La vida, a menudo celebrada como un don precioso, también puede ser vista como un "maldito regalo". Esta frase, aparentemente contradictoria, encapsula la complejidad de la existencia humana, llena de alegrías y tristezas, esperanzas y desilusiones.
En este artículo, exploraremos el significado profundo de esta expresión, analizando las diversas perspectivas que la rodean y reflexionando sobre la naturaleza de nuestra existencia.
La Dualidad de la Existencia
La vida es un viaje lleno de altibajos. Desde el momento en que nacemos, estamos expuestos a una serie de experiencias que nos moldean y nos definen. Experimentamos el amor, la alegría, la amistad y el éxito, pero también el dolor, la tristeza, la soledad y el fracaso.
Esta dualidad inherente a la existencia es lo que hace que el "regalo de nacer" sea, al mismo tiempo, bendición y maldición. Como dice el dicho, "no hay rosa sin espinas".
Hace más de 20 años, el autor comenzó a organizar un concurso de cuentos de Navidad en una empresa donde los jefes intentaban robar la alegría. Tras ser despedido, decidió seguir convocando el certamen, porque siempre hay alguien que intenta usurpar la felicidad. Dos décadas y miles de palabras después, todas escritas por treinta hombres y mujeres que fueron ganadores o finalistas, la iniciativa continúa.
Ejemplo de la vida en un ropero
Desde el día en que a su padre se le ocurrió hacerlos pequeños como ácaros para guardarlos en los cajones de los armarios, las cosas en casa no han vuelto a ser lo mismo. Hasta hace un par de meses eran una familia casi normal. Vivían con un gato de angora al que todos odiaban y con el abuelo, amigo de piropear a las chicas desde la ventana de su alcoba, pero ahora las cosas han cambiado. Ya no está el minino, y el viejo se pasa las horas recitando como en un salmo nombres de antiguas novias.
Procuran que los nuevos propietarios de la casa no los sorprendan durmiendo a pierna suelta sobre las mantas acrílicas del altillo o camuflados bajo la ropa interior con olor a naftalina. Eso de vivir entre objetos usados y ajenos, como dice Áurea, da un poco de asco, la verdad. Todo empezó con aquel maldito burofax del banco. Se les apremiaba a abandonar la casa por impago de once recibos de la hipoteca.
Su padre, soñador y eterno desempleado, quiso hacerse un Noé en un plis plas, buscó tablones y clavos en los solares del barrio y anunció: construiremos un Arca lo suficientemente confortable para una familia media, solo hay que esperar a que escampe la tormenta. Pero los bancos, como bien se sabe, tienen sus propias leyes sagradas, así que apenas acababan de afianzar la bóveda de la nave, les sorprendió una comitiva judicial acompañada de un camión de mudanzas. Resultado: estaban en la puñetera calle con lo puesto.
El asunto, resolvieron, sería menos dramático si hacían piña y afrontaban sin miedo cualquier contratiempo. Todos a una, dijo su madre. Al cabo de dos horas regresaron a su hogar, sortearon los precintos del juzgado, y decidieron hacerse más pequeños. Así, ocultos entre los poros de la caoba de los armarios, esperarían a sus nuevos inquilinos. "Seremos como duendes", dijo Áurea, y al cabo de tres o cuatro días, cuando estaban poniendo a punto su recién estrenada dimensión de seres diminutos, aparecieron los nuevos: madre, padre, dos mellizas con sus ridículas coletas rubias, y un caniche enano que para su desgracia comenzó a olfatearlos y a ladrar sin mostrar miramientos.
El abuelo, viejo mutilado de guerra, quiso intervenir en aquel pleito con el chucho escandaloso, pero mamá le rogó prudencia. Obediente, se quedó dormido bajo un juego de sábanas bajeras. "No se vive tan mal en el interior de un ropero de tres cuerpos con lunas biseladas". Eso mismo dice mamá para calmarnos, pero sé que lo hace con la boca pequeña. Seguro que daría diez años de su vida por seguir poniendo lavadoras como antes y hablando desde el patio con la vecina del tercero.
Por cierto, Áurea y Ricardito, los pequeños, siguen haciéndose pis por las noches. Mamá ya no sabe qué hacer con ellos. A modo de solución provisional, ha decidido enviarlos al mueble del lavabo. Allí, entre desagües, dice, es más fácil disimular todo tipo de humedades. Lo cierto es que están nerviosos, todos menos su padre que sigue enfrascando en los planos de su maldita Arca de la Alianza. Supone que algún día terminarán desapareciendo de esta casa por simple necesidad.
El Sufrimiento como Parte Inevitable
Uno de los aspectos más difíciles de aceptar del "regalo de nacer" es el sufrimiento. A lo largo de nuestras vidas, todos experimentamos dolor físico y emocional. Perdemos seres queridos, enfrentamos enfermedades, sufrimos desilusiones amorosas y luchamos contra la adversidad.
El sufrimiento es una parte inevitable de la condición humana, y aunque a veces pueda parecer insoportable, también puede ser una fuente de crecimiento y transformación. A través del sufrimiento, aprendemos a valorar lo que tenemos, a desarrollar la empatía hacia los demás y a encontrar un significado más profundo en nuestras vidas.
La muerte de un ser querido, por ejemplo, es una de las experiencias más dolorosas que podemos enfrentar. El duelo puede ser un proceso largo y difícil, pero también puede ser una oportunidad para reflexionar sobre la vida, para valorar los recuerdos que compartimos con la persona que hemos perdido y para fortalecer nuestros lazos con los demás.
La Búsqueda de Sentido
Ante la inevitabilidad del sufrimiento y la incertidumbre de la vida, muchos de nosotros nos preguntamos cuál es el sentido de todo esto. ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es nuestro propósito? ¿Qué sentido tiene luchar si al final todos vamos a morir?
No hay respuestas fáciles a estas preguntas. El sentido de la vida es algo que cada uno de nosotros debe descubrir por sí mismo. Algunos encuentran sentido en la religión, otros en la familia, otros en el trabajo, otros en el arte, otros en la búsqueda del conocimiento.
Lo importante es encontrar algo que nos motive, que nos impulse a seguir adelante, que nos dé una razón para levantarnos cada mañana. Como dijo Nietzsche, "quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo".
¿Cuál es el sentido de la vida? | Mario Alonso Puig
El Gato Abandonado
A diferencia de muchas personas, una joven que provenía de otra cultura distinta, no celebraba la Navidad. En el camino hacia su casa, entre aquellas calles oscuras con una farola alumbrando a pocos metros de ella, se había encontrado con una caja de cartón que parecía moverse. Se acercó lentamente por miedo a lo que podría encontrar dentro, pero justo antes de abrir la caja, se escuchó un maullido, y al abrir la caja vio un gato y muchísimas decoraciones a su lado.
En ese momento se quedó pensando por qué la persona que abandonó al gato hizo eso. Cada uno tendría sus razones, pero debería tener más responsabilidad una vez que aceptó tener a este gato. No tuvo más remedio que llevarse la caja para casa. Al llegar decidió quedarse con el gato, así que limpie al pobre gato y usando toallas le hizo una especie de cama para que pudiese estar cómoda, también sacudió el polvo del árbol fuera de la casa y así para poder montarlo con las decoraciones que traía en la caja.
Pasados unos días, el día de Navidad, llegaba a casa del trabajo y el gato le venía a saludar a la entrada de la puerta como todos los días, ya no sentía ese vacío o esa sensación de estar sola.
La Aceptación y la Gratitud
Aunque la vida pueda ser difícil y dolorosa en ocasiones, también está llena de momentos hermosos y significativos. Aprender a aceptar la realidad tal como es, con sus luces y sus sombras, es fundamental para encontrar la paz interior.
La gratitud es otra herramienta poderosa para transformar nuestra perspectiva. Agradecer por lo que tenemos, en lugar de lamentarnos por lo que nos falta, nos ayuda a valorar las pequeñas cosas de la vida y a encontrar alegría en el presente.
Incluso en los momentos más oscuros, siempre hay algo por lo que estar agradecidos. Un amanecer hermoso, una sonrisa de un ser querido, una taza de café caliente en un día frío, un abrazo reconfortante. Estos pequeños detalles pueden marcar la diferencia y ayudarnos a seguir adelante.
Que el veinticuatro de diciembre sea o no laborable no es algo que le corresponda al autor decidir. Tratar de explicar cuáles son las tareas concretas que se realizan en su oficina sería un ejercicio de inevitable deshonestidad, porque ni siquiera él mismo posee una idea nítida sobre el propósito de su trabajo.
La Importancia de la Perspectiva
En última instancia, la forma en que percibimos el "regalo de nacer" depende de nuestra perspectiva. Podemos elegir enfocarnos en el sufrimiento y la negatividad, o podemos elegir enfocarnos en la belleza y el potencial de la vida.
Podemos elegir vivir con miedo y resentimiento, o podemos elegir vivir con amor y gratitud. La decisión es nuestra.
Como dijo Viktor Frankl, "al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas - la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias - para decidir el propio camino".
