El hijo del Capitán Blood: Un legado de aventuras y piratas en el cine

¡Rayos y centellas! Piratas, bucaneros y corsarios han surcado los mares con cien cañones por banda viento en popa a toda vela, desde los inicios del cine para hacerse con un buen botín, el de la taquilla, pues se trata de uno de los subgéneros favoritos de los espectadores, sobre todo de los amantes de las aventuras y de los chavales aspirantes a grumetes.

Se han visto en los cines mucho ron, filibusteros a mansalva, y abordajes sin piedad. Y aquí hemos seleccionado títulos para navegar a puerto seguro.

Errol Flynn saltó al estrellato con El capitán Blood, que adapta la novela de Rafael Sabatini.

A finales de la década de los 30 y comienzos de los 40, el actor tasmano Errol Flynn se encontraba en la cúspide de su carrera, erigiéndose como uno de los actores más rentables de Hollywood durante los primeros compases del Technicolor.

Sus apariciones en westerns y sus aventuras en el cine de época le hicieron forjar una estrecha colaboración con directores de la talla de Raoul Walsh o Michael Curtiz que confirmaban el buen momento profesional que atravesaba.

Sin embargo, la ajetreada vida privada del actor no alcanzaba la estabilidad que se había ganado en la gran pantalla.

Los continuos rumores de romance con Olivia de Havilland, su habitual compañera de reparto femenina, unidos a su insaciable apetito sexual, hicieron que su matrimonio con la temperamental actriz francesa Lili Damita se tambaleara.

Ambos decidieron tratar de salvarlo con el nacimiento de su primogénito, Sean Leslie Flynn, quien nació en Los Ángeles en mayo del 41, pero un año más tarde la relación finalizó de manera abrupta con una demanda de divorcio a la que siguió un largo proceso judicial en el que se enfrascaron a causa de la custodia del bebé.

Errol Flynn y Olivia de Havilland en "Las aventuras de Robin Hood"

Finalmente, Lili Damita se impuso en los tribunales y se ocupó de criar a su único hijo, mientras un habitualmente ausente Errol Flynn se limitaba a desembolsar una cuantiosa pensión destinada a la manutención y la educación de Sean.

Sin embargo, el primogénito del actor de ‘Robin de los bosques’ (1938) heredó la planta de galán y el carácter rebelde y alocado de su padre, con quien comenzó a intensificar su relación a partir de la adolescencia, cuando ambos compartían juntos las vacaciones estivales en el yate del actor.

Durante esta época, Errol Flynn trató de que su hijo también heredara la afición por el oficio interpretativo, haciéndole debutar en Inglaterra en su propio espectáculo televisivo, pero la relación entre ambos fue efímera y terminó con el fallecimiento del actor Tasmano en octubre de 1959.

Flynn se encontraba en Vancouver, tratando de vender su yate para hacer frente a su delicada situación financiera, cuando un infarto de corazón producido por la irreversible enfermedad hepática con la que llevaba tiempo lidiando a causa de su desaforado alcoholismo se lo llevó a la tumba cuando Sean tan solo contaba con 18 años.

Su cuerpo, completamente maltratado tras incontables años de un desbocado consumo de drogas, presentaba el aspecto de una persona 20 años más mayor de la edad que tenía en el momento de su defunción.

Tras la muerte de su padre, Sean recibió una herencia destinada a costearle sus estudios universitarios, pero tras un infructuoso paso por la Universidad de Duke, abandonó las clases para perseguir su sueño de convertirse en artista.

De este modo, durante una visita a su madre en Florida, fue convencido por su colega, el actor George Hamilton, famoso por sus papeles en ‘Con él llegó el escándalo’ (1960), de Vincente Minnelli, o ‘El Padrino. Parte III’ (1990),de Francis Ford Coppola, de participar en el rodaje de la película que se encontraba protagonizando, ‘Donde hay chicos, hay chicas (Playas de Florida)’ (1960), de Henry Levin, enmarcada en el por entonces creciente género cinematográfico de adolescentes que organizan fiestas en la playa.

Sean grabó unas cuantas escenas, pero la mayoría de ellas fueron desechadas en el proceso de montaje, dando como resultado un tibio debut en la gran pantalla.

Tras este decepcionante comienzo, obtuvo la llamada de una productora italiana para protagonizar la secuela del filme con el que alcanzó el éxito su padre, ‘El capitán Blood’ (1935), de Michael Curtiz.

Sean Flynn tuvo que contar con el permiso expreso de su madre para poder participar en la producción debido a su minoría de edad.

De este modo, el actor protagonizó su primer filme con ‘El hijo del capitán Blood’ (1962), de Tulio Demicheli, rodada íntegramente en España y por la que percibió 10.000 dólares.

Tras esta primera experiencia, Sean Flynn se lanzó a una improductiva carrera musical en la que lanzó su primer single con poco éxito, volviendo a Europa para continuar con la interpretación en películas de bajo presupuesto y peor calidad, encasillándose en el género de aventuras en el que su padre hizo carrera, así como en el cine de espionaje.

A mediados de los 60, el carácter impredecible y curioso de Sean Flyn le llevó a interrumpir temporalmente su carrera para seguir los pasos de su padre y convertirse en un aventurero explorador, buscando nuevos estímulos alrededor del mundo.

Así pues, se desplazó hasta África, donde durante un tiempo se desempeñó como guía de safaris y cazador de animales exóticos.

Más tarde trabajó como guardabosques en una reserva de animales en Kenia, pero su endeble situación financiera le obligó a volver a Europa en el 65, donde protagonizó una de sus últimas películas para reflotar su economía: el spaghetti western español ‘Dos pistolas gemelas’ (1966), de Rafael Romero Marchant, director madrileño reivindicado por Quentin Tarantino y donde Flynn actuó junto al dúo de actrices gemelas Pili y Mili.

Tras esto, Flynn se desplazó hasta Vietnam en enero del 66, donde se convirtió en fotoperiodista de guerra freelance, trabajando para publicaciones como Time, la revista francesa Paris Match o la agencia United Press International.

Su naturaleza inquieta y su insaciable atracción por el riesgo le convirtieron en uno de los fotorreporteros más famosos de la Guerra de Vietnam, junto a su inseparable colega Dana Stone.

Durante esta etapa, Flynn seguía a los escuadrones militares americanos, junto a los que saltó en paracaídas desde aviones e incluso llegó a entrar en combate tras una encerrona del Viet Cong en la que tuvo que abrirse paso a tiros con su rifle M-16, todo con tal de conseguir la mejor instantánea.

Tras ser herido en el campo de batalla, regresó a Europa, donde protagonizó su última película, la producción franco-italiana ‘Cinco marineros en Singapur’ (1967), antes de regresar a Vietnam.

En junio del 67, Sean Flynn se desplazó hasta Oriente Próximo para cubrir la guerra de los Seis Días que enfrentó a Israel contra una coalición de países árabes, y un año más tarde regresó de nuevo a Vietnam, ávido de la adrenalina que le proporcionaba la guerra, desde donde comenzó a trabajar para la cadena de televisión CBS, siendo nuevamente herido por la metralla de una granada.

Su pasión extrema por el fotoperiodismo de guerra le llevó a comienzos del año 70 a alquilar junto a Dana Stone un par de motocicletas Honda para desplazarse hasta la frontera con Camboya, donde el ejército norvietnamita comenzaba a avanzar.

El 6 de abril de 1970, ambos se adentraron a lomos de sus vehículos en la espesa jungla para llegar a un puesto de control del Viet Cong en busca de información, desapareciendo sin dejar ningún rastro a la edad de 28 años.

Lili Damita trató infructuosamente de dar con el paradero de su hijo durante varios años, y finalmente fue declarado oficialmente muerto en el año 1984.

Su vida inspiró el personaje interpretado por Dennis Hopper en ‘Apocalypse Now’ (1979), de Francis Ford Coppola, un fotoperiodista enloquecido y dado por desaparecido, que se adentra en la jungla obsesionado con la figura del renegado coronel Kurtz.

Errol Flynn Bloopers

Existen diversas teorías sobre el trágico final de Sean Flynn: el fotoperiodista Tim Page, colega de los dos desaparecidos, inició una serie de pesquisas años más tarde que dio como resultado la identificación de Sean Flynn por parte de una campesina vietnamita, quien relató que en aquella época, un prisionero occidental le había confesado pertenecer a una familia de actores, y le indicó la tumba ubicada en el poblado de Bei Met en la que supuestamente descansaban sus restos, aunque los análisis de ADN fueron incongruentes.

Por su parte, la CIA desclasificó una serie de documentos que afirmaban que los dos fotoperiodistas habían sido retenidos por el Viet Cong, siendo trasladados en el siguiente año a su desaparición a diferentes campos de prisioneros antes de ser entregados a los Jemeres Rojos, quienes hipotéticamente les habrían asesinado.

Robert, hijo del famoso Capitán Blood, es un joven inquieto, amante de las aventuras. Arabella, su madre, quiere que estudie, pero él, seducido por las hazañas de su padre, decide embarcarse.

Su madre, bajo un ardid, le introduce en un barco con destino a Londres para que estudie en la Universidad.

Durante el viaje tiene ocasión de conocer a varias muchachas, entre ellas Abby, de la que se enamora.

A continuación, se presenta una tabla con información relevante sobre la película:

Título El hijo del Capitán Blood
Director Tulio Demicheli
Año 1961
Nacionalidad España-Italia
Género Aventuras
Reparto Principal Sean Flynn, Ann Todd, Alessandra Panaro, John Kitzmiller, José Nieto

Reparto:

  • SEAN FLYNN
  • ANN TODD
  • ALESSANDRA PANARO
  • JOHN KITZMILLER
  • JOSÉ NIETO
  • RAF BALDASSARRE
  • FERNANDO SANCHO
  • ROBERTO CAMARDIEL
  • LUISA DE CÓRDOBA
  • CARLOS CASARAVILLA
  • JOSÉ MARÍA CAFFAREL
  • XAN DAS BOLAS

Equipo técnico:

  • Director: TULIO DEMICHELI
  • Guión: MARIO CAIANO, ARTURO RÍGEL, CASEY ROBINSON, RAFAEL SABATINI
  • Productor: HARRY JOE BROWN, BENITO PEROJO
  • Música: GREGORIO GARCÍA SEGURA, ANGELO FRANCESCO LAVAGNINO, SIMONI
  • Fotografía: ANTONIO L. BALLESTEROS, ALEJANDRO ULLOA
Douglas Fairbanks en "El Pirata Negro"

La película empieza con el saqueo de un barco por los piratas y su posterior hundimiento.

Mientras los piratas celebran su botín, dos supervivientes llegan a una isla, un hombre viejo y su hijo.

Antes de morir, el hombre más viejo da su sello a su hijo (Douglas Fairbanks).

El Capitán Pirata y el lugarteniente van al otro lado de la misma isla con el taimado plan de asesinar a los otros piratas, ya que: «los hombres Muertos no dicen ningún cuento.»

Pero el hijo aparece como el «Pirata Negro», quién ofrece ser mejor patrón.

Toda la película recae sin duda sobre su protagonista Douglas Fairbanks, que además escribió el guión y produjo la cinta por medio de su propia compañía Elton Corporation.

El film posee un gran ritmo exento de planos fijos y estáticos tan comunes en las producciones de los años 20, con una fotografía hipnótica pintada por unos planos vanguardistas y unos magníficos planos generales tanto del interior como de la borda de la nave.

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