El Impacto de las Emociones Maternas en el Desarrollo Fetal: Un Análisis Científico

Desde el momento de la concepción, una mujer experimenta una serie de sentimientos, emociones y pensamientos sobre la maternidad que influyen en su vínculo con el hijo durante el embarazo. Investigaciones recientes han transformado la comprensión sobre cómo los recién nacidos perciben y procesan el mundo que los rodea.

Definición del Vínculo Materno-Fetal

El vínculo de apego que establece una madre con su hijo es reconocido por su relevancia en el desarrollo psicológico infantil. Sin embargo, investigaciones señalan que este vínculo tiene su origen en la etapa prenatal. Los primeros datos acerca de la existencia del llamado vínculo materno-fetal provienen de investigaciones clásicas acerca de la pérdida perinatal y el dolor asociado a la misma.

Mecca Cranley (1981) es considerada pionera en establecer tanto una definición operativa como en la creación del primer instrumento de medición del vínculo materno-fetal: Maternal fetal attachment scale (Cranley, 1981). Siguiendo esta línea investigadora, Muller (1992) redefine el concepto introduciendo una nueva visión, según la cual el vínculo materno-fetal es una relación única de la madre hacia el feto y es independiente de los sentimientos que ésta tiene acerca de sí misma como madre o como mujer embarazada.

Posteriormente Condon y su equipo, definen el vínculo materno-fetal como "el lazo emocional que normalmente se desarrolla entre una mujer embarazada y su hijo no nacido" (Condon y Corkindale, 1997, p.359). Los avances tecnológicos en el campo del diagnóstico prenatal han aumentado el interés de la comunidad científica acerca del vínculo materno-fetal.

Si bien existe un consenso entre los investigadores de diferentes disciplinas, acerca de la existencia e importancia del lazo emocional que una mujer establece con su bebé no nacido, no lo hay en cuanto a la terminología utilizada.

Como síntesis de los argumentos expuestos hasta ahora, parece oportuno distinguir entre apego como un conjunto de sistemas e interacciones bi-direccionales y el vínculo materno-fetal como un sistema unidireccional con diversas manifestaciones cognitivas, afectivas y comportamentales. Dichas manifestaciones permiten el desarrollo habilidades propias de la función materna, como la protección y la búsqueda de contacto, las cuales se expresan también, en el periodo posterior al nacimiento (Doan y Zimerman, 2003).

Factores que Intervienen en el Embarazo

La gestación implica una serie de factores: biológicos, cognitivo-conductuales, de personalidad, sociales y emocionales, que se relacionan entre ellos y que van a tener un impacto en la mujer y en la forma en que ésta se relaciona con su bebé y su embarazo.

  • Factores biológicos: La gestante experimenta importantes cambios físicos en casi todo el cuerpo: sistema hormonal, digestivo, urinario, circulatorio, linfático, muscular, etc.
  • Factores cognitivo-conductuales: Las representaciones o imágenes mentales que la mujer tiene antes y durante el embarazo, acerca de la maternidad, la crianza, el parto, etc. van a influir en el vínculo que va a establecer con su bebé desde el momento de la gestación.
  • Factores sociales: La calidad de las relaciones que mantiene la mujer durante el embarazo y el apoyo percibido, especialmente por la pareja, en caso de tenerla, va a ser un elemento muy importante para la mujer.
  • Factores emocionales: El embarazo es un proceso que puede generar sentimientos muy diferentes en las futuras madres, ya que por un lado aparecen sentimientos positivos como la alegría o el amor y por otro lado la incertidumbre, las preocupaciones, el miedo a posibles complicaciones y algunos cambios de humor que se experimentan, pueden generar malestar.

Es importante tenerlos todos presentes cuando hablamos del vínculo que se establece entre la madre y el hijo durante el embarazo.

El Apego: Vínculo Afectivo entre Madre e Hijo

El concepto de apego fue creado por Bowlby, quién en 1969 planteó la teoría del apego y la define como un vínculo caracterizado por la realización de esfuerzos para mantener la proximidad y un contacto sensorial favorable en la relación entre dos personas. Según las experiencias repetidas (positivas, negativas o ambas) el niño o la niña desarrolla una serie de representaciones mentales sobre las relaciones con los demás, con el mundo y consigo mismo.

El apego tiene una base biológica relacionada con la supervivencia de la especie a través de la protección de los progenitores, pero en la formación del vínculo afectivo los factores sociales, emocionales y cognitivo-conductuales, van a tener una clara influencia.

Tipos de Apego

  1. Apego seguro: La madre percibe, interpreta y responde de forma adecuada a las demandas del niño.
  2. Apego inseguro-evitativo: Los padres no están disponibles y son poco efectivos.
  3. Apego inseguro-ambivalente: Los padres se muestran incoherentes, inseguros y no disponibles.

Estilos de Apego y Relación Madre-Hijo Durante el Embarazo

En un estudio, las autoras Lua Grimalt y Eliana Heresi investigan la asociación entre el estilo de apego materno recibido por la gestante y las representaciones que esta construye acerca de sí misma como madre, sobre su futuro hijo y sobre su propia historia de apego, durante el embarazo.

Los resultados de la investigación señalan que:

  • Madre con apego seguro: Presenta una representación equilibrada coherente y flexible del niño, así como una concepción de sí misma como capaz de proveer cuidado y seguridad.
  • Madre con apego inseguro evitativo: Se esfuerza por evitar tener representaciones tanto del feto, como de sí misma como futura madre, como un intento de evitar la posible decepción.
  • Madre con apego inseguro ambivalente: Representa a su hijo de manera ambigua y a sí misma con dificultades para contenerlo.

Salud Emocional de la Madre

Durante el embarazo es frecuente que el estado de ánimo de la embarazada cambie de forma inesperada y sin aparente justificación. Alegría, tristeza, ansiedad y tranquilidad, son algunos de los sentimientos que se entremezclan a lo largo del día.

Dentro del útero el bebé ya necesita sentirse querido y deseado y si percibe pensamientos positivos, será una persona extrovertida, con mayor autoestima y confianza en sí mismo. Una mamá sin estrés ni ansiedad, feliz, con una vida saludable, sin altercados emocionales tendrá un bebé sano y tranquilo cargado de valores positivos.

Especialmente a partir del quinto mes, todo lo que suceda en la embarazada, sus emociones, sus sentimientos y, en general, su estado de ánimo, afectará al bebé incluso después del nacimiento. Por ello, es muy importante evitar los cambios de humor y mantener el estado anímico saludable no solo durante los nueve meses del embarazo sino también tras el parto.

Cambios de Humor Durante el Embarazo

Especialmente durante el primer y tercer trimestre, es habitual que el estado de ánimo de las embarazadas cambie repentinamente. La razón principal de estos cambios bruscos de humor es el desequilibrio hormonal.

Durante el embarazo se produce una liberación hormonal más fuerte de lo habitual y las hormonas afectan a los niveles de neurotransmisores. Estos son los “mensajeros” del cerebro encargados de regular el estado de ánimo:

  • El estrógeno es un neuroestimulante. Por tanto, su exceso puede causar tensión y ansiedad.
  • La progesterona tiene un efecto relajante, por lo que un exceso en sus niveles puede causar bajones del estado de ánimo como la depresión.

Pese a que la mayoría de los cambios de humor durante el embarazo son consecuencia de las alteraciones hormonales, también pueden influir factores psicológicos. Por ello, buscar apoyo emocional y compartir las preocupaciones con el entorno puede ayudar a mejorar los cambios de humor, al igual que hacer deporte.

Emociones Durante el Embarazo

Como hemos comentado, debido a la influencia de los cambios hormonal durante todo el embarazo, es normal que la mujer presente diferentes estados de ánimos y cambie fácilmente de emociones durante toda la gestación.

Emociones en el Primer Trimestre de Embarazo

Durante los tres primeros meses de embarazo, la mujer puede experimentar momentos felices y tristes. Las dudas por los cambios corporales o la preocupación por la salud del bebé también son comunes.

Salud Emocional en el Segundo Trimestre

En el segundo trimestre de embarazo sobreviene la calma y la tranquilidad para la mayoría de las mujeres. Los síntomas del inicio de la gestación se detienen y la mujer comienza a disfrutar cada vez más de su embarazo.

Emociones en el Tercer Trimestre de Embarazo

A partir del séptimo mes de embarazo comienzan las emociones de anticipación y preparación para la llegada del bebé. Es habitual que la mujer tenga problemas para dormir, así como molestias físicas por el volumen de la barriga.

Comunicación entre Madre e Hijo/a Durante el Embarazo

Los estudios científicos realizados en las últimas décadas han permitido saber que los fetos en desarrollo responden a los estímulos, recuerdan y se comunican con su madre. Durante el embarazo, el bebé se desarrolla en un ambiente biológico, energético, vibracional, rodeado de movimientos, sonidos, voces, luces, sensaciones físicas, etc., que crea una comunicación, una relación con su madre y el exterior.

Desde el primer momento de la gestación existe un intercambio de información, una comunicación biológica que genera una relación entre madre e hijo y por lo tanto un vínculo entre los dos. La gestante puede empezar a sentir y experimentar cambios físicos en su cuerpo incluso antes de saber que está embarazada.

El vínculo de Apego comienza durante el embarazo. Claves para reforzarlo

La comunicación madre-hijo puede ser más o menos consciente o inconsciente, pero tendrá un impacto tanto en la madre como en el bebé.

Impacto del Estrés Materno en el Feto

El estudio acerca de la importancia de factores emocionales, ambientales y sociales en el periodo gestacional, ha permitido detallar la influencia del estado psíquico materno tanto en variaciones en tiempo real del comportamiento fetal; como en algunas alteraciones fetales del desarrollo, las cuales presentan un correlato en el periodo post-natal. Así mismo se ha descrito su repercusión en el vínculo materno-fetal y posteriormente en el comportamiento, desarrollo y vinculación neonatal.

Una considerable cantidad de literatura científica ha permitido detallar y conocer entre otras, cómo el grado de ansiedad materna, el estrés percibido, la presencia de depresión y los factores socio-económicos poco favorables, se relacionan con el grado de vinculación materno-fetal y con las prácticas de salud o comportamientos que pueden afectar el desarrollo del embarazo y el bienestar fetal.

Estudios realizados tradicionalmente desde la medicina materno-fetal y la psicobiología han descrito dos tipos de cambios relacionados con la influencia del estado psicológico de la madre durante el embarazo.

Cambios en la Estructura del Cerebro Materno

Un estudio reciente confirma que el cerebro de las mujeres embarazadas cambia debido a la interacción con el bebé después del parto, pero también durante la gestación por la exposición a esta liberación de hormonas. Es decir, la mujer está preparada para gestionar la atención y protección de su bebé mucho antes del nacimiento de este.

El estudio, titulado «Mapping the effects of pregnancy on resting state brain activity, white mat-ter microstructure, neural me-tabolite concentrations and grey matter architecture» y publicado en la revista Nature Communications, incluyó a 40 mujeres que atravesaban diferentes etapas para observar los cambios que se producían en su cerebro.

Publicaciones populares: