padres de sus compañeros mostraban una mala actitud hacia el hecho de jugar porque lo único que realmente les importaba era ganar y que sus hijos recibieran la mayor atención y estuvieran el mayor tiempo en el terreno de juego. Creo que eso no era bueno ni para los padres ni para los chavales. Es otro ejemplo de actitud orientada a la consecución de objetivos, en un doble sentido: en relación al deporte y a la crianza.
¿Qué es preferible en relación a un hijo que elige la misma profesión que su padre: darle algunos consejos o no darle ninguno?
M.S. No recuerdo haber alentado a Adam a convertirse en filósofo. Mi esposa y yo sentimos, desde que Adam y su hermano eran muy jóvenes, que debíamos apoyar cualquier camino que siguieran, pero no imponerle uno en particular. Y, desde luego, no el mío. Creo que eso le ha permitido no sólo desplegar virtudes como autodominio y la amistad, sino también encontrar en sus actividades un valor intrínseco en lugar de verlas en términos instrumentales, de escritura y orientados a objetivos.
¿Qué tienen en común como filósofos y profesores? ¿En qué aspecto profesional son más diferentes el uno del otro?
A.A.S. Lo que más nos diferencia es que yo hago dominadas [risas de los dos]. Mi interés por la filosofía fue una consecuencia natural de mi educación, más allá de los planes explícitos que pudieran tener mis padres. Fue el resultado de crecer en una casa en la que se hablaba de una forma muy natural, en torno a la mesa, de cuestiones a menudo relacionadas con la actualidad, la política o la justicia. Después, por supuesto, cuando crecí y fui a la universidad, me impactó la obra filosófica de mi padre. También empecé a leer libros escritos por los filósofos sobre los que él había escrito y enseñaba. Por otro lado, hay cierta dimensión en mi pensamiento que aboga por recuperar el entendimiento de la naturaleza como algo con significado propio y no simplemente impuesto por el ser humano. Creo que es influenc...
